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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2018

Informe poselectoral
Unas elecciones atpicas en Venezuela

Alejandro Fierro
celag.org


Se cumplieron los pronsticos que vaticinaban una gran abstencin en las elecciones de concejos municipales celebradas este domingo en Venezuela. El ndice de participacin alcanz el 27,4%. Tres de cada cuatro electores decidieron no acudir a la cita con las urnas. Se trata de la participacin ms baja de los 25 comicios celebrados desde que Hugo Chvez ganara sus primeras elecciones, hace ahora justo 20 aos.

Para valorar en su justa medida lo que supone esta abstencin del 73% hay que tener en cuenta la peculiaridad de estas elecciones. Por primera vez en el periodo chavista la eleccin de concejales se ha celebrado de forma separada de la de alcaldes. Esta ltima tuvo lugar en diciembre de 2017 y, aunque tampoco super el umbral del 50% de participacin, la afluencia a las urnas fue 20 puntos mayor que en la jornada de este domingo. Se puede aventurar, por tanto, que la escogencia de concejales es un trmite democrtico de poca relevancia para buena parte del electorado.

Sin embargo, la masiva abstencin no se puede achacar tan slo a la percepcin de unas elecciones de rango menor. Hay una clara tendencia a la baja. Los dos comicios anteriores se saldaron con participaciones inferiores a la mitad del censo, tanto en las ya referidas municipales del pasado ao como en las presidenciales de mayo, en las que Nicols Maduro fue reelecto con una afluencia del 46%. Obviamente, en este ltimo caso no se puede aducir una escasa importancia de la cita. No hay elecciones ms trascendentales que unas presidenciales.

Como ya ocurriera en esos comicios de mayo, la oposicin tradicional Accin Democrtica, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo, principalmente- considera que la abstencin es un respaldo a su estrategia de no concurrir a las elecciones por entender que no se dan las garantas para un proceso justo, transparente y en igualdad de condiciones.

No obstante, ese argumento es de difcil verificacin. Para corroborarlo habra que comprobar cul sera el voto real de la derecha en caso de presentarse, algo por el momento imposible. Por otra parte, es indisimulable que el ao 2018 ha sido catastrfico para la oposicin. La incapacidad para lograr el objetivo pregonado desde hace 20 aos de desalojar al chavismo, sus pugnas internas y una estrategia percibida como errtica han erosionado su legitimidad a ojos de buena parte de su electorado. Su punto ms crtico lleg este ao con la implosin de la Mesa de la Unidad Democrtica, la plataforma que hasta el momento haba aglutinado a la mayor parte de las fuerzas opositoras. Ya no se puede hablar de una agenda comn desde el flanco de la derecha ni de una propuesta al pas, ms all del llamado a la abstencin. Da la impresin, incluso, de que la voz opositora actual son dirigentes y polticos internacionales, en lugar de un liderazgo interno ahora inexistente.

En este escenario, se puede inferir que buena parte de la abstencin corresponde a un cuerpo social ms pendiente de resolver la cotidianidad y que mira con escepticismo a la oferta electoral.

Una victoria incierta

Los resultados totales no se conocern hasta finales de esta semana o principios de la prxima, toda vez que corresponde ahora a las juntas electorales locales la validacin de la mayor parte de las actas. No obstante, las proyecciones anunciadas por el Consejo Nacional Electoral la misma noche de las elecciones reflejan una contundente victoria del chavismo. De acuerdo con estas cifras iniciales, el PSUV y sus alianzas habran logrado alrededor del 90% de las cerca de 2.500 concejalas en juego.

De esta forma, el chavismo culmina la mayor concentracin de poder institucional de su historia tras un maratn de cinco elecciones en un ao y medio. La mayora de las cmaras municipales obtenida ayer se suma a la Presidencia de la Repblica, el control de la Asamblea Nacional Constituyente, 19 de las 23 gobernaciones de los estados regionales y 306 de las 335 alcaldas.

Esta enorme capacidad de maniobra poltica no debe hacer olvidar que el voto chavista viene menguando en cada fecha electoral. A falta an de los resultados definitivos, se puede establecer que el voto chavista se sita en torno a los cinco millones o tal vez por debajo de esa barrera. Sigue siendo un bloque slido, sobre todo si se tiene en cuenta la profundidad y duracin de la crisis econmica, pero est lejos de los ms de ocho millones de personas que le dieron a Chvez su respaldo en su ltima comparecencia electoral en octubre de 2012.

