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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2018

Manipulacin informativa para disputar consenso

Julio C. Gambina
Rebelin


Ms all de los problemas econmicos, la inflacin y la recesin con sus consecuencias regresivas en materia de pobreza, cada del salario y suba del desempleo, el discurso oficial macrista manipula la informacin para disputar consenso social de cara a las elecciones del 2019. Siente el gobierno que para sus objetivos cierra bien el ao 2018, con la aprobacin del Presupuesto 2019, de ajuste reaccionario, y un balance propio de xito de la Cumbre del G20 que lo vincula al poder mundial. Con ello, se anima a sustentar una nueva vuelta de tuerca a la poltica represiva, de accin policial con derecho a matar, que por ahora encuentra rechazo en buena parte del movimiento social y aun en las propias filas e instituciones afines. La conviccin gubernamental es que la demanda por seguridad se asocia a la defensa de la propiedad privada y no a la seguridad social medida en satisfaccin de derechos sociales, algo que pretende reformar reaccionariamente. El objetivo es el control social, por eso pretenden disciplinar a la poblacin.

En rigor, la inflacin anual se acerca al 50% con un efecto regresivo sobre la mayora de la poblacin de bajos ingresos, pero como la tendencia es a la reduccin luego del pico de los ltimos meses, el oficialismo hace propaganda con augurios de mejores tiempos para el ao entrante. Claro que la reduccin pronosticada para el 2019, un 25% aproximadamente, ser mayor al 15% que se anunciaba para todo el 2018 hace apenas un ao. Es curioso el caso de la suba de los precios, que acta como mecanismo de distribucin regresiva del ingreso y la riqueza y que sin embargo es utilizado como mecanismo de propaganda sobre el combate a la inflacin. Crece la inflacin y se sostiene que se la combate y se lo hace con medidas regresivas, de mayor ajuste va poltica monetaria restrictiva que agudiza los efectos de la recesin e impacta en la merma del consumo popular.

Ocurre lo mismo con las tasas de inters. La noticia es ahora que se elimina el piso del 60% como tasa de referencia del BCRA y por ende, la propaganda trasmite la baja de la tasa desde el mximo del 73% de hace pocas semanas, a menos del 60% en estos das. Claro que se omite que hace pocos meses la tasa de referencia era del 40% y ya era un guarismo elevado para pensar en polticas activas de crdito para el desarrollo productivo. Todo es propaganda, sin importar las consecuencias sociales. El horizonte ofrecido por el discurso es que todo ir mejor, que se combate la pobreza aunque sta aumente.

Se trata de un discurso donde siempre se corre el lmite del campo de juego. Si el mximo admisible era un 15% de inflacin para 2018 y se alcanzar el 50%, entonces hay que mostrar, en el discurso oficial, lo positivo de una reduccin al 25% probable para 2019, dejando en el olvido el propsito del 15% de hace apenas un ao. No se argumenta sobre las prdidas de ingresos en el periodo de aos de ascenso y tendencia actual a la reduccin de los precios; un fenmeno que arrastra el presente y el futuro.

En el medio, son cifras millonarias que se transfieren desde la mayora de la poblacin de menores ingresos a los pocos sectores concentrados de altos ingresos. Lo que unos pierden, otros lo ganan y por eso, en economa nada se pierde, solo cambia de bolsillo el dinero. Unos pocos acumulan lo que la mayora pierde. Por eso hemos dicho hasta el cansancio que la inflacin es un mecanismo de lucha de clases, que afecta a quienes viven de ingresos fijos, pero tambin a sectores empresarios que transfieren parte de su rentabilidad al capital ms concentrado. Los capitales hegemnicos dominantes se apropian de la riqueza socialmente producida. Lo que se juega con el discurso oficial es el consenso electoral de la sociedad. No importa que ese consenso se logre como producto de la manipulacin de la conciencia social, lo que interesa es ganar el sentido comn. Un sentido que instalan las clases dominantes en su provecho. As, resulta normal lo cotidiano, aun cuando sea desfavorable para la mayora social.

