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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2018

Morir de miedo en Palestina

Higinio Polo
Mundo obrero


Samer al-Arja era un nio palestino de tres aos que corra alegre entre los callejones del campo de refugiados de Tal-as Sultan, situado al norte de la ciudad de Rafah, pegado a ella, en la franja de Gaza, casi tocando los muros y el alambre de espino que la separan de Egipto y del mundo. De los ciento cincuenta mil habitantes de Rafah, cien mil viven en los mseros campos de refugiados que la rodean.

La mayor parte de la ciudad fue demolida por el ejrcito israel entre el ao 2000 y el 2004: el general Yom-Tov Samia, jefe del comando sur del Tsahal israel fue tajante, entonces: haba que demoler trescientos metros a cada lado de la lnea fronteriza, sin que importase cuntas casas desapareceran. Con excavadoras blindadas Caterpillar D9 los militares israeles, sin advertir previamente a la poblacin, iniciaron redadas nocturnas: derribaron en unos meses 1.700 casas palestinas. Solamente en mayo de 2004, destruyeron trescientas viviendas, diez hogares palestinos cada da. La feroz campaa militar se basaba en la hiptesis de que cada palestino es un posible terrorista, y cada hogar de los territorios ocupados un punto para lanzar ataques. Ese mismo mes, el gobierno israel aprob un plan para ampliar las demoliciones: miles de palestinos quedaron sin hogar, pero eso no importaba al sanguinario Ariel Sharn, primer ministro de Israel en aquellos das.

El 20 de mayo de 2004, el Tsahal atac el campo de refugiados donde viva Samer: era la operacin Arco Iris, lanzada para destruir los pasos subterrneos por donde se abastece precariamente la poblacin gazat, en condiciones inimaginables, y por donde pasan tambin algunas armas para los combatientes que resisten la ocupacin israel. La familia de Samer huy de los bombardeos y lleg al barrio de al-Jneina. El 21 de mayo, mientras la poblacin palestina intentaba resistir con las manos desnudas, arrancando coraje de la desesperacin, una bomba lanzada por los militares israeles cay cerca del edificio donde Samer y su familia se haban refugiado. La explosin aterroriz a Samer, cuyos tres aos de vida no le haban preparado para la destruccin y las bombas, y perdi el conocimiento.

Sus padres, desesperados, lo llevaron al hospital de Rafah, pero los mdicos palestinos slo pudieron certificar su muerte. Un nio de tres aos puede morir de un ataque al corazn? Haba muerto de miedo.

El derecho internacional impone obligaciones a todos los pases, tambin a las potencias ocupantes de territorios ajenos: entre otros, el deber de distinguir a la poblacin civil de los combatientes armados, y, adems, el de proteger a la poblacin de los territorios ocupados o controlados. Sin embargo, Israel, acostumbrado a hacer caso omiso de cualquier norma de conducta humanitaria, lanz, en el verano de 2014, un apocalptico castigo con la operacin Margen protector: mat a 2.310 palestinos (entre ellos, 469 nios, segn UNICEF), hiri a ms de 12.000 (de los que 3.000 eran nios) y sus bombardeos convirtieron a medio milln de palestinos en refugiados y desplazados. En los pobres hospitales de Gaza, adonde llegaban los coches y ambulancias que trasladaban a los heridos, a veces cadveres despedazados, los mdicos deban limpiar con mangueras la sangre de los heridos que llenaba los suelos de los quirfanos.

Israel ejecuta demoliciones ilegales, obliga a desplazamientos forzosos, deja a miles de personas sin hogar, se desentiende de los problemas de los palestinos que han sido forzados a huir, y se niega a pagar ningn tipo de reparaciones por la destruccin causada, adems de ordenar a sus francotiradores que disparen a matar, como se vio en abril y mayo de 2018 en las semanas de protestas que siguieron a la Gran Marcha de Retorno palestina. Esa actuacin define a un Estado terrorista.

Todos los nios palestinos padecen problemas de ansiedad por el acoso y la guerra que impone Israel, y muchos mueren, como Samer, pero la mayora de los israeles prefieren ignorarlo: Yom-Tov Samia es ahora un general retirado que vive en Tel-Aviv; es presidente de varias compaas de logstica, sistemas de control y seguridad, y no sabe nada de Samer Al-Arja, el nio palestino que muri de miedo en Rafah.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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