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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2018

La montaa rusa del precio del petrleo tiene en estado de shock a la economa global

Diego Herranz
Pblico


Los pases de la OPEP examinan en Viena la situacin del mercado del crudo, que de coquetear con los 100 dlares por barril hace unos meses est cerca ahora de los 50 dlares. Los pases emergentes y europeos 'crudodependientes' tienen motivos para el alivio, y los bancos centrales tendrn margen para retrasar las anunciadas subidas de tipos de inters.

Campo petrolfero cerca de Calgary, en Canad. REUTERS/Todd Korol  

Campo petrolfero cerca de Calgary, en Canad. REUTERS/Todd Korol

La capacidad de influencia del petrleo en la economa mundial est fuera de toda duda. Al igual que su facilidad para crear confusin en los mercados y certificar los errores de clculo -y de bulto en no pocas ocasiones- de los analistas del sector a la hora de determinar, no slo la evolucin de su cotizacin, sino tambin la tendencia que marcar el precio del barril ms all del corto plazo.

No hace falta remontarse a la crisis del crudo de los setenta, el punto culminante en la historia reciente en el que la OPEP hizo valer su poder para remover los cimientos de la economa global. Basta con rememorar el diagnstico del mercado a la conclusin de este verano.  

Entonces, el consenso de los expertos del sector hablaba de la posibilidad real de que el barril tocara los 100 dlares que, en cualquier caso, se instalara en torno a los 80, como era el deseo declarado de Arabia Saud, primer productor mundial, y que, de alcanzar los tres dgitos, la economa global entrara en recesin. En el ecuador del otoo, sin embargo, su cotizacin navega por los 50 dlares.

La montaa rusa a la que se han subido productores e importadores de petrleo en los ltimos dos meses amenaza con transformar la coyuntura dibujada para la economa global.

Se ha pasado de un precio del barril a 100 dlares que traera una recesin global a uno de 50 dlares que ralentizara la subida de tipos de inters

Pases con una alta dependencia de este combustible fsil para mantener y garantizar la actividad de sus industrias y estimular sus cotas de consumo, como cuatro de los cinco BRICS (China, India, Sudfrica y, en menor medida, Brasil, con notables reservas de crudo pero que sigue acudiendo al mercado en busca de la demanda que genera su economa) o los socios europeos, ven con alivio este nuevo escenario.

Rusia, el quinto BRICS, en cambio, es, junto a Arabia Saud, su aliado en la estrategia de incrementar soterradamente el nmero de barriles en circulacin y listos para negociar al mejor postor, dos de los damnificados. Igual que Japn, en su sempiterna batalla por encarecer la cesta de la compra y acabar con su deflacin perpetua.

Factores geopolticos y efectos econmicos

Pero el comportamiento voltil del petrleo encierra otros factores. Ms de ndole geopoltica. El fervor alcista del oro negro en los meses de primavera y verano responda, al margen del complejo equilibrio entre la oferta de crudo y la demanda de sus compradores (con acopio de inventarios de gran escala en las potencias industrializadas, sobre todo EEUU, y casi vacos en el rea emergente) a la incertidumbre de la guerra comercial desatada por la Administracin Trump, que desestabiliz los flujos de mercancas e inversiones por todo el planeta, y a la fortaleza del dlar, la divisa sobre la que se determina la cotizacin del petrleo. De manera hegemnica.

Aunque sume a Arabia Saud en un mar de dudas. Entre contentar a su aliado energtico, Mosc, sobrepasando las cuotas a las que se comprometi con sus aliados del crtel petrolfero, como hace a menudo, para rellenar sus desajustadas cuentas pblicas, deterioradas por el elevado coste de sus intervenciones militares en Yemen o Siria y su creciente factura en gasto blico. O alinearse con EEUU y la exigencia expresa de Donald Trump de que contribuya decididamente a generar un precio del petrleo barato y estable.

