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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2018

Francia
Los chalecos amarillos, una seal de auxilio de color amarillo fosforescente

Diana Johnstone
The Unz Review

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En Francia todos los vehculos deben llevar un chaleco amarillo para que en caso de accidente o de avera en una autopista la persona que conduce el coche pueda ponrselo con el fin de hacerse visible y evitar ser atropellada.

As pues, rpidamente se impuso la idea de llevar el chaleco amarillo para manifestarse contra las impopulares medidas del gobierno. El atuendo estaba al alcance de la mano y no era necesario que lo proporcionara Soros para una revolucin de colores ms o menos espontnea. Su simbolismo era apropiado: en caso de urgencia socioeconmica, visibilicen que no quieren ser atropellados.

Como todo el mundo sabe, lo que desencaden el movimiento de protesta fue un nuevo aumento del impuesto sobre el carburante, aunque en seguida qued claro que se trataba de mucho ms que eso. El impuesto sobre el carburante era la ltima de una larga serie de medidas que favorecen a las personas ricas a expensas de la mayora de la poblacin y por eso el movimiento ha logrado una popularidad y un apoyo casi instantneos.

Las voces del pueblo

Los chalecos amarillos llevaron a cabo sus primeras manifestaciones el sbado 17 de noviembre en los Campos Elseos. Era una movilizacin totalmente diferente de las manifestaciones sindicales habituales, bien organizadas para transcurrir por el bulevar situado entre la Plaza de la Repblica y la Plaza de la Bastilla o a la inversa, con pancartas y al final los discursos de los dirigentes. Los chalecos amarillos simplemente llegaron, sin organizacin, sin dirigentes que les dijeran a dnde ir o que arengaran a la multitud. Simplemente estaban ah, con sus chalecos amarillos, enfadados y dispuestos a explicar su enfado a quien estuviera dispuesto a escucharlos.

En pocas palabras el mensaje era el siguiente: no podemos llegar a fin de mes. El coste de la vida no deja de aumentar y nuestros ingresos de bajar. Sencillamente, no podemos ms. El gobierno tiene que parar, reflexionar y cambiar de rumbo.

Pero por el momento la reaccin del gobierno ha sido enviar a la polica a pulverizar torrentes de gases lacrimgenos sobre la multitud, aparentemente para mantener a la gente lejos de la cercana residencia del presidente, el Palacio del Elseo. El presidente Macron estaba en otra parte; al parecer se consideraba por encima y ms all de todo esto.

Pero quienes escuchaban podan aprender mucho sobre la situacin actual de Francia, sobre todo en las ciudades pequeas y en la zonas rurales, de donde provienen la mayora de los manifestantes. La situacin es mucho peor que lo que dejan entender las autoridades y los medios de comunicacin de Pars.

Haba mujeres jvenes que trabajan siete das a la semana y que se desesperan por no tener dinero suficiente para alimentar y vestir a sus hijos.

La gente estaba enfadada pero dispuesta a explicar muy claramente los problemas econmicos.

Colette, de 83 aos, no tiene coche, pero explic a quien quisiera orla que el considerable aumento del precio dela gasolina tambin perjudicara a quienes no conducen ya que afecta al precio de la comida y de otros productos necesarios. Haba calculado que a un apersona jubilada le iba a costar 80 euros al mes.

Macron no hizo campaa prometiendo congelar las pensiones, recuerda otro chaleco amarillo, aunque eso es lo que ha hecho, al tiempo que aumentaba los impuestos solidari os a los pensionistas .

Una reivindicacin importante y recurrente era la concerniente a la atencin sanitaria. Desde hace mucho tiempo Francia dispone el mejor programa de sanidad pblica del mundo, pero este programa cada vez se mina ms para satisfacer la principal necesidad del capital: el beneficio. A lo largo de los ltimos aos el gobierno ha llevado a cabo una campaa cada vez ms importante para animar a la gente, y despus obligarla, a suscribir una mutua, es decir, un seguro mdico privado, supuestamente para cubrir las lagunas que no cubre la cobertura mdica universal en Francia. Estas lagunas pueden ser del 15 % que no se cubre en el caso de enfermedades ordinarias (las graves se cubren al 100 %), o para los medicamentos que han sido retirados de la lista de los que se cubren o para los gastos de dentista, entre otras cosas. Las lagunas que hay que cubrir no dejan de aumentar, lo mismo que la cuota de afiliacin a la mutua. Este programa que se vendi al pblico como una mejora modernizadora, en realidad no es sino una evolucin gradual hacia la privatizacin de la atencin sanitaria. Es un mtodo artero de abrir todo el campo de la sanidad pblica a la inversin del capital financiero internacional. Esta tctica no ha engaado a la gente ordinaria y ocupa un lugar destacado en la lista de quejas de los chalecos amarillos.

