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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2018

Propuestas y debates desde el feminismo anticapitalista

Maura Glvez-Bernab
Aporrea


Tomamos como punto de partida para este anlisis la teora de la reproduccin social que muestra cmo la "produccin de bienes y servicios y la produccin de la vida son parte de un proceso integrado", citando a Tithi Bhattacharya (1) "La idea ms importante de la teora de la reproduccin social es que el capitalismo es un sistema unitario que puede integrar con xito, aunque de manera desigual, la esfera de la reproduccin y la de la produccin" (2). Como bien sabemos el capitalismo no es slo un sistema econmico que produce mercancas a costa de la explotacinde trabajadores, para ello tambin necesita un sistema de reproduccin de esa fuerza de trabajo, fuera del trabajo productivo que le permitan sostener su funcionamiento y es por ello que tambin es un sistema de relaciones sociales. Por tanto las preguntas Cules son las causas de este momento poltico en particular? Por qu en el mundo miles de mujeres se encuentran dando luchas simultneas? Cules con las causas de las enormes movilizaciones que se vienen dando? Por qu aparecen fenmenos como Trump o Bolsonaro? Las analizamos desde ah. A continuacin esbozos de diversidad de elementos que nos parecen importantes para debatir sobre el momento actual.

Llevamos casi dos dcadas de este nuevo milenio y la situacin mundial sigue atravesada por la crisis econmica del capital, abierta desde el 2007. Esta crisis tuvo su epicentro en el centro del imperio y se fue expandiendo a escala mundial. En ese escenario el 1%, las y los capitalistas acuden al nico medio que le permite oxigenar su continuidad, que es profundizar las medidas de ajuste en clave de reforma contra el 99%, el recorte a los presupuestos de servicios de salud, previsin, la profundizacin de la tercerizacin del trabajo, el aumento de la cesanta, la baja de los salarios, tiene tambin una expresin sistmica reflejada en la crisis migratoria, la crisis ecolgica y la disputa inter-imperialista por la hegemona mundial. Directamente conectado con aquello, en el trabajo reproductivo y de cuidados, las mujeres dentro del espacio familiar deben seguir reproduciendo la vida y atender las consecuencias que se desprenden de la crisis y un porcentaje altsimo de ellas debe salir a enfrentar nuevamente en el espacio productivo la violencia de esa crisis. Battachara plantea una pregunta fundamental "Cmo se supone que las mujeres deben equilibrar la carga del trabajo no remunerado en el hogar, con el trabajo remunerado a tiempo completo en el lugar de trabajo? La verdadera respuesta es que no pueden" (3). Partimos por analizar la crisis como el punto que ha ido configurando un proceso global. Es en ese sentido que el economista Francois Chesnais (4) marca la dificultad del capitalismo para lanzar una nueva fase de acumulacin y como la crisis se combinar cada vez ms con la lucha social y el desastre climtico. El economista Michael Roberts (5), por su parte plantea que seguir la depresin y los ataques al movimiento de masas, alertando que la actual guerra comercial podra devenir en un nueva recesin, por lo tanto la crisis del 2008 an no se logra superar haca un marco de estabilidad favorable a los capitalistas en recuperar sus beneficios.

