Portada :: Brasil :: Bolsonaro: amenaza fascista en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2018

Bolsonaro, la dictacracia y el suicidio populista

Silvio Schachter
Herramienta (Argentina)


Cuando el 55 % de los votantes elige al candidato que hizo campaa con explcitas bravuconadas racistas, xenfobas, machistas, violentas, que hace apologa de la tortura y de la dictadura militar, que ataca constantemente a las organizaciones sociales y de derechos humanos, caracterizndolas de terroristas, que fomenta la justicia por mano propia y la represin, la tarda sorpresa deviene rpidamente en la calificacin simplista de ponerle el sayo a la sociedad brasilea: esta sociedad es mayoritariamente fascista.

La limitada estructura binaria para pensar la poltica no solo llev a una encerrona al electorado, si no que prima en las interpretaciones basadas en anlisis abreviados de una realidad multiforme, que responde a una diversidad fenmenos y cuyos efectos slo son reconocidos cuando afloran como hechos consumados.

Por qu, despus de 14 aos de gobierno petista, una parte de su base se traslada al bolsonarismo? Qu tipo de sujeto social se auto-construy en estos aos? Cmo influye el cuadro hegemnico del contexto regional e internacional?

Las multitudinarias marchas del 2013, la casi nula respuesta a la destitucin de Dilma Rouseff en 2016 y la dbil reaccin ante la detencin de Lula este ao fueron seales de la parlisis y la ataraxia que afecta al PT y su militancia. A pesar del Fora Temer y el descrdito de su figura, el vicepresidente golpista, competente en la tarea encomendada, logr imponer la Ley de la Tercerizacin y Reforma Laboral, la Ley del Techo del Gasto Pblico, y la de Reforma Previsional. En un breve lapso de tiempo, desde mayo de 2016, avanz aceleradamente y con limitada resistencia, en el marco legal que profundiza la desigualdad y crea la condiciones para la barbarie social y poltica.

Brasil se aproxima a la dcada del 2020 de la mano de un energmeno como presidente y un parlamento dominado por las bancadas del agronegocio, la mano dura y el fundamentalismo neopentecostal.

Varios de los futuros ministros son generales con trayectorias vinculadas a las fuerzas represivas. Militantes, intelectuales, docentes, cientficos y artistas son vctimas de persecucin poltica e ideolgica, son amenazados con secuestros y muerte, aun antes de que Bolsonaro asuma el poder el prximo 1 de enero. Ante el peligro, puede que muchos inicien el penoso camino de exilio. El impune asesinato de Marielle Franco demuestra que los temores tienen base cierta.

En 2016 la izquierda y el progresismo brasileos pensaron que el golpe institucional era solo la antesala para el revanchismo de los partidos de la derecha neoliberal, de su maridaje con la Justicia y los medios concentrados; la posibilidad de una alternativa electoral de perfil fascista descrito como personajes delirantes no era considerada como una opcin viable. Ahora, en un nuevo fallido, ven un Bolsonaro en uno de cada dos brasileos.

Post-fascismo a la brasilea

El comparatismo histrico, apunta a captar analogas y diferencias entre las pocas, ms que homologas o repeticiones. Para ser fructfero, el comparatismo no debe reducirse a puestas en paralelo mecnicas. Enzo Traverso [1].

El avance de las fuerzas de ultraderecha es un fenmeno mundial, gobiernan, co-gobiernan o tienen significativa presencia parlamentaria y poltica en Hungra; Grecia; Polonia; Italia; Repblica Checa; Chipre; Eslovaquia; Estonia; Lituania; Bulgaria. Francia, Filipinas, Israel. A esta lista se suman varios pases de Medio Oriente y frica, EEUU y Rusia.

La poca del fascismo originario puede estar muy lejana, pero sus latencias son ms persistentes de lo que suponemos, afloran con fuerza ante la crisis del capitalismo salvaje, cargadas de prejuicios, estereotipos estigmatizantes y con la persecucin del chivo expiatorio de siempre: los ms vulnerables.

Un rasgo esencial que diferencia tanto al post-fascismo de sus predecesores del siglo XX es que surgen en la poca del fin de las ideologas. Ya no hay proyectos redentores de glorias imperiales, de revancha ante humillaciones blicas, tampoco es el enemigo comunista cuyo fantasma recorre Europa y se materializa en la Revolucin Rusa, no convoca a la creacin de un colectivo de masas en torno al orgullo nacional y a mitos fundacionales.

Bolsonaro y secuaces no son lderes carismticos, que magnetizan multitudes: l es un mediocre oportunista, que ni se atreve a confrontar ideas en un debate pblico, no convoca al pueblo brasileo, como colectivo, tras un ideal supremo. Su mensaje se dirige principalmente a la familia y los individuos, no hay sociedad, no existe enemigo exterior, los convoca a movilizarse contra el enemigo interior, campesinos pobres, los sin techo, los desocupados, homosexuales, ateos, intelectuales, ecologistas, feministas, los indios. La fabricacin de una alteridad negativa no es nueva pero tiene otras vctimas. En el Brasil del siglo veintiuno, la limpieza social es la parte del Brasil que sigue en el siglo XIX.

La tecnologa del datamining, que sistematiza en tiempo real la totalidad de la realidad, que disea la perfilizacin y anticipa los comportamientos individuales y sociales, fue usado para procesar el sentimiento racista de hoy, que encuentra sus races en una tradicin que es propia de Brasil: la esclavitud.