Otra de las quejas es la degradacin de los hospitales pblicos. Cada vez hay menos en las zonas rurales y hay que esperar el tiempo necesario para morir en las salas de urgencias. Quienes pueden permitrselo acuden a los hospitales privados, pero la mayora no puede. Los y las enfermeras estn sobrecargadas de trabajo y mal pagados . Cuando se oye lo que tienen que soportar, se le recuerda que se trata de una profesin noble.

Todo esto me ha trado a la memoria a una mujer joven que conocimos en un pcnic pblico en el sudeste de Francia el verano pasado. Cuida a personas mayores que viven solas en sus casas en zonas rurales y va en coche de una casa a otra para alimentarlas, lavarlas, ofrecerles un rato de compaa agradable y de comprensin. Le gusta su vocacin, le gusta ayudar a las personas mayores, aunque eso apenas le permite granarse la vida. Ser una de las personas que tendr que pagar ms para ir de un paciente a otro.

La gente paga de buen grado los impuesto cuando obtiene algo a cambio, pero no cuando se le quitan cosas a las que est acostumbrada. Quienes evaden impuestos son las personas superricas y las grandes empresas con sus bateras de abogados y de parasos fiscales, o intrusos como Amazon y Google, pero las personas francesas ordinarias han sido relativamente disciplinadas a la hora de pagar impuestos a cambio de excelentes servicios pblicos: una atencin sanitaria ptima, un transporte pblico de primera calidad, un servicio postal rpido y eficaz, una enseanza universitaria gratuita. Pero todo esto est siendo atacado por el reino del capital financiero llamado aqu neoliberalismo. En las zonas rurales se estn suprimiendo cada vez ms oficinas de correos, escuelas y hospitales, se suprimen los servicios de trenes no rentables debido a la libre competencia introducida por las directrices de la Unin Europea, unas medidas que obligan ms que nunca a la gente a utilizar el coche, especialmente cuando los gigantes centros comerciales acaban con el pequeo comercio tradicional de las ciudades pequeas.

Polticas energticas incoherentes

Y el impuesto que ha anunciado el gobierno (6,6 cntimos ms por litro de disel y 2,9 cntimos ms por litro de gasolina) no es sino la primera etapa de una serie de aumentos previstos a lo largo de los prximos aos. Se supone que estas medidas deben llevar a la gente a conducir menos o, mejor, a desguazar sus coches viejos y comprarse flamantes vehculos elctricos nuevos.

La gobernanza es cada vez ms un ejercicio de ingeniera social por parte de tecncratas que saben qu es lo mejor. En particular este ejercicio va directamente en contra de una medida gubernamental anterior de ingeniera social que utilizaba los incentivos econmicos para animar a la gente a comprar coches disel. Ahora el gobierno ha cambiado de idea. Ms de la mitad de los vehculos privados funcionan todava con disel, aunque este porcentaje haya disminuido. Ahora se le dice a sus dueos que se compren un coche elctrico en vez del de disel. Pero quienes viven al lmite de sus posibilidades simplemente no pueden permitirse cambiar de coche.

Adems, la poltica energtica es incoherente. En teora, la economa verde incluye el cierre de muchas centrales nucleares en Francia. Sin ellas, de dnde vendr la electricidad para que funciones los coches elctricos? Y la energa nuclear es limpia, sin CO2. Entonces, qu est ocurriendo? La gente se lo pregunta.

Las fuentes energas alternativas ms prometedoras en Francia son las fuertes mareas a lo largo de la costa septentrional. Pero el pasado mes de julio el proyecto Tidal Energies [Energas mareomotrices] en la costa normanda se abandon repentinamente porque no era rentable (no haba suficientes clientes), lo cual es sintomtico de lo que no funciona en este gobierno. Los grandes proyectos industriales nuevos casi nunca son rentables al principio, por ello necesitan apoyo y subvenciones para poder seguir funcionando y con la vista puesta en el largo plazo. Bajo la presidencia de Gaulle se apoy este tipo de proyectos, lo que elev a Francia al rango de gran potencia industrial y aport una prosperidad sin precedentes al conjunto de la poblacin. Pero el gobierno Macron no invierte en el futuro ni hace nada para preservar las industrias que subsisten. B ajo su supervisin se vendi a   General Electric l a empresa francesa fundamental en el sector de la energa, Alstom.

