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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2018

!Un mundo hecho pedazos, pero caminando!

Elaine Tavares
Rebelin


Darcy Ribeiro ha mostrado, a travs de sus innumerables libros, que es la hacienda la que da inicio a la sociedad brasilea. Y la hacienda es cosa que se ha hecho y se ha consolidado nica y exclusivamente por la esclavitud. Primero con la esclavitud de los indgenas y luego la de los negros. Los blancos, invasores, no queran saber de trabajo. Mataban a los indios, ocupaban las tierras, cultivaban con las tcnicas ms rudimentarias, agotaban el suelo y salan hacia otra hacienda. La inmensidad del "mundo nuevo" pareca no tener fin. La lgica de la hacienda creada en las amricas era el nacimiento del sistema capitalista, pues tena una organizacin empresarial que integraba la mano de obra en una nica unidad operativa destinada a la produccin para el gran mercado, bajo el mando de un patrn, que pretenda ganancias. "El nuevo mundo no era una nacin, era una trata de esclavos".

Conocer este proceso de destruccin de las culturas que vivan en las tierras invadidas en 1500 debera ser fundamental para entender el presente. Pero, esa es una historia bien escondida, porque traerla a la luz significa encontrar millones de cadveres bajo la alfombra y encontrarse en el espejo con una imagen muy fea. Mejor creer que fue un "encuentro de culturas" y que venci la "civilizacin". Domesticados, evangelizados, los pueblos paganos que aqu vivan podran encontrar la salvacin en el cielo. As pensaba el padre Jos de Anchieta, que se "emocionaba" en saber que los nios indgenas que eran muertos en profusin, iran al cielo, porque haban sido bautizados.

Pasaron 500 aos y la empresa hacendada creada por los que invadieron esas tierras an contina. El tiempo pas, las luchas fueron trabadas, pero la victoria sigue en la mano de aquel 1% que histricamente se apoder de todo. Hoy, como antes, no tenemos un pas, sino una empresa. Y, en una empresa slo vale lo que da ganancia. Lo que es "intil" al capital necesita ser eliminado.

Por eso no es novedad la danza de las sillas que el nuevo gobierno viene haciendo con la Funai, entidad que debera cuidar de los intereses de los pueblos indgenas que, a duras penas, vienen manteniendo su existencia en la gran hacienda Brasil. En un momento dice que va a acabar con la Funai, en otro que ella va para ese o aquel ministerio. Y los pueblos indgenas se quedan con los ojos abiertos viendo a los "granjeros" trazar planes.

En realidad, poco importa si la Funai se queda o va en ese remolino de carpetas y espacios que sirven mucho ms de alojamiento para los "amigos del rey". Lo que tiene que ser visto all en esa confusin es la relacin que el nuevo gobierno tendr con los indgenas. El presidente electo ya dijo claramente, l que parece ser un conocedor profundo del alma autctona: "los indios quieren ser como nosotros". Al pronunciar esa frase lapidaria apunta el camino de la ya conocida frmula de la integracin. El indio necesita volverse blanco, porque l necesita transformarse en un trabajador. Es decir, l tiene que vender su fuerza de trabajo, generar plusvala para algn patrn y consumir todo lo que gane para enriquecer a otro patrn. Simples asi.

Con esa poltica de "inclusin" del indio en la vida "blanca" todo estar resuelto. Las tierras reivindicadas sern tomadas por el estado y podrn ser donadas o vendidas a precios mdicos a los viejos amigos. La hacienda Brasil ser an mayor. Francisco Fernndez-Bulln, en un texto brillante sobre el papel de las corporaciones en Amrica Latina, muestra cmo Brasil se est transformando cada da ms en lo que l llama una "dictadura de la soja", en la que quien da la lnea sobre la vida son las grandes empresas transnacionales que dominan la trada: semillas transgnicas X pesticidas X medicinas. Estos granjeros modernos quieren extender las fronteras de la soja en Brasil y para ello necesitan avanzar sobre todas las tierras. Y ese 12% que hoy estn en las manos indgenas son casi como las joyas de la corona: frtiles, ricas en minerales y con plantas pasibles de transformarse en productos farmacuticos.

As que la propuesta de Bolsonaro, que pretende transformar al indio en "uno de nosotros" no tiene nada de humanista ni de generosidad. Lo que est en curso es justamente otra etapa de la acumulacin primitiva del capital y significa el sacrificio de ms vctimas al dios dinero. El "uno de nosotros" que l quiere transformar es hacer del indgena un trabajador asolado y explotado. Uno ms en la molienda, para ser sangrado hasta la ltima gota.

Pero, como dice el lder indgena Ailton Krenak, los indgenas han resistido por ms de 500 aos y no va a ser ahora que van a sucumbir a una mentira tan sin fundamento. As, con Funai o sin Funai, las comunidades organizadas en entidades autnomas, libres del tutelaje de iglesias o de las ongs, van a encontrar caminos de lucha.

En las pginas de los peridicos, los "paladines de la justicia" y los "buenos cristianos" siguen generando cortinas de humo hablando en acabar de vez con la corrupcin en Brasil. Lo que no dicen es que la corrupcin es constituyente del capital y que en esa cruzada moralista -que pronto mostrar su ineficacia- las vctimas sern las mismas de siempre. Es decir, nosotros, trabajadores, quilombolas, indgenas, campesinos.

Tal como en 1492 los invasores llegaron con la cruz queriendo llevar a los paganos al cielo, los nuevos cristianos empuan sus smbolos para matar, ofender, triturar y explorar en nombre de la fe en el capital. Y as como Anchieta se deleitaba en ver a los nios indgenas morir cristianos, esos nuevos granjeros (que en realidad son vasallos) quieren deleitarse en ver a los indios de hoy entrar en la "civilizacin" que los va a tragar.

Lo que no saben es que aquellos nios muertos, pasados en la espada por los invasores fueron semilla, como todos los dems que cayeron, y siguen brotando. Los pueblos originarios seguirn en lucha porque ese es un campo que se conoce demasiado bien. La mentira de la integracin es fuerte, sabemos, pero toda mentira tiene una pierna corta. Y la gente sabe dnde se les aprieta el callo.

Avante, parientes. Incluso sin piernas, como dice Residente, la gente va a caminar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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