Portada :: Brasil :: Bolsonaro: amenaza fascista en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2018

Del rgimen de excepcin al estado de excepcin?

Emir Sader
Rebelin


La continuidad democrtica en Brasil fue rota con el golpe del 2016, que sac del gobierno, de forma espuria, sin ningn argumento jurdico, a una presidenta recin reeligida por el voto popular, bajo la mirada complaciente y cmplice del poder judicial. En ese momento empezaba a imponerse un rgimen de excepcin en Brasil, bajo el argumento de que pasaba a combatir el mal ms grande del pas, la corrupcin, protagonizada por personajes tan poderosos, que sera necesario utilizar mtodos de excepcin, para tener xito en ese combate. Es lo que ha hecho la operacin Lava Jato, cometiendo todo tipo de arbitrariedades, ya naturalizadas como forma sistemtica de persecucin poltica en contra de la izquierda, por la judicializacin de la poltica, por el lawfare, por las acciones arbitrarias de la polica y del ministerio pblico, por la condena y prisin sin pruebas ni fundamento jurdico.

Estos mecanismos han caracterizado la nueva forma de golpe promovida por la guerra hbrida, la nueva estratgia da la derecha-, centrada en un Congreso elegido por el poder del dinero, en el monopolio privado de los medios que se arrogan el derecho de destruir pblicamente reputaciones-, y de un poder judicial activo en la persecucin poltica y pasivo en la proteccin del Estado de derecho y de la democracia. Como un elemento importante de esa nueva forma de golpe est el aparente mantenimiento de la institucionalidad y la cobertura cmplice del poder judicial. Pero su debilidad es que, para mantener la apariencia de legalidad institucional, tiene que afrontar procesos electorales.

Las elecciones se han vuelto un martirio para los rgimenes polticos en que el modelo neoliberal se ha generalizaco, de la derecha tradicional a la extrema derecha, pasando por la vieja izquierda del siglo XX, en particular la socialdemocracia. Ese consenso condena a esos gobiernos a una rpida perdida de apoyo popular, al pnico cada vez que se acercan las elecciones. Porque, de una u otra forma, esos son momentos en que ya no tienen vigencia los consensos restringidos entre las lites, entre los formadores de opinin mediante los medios monoplicos. Es un momento en que la poblacin pasa a dar su palabra, a decidir sobre que gobierno seguir dirigiendo el pais o ser sustituido por otro.

Las elecciones de este ao en Brasil son paradigmticas de las formas de accin de que se vale la derecha para impedir que el consenso antineoliberal se imponga o se vuelva a imponer. Cuando el programa de prioridades de las polticas sociales puso en peligro la victoria de la derecha, an despus de la exclusin de Lula de la disputa electoral, se desat una gigantesca y escandalosa campaa de fakenews, difundidas por millones de robots, para desplazar los temas sociales, que ocupaban el centro de la campaa, a los de la corrupcion, la inseguridad y una agenda moralizadora, forjada mediante imgenes falsas en contra de las mobilizaciones de las mujeres y en contra del mandato de Haddad como ministro de Educacin: una de las imgenes ms difundidas fue una foto de un bibern con el rgano sexual masculino, como si el ministerio de Educacin la hubiera difundido en las escuelas para los ninos. La combinacin de esos dos factores la agenda de la derecha y sus formas de implementacin han llevado a la derrota de la izquierda y a la victoria de un candidato de ultraderecha.

Esa victoria no surge simplemente como el cambio de un gobierno antineoliberal a un gobierno neoliberal, como fue el paso del gobierno de Dilma al gobierno de Temer, sino la formalizacin de un nuevo rgimen que venia esbozandose desde el golpe del 2016. Es una trasformacin que es ms que una simple instauracin de un rgimen de excepcin. La derecha necesita blindar al Estado, de forma que la izquierda no pueda volver a gobernar en Brasil. Sacan lecciones de cmo una victoria de la izquierda, como la que se produjo en 2001, hace que el gobierno gane rapidamente el apoyo popular, tendiendo a vencer sucesivamente las elecciones, como ha sucedido por cuatro veces seguidas en Brasil.

Es necesario, para la derecha, evitar que eso vuelva a ocurrir. En primer lugar, deteniendo, condenando y retirando de la campaa electoral a Lula, que representa, de forma directa, presente en la memoria y la conciencia del pueblo, los gobiernos que priorizan las polticas sociales y los derechos de toda la poblacin, ante todo el del empleo, el salario, la educacin y la salud.

En segundo lugar, sistematizar la persecucin poltica de la izquierda, de sus partidos, de los movimentos sociales y de sus liderazgos, cuando no su eliminacin o por lo menos su neutralizacin como alternativa, permitiendo que la derecha se perpete en el gobierno. Gobiernos que existen para perpetuar el modelo neoliberal, tienden a perder rpidamente el apoyo popular, como ha ocorrido con los gobiernos de Temer y de Macri, y tender a ocurrir con el prximo gobierno en Brasil. Por eso necesitan blindar al gobierno y al Estado, haciendo imposible el acceso de la izquierda.

Para eso, tratarn de controlar el sistema poltico, con medidas como el fin del voto obligatorio, el voto distrital, eventualmente formas de parlamentarismo, medidas que dificulten o impidan la actuacin parlamentaria de la oposicin, criminalizando a los movimentos sociales, bajo el pretexto de que atentan en contra el derecho de la propiedad, adems de la sistematizacin de la judicializacin de la poltica y de la persecucin jurdica, instalada en el centro del accionar de gobierno, penetrado por los mtodos y el personal de la Lava Jato.

La izquierda tard en valorar la cuestion democrtica. Tuvo que hacerlo a la fuerza, con la instauracin de la dictadura militar, cuando la va insurreccional se volvi inviable. Aunque limitados, los espacios democrticos han permitido que la izquierda los ampliara y finalmente triunfara, con un programa antineoliberal, en cuatro elecciones presidenciales sucesivas. Ahora la derecha pretende cerrar esa posibilidad, desmoralizando a la democracia, haciendo que la izquierda no pueda constituirse de nuevo en una alternativa de gobierno.

An en esas condiciones, un abandono de la lucha democrtica sera un suicidio para la izquierda. Por pequeos que sean esos espacios, hay que valerse de ellos, para ensancharlos, darles consistencia, porque la va de la izquierda es la va democrtica. De ah la necesidad de una lucha intensa, permanente, para impedir que se instale un Estado de excepcin y para que retroceda el rgimen de excepcin. Sino, de nada sirve tener un programa antineoliberal, que rapidamente vuelva a sensibilizar a la masa de la poblacin, si ese programa no se transforma en alternativa poltica con posibilidad de volver a conquistar el gobierno.

Combinar la lucha por los derechos sociales de todos y la resistencia democrtica, encontrar, de forma creativa las modalidades de articular las dos: luchar para impedir el cierre de todos los espacios para la lucha popular y democrtica, es la clave para impedir que un Estado de excepcin se instale en Brasil y bloquee todos los caminos para que la lucha popular y de masas permita retomar la va de nuevas victorias de la izquierda y del movimiento popular en Brasil.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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