De hecho, es absolutamente hipcrita calificar al impuesto francs sobre la gasolina de ecoimpuesto puesto que los beneficios de un verdadero ecoimpuesto se deberan invertir en el desarrollo de energas limpias (como las centrales mareomotrices). En cambio, los beneficios se destinan a equilibrar el presupuesto, es decir, al servicio de la deuda pblica. El impuesto de Macron sobre la gasolina no es sino una medida de austeridad ms, junto con la reduccin de los servicios pblicos y la venta de las joyas de la familia, es decir, la venta de fuentes de ingresos potenciales, como Alstom, las instalaciones portuarias y los aeropuertos parisinos.

El gobierno no entiende lo que ocurre

Las primeras respuestas del gobierno demostraron que no escuchaba. Ech mano de su reserva de clichs para denigrar algo que no quera molestarse en comprender.

La primera reaccin del presidente Macron fue culpabilizar a las personas que se manifestaban mencionando el argumento ms poderos de los globalistas para imponer medidas impopulares: el calentamiento climtico. Fueran cuales fueran las pequeas reivindicaciones de la gente, nada es comparable con el futuro del planeta, indic.

Eso no impresion a la gente que, efectivamente, ha odo hablar del cambio climtico y se preocupa por la proteccin del medio ambiente tanto como cualquiera pero que est obligada a responder: Me preocupa ms el fin de mes que el fin del mundo.

Despus del segundo sbado de los chalecos amarillos, el 25 de noviembre, en el que hubo ms manifestantes y ms gases lacrimgenos el ministro encargado del presupuesto, Grard Darmanin, declar que lo que se haba manifestado en los Campos Elseos era la peste parda, un trmino que [en Francia] significa el fascismo (para quienes les gusta tachar a los franceses de racistas, hay que sealar que Darmanin tiene un origen argelino de clase obrera). Esta afirmacin suscit una oleada de indignacin que revel lo enorme que es la simpata de la opinin pblica por el movimiento (segn las ltimas encuestas lo aprueba ms de un 70 % de la poblacin, incluso despus de los actos de vandalismo descontrolados). El ministro del Interior de Macron, Christophe Castaner, tuvo que declarar que se haba gestionado mal la comunicacin del gobierno, lo cual es, por supuesto, la conocida excusa tecnocrtica: siempre tenemos razn pero todo es cuestin de nuestra comunicacin, no de los hechos sobre el terreno.

Puede que se me haya pasado algo, pero en las muchas entrevistas que he escuchado no he odo una sola palabra que pudiera ser calificada de extrema derecha y mucho menos de fascismo, o siquiera que indicara una preferencia particular referente a los partidos polticos. Lo nico que preocupa a estas personas son cuestiones prcticas concretas. Ni el menor olorcillo a ideologa, algo sorprendente en Pars!

Algunas personas que ignoran la historia de Francia y desean exhibir su purismo de izquierda han sugerido que los chalecos amarillos son peligrosamente nacionalistas porque a veces agitan la bandera francesa y cantan La Marsellesa. Eso significa simplemente que son franceses. Histricamente la izquierda francesa es patritica, sobre todo cuando se levanta contra los aristcratas y los ricos o durante la ocupacin nazi (1). Simplemente es una manera de decir somos el pueblo, trabajamos y tienes que escuchar nuestras quejas. Para ser algo malo el nacionalismo tiene que ser agresivo respecto a otra naciones. Este movimiento no ataca a nadie, se limita estrictamente a lo interno.

La debilidad de Macron

Los chalecos amarillos han hecho comprender al mundo entero que Emmanuel Macron era un producto artificial vendido al electorado por medio de una extraordinaria campaa meditica.