La estrategia se estimula desde las redes sociales, los medios de comunicacin y los intelectuales orgnicos, que como cultura mayoritaria encuentra legitimidad en los poderes del Estado, los que impulsan un proceso creciente de legitimacin de un plan reaccionario de reformas estructurales. El camino se transita desde la disputa de la conciencia y el sentido comn hacia la legalizacin que lo institucionaliza. Hay que remitir a la historia para verificar que la propiedad privada se consolid en la Constitucin previa siembra de la conciencia social demandante de su defensa. La propiedad privada fue primero demanda y luego institucin, lo que habilit su carcter de permanencia en el tiempo como derecho inviolable, inalienable e imprescriptible.

Es el mecanismo que verifica la estrategia del presente. La estrategia asumida apunta a instalar un diagnstico y un rumbo en la sociedad para luego legitimarlo institucionalmente. Si se leen los argumentos en la fundamentacin del presupuesto del ajuste se encontrar la falacia para la manipulacin social. En el documento presentado al Parlamento se aducen problemas climticos, sean inundaciones o sequas, como si el modelo productivo nada tuviera que ver con el fenmeno del cambio del clima. El modelo productivo no se discute y no solo se avanza con el complejo sojero, sino que ahora se agrega la explotacin de los hidrocarburos no convencionales. Tambin se sealan causas externas, como la guerra comercial entre EEUU y China u otras variables del contexto internacional como la suba de la tasa de inters en EEUU. Se sostiene que son fenmenos de la economa mundial que afectan a la Argentina, que hasta entonces vena bien, segn el relato oficial. Es verdad, pero se elude el impacto de la propia poltica de desfinanciamiento del Estado con el deliberado aumento del endeudamiento pblico para cancelar deuda y facilitar la fuga de capitales. As, se sostiene que el pas vena bien, con abundante financiamiento externo, y en la coyuntura, se cruz una tormenta por los fenmenos enunciados que derivaron en la bsqueda del auxilio del FMI.

Se confirma el rumbo al sealar que: menos mal que acudimos al FMI, sino la situacin hubiese sido peor. Imposible de demostrar contra los hechos de la intervencin del Fondo. La propia poltica oficial lleva directo al FMI y se explica que no haba ms remedio, que no haba otra y el resultado es una hipoteca por varios aos para sustentar el rumbo que solo beneficia a muy pocos sectores altamente concentrados de la economa. El consenso poltico construido hacia el 2015 se sostuvo en la eleccin de medio turno en 2017 y se pretende sostener con la repeticin de un segundo periodo presidencial entre 2019 y 2023, con Macri o alguien que otorgue continuidad al proyecto de restructuracin regresiva del PRO-Cambiemos.

Qu busca el proyecto en el gobierno en un mundo compelejo?

Consolidar un bloque dominante en el orden capitalista local, restaurando la lgica de dominacin que asoci a la burguesa terrateniente y al capital externo en el modelo de insercin subordinada de la Argentina entre fines del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX. No se trata de repetir la situacin ni el bloque en el poder, sino una lgica de dominacin que otorgue estabilidad al orden local del capitalismo, afectado por inestabilidades y disputas por dcadas de lucha en el poder. Por eso la alusin a 70 aos de decadencia de la Argentina en el argumento del oficialismo.

Insistamos que no se trata de repetir aquellas condiciones de fines del siglo XIX y comienzos del XX, sino de intentar resolver la disputa gestada desde la industrializacin de la dcada del 20 del siglo pasado, la que desorden la lgica de la dominacin con nuevos actores que disputan la hegemona del orden local y que en este trayecto casi centenario hacia el presente han generado disputas en el poder a costa de la mayora de las clases subalternas, especialmente el pueblo trabajador. No es un dato menor la alternancia radical y peronista entre 1916 y 2015, bajo gobiernos constitucionales. La burguesa fabril emergente en el proceso industrializador busco su asociacin al capital externo en un ciclo de fusiones e internacionalizacin de su actividad econmica para disputar un lugar en el bloque de poder, donde la banca local y extranjera jug un papel de financista, inducido con rumbos especficos en diferentes gobiernos del periodo que mencionamos, sean constitucionales o producto de dictaduras militares.