El neo-fascismo de la posmodernidad se apoya en la cultura del individualismo ms cerril, del hedonismo y el consumismo, no hay causa comn que sublimar, solo un patrimonialismo insolidario. No pretende unir al pueblo en torno al Fascio o refundar el Deutsches Reich o el Estado Novo varguista, no hay ideales que proyectar hacia el futuro. El consenso lo consigui en base al miedo, la inseguridad, a la frustracin y el resentimiento, el hartazgo ante la corrupcin, la violencia y la descomposicin del sistema poltico. De sus ancestros, el neo-fascismo hereda su metodologa: alimentar el odio y la fobia hacia el diferente y crear consenso para reprimir.

Bolsonaro usa la retrica de un futuro con sus valores morales, solo para demonizar al PT y la izquierda.

Seduce a la clase media detrs de la falsa idea de la meritocracia, que hace pie en sectores que sienten merecer lo que tienen por esfuerzo propio, consideran falazmente que el Estado no les dio nada y se colocan en un lugar de superioridad moral por sobre los pobres y los corruptos. Este camino empata con el mensaje del cristianismo "secularizado" de los pentecostales devenidos en actores polticos para defender esa primaca moral y patrimonial.

El neofascismo brasileo no pretende unir a la Nacin detrs de un proyecto, su discurso de enfrentamiento y persecucin lo lleva a gobernar un pas profundamente dividido, por tanto el Armagedn bolsonariano ser una mayor escalada de violencia dentro de un continuo histrico que crece espiraladamente, sin freno alguno.

En la ltima dcada se calcula que han muerto 553.000 personas en Brasil por violencia intencional, la mayora negros, pobres, jvenes menores de 26 aos. Principalmente vctimas de la accin de las diversas formaciones policiacas y escuadrones especiales.

El nmero de asesinados es un 26% superior al registrado en la dcada anterior y la cifra total es mayor que las vctimas de los siete aos de guerra en Siria. Brasil es el principal fabricante de armas de Amrica Latina y est entre los primeros diez del mundo, una parte significativa de estas armas son utilizadas en esta guerra cotidiana que atraviesa la sociedad.

Poltica de negocios, el negocio de la poltica

El maridaje histrico de los empresarios con la poltica y los polticos, se materializa en los conocidos y crnicos casos de corrupcin propios del sistema, pero para el PT form parte de una estrategia premeditada. En Brasil, la conciliacin y alianza con los grupos econmicos hegemnicos fue la frmula mgica del PT para avanzar en el proyecto neo-desarrollista, conciliar el capital y el trabajo, al mismo tiempo en que se garantizaba la gobernabilidad sin afectar las causas de la desigualdad, los privilegios de la lite, ni modificar ninguno de los pilares sobre los que se estructuran las relaciones sociales de dominacin.

Apoyado en condiciones internacionales favorables, como el supervit producto del aumento del precio de los commodities del agro, la minera y el petrleo, el gobierno del PT implement el modelo que le permiti sacar de la situacin de extrema pobreza a una parte significativa de la poblacin. Los planes sociales Fome Zero, Minha casa, Minha vida y las cuotas sociales y raciales para el acceso a la universidad fueron los de mayor significacin.

El proyecto de Brasil potencia, reciclado del llamado milagro brasileo de los 60, adquiri perfil propio de la mano de Lula. El plan de hegemona regional con proyeccin internacional se bas en un ncleo de empresas que contaron con todo el apoyo estatal para su desarrollo en el pas y en el exterior. En 2003 Lula da Silva hace posible que el Banco Nacional de Desenvolvimento Econmico e Social (BNDS), el mayor banco de fomento del mundo fuera de China, pueda prestar capital a las empresas brasileas fuera de Brasil, prctica que no era permitida desde su fundacin en 1952. El conglomerado empresarial favorecido tuvo un despliegue indito que llev a estos grupos a hacer negocios en ms de 20 pases, convirtindose en poderosas corporaciones multinacionales. Solo Odebrecht tuvo una facturacin anual de 31.000 millones de dlares, y 130.000 empleados.

Sectores especialmente privilegiados fueron el de la industria automotriz y particularmente el sector de la construccin, donde solo 5 empresas concentran casi el 50% de la actividad:

Camargo Correa, Odebrecht, OAS, Queiroz Galvo y Andrade Gutierrez, con actividades en Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, Guatemala, Mxico, Panam, Paraguay, Per y Venezuela. Todas tambin con fuerte presencia en diversos pases africanos. Su produccin abarca mltiples reas: construccin, energa, industria naval, minera, petrleo, ferroportuaria, transporte, frigorfica, agronegocios, alimentacin e indumentaria.

Todas ellas tiene presencia en Argentina, los casos ms emblemticos fueron la venta de las tradicionales empresas Loma Negra, Alpargatas y Cervecera Quilmes a capitales brasileos, en el caso de Odebrecht los contratos para gasoductos, potabilizacin de agua, obtencin de potasio y el controvertido soterramiento del ferrocarril Sarmiento.

En muchos casos fueron proyectos otorgados sin licitacin, logrados con el abrepuertas crediticio del BNDES. En esta lnea, amplios territorios de Paraguay, Bolivia y Uruguay fueron colonizados por empresarios de los agronegocios brasileos.

