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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2018

Teora de la desmoralizacin inducida
La metstasis del individualismo s ser televisada

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Se sabe, desde siempre, que un modo (entre muchos combinados y desiguales) para derrotar a un enemigo u oponente, radica en hacerle perder todo lo que de confianza hubiera podido abrigar respecto a su victoria. Arrebatarle su certeza, su dignidad y sus destrezas convencindolo (antes, durante o despus de la batalla) de su insolvencia, su pequeez, sus complejos y su inferioridad: desmoralizarlo pues. Y para ese fin se han estudiado, y se estudian, mil modos de precipitar la derrota del oponente desde las ms cotidianas, y aparentemente intrascendentes, burlas, desprecios, calumnias... hasta las ms sofisticadas agresiones, verbales o simblicas, entrenadas en laboratorios de guerra psicolgica. Aqu se entiende la moral como la entenda Adolfo Snchez Vzquez.

Bajo el capitalismo el repertorio de las contiendas es muy variado aunque en su base est la mana monoplica sustancial de quin quiere eliminar del escenario toda competencia que complique la dictadura de los precios. Pero en escala mayor, la madre de todas las luchas es la lucha de clases y de ella -y para ella- se prodiga toda forma de combate desembozado o disfrazado, capaz de asegurar un triunfo que, adems de imponer hegemona econmica esclavista sea, al mismo tiempo, rentable. Y no les importa si eso resulta ser un retroceso o descalabro monumental contra la humanidad.

Su sueo dorado sera que, en la dinmica de la lucha, los opresores pudiesen ahorrar en armas y soldados, economizar en todo lo posible y lograr que el enemigo se derrote a s mismo (producto del engao, la manipulacin ideolgica, el odio contra sus pares...) y por aadidura -no tan azarosa- sacar ganancias de ello. Sera apotesico, no importa si con ello se despliegan las conductas ms obscenas y los anti-valores ms degradantes. Como las guerras.

Desarmar al enemigo antes de que se entere, hacerle creer que lucha con denuedo y luego probable su impotencia para arrodillarlo y que, adems, lo agradezca... que le otorgue la razn a su opresor y que haga de la derrota una herencia honrosa para su prole. En las escuelas o teoras de guerra se insiste en la importancia de golpetear al enemigo hasta que pierda todo mpetu pero, como en no pocos casos, la prdida del mpetu no es sinnimo del abandono de la resistencia, el capitalismo en su fase imperial pretende que el pueblo, desmoralizado, tambin sirva como agente de combate contra su propia clase. Para eso sirven los medios de comunicacin que en realidad son armas de guerra ideolgica. Hoy baluartes del sueo invasor ms ambicioso que consiste en dominar la capacidad de ubicuidad y de velocidad. Como las agencias de noticias que en realidad son fbricas de falacias y linchamientos polticos.

Adems de todos los repertorios de gestos gruidos y vociferaciones intimidatorias, las estratagemas desmoralizadoras recurren a muchos de los baluartes estticos de sus industrias culturales. Como las agencias de publicidad. Dicen que lo lindo vende y para sus fines de belicismo desmoralizador, inventan por ejemplo, bellezas discriminatorias que desmoralizan a quien no tiene atributos similares al estereotipo burgus. El belicismo del lujo no es una forma cndida de exhibir tentaciones o fetiches de ricos... es una metralla desmoralizadora que golpea la autoestima del desposedo que por serlo se siente nada.

La idea burguesa de que en la guerra todo se vale no es ms que la legitimacin de una deformacin tica al servicio de la canallada. Cuando los pueblos luchan no repiten la lgica de los opresores ni reproducen sus valores de combate. Principalmente porque no luchan por negocios. Aunque la burguesa quiera convencernos de sus mtodos de lucha son los mismos que cualquiera usara si se dieran las condiciones, lo cierto es que la Moral de Batalla en manos de los pueblos se funda en objetivos humanistas y de justicia social cuya organizacin y resultados muy otros. Simplemente porque no somos lo mismo en el sentido de clase ms riguroso.

Ellos, los oligarcas, mantienen su moral de lucha basados en las ganancias y en el odio de clase que aprendieron a cultivar desde hace siglos. Ellos alimentan su despareci de clase sabedores de que el otro es su enemigo histrico, que constituye una mayora y que en cualquier momento asciende la conciencia de su fuerza organizndose. Y para impedir su ascenso, acicatean una crisis de direccin revolucionaria en la que las ganas y las fuerzas de la lucha se disipen. A cualquier precio. Para ellos es una inversin.

Para salvarnos como especie, y para salvar al planeta, necesitamos consolidar nuestra conciencia de clase y nuestras fuerzas simblicas enmarcadas por un programa revolucionario y humanista de nuevo gnero capaz de desmenuzar toda estrategia desmoralizadora y profundizar los baluartes de nuestra moral y no la de ellos. Cuando se asume conscientemente un conjunto de principios (que se profundizan y perfeccionan en el crisol de la praxis) nada puede quebrantar la moral emancipadora. Por ejemplo: 1. Al trabajador no se lo explota. 2. La propiedad privada es obscena en un mundo de desposedos. 3. La tierra es de quien la trabaja. 4. Prohibido manipular la educacin, la conciencia y el estado de nimo de los pueblos 5. A cada cual segn sus necesidades. Las verdaderas victorias son un motor de conciencia y de moral invencibles. Son patrimonio que no admite fronteras y que anidan en los corazones de los pueblos. Ni un paso atrs. Ni un espacio descuidado. Ni una claudicacin.

Combatir la Desmoralizacin Inducida de ninguna manera significa suspender la crtica. Todo lo contrario. Implica el ejercicio de la crtica responsable y fundamentada que salvaguarda la unidad y no le simplifica al enemigo el trabajo de destruimos. Desmoralizados somos nada. En todo caso, est por fuente nutricia la conviccin de que debemos rescatar a la especie humana y al planeta del sistema econmico ms depredador y criminal de la historia. Est la alegra por salvar la alegra de las personas. El amor por el amor en todas sus expresiones, la importancia de la justicia social y la vida buena para todos. Est la lucha de grandes hombres, de los indispensables, que siempre es social y siempre es histrica. Est el futuro que es posible y urgente sin amos, sin miedos, sin clases sociales y sin amargura. Esta la herencia del ejemplo heredado por los pueblos y sus luchas victoriosas, antdotos todos magnficos que cultivados en colectivo son certeza de vida buena.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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