El ministro de Energa de Arabia Saud, Khalid al-Falih, en un acto en Nueva Delhi. REUTERS/Adnan Abidi  

El ministro de Energa de Arabia Saud, Khalid al-Falih, en un acto en Nueva Delhi. REUTERS/Adnan Abidi

 

En el hemisferio occidental, las economas de rentas altas incurrieron en notables dficits por cuenta corriente en los primeros aos de la post-crisis. Paradjicamente, en poca de vacas flacas en la que se luchaba contra la recesin, la cotizacin del crudo sobrepas de media los 140 dlares. Caresta que no slo no concordaba con la coyuntura del momento, sino que entorpeca el despegue de la actividad global.

En el mundo emergente, este fenmeno se apreci con especial intensidad en una serie de pases. Quizs Sudfrica haya sido el mejor botn de muestra, con una devaluacin del rand y una crisis poltica y social que precipit la cada de Jacob Zuma de la presidencia del gran mercado del continente.

Tambin estuvo detrs, en cierta medida, del parn de actividad en China, que ha reducido su aportacin al crecimiento global en el ltimo lustro.

Segn recientes clculos de Capital Economics, por cada descenso de 10 dlares del barril, las rentas individuales de las potencias emergentes aumentan entre un 0,5% y un 0,7%, causa un deterioro de esos ingresos personales de entre 3 y 5 puntos en los pases del Golfo Prsico y resta entre un 1,5% y un 2% al PIB de naciones productoras como Rusia, Nigeria o los Emiratos rabes Unidos.

Por otro lado, la contencin de precios en los ndices de inflacin otorga un baln de oxgeno a los bancos centrales en su declarada senda de encarecimiento del dinero. Adems de otro salvavidas a las autoridades monetarias de mercados emergentes con riesgos cambiarios y de endeudamiento.

Una tabla de salvacin de doble casco. Porque, adems de combatir la debilidad de sus monedas en relacin al billete verde americano, les facilita el acceso a la financiacin internacional. En especial si, como es de suponer, la Reserva Federal frena por ello sus nfulas alcistas. Ante las embestidas de Trump, que ha llegado a asegurar que la Fed es el mayor factor de riesgo sobre la economa, por delante de China.

India, Turqua e, incluso Brasil, cuyos bancos centrales han estado empleando grandes sumas de sus reservas para defender sus divisas y evitar la suspensin de pagos, respiran con cierto alivio por esta tregua del petrleo. Como Argentina, aunque sus finanzas estn vigiladas por el FMI como contraprestacin a su cheque multilateral.

En las naciones industrializadas, las cadas del crudo operan como una bajada de impuestos. Para la industria, los hogares y las empresas. Como un acicate para el crecimiento. Pero tambin suponen ahorros substanciales.

A las arcas de Espaa, que ya se benefici del bienio de petrleo barato entre 2014 ejercicio en el que el petrleo comenz un descenso histrico que llev al Brent, de referencia en Europa, a cotizar a 27,67 dlares el barril, y en enero de 2016, cuando marc el valor ms bajo desde 2003, le sirvi para amortiguar el creciente dficit fiscal o para reducir desembolsos como los de la subida de las pensiones. Como apunta ya el dato de inflacin de noviembre, que deja el ndice en el 1,7%. Adems de espolear el consumo.

Los grandes cambios en la produccin global

Las causas primigenias de este declive siempre responden a asuntos estructurales y coyunturales. Entre los primeros, sobresale la parlisis productiva de Irak, propiciada por las tensiones polticas internas. A pesar de que ha ganado peso en el seno de la OPEP y de haber superado a Canad como el cuarto productor mundial. Sin embargo, las hostilidades armadas en el pas ponen en duda su habilidad para suplir el abastecimiento iran tras las nuevas y ms severas sanciones impuestas por EEUU al rgimen de Tehern. El otro componente geoestratgico en juego.

