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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2018

Hacia una crisis de rgimen en Francia

Rafael Poch de Feliu
Blog Personal


Si el fuego prende finalmente en las banlieues, entonces s que estaremos en la estela de las grandes insurrecciones sociales francesas que tanto oxgeno han proporcionado a la libertad y el progreso social en Europa desde 1789.

En junio de 2017, cuando Macron gan las presidenciales, pronostiqu una crisis de rgimen en Francia. Desde que llegu a ese pas, en 2014, hasta mi despido como corresponsal en Pars hace un ao, nunca ces de rondarme la impresin de materia inflamable a la espera de chispa. Muchos observadores franceses de la izquierda respondan en positivo a mis preguntas en esa direccin, pero, seguramente llevados por el miedo que todo intelectual tiene a ser acusado de tomar sus deseos por realidad, no pasaban del, s, es posible que ocurra algo.

Llegaron las protestas contra las leyes laborales de Hollande (Macrn era entonces consejero del presidente, luego ministro de economa) y la nuit debout el particular movimiento cvico-juvenil de la Place de la Republique de Pars que no cuaj como 15-M francs. Ms tarde, ya con Macron presidente, nuevas protestas contra la reforma laboral a partir de otoo de 2017. En ambos casos, la impresin era la misma: el descontento en Francia era general, pero pasivo. La gente que sala a la calle era la de siempre; la izquierda poltica (es decir lo que queda a la izquierda del Partido Socialista), militantes, algunos estudiantes y bachilleres (que en Francia son un factor poltico) y algunos sindicatos pequeos ms la CGT, la nica gran central sindical an no descafeinada. No haba relacin entre descontento y movilizacin. Y aun ms importante: los ms desfavorecidos, los barrios perifricos urbanos, dormitorios de la Francia desempleada y de origen emigrante, brillaban por su ausencia. Dnde estn las banlieues ?, nos preguntbamos.

En la victoria presidencial de Macron las cosas no cuadraban. Haba una sensacin de producto precocinado por los poderes fcticos en la sombra, un fast food poltico ms propio de la otra orilla del Atlntico que de Francia. Una victoria que se impuso sobre la sospechosa eliminacin, va el kompromat del Penelopegate, el inocente escndalo de la mujer del candidato de la derecha tradicional, Franois Fillon, quiz demasiado gaullista y demasiado poco antirruso para algunos (para acertar en estas materias es siempre aconsejable pensar mal). Y la victoria de Macron planteaba tanto una crisis de legitimidad -muy poca gente le vot por convencimiento, la mayora para eludir a Le Pen y con una abstencin rcord- como una crisis de representatividad : la victoria explosion la divisoria izquierda/derecha, dej fuera de juego a los partidos tradicionales y logr un dominio elitario en la Asamblea Nacional sin precedentes y sin la menor correspondencia con la realidad de la sociedad francesa.

Si a eso se le sumaba la personalidad del Presidente, un jovencito tecncrata triunfador hecho a s mismo y apadrinado por los poderes fcticos -el medio del que salen los reaccionarios ms peligrosos- el cctel resultaba explosivo. Pero un cctel Molotov (o Molokotov , como deca la abuela de un amigo cuando Franco) es algo que no se enciende si no hay chispa. Los chalecos amarillos son la chispa.

Ahora en la calle se ven caras nuevas. No es la izquierda poltica, es la gente normal, la mayora perjudicada por la macrona y ofendida por la impertinente incontinencia verbal de este presidente de los ricos. Gente que est ms all de la poltica, que no vota, o que vota al Frente Nacional, o a la France Insoumise . Una revuelta social de los de abajo, de la Francia mayoritaria que ha visto su vida deteriorarse en los ltimos veinte o treinta aos, pero mayoritariamente blanca.

Siguen ausentes los barrios perifricos de origen emigrante. Si eso cambia, si el fuego provocado por esta chispa prende finalmente en las banlieues , entonces s que estaremos en la estela de las grandes insurrecciones sociales francesas que tanto oxgeno han proporcionado a la libertad y el progreso social en Europa desde 1789.

Hay que estar bien atento a Francia. Las reivindicaciones se han ido ampliando. En su ltima expresin ofrecen un catlogo bastante completo de un radical rechazo a la austeridad, la privatizacin y la creciente desigualdad social. Los polticos se quejan de que es muy difcil negociar con esto (y ah est la gracia y la fuerza del asunto):

-Ms justicia fiscal

-Salario mnimo de 1300 euros netos

-Favorecer al pequeo comercio de los pueblos y los centros urbanos, cesar la construccin de grandes centros comerciales alrededor de las grandes ciudades que matan el pequeo comercio.

-Ms aparcamientos gratuitos en los centros de las ciudades.

-Un plan de aislamiento de viviendas para hacer ecologa mediante el ahorro de las economas domsticas.

-Ms impuestos a las grandes empresas

-Mismo sistema de seguridad social para todos.

-No a la reforma de las pensiones. Ninguna pensin por debajo de los 1200 euros.

-Salarios indexados a la inflacin

-Salario mximo de 15.000 euros

-Proteger la industria nacional. No a las deslocalizaciones.

-Limitar los contratos temporales.

-Promocin industrial del automvil de hidrgeno (ms ecolgico que el elctrico).

-Fin de la poltica de austeridad. Cese del pago de los intereses ilegtimos de la deuda y combate al fraude fiscal.

-Que los peticionarios de asilo sean bien tratados y que se acte contra las causas de las emigraciones forzadas.

-Limitacin de precios de los alquileres.

-Prohibicin de la venta de bienes de la nacin (presas, aeropuertos.).

-25 alumnos por clase como mximo.

-Favorecer el transporte ferroviario de mercancas

-Tasar el fuel martimo y el keroseno.

Claro que faltan muchas cosas. Tal como est comportndose el complejo meditico francs ante esta crisis, no tardar en aparecer alguna reivindicacin fundamental para democratizar y desmonopolizar medios de comunicacin que hoy estn en un 80% en manos de grandes corporaciones bastardas y multimillonarios lgicamente hostiles a los intereses de la mayora social.

Pero, si se negocia esto, o algo parecido a esto, podemos echar el teln sobre la poltica de austeridad europea: La suma de una Francia en pi, ms un Reino Unido fuera de la UE, mas el fin del merkelato , dejar a la agenda austeritaria de la derecha alemana fuera de combate en la UE.

Si por el contrario no se negocia y se opta por la represin, o por dejar que el movimiento se pudra -ese es el clculo de las pequeas concesiones de Macron- habr que ver cual es la reaccin social, y, en cualquier caso, no se habrn remediado otras futuras chispas, pues la presencia de materia inflamable ya no es una hiptesis, sino un hecho constatado. En cualquier caso todo el rgimen de la V Repblica podra verse sometido a una seria prueba. Hay que estar bien atento a Francia, pues el cambio en la UE depende de ella.


(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2018/12/06/hacia-una-crisis-de-regimen-en-francia/

 



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