Para la industrializacin subordinada se cont con nueva institucionalidad y aporte profesional, cientfico e intelectual, junto a la inspiracin y actividad militar, en gobiernos constitucionales o dictatoriales. No se trata de identificar a los gobiernos dictatoriales con los constitucionales, pero s de mostrar que los cambios estructurales hacia la industrializacin desde comienzos del Siglo XX constituy un fenmeno que trasciende los diferentes gobiernos desde los 20 y ms an el golpe del 1930 hasta 1975/76, donde la disputa por construir un nuevo bloque de poder se hace evidente y se sostiene hasta el presente. La des-industrializacin relativa desde 1975/76 lo hace evidente. Digo relativa porque el proceso tiene un doble sendero, el de la modernizacin empujada por las transnacionales actuantes en el pas y la transnacionalizacin de los capitales locales, donde Techint resulta emblemtica, o si se quiere, ARCOR, recuperando aquello de aceros o caramelos. Es una modernizacin asociada al cambio de las relaciones sociales de produccin, lo que supuso: a) la reaccionaria reforma laboral y previsional, an en proceso y objetivo central del proyecto PRO-Cambiemos; b) la reestructuracin del Estado va privatizaciones, desregulaciones y mercantilizacin de los derechos y la vida cotidiana, an en proceso con las reformas educativas, sanitarias o judiciales, entre muchas; c) la reinsercin subordinada del pas en el sistema mundial hegemonizado por EEUU y convalidando con la suscripcin de tratados bilaterales en defensa de las inversiones externas.

Pero esos proyectos que apuntan a resolver la disputa en el poder se cruzan con las nuevas realidades y complejidades del sistema mundial, evidenciado con la aparicin de China y el debate falaz sobre la globalizacin o el proteccionismo, que esconde la disputa hegemnica del sistema capitalista mundial. Falaz digo porque es una contradiccin que acompaa al orden capitalista desde su origen, incluso en las formulaciones tericas que sustentan el orden del capital. El capitalismo dominante ingls, europeo o estadounidense convivi con el proteccionismo y un discurso aperturista, sustentado de manera ambivalente por sendas teorizaciones afines a esos objetivos.

La disputa por el poder en la Argentina explica dcadas de inflacin, mecanismo de la lucha de las clases por el poder y la dominacin. Es la especificidad nacional que cuesta entender, lo que aparece como difcil para explicar. Muchos se interrogan porque hay inflacin elevada en Argentina o incluso en Venezuela, mientras la mayora de los pases ofrecen escenarios de estabilizacin. Macri crea en campaa electoral que l con sus adhesiones ideolgicas y polticas poda resolver esa ecuacin, precisamente por su origen y alineamiento con la burguesa ms concentrada. La realidad de la disputa por la apropiacin del plusvalor generado en el pas es lo que sostiene el ciclo inflacionario que acumula dcadas en la Argentina, y no muy distinto es lo que ocurre en la tierra de Bolivar. La inflacin solo fue contenida transitoriamente en momentos de estabilizacin de una franja dominante en el poder, como se pudo apreciar en el proyecto inicial de Videla y Martnez de Hoz, o luego con Menem y Cavallo.

El gobierno Macri pretende, desde el consenso electoral ponerle hegemona al capitalismo local y pasar a liderar una reestructuracin poltica ms all de la tradicin radical-peronista. Esa hegemona piensan es la que podr inducir el cambio econmico necesario para estabilizar la economa capitalista local. Cuenta como socio principal a Trump y al gobierno de EEUU, aun cuando su apuesta originaria era el espritu aperturista y globalizador que surga del discurso demcrata de Hilary Clinton. En ese camino puede incluirse incluso la desaparicin de sectores de la cpula empresarial hoy afectados por procesos judiciales. Macri lleg al gobierno en 2015 con un diagnostico errado sobre el momento del sistema mundial, pero con un firme propsito de poner fin a la disputa por el poder en el orden local y por ello su adaptacin y acercamiento explcito al gobierno Trump, incluso el oportunismo por aprovechar el empuje chino, si es que puede, incluso si se lo permite el vnculo con Washington. Queda por verse si logra el objetivo.

