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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2018

Cinco motivos y una reflexin estratgica que sustentan la propuesta de poner en marcha una empresa pblica de fabricacin de medicamentos
Por qu deberamos tener una empresa farmacutica pblica?

Marciano Snchez Bayle
Nueva Tribuna


La frecuente situacin de desabastecimiento farmacutico (el ultimo ejemplo es la escandalosa actuacin de Aspen) y el elevado gasto en medicamentos, que tiene un muy preocupante crecimiento (14% entre 2014 y 2017 y el 22,7% solo en farmacia hospitalaria) obliga a la bsqueda de soluciones para hacer sostenible esta situacin a la vez que se garantiza a todas las personas el acceso a los medicamentos que necesitan. En este contexto se ha planteado la idea de poner en marcha una empresa pblica de fabricacin de medicamentos, y por eso me gustara sealar al menos 5 motivos concretos y una reflexin estratgica que a mi entender sustentan esta propuesta.

  1. Para garantizar la seguridad de los medicamentos. El reciente caso del Valsartan ha puesto de relieve como con frecuencia las farmacuticas intentan maximizar los beneficios mediante la externalizacin de la produccin de los medicamentos, en pases conde los controles de calidad son menos rigurosos, y eso produce potenciales riesgos sobre los usuarios. Una industria pblica permitira que los criterios econmicos no se impusiesen sobre la seguridad de los enfermos.
  2. Para acabar con los desabastecimientos. Los grandes beneficios de la farmacutica se complementan con la desatencin de aquellos medicamentos que aun siendo efectivos tienen una baja rentabilidad (se ha denunciado en Espaa el desabastecimiento de 170 medicamentos, cuyo suministro no se asegura por las farmacuticas porque tienen precios muy bajos y/o porque han desarrollado alguna alternativa de eficacia similar pero de mayor precio), lo que evidencia, una vez ms, la preocupacin de las farmacuticas solo por sus extraordinarios beneficios y no por la salud de la poblacin. El caso de Aspen de utilizar el desabastecimiento para presionar en la consecucin de aumentos de precios es el ultimo escndalo conocido al respecto. Una de las tareas de una empresa pblica es acabar con estas situaciones garantizando la accesibilidad de todos los medicamentos de eficacia probada aunque no tengan rentabilidad empresarial, eliminando de paso las maniobras especulativas de las farmacuticas.
  3. Para reenfocar la investigacin. Es bien conocido que las farmacuticas dirigen una parte muy sustancial de la investigacin hacia por un lado reas de gran rentabilidad econmica, no necesariamente social, y hacia modificaciones poco significativas de molculas preexistentes que les permitan nuevas patentes a precios muy superiores sin aadir un valor teraputico significativo. Una industria publica valdra para reenfocar esta situacin y potenciar la investigacin hacia enfermedades prevalentes desatendidas, y hacia reas ahora casi abandonas por sus elevados costes y escasa rentabilidad (el mejor ejemplo es la bsqueda necesaria de nuevos antibiticos ante la utilizacin inapropiada de los mismos).
  4. Mejorar la transparencia. Las empresas farmacuticas frecuentemente distorsionan el acceso a las informaciones sobre efectos adversos, limitaciones, etc, de sus medicamentos, una empresa pblica servira para garantizar la transparencia de todas las actuaciones, problemas y efectos adversos relacionados con la produccin y utilizacin de los medicamentos.
  5. Favorecer el control de los precios. Una empresa pblica podra mejorar la relacin entre los precios reales de produccin y dispensacin, tanto por los precios de sus productos, como por su influencia sobre los competidores no pblicos. Conviene recordar que una de las propuestas iniciales del denominado Obamacare era precisamente el establecer un aseguradora pblica que pudiera ejercer esta funcin de moderacin de los precios de los mismo (se calculaba que lograra rebajas en torno al 15%) Otro ejemplo, en Brasil recientemente una iniciativa empresarial pblica propona la produccin de Sofosbuvir a un precio 5,81 veces inferior del que factura Gilead (que por cierto vende el producto en ese pas a 16.000 reales, unos 4.000 al cambio).

La reflexin estratgica tiene que ver con el punto anterior. La presencia de una empresa farmacutica pblica dara un gran margen de negociacin al gobierno a la hora de acordar y/o pactar precios y condiciones con las farmacuticas, un margen hasta ahora inexistente, debido en gran parte en la ausencia real de alternativas. Imaginemos que el Gobierno en su da hubiera decidido en el caso del Sofosbuvir la quiebra de la patenteante una necesidad de salud pblica, al da siguiente se hubiera encontrado en la misma situacin de no poder atender la demanda asistencial, porque ninguna otra empresa estara dispuesta a fabricar el producto por miedo a las consecuencias (legales, boicoteo de productos, etc.). Solo la presencia de una industria pblica farmacutica convierte a esa alternativa en una realidad factible.

Finalmente habra que hacer otras consideraciones suplementarias. En primer lugar podra pensarse que el elevado numero de medicamentos existentes (mas de 70.000 patentes de medicamentos en el mundo), seria un obstculo difcilmente salvable. No obstante conviene recordar que la ultima lista de medicamentos esenciales actualizada por la OMS en junio de 2017 recoge solo 433 medicamentos, y que ese elevado numero de patentes incluye toda la variedad de pseudo medicamentos presentes en el mercado, que ninguna industria pblica seria tendra el menor inters en producir. Incluso admitiendo que la lista de la OMS es probablemente demasiado restrictiva, no tiene inters la produccin pblica de mas de 1.000 o 1.500 medicamentos distintos, y por supuesto cualquier intento consistente de poner en marcha una industria pblica, debera de comenzar por un listado mucho mas limitado, porque se trata de un sector que precisa inversiones y experiencia para poder desarrollarse que no pueden improvisarse de la noche a la maana.

La segunda es el conocido problema de las patentes y los sistemas internacionales que las protegen, una realidad incuestionable, que debera de cambiarse y que solo es factible hacerlo a escala internacional, precisando de actuaciones coordinadas y muy complejas, en las que por supuesto hay que ir dando pasos. Ahora bien, fiarlo todo a este cambio en las relaciones que regulan el comercio y la investigacin en el mbito global, me parece una actitud demasiado pesimista, porque es improbable que se consiga a corto y medio plazo. Algunas cosas pueden y deben hacerse aqu y ahora, propiciar un industria pblica farmacutica es una de ellas, y por cierto nada fcil de conseguir, porque va contra la tendencia neoliberal de privatizar y adelgazar el estado, y se encontrara con una gran resistencia de ese poderoso lobby que es Farmaindustria.

La tercera tiene que ver con la existencia de un dispositivo pblico en nuestro pas, el Centro Militar de Farmacia de la Defensa que posee instalaciones y personal cualificado para constituir un embrin de esta empresa pblica farmacutica y que a da de hoy se encuentra totalmente infrautilizado.

Entiendo que hay razones suficientes para poder avanzar en esta iniciativa, que puede ser clave para garantizar la sostenibilidad de la Sanidad Pblica en nuestro pas.

Marciano Snchez Bayle es mdico y portavoz de la Federacin de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pblica

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/deberiamos-tener-empresa-farmaceutica-publica/20181210120232158249.html



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