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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2018

El declive de la primaca estadounidense

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


Hubo un momento entre el final de la Guerra Fra en 1991 y el comienzo de la Gran Recesin de 2008, en que reinaba en Estados Unidos gran optimismo sobre la propagacin global del liberalismo al estilo estadounidense. Se crea entonces que Estados Unidos podra utilizar su superioridad -econmica, militar y poltica- para dar forma a un mundo donde prevalecieran sus manipuladas versiones de democracia, derechos humanos, interdependencia econmica entre las naciones y paz duradera. Durante estos aos muchos nuevos miembros fueron admitidos en la OTAN y la Unin Europea. La perspectiva de que la Rusia de Boris Yeltsin se convertira en una democracia neoliberal se consider cercana. Y se pens que China sera un actor responsable en la comunidad internacional.

Pero ahora, estamos en un momento completamente diferente, dice Stephen Walt en su nuevo libro titulado El infierno de las buenas intenciones: La lite de la poltica exterior de Estados Unidos y el declive de la primaca de Estados Unidos en el que refleja el espritu de los tiempos actuales.

Los pronsticos sobre la disipacin de la preeminencia de Estados Unidos se han vuelto rutinarios. Los partidos y movimientos antiliberales -de izquierda y derecha, no pocos de estos ltimos xenfobos- han surgido en toda Europa, y la salida de Gran Bretaa de la Unin Europea se acerca. La globalizacin se enfrenta a una reaccin violenta y el nacionalismo intolerante avanza de Brasilia a Budapest.

Las acusaciones de Walt acerca de la poltica exterior de Estados Unidos despus de la Guerra Fra, estn caracterizadas como "fracasos visibles sin grandes logros" y consideran que, tanto respecto a la condicin general del mundo como a su estatus dentro de l de Washington ha disminuido de manera significativa y sostenida entre 1993 y 2016.

La agenda liberal internacionalista es atractiva, pero segn Walt se basa en tres suposiciones errneas.

(1) La primera es que otros pases acogeran el liberalismo al estilo de Estados Unidos, pese a la diversidad poltica y cultural del mundo. (2) La segunda, ampliamente compartida por los responsables de la poltica exterior de Estados Unidos y miembros influyentes de los medios de comunicacin, la academia y los grupos de reflexin, es que Estados Unidos podra promover con xito la poltica democrtica en todo el mundo gracias a la unipolaridad. Los programas de construccin de la democracia de organizaciones supuestamente no gubernamentales como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), el Fondo Nacional para la Democracia y el Instituto Republicano Internacional surgieron de esta creencia. Y cuando se requieren medidas ms duras, el establishment de la poltica exterior considera que la fuerza militar de Estados Unidos puede vencer a los regmenes despticos, ganar corazones y mentes e imponer polticas democrticas. (3) La tercera suposicin que subyace en el internacionalismo liberal es que el fin de la Guerra Fra acabar por dejar obsoleto el equilibrio de poder en la poltica, las esferas de influencia y el nacionalismo basado en la sangre, el suelo y la fe. A pesar de los miles de millones de dlares gastados en su promocin, la democracia modelo estadounidense fracas en veintisiete estados entre 2005 y 2015.

Para Walt, estas suposiciones constituyen un malentendido fundamental de las fuerzas que dan forma al mundo y, por lo tanto, inevitablemente llevan al fracaso.

Valora que las locuras y fiascos de los ltimos veinticinco aos se deben al compromiso ciego de este sistema endogmico con el internacionalismo liberal, visin del mundo que une a demcratas y republicanos y a liberales y conservadores por igual, y que fue adoptada por Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. Durante estas tres presidencias, el supuesto rector fue Estados Unidos, que por razones de principio e inters propio, deba utilizar su poder sin igual para difundir los valores liberales por todo el mundo. En la prctica, esto significaba disear un mundo en el que la mayora de los pases, idealmente todos, abrazaran los ideales democrticos, los derechos humanos, la gobernanza global, los mercados y el estado de derecho del modelo estadounidense. Un orden internacional as no slo preservara la preponderancia de Estados Unidos, sino que tambin sera ms seguro porque, tal creencia ha sido fundamental para el credo de los internacionalistas liberales y las democracias no hacen la guerra contra sus iguales. Tampoco masacran a sus ciudadanos ni producen derramamientos de sangre y agitacin que pueda culminar en guerras civiles y estados destrozados.

A pesar de los miles de millones de dlares gastados en su promocin, la democracia fracas en veintisiete estados entre 2005 y 2015.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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