Si en el 2001 disputaban los acreedores externos, las privatizadas de servicios pblicos y la banca, contra sectores productivos y exportadores del campo y la industria; en el presente los alineamientos colocan de un lado a los grandes productores y exportadores del campo y la industria junto a empresas privatizadas que bregan por la liberacin de las tarifas y una economa especulativa asociada a la banca, la deuda y el libre movimiento internacional de capitales; y del otro a los sectores vinculados al mercado interno y de menor desarrollo tecnolgico, que no necesariamente constituyen el cambo de la pequea y mediana empresa, por eso las quejas en la Unin Industrial o sectores asociado al comercio. Esa disputa por el poder econmico encuentra lmites ideolgicos en la burguesa, que aun dificultada su renta en el mercado local, adhieren a un discurso de apertura e insercin subordinada en un marco de tendencias globales con las contradicciones surgidas de las guerras comerciales y monetarias que tensionan el sistema mundial. Se constituye como dijimos en un sentido comn de poca, que puede identificarse con cierto corrimiento a la derecha del espectro y la oferta poltica. Es el camino que se confirma con Trump, Macron, Macri o Bolsonaro, con los matices que cada uno de ellos supone.

Se puede pensar a contramano?

El problema limitante para romper la lgica del poder apunta a promover un objetivo de modelo productivo y de desarrollo ms all y en contra del capitalismo, porque de lo contrario, es la lgica de hacer funcionar al orden del capital lo que genera el crculo vicioso de gobiernos que estimulan reformas que son desarmadas en renovadas gestiones de restauracin conservadora, tal como expresa la historia desde la existencia de gobiernos constitucionales desde 1916. Hace tiempo, en poca de la bipolaridad mundial (1945/1991) se aluda en un lenguaje eufemstico a la economa de mercado y a la centralmente planificada, como dos estrategias de desarrollo. Con la desarticulacin de la URSS fue ganando consenso el restablecimiento de la categora capitalista como horizonte de posibilidad y rechazo a la posibilidad del socialismo. Fue Cavallo quien en los 90 restableci el objetivo por el capitalismo y ms recientemente se retom un discurso por el capitalismo nacional, imposible en tiempos de transnacionalizacin de la economa. El Senador Pichetto argumenta en estos das demandando al peronismo bregar por un capitalismo moderno, alejado del combate al capital histricamente formulado, ms all de haber constituido alguna vez una consigna realista.

Las oposiciones diversas al macrismo con posibilidad de ser gobierno se asumen en la disputa por la gestin del orden capitalista local y ese es su lmite. El orden capitalista es mundial y est atravesado por las tensiones de la disputa global, claro que con las especificidades locales, que para el caso de la Argentina presenta contradicciones en el ncleo econmico y poltico del poder. Por eso se privilegia la estrategia electoral y se prefiri, por ejemplo, no acompaar la movilizacin popular contra el G20 en la semana de accin sustentada por parte del movimiento popular que ve el problema del pas y del mundo en la estrategia asociada de las corporaciones transnacionales, los organismos mundiales y los principales Estados del sistema mundial, ms all de la adscripcin al liberalismo o al proteccionismo. En los tratados de libre comercio o en la defensa de las inversiones va tratados bilaterales o multilaterales se juega la dominacin global del capital transnacional. Es una constante de las ltimas cuatro dcadas, ms all de momentos distribucin del ingreso, los que no modificaron cuestiones esenciales del modelo productivo y de desarrollo. Ello es imprescindible en un modelo sustentado desde las automotrices, el complejo sojero, petrolero o en el circuito favorable a la libre circulacin del capital y la especulacin. Resulta lgico no confrontar a las polticas del G20 si se aspira a ser parte del cnclave, aun con la crtica al orden hegemnico.

As como las derechas se legitiman electoralmente previa instalacin de su sentido comn en la sociedad, cualquier pensamiento alternativo en el movimiento popular y la izquierda, tiene la necesidad de instalarse previamente como prctica y pensamiento social generalizado que pueda disputar el poder a la dominacin y construir otro orden posible en una transicin desde el capitalismo a otro orden de cooperacin, solidaridad, des-mercantilizacin y privilegio a la satisfaccin de derechos sociales va produccin de bienes de uso y no de cambio, respetando el medio ambiente, la diversidad de gnero y el respeto mutuo contra toda forma de discriminacin y racismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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