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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2018

Francia se levanta para dar una leccin al mundo sobre el poder popular
La protesta revolucionaria

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


La indignacin ha lanzado a las calles a miles de franceses, matizada de un fervor revolucionario de profundas races histricas que en su momento marcaron el devenir de Europa y el mundo. Consciente de que el poder del pueblo permanece ah, latente y capaz de transformar la escena social y poltica, el colectivo conocido como los chalecos amarillos ha tomado las calles y paulatinamente ha capitalizado la frustracin de una sociedad cansada de los retrocesos provocados por las polticas neoliberales del gobierno de Emmanuel Macron, hasta congregar a ciudadanos de todas las tendencias y estratos sociales. El mensaje lanzado al mundo por este movimiento no podra ser ms claro: la Revolucin no ha muerto.

Las protestas callejeras en Francia comienzan a despertar tambin una reaccin entre quienes estn designados para contrarrestarlas. Las imgenes de policas y bomberos dando la espalda a sus mandos para solidarizarse con los manifestantes constituyen una prueba innegable de las fisuras en el muro cada vez ms dbil de las estructuras poltica e institucional que rodean a Macron, quien sin duda comienza a percibir claramente las incalculables dimensiones de la crisis provocada por sus decisiones.

Con la atencin puesta en las calles de Pars, otras sociedades en otros en pases gobernados por la corrupcin y el abuso se han de preguntar cmo hacen los franceses para mostrar tanta audacia y determinacin. Porque poner en jaque a un gobierno aliado con los grandes capitales no es cosa fcil; y enfrentar a las fuerzas de choque resulta extremadamente peligroso. En algunas naciones de nuestro continente latinoamericano se han producido movimientos de protesta de gran magnitud en los ltimos aos, pero ese espritu revolucionario capaz de derrotar al miedo y la frustracin no parece tener la capacidad de permanecer vivo el tiempo suficiente para generar resultados y sostenerlos.

El mensaje emanado de las protestas en el pas galo habla de la imperiosa necesidad de unidad. Pueblos divididos entre ricos y pobres, entre nativos y migrantes, entre tendencias polticas opuestas o creencias religiosas hbilmente elaboradas para generar animadversin y rivalidades entre ciudadanos han creado sociedades dbiles y vulnerables, incapaces de identificar y proponer objetivos y metas de beneficio comn porque estn condicionadas para buscar metas y objetivos personales y de grupo.

El gran desafo que propone el pueblo francs es unirse contra un sistema neoliberal que ha resultado en la debilidad endmica de los Estados. Los gobiernos en especial los ms dbiles poltica e institucionalmente- se encuentran frente a las presiones de una superestructura de inmenso poder econmico, la cual se ha apoderado del poder poltico socavando las bases de la democracia y ha convertido a los Estados en cmplices de sus planes. De ese modo y sin mayor oposicin, se apoderan de todos los bienes y recursos ms valiosos de las naciones para vendrselos de vuelta a sus legtimos dueos a precios de usura: la minera, la agricultura, el agua, el petrleo, la energa y hasta los cultivos nativos transformados, gracias a patentes legalizadas a fuerza de sobornos, en propiedad corporativa.

Unidad es la frmula y el pueblo francs lo est demostrando con orgullo y valenta. Unidad con la determinacin de no permitir a intereses forneos imponerse sobre los del pueblo, el cual debe decidir el rumbo de su historia. Es una leccin de enorme valor en los momentos que vive Amrica Latina y vale la pena tomarla en cuenta.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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