El fuerte crecimiento econmico coloc a Brasil en el sptimo lugar entre los pases con mayor PBI del mundo, generando un aumento del mercado interno, mejorando la capacidad adquisitiva de la clase media y sumando nuevos sectores de la poblacin al consumo. Este es el momento de mayor popularidad del presidente Lula, lo cual le permite lograr la sede para el Mundial de la FIFA 2014 y los juegos Olmpicos de 2016. El festejo ocult las condiciones leoninas que tanto la FIFA como el COI le impusieron a los organizadores, compromisos que afloraron aos despus con la realizacin de estadios e instalaciones con adjudicaciones de gigantescos presupuestos ligadas a actos de corrupcin y sobornos.

El enfriamiento primero y la posterior crisis de la economa mundial, con la cada del precio de los commodities afect, como no poda ser de otro modo, tambin a Brasil, que pas de una tasa de crecimiento del 7,5% en 2010 (en ese ao la de EEUU fue del 2,5 %) a una negativa de -0,5% en 2014 y de 3,8% en 2015 /16, lo cual gener la ruptura de la conciliacin policlasista. Qued as expuesta la fragilidad de los acuerdos y las verdaderas contradicciones entre los intereses de los principales ganadores del crecimiento y quienes en la base de la pirmide recibieron el efecto derrame.

La gran burguesa, que haba aceptado pragmticamente la tregua propuesta que les aseguraba una participacin determinante en el modelo adoptado, rompe el pacto de gobernabilidad y queda al descubierto la falsa imagen de un pas sin conflictos. La crisis tuvo su correlato social con el aumento de la desocupacin, que produjo un rebrote de la violencia y condujo a la quiebra a varios Estados, el ms importante fue el de Ro de Janeiro, donde se sum un clima de caos por el paro prolongado de las fuerzas represivas.

Como era lgico, los del vrtice superior exigieron medidas para sostenerse en su posicin privilegiada y mantener su cuota de ganancia cortando el chorro hacia los de abajo. La ruptura inevitable de la alianza policlasista se consum durante el segundo gobierno de Dilma, el intento del PT de seducir al sector financiero con la designacin de Joaquin Levy, hombre del grupo Bradesco y del Banco Mundial, como ministro de hacienda en 2015, no alcanz, pero fue la seal clara, de cmo se pensaba salir de la crisis y quien deba pagarla. En ese momento la desocupacin alcanzaba el 12%, 13 millones de trabajadores. El nuevo plan puso al descubierto la distancia entre las promesas electorales y los hechos. Despus del golpe institucional de Temer, el ex vicepresidente del PT hizo el trabajo sucio y tom las medidas ms duras.

El triunfo de Bolsonaro tambin significar un viraje en la poltica exterior, con fuertes repercusiones regionales e internacionales. Prometi retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, trasladar la embajada de Brasil en Israel a Jerusaln y adoptar una poltica de cambio de rgimen para Venezuela. Su alineamiento con el gobierno de Trump abre un nuevo frente en la disputa estratgica comercial entre EEUU y China.

El futuro presidente declar su admiracin por Trump: l quiere un Estados Unidos grande y yo quiero un Brasil grande [2]. Habindole ofrecido a Estados Unidos la base de Alcntara, en el norteo Estado de Maranho recibi el parabin de Trump, que afirm en un tuit que Estados Unidos tendr buenas relaciones comerciales y militares con Brasil. Valdir Ferraz, hombre de confianza de Bolsonaro, viaj con frecuencia a Miami para recibir financiamiento e instrucciones del senador por Florida Marco Rubio, anticastrista de origen cubano que juega un papel clave en la poltica de Trump hacia Amrica Latina. Ahora, con Bolsonaro, EEUU suma un aliado decisivo para nutrir planes de intervencin en pases latinoamericanos.

Por otro lado, China es el principal socio comercial de Brasil, con masivo consumo de materias primas exportadas en todo el ciclo econmico de la dcada de 2000, especialmente la soja, mineral de hierro y tambin petrleo. El comercio bilateral entre China y Brasil fue de 75.000 millones de dlares en 2017, segn estadsticas del gobierno brasileo [3].

En paralelo, Bolsonaro visit Taiwn en febrero pasado. Brasil y Taiwn no mantienen relaciones diplomticas desde que Brasil reconoci a China continental como soberana de la isla taiwanesa en 1974. Bolsonaro fue el primer candidato presidencial del pas en dar un paso tan significativo como esta visita. La Embajada China en Brasil reaccion rpidamente y emiti un comunicado calificando el viaje como "una afrenta a la soberana y la integridad territorial de China" [4].

Ms all del alineamiento poltico, EEUU y Brasil compiten econmicamente, es lo que Ruy Mauro Marini llam cooperacin antagnica para caracterizar esa relacin que Brasil mantiene con EEUU, divergente y a la vez asociada.

En este aspecto habr que ver cmo juegan los grandes empresarios que tienen importantes negocios con Beijing. La minera Vale ya hizo saber su desagrado con los exabruptos de Bolsonaro hacia China. La delicada situacin econmica de Brasil es demasiado sensible para arrebatos, prisionera como todos los pases perifricos de las decisiones de los grandes centros del capitalismo globalizado.