Macron era el conejo que se saca mgicamente de la chistera, patrocinado por lo que hay que llamar la oligarqua francesa. Despus de llamar la atencin del influyente Jacques Attali, el joven Macron pas una temporada en la Banca Rothschild donde pudo ganar rpidamente una pequea fortuna, lo que le garantiza una fidelidad de clase respecto a sus padrinos. La saturacin de los medios y la campaa de miedo contra la fascista Marine Le Pen (que adems perdi en el gran debate) llevaron a Macron al poder. Conoci a su mujer cuando ella le enseaba teatro y ahora puede hacer el papel de presidente.

La misin que le confiaron sus padrinos era clara. Debe continuar con ms vigor las reformas (medidas de austeridad) emprendidas por los gobiernos anteriores, los cuales a veces haban tardado en acelerar el declive del Estado social.

Y ms all de ello, se supona que Macron iba a salvar Europa. Salvar Europa es salvar la Unin Europea del atolladero en el que se encuentra.

Esa el la razn por la que est obsesionado con reducir los gastos y con el equilibrio presupuestario, porque para eso fue elegido por la oligarqua que lo patrocin. La oligarqua financiera lo eligi ante todo para salvar la Unin Europea de una amenaza de desintegracin provocada por el euro. Los tratados que instituyen la Unin Europea y, sobre todo, la moneda comn, el euro, han creado un desequilibrio entre Estados miembros que es insostenible. Lo irnico del caso es que los gobiernos franceses precedentes, empezando por el de Mitterrand, son en gran parte responsables de esta situacin. En un intento desesperado y tcnicamente mal analizado para impedir que la recin unificada Alemania se convirtiera en la potencia dominante de Europa los franceses insistieron en vincular Alemania a Francia por medio de una moneda comn. Los alemanes aceptaron el euro a regaadientes, pero solo segn las condiciones alemanas. El resultado es que Alemania se ha convertido en el acreedor involuntario de unos Estados miembros igual de involuntarios, Italia, Espaa, Portugal y por supuesto, la arruinada Grecia. El abismo financiero entre Alemania y sus vecinos del sur no deja de aumentar, lo que provoca inquina en todas partes.

Alemania no quiere compartir el poder econmico con unos Estados a los que considera irresponsables. Por consiguiente, la misin de Macron es demostrar a Alemania que Francia, a pesar de su cada vez ms dbil economa, es responsable exprimiendo a la poblacin para pagar los intereses de la deuda. La idea de Macron es que los polticos de Berln y los banqueros de Francfort estn tan impresionados que se volvern y dirn muy bien hecho, Emmanuel, estamos dispuestos a poner nuestra riqueza en un bote comn a beneficio de los 27 Estados miembros. Y esa es la razn por la que Macron no se detendr ante nada para poder equilibrar el presupuesto, para hacer que los alemanes le quieran.

Por el momento la magia de Macron no funciona con los alemanes y empuja a su propio pueblo a las calles.

Pero, es este su pueblo?Verdaderamente Macron se preocupa de sus compatriotas ordinarios que lo nico que hacen es trabajar para ganarse la vida? La opinin ms generalizada es que no.

Macron est perdiendo el apoyo tanto de la gente de la calle como de los oligarcas que le patrocinaron. No hace su trabajo.

El ascenso poltico de Macron similar a un conejo que se saca de la chistera le deja poca legitimidad una vez que se desvanece el brillo de las portadas satinadas de las revistas. Con la ayuda de sus amigos Macron invent su propio partido, La Rpublique en Marche [La R epblica en marcha]. Llen su partido con individuos de la sociedad civil, a menudo empresarios medios sin experiencia poltica, adems de unos cuantos desertores tanto del Partido Socialista como del Partido, para que ocuparan los puestos ms importantes del gobierno .

La nica persona reclutada de la sociedad civil que era bien conocida era el activista ecolgico Nicolas Hulot, a quien se le confi el puesto de ministro de Medioambiente, pero que el pasado mes de agosto anunci bruscamente su dimisin por radio aludiendo a su frustracin.

El apoyo ms fuerte de Macron dentro de la clase poltica era Grard Collomb, el alcalde socialista de Lyon, a quien se le confi el importante cargo de ministro del Interior, encargado de la polica nacional. Pero poco despus de la dimisin de Hulot, Collomb anunci que l tambin se marchaba para volver Lyon. Macron le suplic que se quedara, pero el 3 de octubre Collomb dimiti con una sorprendente declaracin que hacia referencia a los inmensos problemas a los que se enfrentaba su sucesor. Afirm que en los barrios difciles del extrarradio de las ciudades principales la situacin est muy degradada: reina le ley del ms fuerte, los traficantes de droga y los islamistas radicales han ocupado el lugar de la Repblica. Hay que reconquistar ese extrarradio.

