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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2018

Cmo enfrentar la dictadura del gran capital?

Fernando Dorado
Rebelin


Lo que ocurre con Julin Assange, preso en una embajada suramericana en Londres en calidad de asilado de un gobierno que est a punto de entregarlo a sus enemigos para que lo pongan en manos de un verdugo, es una verdadera tragedia para los pueblos del mundo.

Es lo que sucede con Lula, pasa con Correa, empieza a ocurrir con Petro, y puede acontecer con Evo, AMLO o con quien se atreva a desafiar al gran capital financiero.

Son verdaderos hroes de esta poca; fueron triunfadores en momentos de gloria cuando tenan cierto poder (formal y parcial) pero, aunque es difcil decirlo, son vctimas de una institucionalidad y legalidad que aceptaron utilizar como medio y herramienta de lucha.

Todos han sido puestos en la picota pblica por un juez o fiscal parcializado, no fueron derrotados en justa lid, no han sido siquiera condenados, pero estn aislados y a merced del poder plutocrtico.

Assange ret el secreto criminal de las agencias de inteligencia de EE.UU. y del capital global. Lula y Correa distribuyeron entre los ms pobres una parte de la riqueza que administraban. Develar lo oculto y generar esperanza fue su pecado y, por ello, los castigan.

Para algunos son gajes y riesgos de la lucha. Para otros es un mensaje abrumador que lleva al derrotismo absoluto. Para unos ms, es un problema a resolver para no caer en la trampa de una legalidad que no se respeta ella misma. La pregunta que surge es:

Cmo jugar contra el dueo del casino si adems de marcar los naipes decide garrotear y encerrar a quien se atreva a ganarle usando sus propias reglas y cartas? No se debe jugar?

Antes de avanzar

Ante todo, deberamos pensar en cmo liberarlos de su encierro. Es posible que ellos no hayan calculado bien, se hayan equivocado en algunas cosas, pero son de los nuestros.

Tambin, hay que hacerles saber que fueron cientos de millones de personas las que cremos que el gran capital global era tan fuerte y estaba tan consolidado que no violara su propia institucionalidad para reprimir de la forma como lo ha hecho. Estamos asimilando la leccin.

Adems, que no estn solos y que valoramos al mximo su esfuerzo y valioso trabajo. Que los traidores han salido de sus madrigueras y quedaron expuestos.

Y que hay que evaluar con mucha rigurosidad para avanzar sobre lo recorrido. Los pueblos no tienen ms salida que seguir luchando.

Por qu la oligarqua financiera global viola su propia legalidad?

Es evidente que en las ltimas dcadas los pueblos hemos avanzado y es el gran capital financiero global el que est en problemas.

Luego de la oficializacin del fracaso del socialismo estatista del siglo xx (1989) que desde dcadas atrs haba mostrado sus limitaciones, los tericos del capitalismo anunciaron su triunfo total. Pero los trabajadores y pueblos del mundo entero les dieron un rpido ments.

El alzamiento zapatista en 1994 inaugur un nuevo tipo de luchas sociales y polticas anti-capitalistas y se desencaden despus el ciclo de los gobiernos progresistas de Amrica Latina. Las movilizaciones contra la globalizacin neoliberal se hicieron sentir y las luchas por democracia real se desencadenaron por todo el planeta despus de 2011 (primavera rabe, 15M, OcupaWS).

Posterior a la grave crisis econmica y financiera de 2008, la inestabilidad ha sido la constante en el mundo del gran capital. La globalizacin neoliberal que traera riqueza y bienestar para todos en la actualidad se encuentra en una profunda crisis.

El nacionalismo de gran-potencia soportado en gobiernos autcratas que resurgi en Oriente despus de la cada del socialismo, hoy es el modelo a seguir por Occidente. El capitalismo asitico se ha mostrado ms efectivo y eficiente para la poca actual.

Lo que se observa es que el capitalismo del siglo xxi, que ha vuelto a formas coloniales de sper-explotacin del trabajo y de acumulacin por despojo, no puede funcionar con la ms mnima democracia. Trump, Bolsonaro, Duterte, etc., son la muestra de lo que se viene en todo el planeta.