El neo-cretinismo parlamentario

Los votos a Bolsonaro expresan un fenmeno poltico mundial: el hundimiento de los partidos tradicionales a favor de los grupos y partidos de extrema derecha, quienes logran capitalizar la descomposicin de la partidocracia autorreferencial, insensible, soberbia y ligada a distintas formas de corrupcin.

El aislamiento de la dirigencia qued en evidencia en 2013, cuando las protestas surgidas por el reclamo del movimiento Passe livre estallaron en multitudinarias marchas en las principales ciudades del pas. A las reivindicaciones relacionadas con mejoras en el transporte pblico se fueron sumando la insatisfaccin y el hasto ante las conductas y las prcticas de una clase poltica desprestigiada, autorreferencial, inmoral y predadora. Las marchas auto-convocadas que ocuparon da tras da las calles de todo el pas durante meses reclamaban mejoras en la salud y la educacin pblica, que haban sufrido silenciosos recortes y reformas durante la ltima gestin del PT. La promesa de una tibia reforma poltica se deshilach rpidamente, prim el blindaje a los privilegios de la lite apoltronada en Brasilia.

Los casos de corrupcin afectaron a las principales agrupaciones polticas: PT, al Partido Social Demcrata Brasileo (PSDB) y al Partido Movimiento Democrtico Brasileo (PMDB), al que pertenece el actual presidente Temer. La lista de procesados contiene un sinfn de funcionarios, seis ministros; los dos ltimos candidatos presidenciales de la oposicin, Acio Neves y Jos Serra; y los presidentes del Congreso y del Senado. Las acusaciones se extendieron a 29 senadores, al menos a 40 diputados y a tres gobernadores, relacionados fundamentalmente con los escndalos del Mensalo y luego del Lava-jato. As qued expuesta la metodologa del todo vale con el fin de gobernar, escudada en el eufemismo de dinero para hacer poltica. El diputado Eduardo Cunha sintetiza la figura del poltico mafioso. Iniciado en la poltica como miembro del conservador Partido de Reconstruccin Nacional (PRN), recibi diversas imputaciones por casos de corrupcin en el gobierno de Collor de Melo mientras estaba al frente de la empresa de Telecomunicaciones del Estado de Rio de Janeiro. En el ao 2000 debi renunciar a la Secretaria de Vivienda a causa de denuncias de irregularidades en contratos sin licitacin y favorecimiento a empresas. Convertido al PMDB, principal aliado del PT, fue elegido diputado en 2006. Apodado el Frank Underwood de Brasil por su ascensin al poder sin escrpulos, fue elegido presidente de la Cmara de Diputados en 2015, desde donde lider la maniobra del impeachment contra Dilma. Su tiempo de gloria dur poco: inmediatamente despus de la destitucin de la presidente electa, siendo investigado dentro de la operacin Lava-Jato, se le descubren cuentas en Suiza, donde escondi millones de dlares fruto de sobornos y adems aparece ligado a varias offshores, segn los Panam Papers. Fue destituido en el 2016 y en el 2018 se lo conden a 15 aos de prisin por corrupcin, lavado de dinero y evasin de impuestos.

Todos los partidos han recibido aportes empresariales, se trata de compaas que se beneficiaron de las grandes obras de infraestructura y la permisividad para la expansin de los agronegocios. Odebrecht ha sido el principal aportante a las campaas electorales del PT. De los parlamentarios electos en el actual Congreso, el 54% recibi algn apoyo de las constructoras. En esta eleccin las corporaciones aportaron 470 millones de dlares para la eleccin de sus candidatos.

Segn Latinbarometro, que realiza desde 1995, una encuesta anual de opinin pblica que involucra a unas 20.000 entrevistas en 18 pases latinoamericanos, apenas el 13% de la poblacin brasilea se mostraba satisfecha con la democracia y 97% sostena que la democracia sirve para que los poderosos gobiernen en su propio beneficio. Una situacin que se vuelve ms frgil cuando se observa que en un contexto de desconfianza con relacin a todo, 69% de los brasileos confiaban en las iglesias 50% en el ejrcito, 27% en el poder judicial y slo 11% en el parlamento, 8% en el gobierno y 7% en los partidos polticos.

Casi 1.000 candidatos de las fuerzas pblicas de seguridad, activas o retiradas, algunas de ellas mujeres, se presentaron a cargos electivos. Al menos 72 han sido elegidos diputados. La bancada de los militares y policas supera a la de la organizacin poltica con mayor representacin en el Congreso Nacional, el Partido de los Trabajadores, con 56 legisladores.

La bancada que defiende el agronegocio, el Frente Parlamentario Agropecuario, posee ms de 260 representantes. Los legisladores evanglicos, la llamada bancada de la Biblia tendr ms de 100. El Partido Social Liberal, al que pertenece Jair Messias Bolsonaro, que tena hasta la ltima eleccin 8 diputados, a partir del ao que viene ser la segunda fuerza del Congreso, con 52 legisladores, sumando, adems, tres gobernadores (no tena ninguno).

La debacle de los partidos histricos fue contundente: Henrique Mirelles del PMDB (ahora llamado MDB en un intento de lavarle la cara), el partido de Temer, obtuvo 1,2 %; el PSDB, la agrupacin del ex presidente Fernando Henrique Cardozo que con la candidatura de Acio Neves tuvo, en 2014, 33% en primera vuelta y 48% en la segunda, obtuvo con Geraldo Alckmin 4,8 %.

