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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2018

Despotismo y capitalismo terminal

Andrs Piqueras
Kritica

Los dobermans de la extrema derecha se utilizan para legitimimar las distintas opciones del capital


En Andaluca, como en tantos lugares, ya slo vota un poquito ms de la mitad del electorado. A veces es un poco menos, pero en cualquier caso no es importante para los planes del capitalismo actual. Con mucho menores porcentajes de participacin se dan por legitimados los resultados queridos (como bien se demostr en los referenda sobre la constitucin europea).

La extrema derecha se hace fuerte y ensea la cresta de gallo. Mientras, la izquierda integrada o ya podramos decir, entregada, como que no tiene nada que aportar, sin proyecto, sin principios, sin historia, sin fundamentos, se queda en la prctica reducida a la misma futilidad que su palabrera.

Ante el decaimiento del valor, la mercanca, el dinero y el trabajo asalariado, en un marasmo de guerras, de extensin de la miseria, de trficos abominables (de fuerza de trabajo migrante, de mujeres y menores prostituidas, de rganos, de especies protegidas) que se convierten en fuente de ganancia ms all del valor, hasta el punto que se encuentran entre los principales negocios del planeta, el capital(ismo) no puede seguir manteniendo la fachada democrtica. Con ello, sus versiones histricas progres (la socialdemocracia vigesimonnica) pierden su sentido y su papel.

El despotismo, que es inherente a este capitalismo terminal, est ya aqu. personajes como Bolsonaro, Orban, Duque, Duterte, Le Pen, Casado, Haider se explican en este contexto. La nueva versin desptica del capital no ser igual a la que se expres en forma de fascismo, en el siglo XX. Entre otras cosas, porque el fascismo es un rgimen de conjuncin poltico-institucional para la permanente organizacin y movilizacin de masas. Fue la forma necesaria del capitalismo en crisis del siglo XX, ante la ruptura revolucionaria de las fuerzas del trabajo (URSS, soviets de Hungra, Alemania, Austria, la Repblica espaola) y el ascenso de su fortaleza organizada en toda Europa.

En cambio, en la actualidad, una vez que las sociedades han sido derrotadas (fase neoliberal del capital) la forma desptica del capital terminal (fase post-neoliberal) de lo que trata es precisamente de lo contrario, de desmovilizar a la poblacin y de atomizarla al mximo. Dirigiendo sus vidas por medio de una economa financiarizada, cada ms ficticia, cada vez ms letal para la humanidad. Los resultados son y sern semejantemente brutales para las poblaciones, con procesos de disciplinamiento social y laboral parecidos, con represin en todos los niveles y descuartizamiento de la democracia representativa, pero sin necesidad de desplegar legiones de choque para ello, ni especiales dispositivos extra-econmico-polticos.

Hoy el despotismo se ejerce en nombre de la propia democracia (despotismo democrtico). Se realiza a golpe de elecciones (jugadas con todas las ventajas que dan el poder, el dinero, los sistemas de ponderacin de votos, el control del oligopolio meditico); se imparte a travs de directrices supraestatales (UE, G20, Foro de Davos, FMI, Banco Mundial, OMC) o, cuando hace falta, de impeachments y punchs judiciales. Slo en casos extremos se recurrir a la guerra econmica (Cuba, Venezuela) o a la intervencin militar directa (Yugoeslavia , Libia, Siria, Irak, Afganistn), donde juega un creciente papel el paramilitarismo y el terrorismo financiado y entrenado por las grandes potencias.

Pero estas opciones no son necesarias para las izquierdas integradas europeas. Apenas con la amenaza de principio de guerra econmica se rindi Syriza, por ejemplo.

Sin embargo, esta nueva versin desptica s toma del fascismo aspectos ideolgicos cada vez ms explcitamente exhibidos, porque necesita que aquellas sociedades que fueron atomizadas funcionen como electorados pasivos movidos a discrecin gracias a sentimientos como los de (falsa) seguridad que el propio sistema est muy lejos de brindarles.

Mientras ms parte de las derechas se desplazan al extremo y quieren romper con el antiguo orden del capital neoliberal-financiarizado, siendo ellas las que propugnan la ruptura con la UE, y la consecucin de una pretendida soberana nacional, de proteccin de los nuestros, las izquierdas integradas-entregadas nos hablan de reformar aquellas instituciones hechas para ser irreformables, de hacer una escuela o un carril bici ms o de subirnos 100 el salario.

Por groseras o espreas que sean las propuestas de las derechas ligadas a lo que queda del capital nacional-productivo, tienen la clave de lanzar un mensaje fuerte para ganarse a gentes abatidas, centradas en s mismas, al tiempo que hurfanas de esperanza y de rumbo. A esas gentes, las propuestas paliativas y nunca cumplidas de las izquierdas integradas-entregadas les causan hasto. Entre otras cosas porque no podran cumplirlas aunque quisieran. Un capitalismo en declive respecto al valor y al beneficio no puede ofrecer mejoras, ni pactos, ni distribucin social.

Frente al ascenso del despotismo democrtico esas mismas izquierdas integradas llaman ahora a hacer un Frente Antifascita. El truco es viejo. Los mismos que no repudiaron la UE ni la OTAN, los mismos que aceptan los fundamentos bsicos del orden capitalista que es el que conduce a esto, los mismos que defienden la venta de armamento para el genocidio, los mismos que se juntan a gobernar con la casta del sistema ahora nos llaman a un Frente Antifascista. Esos Frentes aseguran que las versiones progres del Sistema, e incluso las derechas democrticas, recuperen algo de espacio y encaucen los miedos de la sociedad hacia ellas.

La extrema derecha hace la funcin de dobermans, que el sistema ensea para disciplinar las opciones y el voto. Si no nos votis a nosotros vienen los dobermans. As, pase lo que pase, se consigue la aceptacin y la legitimidad de las distintas opciones del capital, mientras este sigue su curso de destruccin social.

Por eso, y aunque su construccin sea en principio mucho ms difcil, de lo que se trata en realidad es de levantar un Frente Anticapitalista. De qu nos sirve impedir supuestamente el paso a las versiones ms brutales del capital si es el propio capital el que las genera una y otra vez, especialmente ahora que ya no puede apenas ofrecer una versin amable?

Eso pasa por promover un movimiento alter-sistmico, una izquierda integral, una recuperacin de la Poltica con maysculas, en un sentido metablico, para afectar todas las claves de posibilidad y de reproduccin de este orden social. Y no slo jugar en el raqutico marco institucional que l ofrece.

El propio capital(ismo) nos aboca cada vez ms al todo o nada. Sus nuevas versiones despticas en ascenso son una muestra de ello.

Fuente: http://kritica.info/despotismo-y-capitalismo-terminal/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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