Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2018

Un disparo a la agenda mapuche

Viviana Giacaman
Nueva Sociedad


El gobierno chileno dio inicio a un significativo esfuerzo para resolver el conflicto entre el Estado y el pueblo mapuche con un programa que inclua dilogo poltico y medidas de desarrollo econmico. En paralelo, sin embargo, tambin aument la militarizacin del territorio indgena, lo que termin con un joven mapuche asesinado por la polica de un balazo en la nuca. El crimen desat una indignacin nacional sin precedentes. Mostr que, al no reconocer que se trata de un conflicto fundamentalmente territorial, el gobierno de Sebastin Piera est apuntando al blanco equivocado.

 

Era difcil creer que se trataba de Santiago. En pleno horario punta, el 14 de noviembre, buses de transporte pblico incendiados y barricadas hechas de bicicletas detenan el trfico en la ciudad. Carabineros responda con carros lanzaaguas y bombas lacrimgenas a los cientos de personas que protestaban por el asesinato de Camilo Catrillanca, un comunero mapuche de 24 aos que ese da, en pleno territorio indgena en La Araucana, haba muerto de un disparo en la nuca efectuado por Carabineros. Al da siguiente, apenas oscureci, cientos de personas hacan sonar sus cacerolas con un retumbe sobrecogedor.

En un pas donde la opinin pblica nunca ha mostrado demasiado inters por la causa indgena, era imposible predecir la reaccin que despertara el asesinato del joven mapuche. La espontnea respuesta ciudadana mostr la indignacin de la poblacin ante la seguidilla de escndalos de corrupcin descubiertos recientemente en Carabineros. Adems, expres su rechazo al abuso de la fuerza por parte de la Polica. El caso cambi la agenda nacional e hizo tambalear el proyecto ms ambicioso del gobierno de Sebastin Piera: lograr la paz en La Araucana.

La contradiccin en la mirada del gobierno

A unos pocos meses de iniciado el gobierno, el otrora jefe de los empresarios de Chile, hoy convertido en ministro de Desarrollo Social, presentaba el Plan Araucana. La iniciativa era un interesante esfuerzo de dilogo para abordar las muchas problemticas que existen en territorio indgena. El ministro despleg un enorme talento poltico y logr sentar a conversar a empresarios de la zona cuyos camiones y predios haban sido quemados en atentados incendiarios junto a indgenas despojados de sus tierras; a vctimas y victimarios, a crticos y defensores.

El Plan Araucana inclua dos pilares: uno enfocado en el impulso econmico para la regin ms pobre y con menos desarrollo humano del pas, que inclua medidas para combatir la pobreza y el desempleo y mejorar la salud, el trabajo, la infraestructura, la educacin y otros; y otro de carcter institucional, que propona la creacin de agencias gubernamentales dedicadas al tema indgena e incluso el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios.

El Plan Araucana era la zanahoria, pero el gobierno nunca abandon el garrote. Ms an, la militarizacin de la zona llamada seguridad por algunos y represin por otros se acentu durante esta administracin. En junio, desde La Araucana, el presidente Pierapresent a la polica antiterrorista que se desplegara en las zonas donde se produce la mayor cantidad de atentados incendiarios. El grupo, que forma parte de las fuerzas especiales de Carabineros, recibi preparacin en Colombia por parte del Comando Jungla de ese pas, escuadrn especializado en el combate contra el narcotrfico y la guerrilla.

La imagen del presidente Piera presentando al ahora tambin llamado Comando Jungla rodeado de Carabineros, autos blindados, carros Mowag y vehculos motorizados solo destacaba la obvia contradiccin entre los anuncios de paz y el despliegue militar que se desarrollaba para alcanzarla. Y es que el territorio indgena no es la selva colombiana y la bsqueda de la paz no es posible con armamento de guerra y represin.

La espiral de la violencia

Es cierto que la violencia en territorio indgena ha recrudecido; solo este ao se han registrado casi 350 incidentes, muchos de los cuales corresponden a incendios de camiones o infraestructura de empresas forestales instaladas en terrenos que los indgenas reclaman como tierras ancestrales.

La permanente violencia en la zona hizo fcil para Carabineros justificar la muerte de Catrillanca como parte de un enfrentamiento. Pero lo cierto es que los peritajes posteriores evidenciaron que el joven mapuche no haba manipulado armas, y hoy hay cuatro carabineros procesados por su muerte.

Esta no es la primera vez: en 2002, Alex Lemn, comunero mapuche de 17 aos, muri de un balazo en la cabeza mientras ocupaba terrenos de la empresa forestal Mininco, que los mapuches reclaman como territorio ancestral. El argumento de defensa propia que tambin dio Carabineros en esa ocasin result ser falso. En 2008 otro estudiante de etnia mapuche, Matas Catrileo, era asesinado por Carabineros mientras participaba en la ocupacin de un fundo. Carabineros argument, una vez ms, un enfrentamiento. Pero la Justicia lo desestim. En 2009, el joven mapuche Jaime Mendoza muri de un disparo efectuado por Carabineros. Para probar la defensa propia como motivacin, Carabineros mostr perdigones incrustados en un casco policial. La Justicia Civil demostr que las balas en el casco eran un montaje y que el joven haba sido asesinado por la espalda.

La violencia sigue creciendo: el da que se cumplan 5 aos de la muerte de Catrileo, unas 20 personas entraron en la casa de Werner Luchsinger y Vivianne Mackay, de 75 y 69 aos respectivamente, mientras dorman. La casa fue incendiada y el matrimonio muri calcinado. El machi (chamn, curador de males en la cultura mapuche) Celestino Crdoba fue condenado por la muerte y se encuentra en la crcel.

Acertar al blanco

La respuesta del Estado ha sido torpe, lenta y equivocada. Pese a los programas de devolucin de tierras creados y los intentos de dilogo, los sucesivos gobiernos tanto de derecha como de izquierda no han logrado dar respuesta a las demandas del pueblo mapuche. Y es que han apuntado al lugar equivocado. El plan del actual gobierno, que busca mejorar los niveles de vida de las comunidades mapuches, apunta a una necesidad real, pero no lograr la paz si no se reconoce que este es un conflicto esencial y fundamentalmente territorial.

La tierra es el centro del conflicto no porque permita el desarrollo econmico, sino por los lazos entre territorio e identidad cultural. Tal como lo han consagrado diferentes instrumentos internacionales de derechos humanos, los indgenas tienen derecho a su tierra por la especial importancia del territorio para la cultura y los valores espirituales indgenas.

Chile, sin embargo, nunca ha abierto la puerta a reconocer parte del territorio como de propiedad indgena. Cmo hacerlo si ni siquiera los reconoce? Es el nico pas, junto con Uruguay, sin mencin alguna a los pueblos originarios en su Constitucin.

Por eso, lo primero es que el Estado reconozca oficialmente la existencia de los pueblos indgenas y que acepte que los mapuches (y tambin los otros grupos indgenas) son un pueblo, una cultura, que tienen su propio idioma, costumbres, organizacin social, medicina tradicional, estructuras de gobierno y sistema de justicia. Y que admita que, en tanto pueblo, tambin tienen derecho a su territorio. La idea asusta pese a que en decenas de pases los indgenas tienen derecho a su territorio, sin que eso signifique una amenaza al Estado. Es momento de dejar ese temor. La muerte de Camilo Catrillanca y la reaccin de la ciudadana abren una oportunidad para dar ese salto. Ese es el nico plan que apunta al objetivo de la paz.

http://nuso.org/articulo/gobierno-chile-mapuche/



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