Las consecuencias desatadas a partir de la crisis, se combinan con la cada de las viejas direcciones polticas que se fueron conformando posterior a la cada del muro, que expresan un debilitamiento del centro que ha gobernado el ltimo tiempo. Esta dinmica ha llevado a las viejas direcciones polticas como la Socialdemocracia europea o las recientes experiencias de izquierda en nuestro continente, los "Progresismos latinoamericanos", fueran en sintona con los sntomas de la crisis y emprendieran los planes de ajuste. Nos parece importante detenernos en este punto, ya que procesos como el venezolano que en su momento fueron progresivos, se fueron degenerando no slo en un proceso de burocratizacin, combinado con ello fueron implementando una serie de medidas econmicas que lejos de buscar una salida anticapitalista, intentaron oxigenar las polticas de dependencia y entrega soberana. La situacin venezolana no se puede entender slo de la acusacin permanente de funcionalismo al imperialismo que esgrime con fervor acrtico un sector importante de la izquierda y tambin una parte del feminismo, es necesario analizar las consecuencias en el trabajo productivo y reproductivo que conlleva sostener medidas que fundamentan un proyecto a base de la renta y especulacin del petrleo. Por otra parte y sin establecer paralelismos, Nicaragua un pueblo que sabe bastante de revoluciones hoy enfrenta las medidas de ajuste que Daniel Ortega, el mismo que el 79 lleg al poder gracias a uno de los procesos revolucionarios ms importantes de Amrica Latina hoy implementa en acuerdo con el FMI, medidas de precarizacin contra la clase trabajadora. Frente a esa precarizacin forzada se revelan las mujeres y hombres campesinos, las y los estudiantes,pobladores y trabajadores y estn siendo salvajemente reprimidos por las fuerzas Sandinistas.

Podemos dimensionar lo que significa en el espacio familiar estar haciendo la comida a una familia que adems de enfrentar el ajuste, enfrenta el asesinato de quienes salen a frenarlo?

Todo lo anterior es para responder nuestras preguntas iniciales, porque en esos procesos concatenados y ante el declive de las viejas direcciones polticas aparecen nuevos fenmenos polticos, tanto de extrema derecha como de izquierda y en eso el descontento del movimientode masas no ha sido pasivo. El resquebrajamiento de los viejos regmenes fueron abriendo el paso para el alza electoral de las derechas de Macri en Argentina, Piera en Chile, Trump en EEUU o Temer que por vas antidemocrticas marc su llegada al poder, pero Temer no apareci de la nada, era el vicepresidente de Dilma. Estos ejemplos electorales resucitan un argumento de los viejos aparatos polticos que para tapar sus fracasos hablan de un "Giro a la derecha", Qu significa eso? Es colocar la responsabilidad de la situacin a las masas, en nuestra propia clase, cuando fueron estas direcciones polticas las responsable de contrarreformas e ir estrechando los mrgenes democrticos entre la corrupcin y la adaptacin.

Estas expresiones electorales no han caminado por una vereda en solitario, se encontraron tambin con la respuesta de la movilizacin: En medio Oriente la primavera rabe fue sacando a los antiguos regmenes, En Europa las y los indignados de Espaa, los Ocuupy Wall Street en EE.UU, que tuvieron posteriormente su expresin poltica en fenmenos como Podemos en Espaa o la campaa de Sander, que si bien no expresan posiciones de una alternativa socialista, reflejan la bsqueda de un sector de las masas en nuevas expresiones polticas. El correlato en nuestro pas (Chile) es que las luchas estudiantiles fueron constituyendo al Frente Amplio. La pregunta entonces es Se puede plantear una poltica feminista anticapitalista en esos procesos, para disputar una salida revolucionaria?

Decimos todo esto para poner en el tapete que nuestra caracterizacin de la situacin mundial es de polarizacin, ya que no podemos analizar el ascenso de Trump, sin un Sander ni mucho menos separado de las enormes movilizaciones a nivel mundial que encabez el movimiento feminista y que hoy son el germen de la huelga del 8 de marzo. No podemos dejar de analizar Polonia, donde la crisis hizo al rgimen implementar un ajuste en el sistema de salud que derogaba el derecho el aborto y fue la fuerza de la movilizacin del movimiento feminista polaco el que lo fren. No podemos analizar un Macri sin la marea verde que trascendi fronteras en la lucha por los derechos reproductivos, ni el paro de mujeres el 8 de Marzo de 2017 que sacudi Argentina, ni la enorme lucha que vienen dando las y los trabajadores en contra de las medidas de ajuste y los despidos masivos. Por otra parte la aparicin del neo-fascista de Bolsonaro en Brasil no creci de los rboles, se fue alimentando de las medidas Neoliberales y corruptas que impuls el PT durante 3 gobiernos y medio que fueron en detrimento de la calidad de vida de la clase trabajadora lo que dio espacio para su aparicin y frente a eso fueron las mujeres quienes levantaron una campaa por redes sociales, juntando a 3 millones de personas en 3 das y que salieron ininterrumpidamente en masa por todo Brasil, replicndose en distintos pases del mundo al grito de Ele Nao!. Hablar slo de la aparicin del neo-fascismo omitiendo que en la otra vereda las movilizaciones en su contra no cesaron, no slo es negar la realidad, es negar tambin el potencial emancipador que porta el feminismo y contribuye a alimentar a estos fenmenos de extrema derecha.

