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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2018

Agravios a la esperanza

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Los datos, prolijos en la prensa alternativa, que hace eco de informes de organismos internacionales de crdito, compelen a encresparse pronunciarse en la plaza pblica por la revolucin mundial sera una respuesta, si bien tibia ante la necesidad de actuar-: a la altura del siglo XXI, nada menos que 52 millones de impberes de la Tierra estn sumidos en la esclavitud, monda y lironda.

Un valioso resumen de la colega Ana I. Bernal Trivio aparecido en Kaos en la Red nos impone de las variantes de ese sojuzgamiento. La trata infantil y la explotacin sexual; el trabajo forzozo por endeudamiento, en las minas o la agricultura; la existencia de soldados entre ellos, o el matrimonio a la brava sobre todo de chicas constituyen diferentes caras de una misma realidad.

Espeluznado, uno se pregunta por qu una humanidad que se precia de civilizada no convierte en vinculante, tambin a la brava, el principio 9 de la Declaracin de los Derechos del Nio, ese que reza: [] debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotacin. No ser objeto de ningn tipo de trata. No deber permitirse [] trabajar antes de una edad mnima adecuada; en ningn caso se le dedicar ni se le permitir que se dedique a ocupacin o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educacin o impedir su desarrollo fsico, mental o moral.

Meras palabras para unos cuantos que, en el planeta todo, medran con una explotacin que rezuman desde la ropa hasta los minerales de los telfonos mviles. Y que conste: las estadsticas podran sobrepasar la cifra que citbamos arriba. Con la colega sealemos que dependen de la asociacin u ONG que las calcule, porque no resulta nada fcil contabilizar un entuerto que se oculta bajo un denso manto de mafias y corrupcin. As que probablemente nos asomemos a la punta de un iceberg.

Aproximaciones de la ONU dan cuenta de que la trata de seres mueve anualmente entre cinco y siete billones de dlares, y unos cuatro millones de personas se ven desplazados de un pas a otro. Hurgando en esos montos, la organizacin Save The Children, del Reino Unido, estima que cada 12 meses 1,2 millones de menores devienen vctimas del trfico, negocio redondo, que produce en el perodo 23 mil 500 millones de euros.

Si se ahonda, se encontrar que fenmenos tales la pobreza, la globalizacin con su infausto signo- y la consiguiente demanda de mercancas y mano de obra baratas han provocado un aumento sin precedentes de personitas laborando, sobre todo en frica, Asia y el Pacfico y las Amricas la periferia del capitalismo, donde una tercera parte queda fuera del sistema escolar, mientras no pague al patrn un impagable dbito y no es simple juego retrico, no.

No obstante el que el trfico con fines de prostitucin es mayoritario entre los adultos (ms bien adultas), no quedan exentos los infantes, sentenciados a incluirse, o bien en la industria pornogrfica o bien en un nefando turismo. Y que conste: ello representa absolutamente una transgresin de fueros. Recordemos, con Bernal, que conforme al Protocolo de Palermo no hay consentimiento alguno si se es menor de 18 aos. Y como en los mbitos de imperios decadentes, el lenocinio impuesto se ofrece a la vista, hoy da en bares de karaoke, discotecas, clubes nocturnos, y asimismo en el resguardo licencioso de pisos, apartamentos particulares.

Pero como si no bastara lo expuesto para coincidir en que unos cuantos presuponen papel mojado el apotegma de nuestros descendientes como la esperanza del orbe, Unicef considera que cerca de 300 mil de ellos y ellas sirven de soldados en conflictos en los cuatro puntos cardinales. Reclutados en escuelas y pueblos, no solo resultan usados a guisa de tierna carne de can, en la primera lnea de combate matando y muriendo!, sino en ataques suicidas, y como fresco pasto de violaciones o esclavos, esclavas, de la lascivia de sus conmilitones

Con traumas difciles de superar, un ringlero de razones secundarias la primaria, la misma formacin basada en la maximizacin de las ganancias se agolpan en un documento de Unicef traido a colacin por nuestra fuente: Algunos son secuestrados; a otros, la pobreza, los malos tratos, la presin de la sociedad o el deseo de vengarse de la violencia contra ellos o sus familias les llevan a unirse a grupos armados y empuar un arma. Son vctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Para ellos, el regreso a su vida y la recuperacin de su infancia es tan difcil que puede parecer casi imposible.

Pequemos de redundantes la ira nos obliga al acotar con la comentarista de Kaos que las secuelas suelen ser fsicas en razn de las torturas, los abusos, las mutilaciones, la desnutricin o las enfermedades venreas. Estado de cosas al que se ayuntan los padecimientos emocionales. Quedan atrapados en una tela de araa de la que no saben cmo salir porque normalizan la violencia, o ni siquiera saben dnde est su familia. A veces, cuando eso s ocurre, son rechazados por sus padres, sobre todo cuando las nias soldados regresan con sus bebs en brazos.