El parlamento no slo se compone de las bancadas partidarias, sino de los intereses corporativos que defienden los diputados y senadores agrupados en las bancadas interpartidarias mayoritarias. La bancada del agronegocio defiende la deforestacin del Amazonas y el uso de agrotxicos. Estn ah para cuidar los intereses de los latifundistas, quienes mantienen la mayor concentracin de propiedad privada de tierra del planeta, el 0,92% de los propietario poseen el 45% de la tierra del pas, mientras que solamente el 2,3% de la tierra pertenece a los pequeos propietarios, los dueos de la tierra viven del trabajo esclavo y apoyados en los guardianes que defienden sus dominios a sangre y fuego. La bancada de los evanglicos activa contra el aborto legal, la igualdad de gnero, la diversidad sexual, el casamiento igualitario, exige la educacin religiosa en las escuelas pblicas y plantean que en la universidad se debe ensear el creacionismo a la par de la teora darwinista de la evolucin.

Los miembros de la llamada bancada de la bala, formada por militares, policas o defensores de la violencia represiva del Estado, lucha activamente contra el Estatuto del Desarmamento. Sostienen que la poblacin civil debe tener derecho a portar armas y a utilizarlas en legtima defensa.

Bolsonaro gobernar con la aquiescencia de estas tres bancadas dominantes en el parlamento, l es militar, evanglico y promotor del agronegocio contra los campesinos pobres y los ambientalistas. Sus atributos le permitirn amplia sintona con los representantes que habitan el Palcio Nereu Ramos de Braslia. Esta triada es el ncleo bsico, aceitado por la elite empresarial, que decidi acertadamente que el energmeno autoritario era el candidato para frenar el retorno del PT. El odio de los blancos ante el avance de la negritud en reas claves como la educacin pblica, encontr as su tiempo de revancha. Aunque ese cambio nunca lleg a la poltica, de los 513 diputados slo hay 20 que se declaran negros y de los 81 senadores apenas dos que se declaran negros.

El Brasil mestizo, el sueo de Pedro Archanjo, el mulato protagonista de la Tienda de los Milagros de Jorge Amado, est an ms lejos de realizarse.

La violencia divina

El peso de la corporacin militar, que nunca se repleg, es consecuencia del ocultamiento de los crmenes durante la dictadura, de la ausencia de memoria colectiva sobre ese periodo. Las nuevas generaciones desconocen y las mayores olvidan cmo fue el accionar de las FFAA. La paradoja es que Bolsonaro y sus congneres son quienes, al apologizarla, la traen al presente reivindicada.

La presencia de una tradicin de planeamiento en manos militares fue ratificada en 2004, cuando Lula da Silva crea la Secretara de Asuntos Estratgicos. Pocas personas como el coronel de la reserva Oswaldo Oliva Neto encarna la alianza entre el Estado, los grandes empresarios industriales brasileos y los militares. En poco menos de tres aos, Oliva Neto fue el responsable de la intermediacin de los dos mayores contratos en el sector de defensa realizados en Brasil en las ltimas dcadas: la compra de los helicpteros franceses EC-725 y de los submarinos, tambin franceses, Scorpne. Los dos negocios movieron ms de 20 mil millones de dlares, incluida la construccin de un enorme astillero en el Estado de Ro de Janeiro. El Ejrcito prev invertir casi 90.000 millones de dlares hasta 2030 en modernizacin y ampliacin de efectivos. Cuando finalice el proceso de relocalizacin y reestructuracin, sumara 59.000 nuevos efectivos a los 210.000 que tena a fines de la dcada de 2010. En 2013, Suecia recibi el encargo de 36 aviones supersnicos para la renovacin de la flota de la FAB (Fuerza Area Brasilea), una transaccin de 5.400 millones de dlares. Franceses y chinos fueron los favorecidos para atender los programas de satlites espaciales. Cuatro nuevas corbetas para la Marina fueron adquiridas en un contrato de un valor de 1.600 millones de dlares. Todas estas operaciones fueron intermediadas por militares. Al mismo tiempo, los gastos militares y en represin interna crecen ao a ao y ubican a Brasil dentro de los 11 pases de mayor presupuesto destinado a ese fin. A pesar del papel activo que les concedi a los militares el PT durante su gobierno, queda claro de qu lado estn. El comandante del Ejrcito interventor del estado de Rio de Janeiro, el general Villas Bas, la semana anterior al juzgamiento del habeas corpus de Lula, que decidira sobre su prisin inmediata, amenaz con actuar en caso de impunidad y manifest que el ejrcito estaba atento a sus misiones institucionales. Fue el aval fctico al golpe y fraude electoral que mantuvo preso a Lula.

El avance de los neo-pentecostales en Brasil no puede considerarse una sorpresa. Se diferencian de las primeras iglesias evanglicas de base europea que arribaron a Amrica, y de los baptistas de Martin Luther King; los evanglicos neo-pentecostales brasileos toman como modelo a sus fundamentalistas parientes norteamericanos, poniendo nfasis en la guerra espiritual, se nuclean ante lderes carismticos, realizan una fuerte oposicin a los grupos no cristianos, predican la teologa de la superacin, hacen uso intensivo de los medios de comunicacin y medios electrnicos y participan activamente en la vida social y poltica. En Brasil, tienen 43 millones de fieles, ms del 20 \% de la poblacin, cuentan con 20 canales de televisin de alcance nacional, 40 radios, varias editoriales y discogrficas. Tambin tienen una activa fuerza beligerante: algunos grupos como los Gladiadores del Altar visten ropas militares y usan armas de fuego.

