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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2018

Violencia sexual & Violencia machista
Ya es hora de que me creas!

Brbara Tardn
www.ctxt.es

El control de la sexualidad de las mujeres, de su libertad sexual, se ha considerado un asunto menor. La sexualidad ha sido, y sigue siendo, un tab. Y la violencia sexual, el mejor arma para ello.


El ao 2004 supuso un momento histrico para el feminismo espaol. Por fin, despus de casi una dcada demandando una Ley Integral para combatir la violencia machista en el entorno de la pareja o expareja, el Parlamento espaol aprob por unanimidad la norma. Esos aos significaron, en palabras de Ana de Miguel (2007), la consolidacin de un nuevo marco interpretativo en torno a la violencia de gnero. Sin embargo, la mayora de las mujeres no saban que el esfuerzo del movimiento poltico feminista por sacar adelante una ley tan transcendental iba a implicar que otras vctimas de violencia de gnero, las supervivientes de violencia sexual, quedaran despojadas de la posibilidad de que la justicia y la reparacin llegara tambin a sus vidas. Ni la agenda poltico feminista, ni mucho menos el deliberado silencio del Estado espaol, incluira entre sus acciones la lucha contra las violencias sexuales.

Han tenido que pasar 30 aos para que las demandas del movimiento anti-violacin (anti-rape)nacido en los aos 70 de la mano de las feministas radicales norteamericanas regresara a nuestro pas. Hasta 2016 nadie hablaba de violencia sexual. Slo algunas organizaciones feministas como la Federacin de Asociaciones de Asistencia a Vctimas de violencia Sexual y de Gnero han sido las nicas que han acompaado a las mujeres durante estos ltimos aos.

Como escriba Silvia Lpez en 2015, el sujeto normativo por excelencia ha sido la vctima de violencia de gnero en el entorno de la pareja o expareja. A pesar del oscuro panorama al que se siguen enfrentando las vctimas de violencia machista en el entorno ntimo, durante estos 15 ltimos aos sern las nicas que recibirn atencin, visibilidad y recursos pblicos. Queda constatado que el control de la sexualidad de las mujeres, de su libertad sexual, se ha considerado un asunto menor. La sexualidad ha sido, y sigue siendo, un tab. Y la violencia sexual, el mejor arma para ello.

Parece, sin embargo, que el silencio se ha roto. La violencia sexual vuelve a estar en la agenda poltico feminista, si cabe, con ms fuerza que nunca en el contexto espaol. El feminismo vuelve a gritar que la violencia sexual es un asunto poltico, que la sexualidad, como dira Katte Millet, es Poltica Sexual (1975), que la violacin es una institucin terrorista (Card, 1992), y que no hay vidas que valgan menos la pena que otras (Butler, 2006).

Como diran las sufragistas incluso las sufragistas proletarias y negras, por desgracia, la realidad (los hechos, y no las palabras) sigue estando a aos luz de las demandas feministas. Y as lo hemos constatado desde Amnista Internacional, despus de dos aos de trabajo que han culminado en el informe: Ya es hora de que me creas: un sistema que cuestiona y desprotege a las vctimas. Tras una intensa y dolorosa investigacin, hemos podido comprobar el tortuoso camino de obstculos y de piedras al que se enfrentan las vctimas y sobrevivientes de violencia sexual, y tambin sus familiares.

Las conclusiones, desgraciadamente, son demoledoras: el Estado espaol, no slo no protege ni garantiza los derechos de las vctimas de violencia sexual, sino que, muy al contrario, expone a las mujeres a un escenario de dolor y revictimizacin, incumpliendo as su deber diligencia debida de prevenir, asistir y sancionar a los culpables, adems de reparar a las vctimas en el marco de la violencia sexual.

Nuestra investigacin constata que el Estado espaol vulnera los tratados internacionales y convenciones ratificados, aquellos que obligan a las instancias pblicas a prevenir y combatir todas las violencias hacia las mujeres, incluida la violencia sexual. Las instituciones que deben acompaarnos en la obtencin de justicia, lejos de hacerlo, reproducen en bucle los mitos y estereotipos de gnero en torno a las violencias sexuales, elaborados por la ideologa patriarcal y sostenidos por el propio patriarcado. Las mujeres seguimos sin ser credas. La excusa es perfecta para que nadie haga nada. Porque cuando nadie te cree, irremediablemente te quedas en silencio esa es una de las mejores estrategias del sistema y de los agresores, tras el agotamiento de tener que explicar, una y otra vez, que el nico responsable de una agresin sexual es quien la comete.

Este 25N, hazte algunas preguntas. Intenta contestarlas y, luego, lee nuestro informe. Es posible que te sorprendan las respuestas, y quiz te asuste reconocer que tus hiptesis son acertadas, que no estabas mal encaminada o, en el peor de los casos, te asustar reconocer que no tienes ni idea" de cmo actuar en caso de ser vctima de cualquier tipo de violencia sexual:

Sabras que hacer si tu amiga te dice que su jefe la acosa sexualmente?, a qu institucin llamaras para poder ser asistida o acompaada si ests sufriendo violencia sexual?, acudiras a un hospital, o a una comisara?, te atreveras a ir a comisara a denunciar?, te proporcionara el sistema judicial asistencia letrada gratuita?.


Ilustracin: Violencia machista  (Malagn)


Fuente:https://ctxt.es/es/20181121/Firmas/23042/Barbara-Tardon-tribuna-sexualidad-violencia-machista-violencia-sexual-patriarcado-machismo-institucion.htm#.XAfcv1_nU6s.facebook

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Sobre la Autora: Brbara Tardnes doctora en estudios interdisciplinares de gnero e investigadora de Amnista Internacional.



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