La encrucijada iraqu ha interrumpido un ritmo de extraccin de 4,78 millones de barriles diarios, con contratos apalabrados para abastecer a pases asiticos y mediterrneos, principalmente. Adems de sus predicciones para 2019, en las que se rebasaran los 5 millones, hasta alcanzar los 7,5 en 2024, segn su ministro de Petrleo, Jabbar Al Luaibi. Algo menos optimistas, pero en la misma direccin, consultoras privadas como Wood Mackenzie, le otorgan a Bagdad capacidad para superar los 6 millones en 2025, lo que le convertira en el pas con ms potencias de crecimiento productivo, con excepcin de EEUU, en el prximo sexenio.

  

 

  Imagen de una plataforma de produccin de petrleo en los campos petrolferos de Soroush junto a una bandera iran, en una imagen de archivo. / REUTERS - RAHEB HOMAVANDI  

Imagen de una plataforma de produccin de petrleo en los campos petrolferos de Soroush junto a una bandera iran, en una imagen de archivo. / REUTERS - RAHEB HOMAVANDI

 

Si la inestabilidad poltica lo permite. Porque, para ello, la industria extractiva del pas necesita acometer inversiones para limpiar de impurezas el crudo y para atender las redes de distribucin energtica de sus ciudadanos, que no est garantizada ni siquiera en zonas como la del extrarradio de Basora, donde se localiza gran parte de sus pozos.

La lucha entre kurdos, sunes y chies por el control del rea de influencia de esta provincia y de su negocio petrolfero est detrs de la huida de capitales, valorada en ms de 32.000 millones de dlares por Naciones Unidas y del retroceso del 30% en su ndice burstil respecto a 2016, con los precios del petrleo deprimidos y la capacidad de extraccin de Irak por los suelos.

La falta de seguridad est detrs de esta dispora inversora. En la que han participado Exxon Mobil, Total, Lukoil o Gazprom. En la actualidad, su poder productivo se encuentra en manos de compaas de Emiratos y de China.

Irn es otro elemento distorsionador del mercado. Sus exportaciones petrolferas se han reducido a casi la mitad desde que, en abril, Trump retir a EEUU del acuerdo nuclear e impuso su lista de sanciones. Hasta situar su nivel productivo por debajo de los 2 millones de barriles desde agosto. Adems de aumentar la flota de petroleros, cargados en alta mar de oro negro iran que fluyen sin destino concreto por las rutas del petrleo.

El embargo iran puede ser subsanado de inmediato por Arabia Saud, capaz de poner ms de 11,5 millones de barriles diarios en el mercado, y por la habilidad de Rusia de colocar otros 300.000 de la noche a la maana.

  

 

  El logo de la OPEP en su sede en Viena. REUTERS/Leonhard Foeger  

El logo de la OPEP en su sede en Viena. REUTERS/Leonhard Foeger

 

Sin embargo, la clave vuelve a estar en una OPEP en plena crisis de identidad. La demanda global de crudo exigira que el crtel negociara diariamente en torno a 33,5 millones de barriles cada da. En la actualidad, segn el ltimo reparto de cuotas, alcanza los 32,7 y no parece que del crtel salgan buenas noticias a medio plazo.

Qatar, que soporta desde 2017 un embargo de sus vecinos del Golfo y Egipto, ha decidido abandonar la organizacin desde el 1 de enero para, en opinin de sus autoridades polticas, concentrarse en el negocio del gas. El emirato rebelde desea elevar de las 77 toneladas actuales a 110 su capacidad para almacenar este combustible en 2024.

Mientras socios como Libia, Nigeria e Irak, que se acercan a sus registros de rentabilidad mximos de los ltimos aos, estn sometidos a una inseguridad que pone en tela de juicio sus contratos de futuro.

La crisis econmica en Venezuela tambin ha mermado el poder extractivo de su petrolera estatal, PDVSA, sin inversiones tecnolgicas desde hace aos para extraer la ingente bolsa de crudo de la Franja del Orinoco.