Durante la dcada 2000-2010 la presencia de los evanglicos en el Congreso aument un 61%. En 2014 ya tenan 75 diputados. La Assembleia de Deus y la Iglesia Universal do Reino de Deus son las ms numerosas, con 40 parlamentarios. En el nuevo parlamento tendrn 199 diputados y 4 senadores.

En el camino de su errtica poltica de alianzas y con el objetivo de atraer a los evanglicos, Dilma design como ministro de Agricultura y Pesca a Marcelo Crivella, del derechista Partido Republicano, obispo de la iglesia Universal do Reino de Deus, sobrino del popular televangelista Edir Macedo. Macedo, dueo de la cadena televisiva Record, fue investigado bajo sospecha de haber enviado dinero ilegalmente a los parasos fiscales por medio de las empresas Unimetro y Cremo. La promesa de Dilma, en su segunda presidencial, de no tratar los temas del aborto y el matrimonio igualitario no logr impedir que la bancada evanglica votara en bloque a favor del impeachment y la destituyera.

Existen mltiples razones que explican el crecimiento de la influencia evanglica. Podemos citar la plasticidad para adaptarse a cualquier terreno frente a la rigidez estructural de la iglesia catlica, o la utilizacin de todas las vas para la conversin de nuevos fieles, desde el cotidiano cuerpo a cuerpo hasta el manejo de todos los recursos multimediticos. Tambin es relevante el perfil familiar que ofrecen a sus fieles, donde todos son hermanos y hermanas, y el hecho de que los pastores tienen mujer e hijos, algo que es tambin un objetivo de vida para la mayora de los ciudadanos. Al mismo tiempo, los evanglicos promueven un mensaje sanador de cuerpo y alma, que invoca a Dios, pero para una vida mejor aqu en la tierra, para lo que cuentan con enormes recursos econmicos que les proporciona el llamado negocio de la fe; aparte del diezmo, promueven las empresas evanglicas especialmente creadas para enlazar una relacin de produccin y consumo. Pero no puede obviarse, para entender su crecimiento, que lograron ocupar el espacio vaco que dejaron entre los ms pobres los seguidores de la Teologa de la Liberacin de las dcadas de 60 y 70, perseguida y desmembrada por el accionar anticomunista del papa Juan Pablo II. A esta maniobra de extincin se sum, a partir de la dcada del 2000, los repliegues de las organizaciones sociales y la militancia, confiados y disciplinados tras la poltica asistencial desde el Estado.

El PT y la izquierda, una bitcora vaca.

Si algo ejemplifica la deconstruccin del PT, que en 2002 gan la eleccin presidencial con el 61% de votos, son las imgenes que mostraban la sede del Sindicato Metalrgico en San Pablo, durante la prisin de Lula. En este mismo lugar desde donde surgi el mito de quien sera el primer y nico presidente obrero de Brasil, slo algunos miles de militantes resistieron y termin preso y proscripto como candidato. Lejos estaban las multitudes que en los aos 80 lo ungieron esperanzados como lder en el corazn proletario de San Pablo. La apuesta a que el tema se resolvera en el plano institucional, primero en el Congreso y luego en el poder Judicial, demostr que no hubo alternativa de lucha frente un territorio elegido por el enemigo. La destitucin de Dilma y la prisin de Lula, impensadas un lustro atrs, se concretaron sin estallidos y por tanto con un costo poltico mnimo para los golpistas.

Yo voy a elegir mi sucesor. No puedo decir quin es, pero les puedo asegurar que hay muchas posibilidades de que sea una mujer declar Lula en 2008 [5]. As fue ungida Dilma, acompaada por Michel Temer, como consecuencia de la decisiva alianza del PT con el PMDB, en ese momento el segundo partido ms importante del pas. Partido que tambin fue aliado del gobierno neoliberal de Fernando Henrique.

La verticalizacin de la poltica del lder infalible, reemplaz al debate y la democracia partidaria, signific el apoyo cerril y sin cedazo. Toda capacidad crtica fue acallada a cambio de puestos y beneficios. Aquellos que pensaban diferente no fueron tolerados

La consigna de Agora Lula de la campaa del 2002 dej paso a la de Deixem o homem fazer, que marc su reeleccin. Esta metodologa se expres nuevamente en la reciente eleccin del candidato "bendecido por el lder: Hadad es Lula.

En los ltimos 15 aos el PT teji una urdimbre de alianzas con fuerzas polticas reaccionarias y oportunistas para lograr una gobernabilidad cada vez ms vaca de contenidos, que finalmente se transform en un objetivo en s mismo. En ese camino el PT decide abandonar su prdica socialista, los proyectos de transformacin social radicales, moderar su discurso y ser un partido de la conciliacin, del pacto social que garantizara el orden institucional frente a un momento en que la desigualdad social amenazaba con quebrarlo.