Asco de vida, se permite uno proferir en salida depresiva, al enterarse de que, en nmeros de la OIT, de los 15,4 millones de ofrendados(as) a un matrimonio forzado, ms de una tercera parte eran (son) en su mayora chiquillas. Save The Children arroja ms cifras. Unos 15 millones de nias y adolescentes estn casadas o viven ya en pareja. Cuatro millones lo hacen antes de los 15 aos. Lo que representa que cada siete segundos una menor de quince aos se casa en alguna parte del mundo, desde Oriente Prximo hasta Europa o Norteamrica. Quizs ello est relacionado con las cifras de maternidad tan altas entre menores: cada dos segundos, una nia da a luz.

Rememoremos ante el lector avisado, y develemos a los desavisados, que las faenas agrcolas se erigen en una ruda forma de vida? para 132 millones que no trascienden las 15 aos, sin distingo de sexo tambin, en el globo. Casi el 70 por ciento en granjas y plantaciones, algunos en peligrosas condiciones de servidumbre. Empero, los desafueros se arraciman: ms de 40 millones se desempean como empleados domsticos, 10 millones de estos ocultos tras las puertas de los hogares donde se emplean. Y muchos (muchas) sufren castigos tales golpes con planchas ardiendo, flagelaciones y quemaduras con agua hirviendo. Esto, sin contar el milln abismado en minas y canteras en ms de 50 pases igualmente de la periferia. Servicio domstico, militar, pesca en aguas profundas, construccin, bsqueda en vertederos: regalos para la esperanza del mundo, si nos atenemos a la martiana concepcin.

Empero, cometera un desaguisado quien pensara que el Sistema guarda sus bondades solo para sus espacios marginales. Un informe recin difundido por la agrupacin Violence Policy Center, en versin de EFE, da cuenta de que la industria de las armas de fuego en EE.UU. sigue los pasos a la del tabaco, y apunta a los ms jvenes, incluso nios, para asegurarse su futuro. En un pas donde portar una pistola y no solo ese artilugio significa un derecho constitucional, un texto de 54 pginas de la ONG con sede en Washington, empeada en el control legal, o la eliminacin de ese desatino, realiza un recuento de los sucesos ms conocidos de adolescentes o casi prvulos que han ocasionado la prdida de vidas. Y asevera que suman ms de mil 300 aquellos de menos de 18 aos de edad que murieron en 2014 por la librrima utilizacin de esos artefactos; 23 mil en el perodo de 1999 a 2014. Los homicidios en primer lugar, los suicidios en segundo y los disparos no intencionados en tercero son elementos de esta trama macabra.

Por qu los imberbes?, se cuestionara un incauto. Pues porque la base de consumidores en USA, principalmente hombres blancos, est envejeciendo, y con esta la posesin de los letales aparatos en las viviendas desde 1977 hasta 2014 el porcentaje de los propietarios que admiten tener uno ha disminuido en 40 por ciento. Y como de maximizar ganancias se trata, no importa el tercio (32.4 por ciento) que los atesoran. Dispongmonos entonces, se dirn los interesados, a producir cuentos, historietas y revistas dirigidos a los miniaficionados a la diana, y creemos ms empresas presentadas como las mayores proveedoras de rifles para el mercado juvenil. Mercado que, por cierto, goza el privilegio de cada vez ms artculos diseados especialmente para tiradores poco corpulentos, y pistolas, escopetas y revlveres de colores vivos, rosa para mujeres y nias.

Aade EFE que la poderosa Asociacin Americana del Rifle no solapa las intenciones de la industria como muestra una frase extrada de una de sus publicaciones y reproducida en el informe El futuro de nuestra libertad y de nuestro legado de usar armas y cazar reside en nuestros nios y nietos. Un captulo se centra en los videojuegos, en los que se aprecia tanto una amenaza, porque compiten en la recreacin, como una oportunidad de ampliar la venta entre aquellos que todava despuntan pocos palmos del suelo.

Y a fuer de empecinados, insistamos finalmente en acotaciones de Unicef, las cuales sentencian que la pobreza infantil puede perdurar de por vida, tanto a nivel fsico como emocional, restringe seriamente la capacidad de aprendizaje y condiciona la productividad en el futuro.

Ahora, en honor a la verdad, uno siente la necesidad de que los organismos encargados del asunto boguen hasta la raz de las aguas, y desembozadamente apelen a unas causas neoliberalismo, sistema econmico-social que justifiquen encresparse, pronunciarse y actuar por una (la) revolucin mundial.

Mucho pedir?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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