El triunvirato del crudo: Arabia Saud, Rusia y EEUU

Ante esta tesitura, el control del precio del petrleo parece estar en un triunvirato. En manos del prncipe heredero saud, Mohamed bin Salman (MbS), de Vladimir Putin y de Trump. Sern ellos los que determinen su cotizacin en 2019. Los que dominen la oferta de crudo. Sus decisiones sern las que sufraguen, o no, el dficit productivo de la OPEP. Si Riad mantiene su alianza con el Kremlin para dotar de ms barriles al mercado, a buen seguro que las compaas petrolferas americanas de Permian Basin (los campos de crudo del oeste de Texas) interrumpirn sus oleoductos con petrleo del Golfo y sern los que abastezcan las necesidades energticas de EEUU. Una interrupcin de las compras de crudo de la mayor economa del mundo volver a deprimir los precios. La industria del oro negro texano ser capaz de producir, dentro de un ao, seis meses antes de lo previsto, una cantidad de crudo similar a la que puede bombear Nigeria sin riesgos de seguridad y al mximo de rendimiento: 12 millones de barriles diarios.

Tambin la Casa Blanca tiene el as en la manga de las sanciones a Irn. De estimular la aversin al riesgo a aquellas firmas petrolferas que estn pensando comerciar con Tehern. Y de trasladar este sentimiento al conjunto del mercado del crudo y, con ello, facilitar el incremento de los stocks de petrleo que, en los socios de la OCDE, haban descendido desde comienzos de 2017 y que, ahora, con los precios ms relajados, comienzan a recuperarse. En octubre, las potencias industrializadas tenan inventarios de combustible por encima de la media registrada en los ltimos cinco aos, a tenor de los datos de la Agencia Internacional de la Energa.

La intencin de Riad, antes del viaje de MbS a la cita bonaerense del G-20, era reducir en 500.000 barriles diarios su aportacin y que el resto de miembros de la OPEP alcanzase un pacto para retirar otro milln ms. Pero las cosas han cambiado. Y Riad, tras la amenaza nada velada de Trump con su dedo ejecutor de twitter, tendr que sopesar hacia qu lado de la balanza geoestratgica de las dos potencias nucleares inclina su apoyo. A la de Putin, en el que acelerara la consecucin del equilibrio presupuestario que, segn el FMI, exigira un precio del barril de 73,3 dlares el prximo ejercicio, o a la de Trump, que retardara, adems, la capacidad financiera del reino saud en la transformacin econmica que ha prometido MbS en su Visin 2030. Con enormes proyectos de infraestructuras y urbansticos que dependen del Tesoro de Riad. Pero que le daran un margen temporal a MbS para tratar de salir airoso de su ms que supuesta implicacin personal en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Desde que ocurri, en el consulado saud de Estambul, la prdida de influencia del prncipe heredero y, por ende, de Arabia Saud, ha sido patente. Hasta el punto de que sus socios de la OPEP ven en este affaire un arma idnea para expulsar al poder fctico de la organizacin. Un deseo que siguen ocultando, pero que se escucha cada vez ms entre bambalinas, en las distintas delegaciones de los ministerios de Petrleo que acuden a las citas de la OPEP en Viena. Cansadas de tantos aos de aumentos soterrados de las cuotas pactadas en el crtel por parte de Riad.

Putin, sin embargo, estara dispuesto a consumar un eje con Riad. Para colmar completamente -arguye- su intencin de que el barril se instale en los 70 dlares. La dependencia presupuestaria del petrleo no es tan acuciante ahora para Rusia como cuando, en 2016, decidi unirse a todos y cada uno de los esfuerzos de la OPEP por acomodar el barril a sus intereses. Algo ms factible cuanto ms aislamiento reciba MbS de la comunidad internacional.

Fuente: https://www.publico.es/economia/montana-rusa-precio-petroleo-shock-economia-global.html?src=home



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