El proyecto de Brasil potencia se apoy en la rapaz e inescrupulosa corporacin empresarial, que termin arrastrando al PT al inevitable descrdito, parafraseando al tango de Discpolo revolcaos en un merengue, terminaron, en un mismo lodo todos manoseaos.
La corrupcin dej de ser una simple disfuncin particular, y confirm la esencia sistmica del fenmeno. De los 4 ltimos presidentes electos en Brasil, dos sufrieron impeachment y uno est preso. Solo Fernando Henrique sali ileso, protegido por un blindaje poltico meditico, a pesar que su reeleccin fue parte de un escandaloso esquema de favores corporativos negociados.

Un caso emblemtico de los compromisos del PT es el de la represa de Belo Monte, la central hidroelctrica que se est construyendo en el ro Xing, en el estado de Par, con un costo estimado de 18 mil millones de dlares, la tercera ms grande del mundo despus de Itaipu y Tres Gargantas en China. En una carta dirigida al presidente Lula, los indgenas kayap declararon: No queremos que esta presa destruya los ecosistemas y la biodiversidad que nosotros hemos cuidado durante milenios, y que queremos preservar.

En la campaa electoral de 2002, Lula, respondiendo a ese reclamo nacional e internacional, se manifest claramente contra el proyecto Belo Monte, pero poco despus comenz a defender la obra que signific la expulsin de unas 50.000 personas entre indgenas y campesinos, la inundacin permanente de parte de la ciudad de Altamira y 19 aldeas, afectando a nueve pueblos indgenas, adems de la modificacin radical de la vida en la regin por la disminucin del cauce en un 80% a lo largo de 100 km.

En la construccin de la megaobra participan las tres principales constructoras de Brasil: Odebrecht, Camargo Corra y Andrade Gutierrez. En 2011, en la represa de Jirau, en Rondonia, se gener el levantamiento de una parte de los 20.000 trabajadores que trabajaban en su construccin, evento que se conoci como la revuelta de los peones [6]. Los trabajadores iniciaron una protesta por las humillantes condiciones de trabajo a los que eran sometidos por la constructora, encabezada tambin por Camargo Correa. La protesta fue reprimida y hasta hoy no se sabe cuntas personas fueron muertas o heridas, ya que no se permiti la entrada de la prensa. En ambos casos la principal central de trabajadores, la otrora combativa CUT no jug a favor de los oprimidos. Ahora para enfrentar las nuevas condiciones, con el msculo atrofiado, debern desandar su largo camino de letargo. Tampoco es ajeno a la desmovilizacin el cambio de roles de parte de la dirigencia del movimiento sindical que con la llegada al poder del Partido de los Trabajadores, se integr al mercado financiero por medio de la administracin de los fondos de pensin. El socilogo Francisco de Oliveira sostiene que se trata de una nueva clase social formada a partir del control del acceso a los fondos pblicos y la capacidad que le otorga el conocimiento que tiene del mapa de la mina [7].

La represin no es un producto del breve gobierno de Temer. Durante las presidencias del PT, continu la actividad punitiva en la favelas por parte de la polica y fue el instrumento para contener la protesta, como ocurri durante las huelgas docentes-estudiantiles del 2012, teniendo como saldo profesores golpeados y gaseados, la represin contra quienes protagonizaron las marchas del 2013 o contra quienes denunciaban los negociados del mundial de la FIFA en 2104 y se oponan al desalojo forzado de favelas, la limpieza social de los llamados indeseables de la copa y las olimpadas y a su plan de remocin y gentrificacin, que aprovechando el evento, favoreci a los grandes operadores inmobiliarios.

Quin construy el reduccionismo poltico de hacer poltica desde el Estado y confiar en los resultados electorales como el excluyente y voltil camino para mejorar la situacin social, ahora sostiene que millones de trabajadores que votaron a la ultraderecha, abrumados por la violencia criminal y la crisis se fascistizaron por el accionar conjunto de los evanglicos, los medios, la justicia y el imperialismo. Sin subestimar el peso de los poderosos recursos puestos en juego a favor de Bolsonaro, habra que preguntarse por qu votaron de esa manera y hace cuatro aos 54 millones le dieron su voto a Dilma. Peor an es la idea facilista que sostiene que siempre fue una sociedad fascista. Si es as, vuelvo a la pregunta inicial que requiere un replanteo profundo: Por qu se mantiene despus de 14 aos de gobierno petista?

Una aproximacin al desfasaje entre el discurso y la realidad que aqueja al progresismo y parte de la izquierda latinoamericana puede leerse en la Declaracin Final del XXI Encuentro del Foro de So Paulo, FSP, en la Ciudad de Mxico del 1 de agosto de 2015. En el momento actual afloran elementos polticos de la mayor importancia. Uno de ellos es la indiscutible continuidad en el avance de las fuerzas progresistas y de izquierda en Amrica Latina y el Caribe y agrega ms adelante Despus de veinticinco aos de la creacin del FSP, una de las experiencias ms exitosas y unitarias de la izquierda en la regin latinoamericana y caribea y en el mundo, el balance de la situacin poltica en la regin es favorable a las fuerzas polticas que lo componen [8].

En diciembre de ese ao ganaba Mauricio Macri, dos aos antes, Horacio Cartes del partido Colorado era elegido presidente en Paraguay, en 2017 Piera fue reelegido en Chile. Lenin Moreno, ex vice de Correa, una vez electo presidente, persigue judicialmente a su mentor. En 2016 asume en Per Pablo Kuczynski, un hombre del FMI que luego deber renunciar involucrado en el caso Odebrecht. La eleccin de Bolsonaro es el ms reciente y gravsimo eslabn de una cadena que se solt de la rueda de un progresismo incapaz an de mirarse autocrticamente, que un breve periodo pas del panegrico a los pueblos al escarnio de la multitud manipulada.