La situacin mundial est convulsionada. Decimos todo esto porque son elementos de la realidad que invitan a generar una reflexin poltica para la posibilidad de transformarla y porque creemos en la revolucin no como utopa sino como justicia y es en este escenario abierto que la tarea del feminismo anticapitalistas es construir en nuestra diversidad y diferencias una salida que ponga en el centro los intereses del 99% para ser propuesta de un nuevo mundo.

Nuestro pas (Chile) con sus propias particularidades entra en sintona con la dinmica global, el ciclo de movilizacin masiva abierto en el 2006 y 2011 puso en cuestionamiento a las bases neoliberales heredadas de la dictadura, expresando una crisis de sus principales exponentes sobre un descontento acumulado a las polticas pactadas de la transicin, el retroceso de la Nueva Mayora, el surgimiento electoral del Frente Amplio como una expresin de bsquedas de nuevas alternativas viene encontrando sus limites en su vertiginosa adaptacin y poltica de continuidad del rgimen, proceso que alimentar la polarizacin.

La emergencia en nuestro pas de nuevos fenmenos es parte de esa polarizacin global, una caracterstica en nuestro continente es que se combina con el fin del ciclo de los progresismo, marcando la tendencia poltica y programtica de esta nueva izquierda institucional que decidi apostar a ser parte de la reconfiguracin del rgimen, poniendo como su fin el marco electoral y a actuar en los marcos de la gobernabilidad, dicha referencia se limita a la adaptacin, pudiendo el actual gobierno empresarial actuar sin marco de oposicin y avanzar en medidas de precarizacin.

Remarcamos esto, ya que hay una disputa abierta en el campo poltico, el vaco de alternativa que expresa el descontento y la constante ofensiva de agresin contra la sociedad por parte del gobierno sin una fuerza poltica que lo contrarreste, potencia la apertura del abanico para espectros de ultra derecha y tambin para la posibilidad de la articulacin poltica de la izquierda feminista anticapitalista, por eso es que seguimos sosteniendo la necesidad de construccin de organizaciones revolucionarias desde el feminismo anticapitalista, profundamente democrticas, que se dispongan a dar pelea sin tranzar a cambiar este sistema de raz, porque en sntesis nos enfrentamos a un problema poltico, donde la polarizacin y el actuar en la movilizacin de franjas de masas no encuentran alternativa favorable a sus intereses, aquella potencialidad es sobre la cual creemos que hay que desarrollar un programa articulador que se disponga a ser una alternativa de ruptura y de propuesta para el presente.

Con todo aquello es que nos parece reduccionista ver el actual movimiento feminista a nivel mundial slo como un espontanesmo que responde a una violencia especifica. Sostenemos que es una respuesta de quienes viven de manera ms descarnada en el espacio asignado a las labores reproductivas y de cuidado la dimensin del capitalismo y su crisis. Es por esto que el feminismo Anticapitalista puede sobrepasar a las nuevas expresiones polticas que mencionamos anteriormente y ser propuesta coherente para este siglo. De esto desprendemo salgunos factores que sabemos estn concatenados pero que esbozaremos en unidad para poder analizarlos con mayor profundidad.

a) Es Internacional e Internacionalista: Internacional porque se est desarrollando (con distintos niveles) en varios pases del mundo e internacionalista, ya que de aquello se han desprendido masivas expresiones de solidaridad en diversidad de pases que han sido constitutivas de organizaciones feministas.