La razn de fondo de la crisis de los gobiernos progresistas consiste precisamente en la no comprensin de esa realidad y en la infundada ilusin de que las oligarquas plutocrticas iban a respetar los llamados mnimos democrticos.

De la crtica al progresismo latinoamericano

Ahora que los gobiernos progresistas de Amrica Latina pasan por un ciclo difcil y regresivo empieza a ponerse de moda una crtica despiadada y visceral de algunas izquierdas puristas y sectores supuestamente radicales. Esa crtica tiene sesgos realmente infantiles.

Creo que la experiencia de los movimientos y gobiernos progresistas de la regin debe abordarse con mucha mayor seriedad y rigurosidad. Ir ms all del progresismo sin cuestionar las razones profundas de nuestro fracaso comn, es seguir en lo mismo.

Lo denomino fracaso comn porque as mucha gente de la izquierda incluida la izquierda autonomista no lo quiera reconocer, hemos contribuido de una forma u otra con ese fracaso. No le llamo derrota, aunque podra ser en realidad una auto-derrota.

Desde hace varios aos algunas personas hemos sealado lo que consideramos errores cometidos por los gobiernos progresistas y de izquierda sin dejar de reconocer los aciertos y la intencionalidad democrtica-popular de todos sus principales dirigentes.

Esos errores son: 1. Destinar el grueso de los recursos disponibles a ampliar la cobertura de servicios pblicos sin priorizar el cambio de la matriz productiva dependiente de la exportacin de materias primas, y; 2. Debilitar la autonoma del movimiento social por medio de la cooptacin de sus organizaciones y ms importantes dirigentes.

Creemos que esas dos falencias estn conectadas y soportadas por una concepcin cristiana, paternalista y asistencialista de la lucha revolucionaria. Es la base filosfica de lo que ha sido una especie de suicidio poltico y de desarme espiritual de la lucha de nuestros pueblos.

Se renunci desde los gobiernos progresistas a lo que haba sido el soporte central de nuestras luchas que consiste en templar nuestras fuerzas en y por medio del trabajo, la organizacin y la movilizacin para lograr las transformaciones estructurales que requiere y exige la vida.

Profundizar la autocrtica y la evaluacin

El problema de la cooptacin y el debilitamiento del movimiento social no corresponde solo a los gobiernos progresistas. Si las organizaciones sociales hubieran tenido la suficiente madurez poltica y organizativa, habran ayudado a orientar a los gobernantes y fortalecido los procesos sociales y polticos desde abajo y por arriba. Por ello, de una forma u otra, somos co-responsables.

Tenemos al frente una gran multiplicidad de experiencias por evaluar y superar. Una de ellas es la relacin con el Estado. Pareciera que no hemos logrado entender la naturaleza del Estado y que ingenuamente hemos intentado usarlo a nuestro favor apostndole todo a su fuerza.

En ese terreno debemos resolver varios dilemas. Si no estamos preparados, si nuestra fuerza es dbil, fcilmente el Estado nos captura y nos introduce en su dinmica. Terminamos gestionando el gran capital y sus instituciones, creyendo ingenuamente que lo utilizamos en nuestro favor.

Pero, del otro lado, si sobredimensionamos nuestra debilidad y nos negamos a luchar en el terreno del Estado (institucionalidad), tambin permitimos que el monstruo capture a las mayoras y las utilice en nuestra contra para aislarnos y golpearnos.

Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre, decan los abuelos cuando queran alertar sobre los extremismos.

Hoy tenemos una serie de miradas diversas y complejas de la vida (naturaleza, sociedad y pensamiento) que nos permiten superar las concepciones dualistas y mecanicistas que han sido una enorme carga negativa para nuestras luchas.

Para hacerlo debemos dialogar con respeto y total honestidad.


Blog del autor: https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2018/12/como-enfrentar-la-dictadura-del-gran.html#.XAqo5XRKjIU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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