En esa direccin vale recordar que, a pesar de los positivos pasos para sostener una lnea de independencia frente al histrico alineamiento con EEUU, la proclamada unidad continental no alcanz para construir un frente comn contra el gravoso peso de la deuda externa, que individualmente siguieron pagando todos los gobiernos de la regin.

Ninguno de los planes del PT, que mejoraron el cotidiano de millones, gener ni auto-conciencia ni auto-organizacin, por el contrario naturaliz una subjetividad adaptativa, pasiva frente a lo dado por la sociedad capitalista. Al Estado se le puede pedir la bolsa familia o exigir mano dura ante la violencia, un crdito favorable o que haga limpieza social de los indeseables. Al confiar en los liderazgos individuales, se alimenta la cesin incondicional de soberana a favor de quienes ejercen el poder desde la centralidad del Estado, lo cual produce sujetos sumisos, permeables a todos los mecanismos con los que el capital metaboliza el cuerpo social para garantizar su reproduccin. El consumismo, la apologa del objeto sobre los sujetos, slo crea ms deseo de consumir, no genera conciencia ni subjetividad transformadora, fortalece la lgica patrimonial individualista e insolidaria. La prctica de pensar que en poltica cada sujeto es solo un voto y no parte de una comunidad capaz de tomar en sus manos las decisiones sobre sus vidas, lleva, en la era digital, a transformarse en vctimas virtuales del algoritmo canbal que decide por ellos.

Deber emerger una nueva manera de hacer poltica, autnoma, desde abajo y anticapitalista, que recupere la dignidad y una tica que elimine las prcticas oportunistas de la partidocracia, justificadas en supuestos fines teleolgicos, construir un hacer que sume accin colectiva, una subjetividad reflexiva, conciencia, discurso, experiencia y saberes, de lo contrario lo reprimido tender siempre a ser invisibilizado, sin voz y sin nombre, condenado a ser subordinado y sometido.

Por qu frente a la crisis en curso no aparecieron otras opciones? El accionar ante el peligro se vio forzado a la respuesta defensiva de sostener lo existente ante el avance de la ultraderecha. La alternativa superadora por izquierda no existi. En una mirada ms amplia, es preciso reconocer que la cada de la URSS y de los regmenes de Europa del Este, las reconversiones de las revoluciones del siglo XX y la frustracin de los intentos ms recientes, se viven como el fracaso del socialismo. La lgica dominante de no hay salida fuera del capitalismo no solo fue impuesta por la derecha, la izquierda devenida en progresismo reformador aliment esa consigna que se transform en el brete al que condujo el posibilismo del capitalismo con rostro humano.

El impacto de lo que sucede en Brasil es gravsimo y sus consecuencias vienen cargadas de oscuros presagios. El riesgo es que nuestros reflejos sigan entumecidos. Se tard demasiado en evaluar el impacto que produjo la implosin del llamado socialismo real de la Unin Sovitica y de la cada del muro. Despus de mucho tiempo de mirar para otro lado y frente los escombros del derrumbe, que ya no caben bajo la alfombra, debilitadas las esperanzas y las utopas, el riesgo es que el desespero y la sensacin de impotencia conduzcan sin alternativa a la resignacin y a la parlisis. Las valiosas resistencias, habidas y por haber, a la barbarie del orden imperante, incluida en Brasil, la esforzada arremetida final de la campaa del Ele Nao, deberan replantearse ir ms all de sobrevivir, proyectndose hacia nuevas resistencias para el cambio social.

Silvio Schachter integra el Consejo de Redaccin de Herramienta.

Notas

[1] Enzo Traverso, Espectros del fascismo, Pensar las derechas radicales en el siglo XXI. https://www.herramienta.com.ar/articulo.php?id=2555.
[2] Clarin: Campaa en Brasil https://www.clarin.com/mundo/jair-bolsonaro-declara-admirador-donald-trump-politica-migratoria_0_b1niStE8c.amp.htm.
[3] Cebec Brasil,Comercio bilateral Brasil China informativo 89 janeiro 2018 http://www.cebc.org.br/sites/default/files/b_ed_89_2017_edicao.pdf.
[4] Sputnik Mundo: China le para los pies a Bolsonaro https://mundo.sputniknews.com/.../201810301083073987-global-times-advierte-bols.
[5] Clarin: 08/09/2008 : https://www.clarin.com/ultimo-momento/lula-voy-elegir-sucesor-posible-mujer_0_SknMyzh0Ttx.html.
[6] Raul Zibechi, La rebelin obrera de Jirau, la Jornada, 08/042011 http://www.jornada.unam.mx/2011/04/08/index.php?section=opinion&article=023a2pol&partner=r.
[7] Francsico de Oliveria: El ornitorrinco,Ed. Boitempo 2015, cit. por Sergio Lazzini en Capitalismo De Lao.
[8] Foro de Sao Paulo, forodesaopaulo.org/declaracion-final-del-xxi-encuentro-del-foro-de-sao-paulo-en-la-ciudad-de-mexico-df/.

Fuente: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=2932


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