Despus de semejante descripcin del empleo Macron tuvo problemas para reclutar un nuevo ministro del Interior. Tante y encontr a un amigote al que haba elegido para presidir su partido, el exsocialista Christophe Castaner. Licenciado en criminologa, la principal experiencia de Castaner que le cualifica para dirigir la polica nacional es la estrecha relacin que tuvo en su juventud, en la dcada de 1970, con un mafioso marsells, al parecer debido a su aficin a jugar al pquer y beber whisky en garitos ilegales.

El sbado 17 de noviembre los manifestantes eran pacficos, pero sufrieron fuertes ataques con gases lacrimgenos. El sbado 25 de noviembre las cosas se pusieron an peor y el sbado 1 de diciembre se desat el infierno. Sin dirigentes ni servicio de orden (militantes encargados de defender a los manifestantes de los ataques, provocaciones e infiltraciones), era inevitable que los incontrolados entraran en escena y empezaran a destrozar cosas, a saquear tiendas y a quemar contenedores de basura, coches e incluso edificios. No solo en Pars, sino en toda Francia: de Marsella a Brest, de Toulouse a Estrasburgo. En la remota ciudad de Puy en Velay, conocida por su capilla colgada en la roca y su encaje tradicional, se prendi fuego a la Prefectura. Los turistas anulan sus reservas, los restaurantes elegantes se vacan y los grandes almacenes temen por sus escaparates de Navidad. Los daos econmicos son enormes.

Con todo, el apoyo a los chalecos amarillos sigue siendo alto, probablemente porque la gente es capaz de diferenciar entre ciudadanos que sufren y vndalos a quienes les gusta siembra la destruccin en su propio beneficio.

El lunes hubo de pronto nuevos disturbios en los barrios conflictivos del extrarradio acerca de los que haba advertido Collomb cuando se retir a Lyon. Era un nuevo frente para la polica nacional cuyos representantes hicieron saber que todo esto les est empezando a resultar demasiado difcil de gestionar. Es probable que anunciar un estado de emergencia no resuelva nada.

Macron es una burbuja que ha estallado. La legitimidad de su autoridad est muy cuestionada. Sin embargo, en 2017 fue elegido para un mandato de cinco aos y su partido cuenta con una amplia mayora en el Parlamento, lo que hace casi imposible su destitucin.

As pues, qu ocurrir ahora? A pesar de haber sido marginados por la victoria electoral de Macron en 2017, los polticos de todo signo tratan de recuperar el movimiento, aunque discretamente porque los chalecos amarillos han dejado clara su falta de confianza en todos los polticos. No es un movimiento que trate de tomar el poder, simplemente busca solucionar sus agravios. El gobierno debera haber escuchado desde el principio, debera haber aceptado discutir y llegar a compromisos. Esto hace que las cosas sean ms difciles a medida que pasa el tiempo, aunque nada es imposible.

Durante unos doscientos o trescientos aos las personas a las que se poda calificar de izquierda esperaban que los movimientos populares llevaran a cambios hacia mejor. Hoy muchas personas de izquierda parecen tener pnico a los movimientos populares a favor del cambio, convencidas de que el populismo debe llevar al fascismo. Esta actitud es uno de los muchos factores que indican que las izquierda tal como existe hoy no dirigir los cambios que estn por llegar. Quienes tiene miedo al cambio no estarn ah para contribuir a que se produzca, pero el cambio es inevitable y no tiene que ser necesariamente a peor.

Nota:

(1) La excepcin fue el levantamiento estudiantil de Mayo del 68, que no fue una revuelta de las personas pobres sino una revuelta en tiempos de prosperidad a favor de una mayor libertad personal: Prohibido prohibir. La generacin de Mayo del 68 ha resultado ser la generacin ms antifrancesa de la historia por razones que no se pueden abordar en este artculo. En cierto sentido la revuelta de los chalecos amarillos supone una vuelta del pueblo tras medio siglo de desdn de la intelligentsia liberal.

Fuente: http://www.unz.com/article/les-gilets-jaunes-a-bright-yellow-sign-of-distress/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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