Lo que s ha resultado inusual para el chavismo en estas elecciones es la ausencia de movilizacin de su base organizada. Esta campaa ha resultado especialmente tona. No se han registrado los actos masivos de anteriores ocasiones ni el proselitismo espontneo del militante chavista que daba lo mejor de s mismo en cada eleccin.

En este sentido, no es menor que la propia dirigencia poltica tampoco haya afrontado estas elecciones con la misma intensidad que otras veces. De hecho, el propio presidente, Nicols Maduro, se encontraba en Rusia reunido con Vladimir Putin a pocos das de los comicios y tan slo un poco antes, en plena campaa electoral, viajaba a Mxico para asistir a la toma de posesin de Lpez Obrador. Es muy probable que un mayor involucramiento desde instancias gubernamentales hubiera conllevado un aumento del entusiasmo del votante.

Queda por ver si el descenso en la intensidad electoral responde al ya citado desinters por estos comicios o es una tendencia a partir del desencanto poltico por la situacin del pas. Cuesta imaginarse al chavismo convertido en un partido de mera representacin, al uso de las formaciones prototpicas de las democracias liberales de origen burgus. Del binomio liderazgo-multitud se pudo salir indemne, en una primera instancia, de la desaparicin de uno de sus polos, el lder encarnado en Chvez, contradiciendo la apuesta de la derecha de que no era posible un chavismo sin Chvez. Si se consolida la tendencia a la desmovilizacin habra que despejar una segunda incgnita: es posible un chavismo sin gente?

Los grandes perdedores

Si hay algn perjudicado en estas elecciones aparentemente intrascendentes son los liderazgos que han querido erigirse en la nueva oposicin al chavismo: Henri Falcn y Javier Bertucci. El primero de ellos fue gobernador del estado Lara durante diez aos y exmilitante chavista antes de pasar a las filas de la oposicin, donde lleg a ser jefe de campaa de Henrique Capriles en las elecciones presidenciales de abril de 2013, ganadas por Maduro. Bertucci, por su parte, es un pastor evanglico con una nutrida cohorte de seguidores en las filas neopentecostales.

Ambos concurrieron a los comicios presidenciales de mayo, desoyendo el llamamiento al boicot de los partidos tradicionales de la derecha. Falcn obtuvo el 20% de los votos y Bertucci un 10%. Los resultados fueron considerados un fracaso, en especial para el exgobernador de Lara, que pretenda aglutinar el descontento opositor y abanderar la va electoral para derrocar al chavismo. Lo sucedido este domingo obstaculiza an ms su pretensin de construir una nueva alternativa al chavismo. Menos de un 10% de los votos, apenas unos centenares de miles de sufragios, se antojan insuficientes para liderar cualquier tipo de alternativa. Ante estos guarismos, parece complicado que la oposicin tradicional quiera trazar algn tipo de alianza con ellos.

Aislamiento internacional?

Estas elecciones no van a hacer variar el escenario venezolano. El mapa que se consolida parece impermeable a irrupciones desde lo poltico a nivel interno, al menos en el corto plazo, dada la incapacidad actual de la oposicin clsica y del aparentemente fracasado experimento de Henri Falcn y Javier Bertucci. En favor del chavismo juega tambin el hecho de que se abre un largo periodo sin elecciones. Los siguientes comicios elecciones a gobernador- no se celebraran hasta dentro de tres aos y para las presidenciales habr que esperar hasta 2024.

As las cosas, la situacin econmica sigue acaparando el primer plano de la agenda de la calle y de su evolucin depender tambin la evolucin del pas. En el corto plazo, las miradas se dirigen a la escena internacional. El 10 de enero Nicols Maduro tomar posesin como presidente para un nuevo sexenio. Aunque las elecciones tuvieron lugar en mayo, la Constitucin establece que la asuncin de la Presidencia se realiza en los primeros das del ao. Un grupo de pases, con Estados Unidos y sus aliados en Amrica Latina Brasil, Colombia, Chile, Argentina y Paraguay, entre ellos- ya han anunciado que no reconocern este segundo mandato de Maduro. Se abrir un frente indito en las relaciones internacionales de la Venezuela chavista. Una situacin semejante nunca se haba producido. Hasta dnde llegarn las implicaciones concretas de ese no reconocimiento? Se quedar en un mero acto diplomtico o dar lugar a acciones ms profundas?


Fuente: https://www.celag.org/informe-postelectoral-elecciones-atipicas-venezuela/



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