La movilizacin mundial con en el acenso de Trump, coordin por primera vez en la historia una respuesta generalizada en varios pases del mundo en contra de un discurso abiertamente misgino, empresarial y xenfobo. El paro internacional de mujeres que se viene convocando desde 2017 cada 8 de Marzo tiene su epicentro en el centro del imperialismo y se ha ido desplegando con ms fuerza en otros pases, siendo este ao Espaa la vanguardia del proceso.

El ejemplo ms masivo y reciente es la votacin del Senado argentino de la IVE, que despleg la solidaridad en ms de 70 pases del mundo (en muchos de los cuales el aborto ya es legal) y ha sido impulso de la conformacin de campaas incipientes por el derecho al aborto en distintos pases de Amrica Latina y la solidaridad internacional contra el neo-fascista de Bolsonaro se replic por el mundo. Por tanto, esas expresiones de solidaridad no son slo un fenmeno espontneo de una respuesta global, es tambin el germen constitutivo y/o de consolidacin de las organizaciones feministas en sus respectivos pases.

b) Tiene un potencial Radical y Anticapitalista: Porque es una respuesta directa a la forma de produccin y reproduccin del sistema, es ah donde reside el conjunto de demandas que hoy articulan al movimiento feminista, aparecen consignas que van cuestionando el modo en el que se reproduce la sociedad y que no pueden ser resueltas en el marco del sistema capitalista:

"Nosotras parimos, nosotras decidimos", "Si nuestras vidas no valen produzcan sin nosotras",

"Ni una menos, vivas y libres nos queremos", "Igual trabajo, igual salario", "Contra la precarizacin de la vida" " "Por todos nuestros derechos". Entre otras.

c) Su masividad y capacidad de articulacin: De lo anterior se desprenden las razones de porqu hoy el feminismo socialista constituye un potencial para articular y movilizar en su conjunto las demandas de la diversidad del 99%, porque aquel germen anticapitalista representa tambin sus propias necesidades motorizando a millones de mujeres y hombres a nivel mundial.

Desde Juntas y a la Izquierda y el Movimiento Anticapitalistas en Anticapitalistas en Red-Cuarta Internacional planteamos todo esto para contribuir a la caracterizacin, porque sabemos que es un factor fundamental para una poltica correcta de cara al 99%. En ello la creatividad de las y los revolucionarios para enfrentar el presente est planteada y se vuelve urgente en tiempos donde la poltica de la medida de lo posible es la receta permanente. Creemos que es tiempo de avanzar en nuestra diversidad, poniendo por delante nuestros acuerdos polticos sobre nuestras legtimas y necesarias diferencias, para que sea cimiente de nuestra accin poltica, no slo porque es posible, es porque es necesario.

Notas:

1/ Profesora de Historia de Asia Meridional y Director de Estudios Globales en la Universidad de Purdue. Es autora de The Sentinels of Culture: Class, Education y Colonial Intellectual in Bengal, activista de la justicia palestina. Escribe extensamente sobre la teora marxista, el gnero y la poltica de la islamofobia.

2/ https://marxismocritico.com/2018/09/18/que-es-la-teoria-de-la-reproduccion-social/

3/ https://marxismocritico.com/2018/09/18/que-es-la-teoria-de-la-reproduccion-social/

4/ https://vientosur.info/spip.php?article12231

5/ http://www.sinpermiso.info/textos/guerra-comercial-y-depresion

Maura Glvez-Bernab es militante de Juntas y a la Izquierda/Movimiento Anticapitalista - Chile

Fuente: https://www.aporrea.org/internacionales/a272820.html



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