Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2018

Chile: La dictadura del capital

Mximo Constanzo
El Rodriguista


En qu sociedad vivimos, cmo podramos llamar al actual sistema que rige Chile?

Chile claramente es una democracia burguesa en lo formal. Un sistema capitalista particular, con la ilusin de supuestas separaciones de poderes, con elecciones peridicas, que permitiran alternancia en el gobierno, con libertad de prensa, etc. Un supuesto imperio de la ley Estado de Derecho le llaman.

El teln de fondo de esta democracia burguesa, impuesta a sangre y fuego, por la dictadura cvico militar de Pinochet, es la ms frrea DICTADURA DEL CAPITAL.

El que decide lo que pasa en Chile, es una lite de poder, vinculada a los principales capitales (los ms ricos), chilenos o extranjeros, que tienen sus negocios en esta larga y delgada franja de tierra. Esos megarricos actan como vanguardia de toda la clase burguesa y sus lamebotas.

Todo est hecho, para que los superricos, tengan el derecho, facilidades y seguridad para hacer sus lucrativos negocios. Toda la casta poltica, militar y acadmica tiene como principal misin asegurar la gobernanza para que los negocios de sus patrones se puedan desarrollar.

Esa gobernanza, implica dejar espacios de apariencia democrtica para discutir, debatir, sobre las menudencias del sistema, nunca discutir seriamente la estructura econmica del pas y todo el aparato poltico-militar que idearon para proteger ese andamiaje sistmico.

El pas funciona tal cual como lo pens la clase burguesa y su vanguardia, la actual lite de poder. El poder que conocemos la inmensa mayora de los chilenos y chilenas, es solo una apariencia y ese poder limitado, solo tiene permiso para discutir e incluso modificar, aspectos que sta lite permite.

Mientras no se toque la matriz productiva, la propiedad privada y el derecho que tienen los ms ricos de hacer sus negocios, todo se puede discutir.

Por ejemplo pasar de 120 a 150 diputados; mejorar las normas de transparencia; mejorar tal o cual ley; incluso gratuidad de la educacin; el papel del Estado (ya como empresario) en tal o cual rea de la economa; etc.

En estos aspectos y otros se desatan luchas a muerte entre polticos y sus intereses clientelsticos; es como cuando las jauras se pelean las sobras que lanzas sus amos. Claro que hay conflictos entre empresarios y sus intereses locales; entre iglesias o instituciones de todo tipo, son disputas controladas, civilizadas, son disputas entre mafias, se pueden salir de madre a veces, pero al final el peso de los grandes mafiosos, de los megapatrones, se impone.

Todo es posible, mientras no est en cuestin el diseo macro de la economa; los TLC; los negocios mineros, pesqueros, forestales, del agua, energticos y otros.

En los conflictos que afectan los grande negocios, acta el aparato estatal con toda su violencia, como es el caso mapuche, donde est involucrada la industria forestal y turstica; como en las huelgas portuarias donde la represin es feroz; como en los conflictos ambientales, como Quintero-Punchuncav, donde no se cierra ni una empresa aunque los pobladores se estn muriendo, lo mismo sucede en Til Til, en Cabildo y muchas otras zonas de sacrificio. Qu decir de la industria pesquera, donde todava no se pude cambiar una ley corrupta y daina para el pas. En la minera, con toda la corrupcin de SQM, empresa que debi a lo menos ser disuelta, sigue Ponce Leurou, con el auspicio del Estado, reinando y rindose de todos. Es la tnica en todos los grandes negocios.

En Chile, cada vez menos soberano a raz de los TLC, es impensable nacionalizar algn recurso natural, hasta el agua, est en manos de los ricos. Todos los programas polticos de los conglomerados principales no tocan el cambio radical de la matriz productiva y no pueden hacerlo porque para aspirar a tener opcin de ser gobierno, no pueden afectar sustancialmente a los megarricos y a las transnacionales.

Los mas progre, como el Frente Amplio, en su programa de gobierno econmico, se limita a medidas de una mejor eficiencia de lo que hay. Hay consenso en la actual casta poltica, que los cambios tienen que ser limitados y los que quieren o dicen querer cambios estructurales proponen un camino evolutivo de decenas de aos, es decir, no proponen cambios reales, se limitan administrar promesas.

En Chile, mandan los megarricos y las transnacionales, ellos son los que dictan lo que pasa en el pas, para asegurar su negocios tienen la poltica corrupta, el aparato ideolgico y en ltima instancia las instituciones armadas, si es necesario, para usar la violencia extrema, si sus intereses se ven afectados mas all de lo aceptable.

El verdadero parlamento, la cocina del poder, est compuesta por las transnacionales, los Luksic, los Matte, los Angelinni, los Paulmann, los Piera y algunos pocos ms.

Para cambiar esta dictadura del capital, hay que cambiar Chile, cambiar todo. Que se vayan todos y que venga el pueblo y los trabajadores a un nuevo Chile, a una nueva forma de vida, a un nuevo orden verdaderamente patritico, verdaderamente soberano. Poder popular, poder de los trabajadores, dictadura de los trabajadores y el pueblo, esa es la solucin. Como no se ve posible a lo menos pensmoslo, propongmoslo y busquemos un camino revolucionario que lo haga posible. Querer es poder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter