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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2018

Los derechos de los nativos estadounidenses
La industria del ADN y la desaparicin de los indios

Aviva Chomsky
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Los nativos estadounidenses son extranjeros en su propia tierra

Introduccin de Tom Engelhardt

Me cri en el corazn de la ciudad de Nueva York en los aos cincuenta del pasado siglo. En realidad, como al lector le cabe esperar, en esos aos nunca conoc a uno de ellos. Mi mente estaba poblada de las imgenes que vea en el cine, las de las pelculas del Oeste hechas en Hollywood. Por supuesto, estaban llenas de indios, y en esas pelculas, nosotros no me refiero al Tom Engelhardt que tena 12 aos, sino a quienes conducan la diligencia con su chaqueta azul, los pasajeros, los cowboys y los pioneros con quienes yo me identificaba ramos emboscados regularmente por esos indios. Al final, salvo raras excepciones, como era de esperar aparecan los indios y rodeaban los carromatos o la diligencia o atacaban a los escoltas a caballo, aullando y lanzando sus flechas. Y caan, naturalmente, gracias a la potencia de fuego de nuestras armas y nuestra puntera. Y esta era la cuestin: ellos se lo merecan. Despus de todo, ellos nos haban atacado. Nosotros nunca les emboscbamos. Es decir, ellos eran los invasores y nosotros, invariablemente, los agredidos. 

Todo esto acudi a mi mente cundo, en medio de la campaa electoral de 2018, Donald Trump llam invasores a una caravana de desesperados refugiados entre ellos, mujeres y nios pequeos que escapaba de sus violentas y empobrecidas tierras (una situacin en la que Estados Unidos tena mucho que ver) para pedir asilo y proteccin en este pas. Entonces, por supuesto, Trump mand a unos 6.000 militares a la frontera con Mxico para protegernos (y se qued esperando).

Record entonces ese pasado de celuloide porque Donald Trump, que es apenas un par de aos menor que yo e indudablemente se cri en el mismo mundo cinematogrfico que yo, se sinti imagino tan cmodo arremetiendo contra esos refugiados convertidos ahora en invasores porque la palabra encaja perfectamente con la historia que hemos aprendido en nuestra infancia. De hecho, el argumento de Trump era una versin siglo XXI de la forma en que, cuando ramos jvenes, la historia de este pas fue metida en nuestra cabeza, convirtiendo a los desesperados e invadidos en perversos e invasores. En rigor de verdad, incluso sin la mencin de Donald Trump, esa versin de nuestra historia nunca ha acabado, tal como nos lo demuestra hoy la colaboradora habitual de TomDispatch Aviva Chomsky. Los nativos estadounidenses siguen siendo tratados como si fuesen los invasores en lo que una vez fue su tierra. Permita el lector que ella le explique lo que llama la industria del ADN y los variados organismos del Estado de EEUU tanto los gobiernos locales como el nacional que han estado trabajando horas extraordinarias para recrear el mundo de pelcula de mi niez.

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El ADN*, la raza y los derechos de los nativos

En medio del aluvin de racismo, insultos a los inmigrantes y otras ofensas lanzadas por el presidente Trump y su administracin en los ltimos meses, una sucesin de hechos apenas percibidos ha amenazado el derecho a la tierra y la soberana de los nativos estadounidenses. Esos ataques se han centrado en la soberana tribal, la ley de Proteccin a la Infancia India (ICWA, por sus siglas en ingls) y el derecho al voto de los nativos estadounidenses; su origen est en Washington, los tribunales y la legislacin de un estado. El punto en comn es un simple marco conceptual: la idea de que la larga historia que ha dado forma a las relaciones entre Estados Unidos y los nativos estadounidenses no tiene relacin alguna con las realidades de hoy.

Mientras tanto, en un acontecimiento aparentemente no relacionado, la senadora Elizabeth Warren, azuzada por los insultos de Donald Trump y sus burlas por la reivindicacin de la senadora de su ascendencia nativa, mostr triunfalmente su resultado del ADN para probar su herencia nativa. Sin embargo, al recurrir a la rentable industria del ADN, implcitamente ella cedi su progresismo a las reivindicaciones raciales e identitarias estrechamente relacionadas con las medidas que socavan la soberana nativa.

De hecho, la industria del ADN ha encontrado una forma de beneficiarse actualizando y modernizando algunas anticuadas ideas sobre el origen biolgico de las razas y reempaquetndolas con una alegre envoltura de estilo Disney. Si bien es verdad que despus de todo se trata de un mundo pequeo, el multiculturalismo de la nueva ciencia racial rechaza el racismo cientfico del siglo XIX y el darwinismo social, est ofreciendo una versin siglo XXI de seudociencia que una vez ms reduce la raza a un tema de gentica y orgenes. En el proceso, la moda del linaje promovida corporativamente maneja muy bien el borrado de las historias de conquista, colonizacin y explotacin que crearon no solo la desigualdad racial sino tambin la mismsima raza como una categora decisiva del mundo moderno.

La poltica de hoy, que ataca los derechos de los nativos, reproduce los mismos malentendidos raciales que la industria del ADN promueve aplicadamente. Si los estadounidenses nativos son reducidos a apenas una variacin gentica ms, no hay necesidad de leyes que reconozcan sus derechos a la tierra, a suscribir tratados y a la soberana. Tampoco vale la pena pensar en cmo compensar las heridas del pasado, por no hablar de las actuales, que todava dan forma a la realidad de los nativos. La comprensin gentica de la raza convierte esas polticas en injustos privilegios brindados a un grupo definido racialmente y, as tambin, en discriminacin contra los no nativos. Esta es precisamente la lgica que hay detrs de algunas resoluciones que han negado el derecho a la tierra tribal al pueblo Mashpee en Massachusetts, hecho trisas la ley de Proteccin a la Infancia India (una ley pensada para impedir el traslado de los hijos de estadounidenses nativos lejos de su familia o comunidades) e intentado suprimir el derecho al voto de los nativos de Dakota del Norte.

El aprovechamiento de la recreacin de una raza

Empecemos echando una mirada al modo en que la industria del linaje contribuye a una reformulacin propia del siglo XXI de la raza y se aprovecha de ella. Empresas como Ancestry.com y 23andMe atraen a los clientes para que donen su ADN y una fuerte suma de dinero a cambio de informacin detallada que revele exactamente el origen geogrfico de sus ancestros de muchas generaciones atrs. Como de costumbre, Ancestry.com pregunta: Quin cree que es usted?. La respuesta, promete la empresa, est en sus genes.

En la literatura de esos negocios se evita la palabra raza. En cambio, sostienen que el ADN revela la composicin de la ascendencia y el origen tnico. Sin embargo, mientras tanto, transformaron la expresin origen tnico que alguna vez describi la cultura y la identidad en algo que poda ser medido con indicadores genticos. Combinaron el origen tnico con la geografa y la geografa con los indicadores genticos. Tal vez el lector no se sorprenda al saber que los orgenes tnicos identificados tenan una misteriosa semejanza con las razas identificadas por el pensamiento racistas cientfico europeo de un siglo antes. Despus publicaron informes aparentemente cientficos que contenan porcentajes supuestamente exactos que vinculaban a personas con lugares tan especficos como Cerdea o tan vastos como el Este Asitico.

En su versin ms benvola, estos informes se han convertido en el equivalente de un moderno juego de saln, especialmente para los estadounidenses blancos que constituan la mayora de los redactores. Pero en todo esto hay un siniestro trasfondo que se reactiva como lo hace una muy desacreditada base cientfica a favor del racismo: la nocin de que la raza, el origen tnico y el linaje se manifiestan en los genes y la sangre y se transmiten inexorablemente aunque sea invisible de generacin en generacin. Detrs de esto est el supuesto de que esos genes (o sus variaciones) se producen dentro de fronteras nacionales o zonas geogrficas claramente definidas y que revelan algo significativo acerca de quin somos, algo que de otra manera sera invisible. De esta forma, raza y origen tnico son aparados de la experiencia, la cultura y la historia y elevados por encima de ellas.

Hay acaso alguna ciencia detrs?

A pesar de que todos los seres humanos compartimos el 99,9 por ciento del ADN, existen algunos indicadores que muestran variaciones. Esos indicadores son la materia de estudio de algunas personas que se basan en el hecho de que ciertas variaciones son ms (o menos) comunes en distintas zonas geogrficas. La profesora de derecho y sociologa Dorothy Roberts lo pone as: Inmediatamente despus de que el Proyecto Genoma Humano determinara que los seres humanos somos semejantes en un 99,9 por ciento, muchos cientficos empezaron a interesarse en ese 0,1 por ciento de diferencia gentica. Esta diferencia es vista cada vez ms como el origen de las diferentes razas.

Las pruebas de ascendencia se basan en un malentendido fundamental y teido de racismo sobre cmo funciona el linaje. La suposicin generalizada es que todos tenemos una proporcin mensurable de la sangre y el ADN de nuestros dos progenitores biolgicos, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, 16 tatarabuelos, etctera, y que puede se hacer el seguimiento de esta lnea ascendente durante los ltimos cientos de aos en una forma coherente. En realidad, esto es imposible. Tal como lo explica el periodista de la ciencia Carl Zimmer: El ADN no es un lquido con el que se pueda preparar muestras para el microscopio... Heredamos de cada uno de nuestros abuelos alrededor de un cuarto de nuestro DNA, pero solo en promedio... Si el lector escoge a uno de sus antepasados de 10 generaciones atrs, las probabilidades de que en su sangre haya algo del DNA de esa persona rondan el 50 por ciento. Si se va ms atrs en el tiempo, las posibilidades son aun mucho menores.

En realidad, esas pruebas no nos dicen mucho de nuestros ancestros. En parte, esto es as debido a la forma en que el ADN se transmite de generacin en generacin. En vez de eso, las empresas comparan el ADN de una persona con los de otros seres humanos contemporneos que les han pagad para que se hiciera la prueba. Despus, comparan la variacin particular de esa persona con las pautas de distribucin geogrfica y tnica de esas variaciones en el mundo actual, y utilizan algoritmos secretos para asignarle se supone porcentajes de ascendencia.

Entonces, hay realmente un gen o una variacin gentica originados en Cerdea o el Este Asitico? Por supuesto que no. Si hay un hecho que sabemos de la historia del ser humano es que la nuestra es una historia de migraciones. El origen de todos nosotros est localizado en el Este de frica, y poblamos el mundo mediante migraciones e interacciones que siguen en curso. Nada de esto ha acabado (de hecho, gracias al cambio climtico no harn otra cosa que aumentar). Es imposible congelar temporalmente las culturas, las identidades tnicas y los asentamientos humanos. El cambio es lo nico invariable. La gente que vive en la Cerdea o el Este Asitico de hoy es apenas una instantnea que solo muestra un momento de la historia del movimiento. Los argumentos de la industria de ADN acerca de la ascendencia adjudican a ese momento una falsa sensacin de permanencia.

Mientras los blancos de ascendencia europea parecen embelezados con las implicaciones de esta nueva ciencia racial, son pocos los nativos estadounidenses que han decidido aportar algo a esas bases de datos. Siglos de violencia por parte de los investigadores coloniales que hicieron su carrera con los restos ancestrales, artefactos culturales y lenguas de los nativos han creado un escepticismo generalizado en relacin con la idea de entregar material gentico en beneficio de la ciencia. De hecho, cuando se trata del equipo para una prueba de ADN de 23andMe, todos los pases incluidos en sus listas de orgenes geogrficos de quienes han contribuido con su base de datos de estadounidenses nativos son de Amrica latina y el Caribe. En Amrica del Norte, explica la empresa anodinamente, el linaje de los estadounidenses nativos suele ser de cinco o ms generaciones atrs, por lo tanto es poca la evidencia ADN que queda. En otras palabras, 23andMe sostiene que el ADN es una prueba concluyente de identidad estadounidense nativa, despus la utiliza para borrar totalmente del mapa a los nativos de Amrica del Norte.

La industria de la ascendencia y la desaparicin de los indios

La industria de la ascendencia, al mismo tiempo que celebra la diversidad de orgenes y el multiculturalismo, reverdece antiguas ideas sobre la pureza y la autenticidad. En relacin con buena parte de la historia de Estados Unidos, los colonizadores sostenan que los nativos de este pas se habran esfumado, en parte al menos por medio de la dilucin biolgica. En el siglo XIX, por ejemplo, a los pueblos nativos de Nueva Inglaterra se les negaba sistemticamente el derecho a la tierra y a un estatus tribal con el argumento de que racialmente eran demasiado mestizos para ser autnticos indios.

Como explic la historiadora Jean OBrien, La insistencia en la pureza de la sangre como criterio central en la valoracin del indio autntico refleja el racismo cientfico que prevaleci en el siglo XIX. Durante varias dcadas, los indios de Nueva Inglaterra se han mestizado incluso con afroestadounidenses y el que no cumplieran los requisitos formulados por los blancos acerca del fenotipo indio puso a prueba la credibilidad de su condicin de indios en las mentes de Nueva Inglaterra". La supuesta desaparicin de esos indios justifico entonces la eliminacin de cualquier derecho que pudieran tener a la tierra o la soberana; la eliminacin de estos derechos en un razonamiento circular, no haca ms que confirmar su inexistencia como pueblo.

Sin embargo, como seala OBrien, nunca se trat del fenotipo ni de la ascendencia lejana, sino una compleja trama de parentescos que se mantuvo en el centro de la identidad india de Nueva Inglaterra, a pesar del casi completo despojo indio llevado a cabo por los colonizadores ingleses... Auque los indios siguieron teniendo en cuenta la pertenencia a sus comunidades por el tradicional sistema del parentesco, los pobladores blancos de Nueva Inglaterra se acogieron al mito de la pureza de sangre y la identidad para negar la permanencia nativa.

Esa anticuada comprensin de la raza como una categora biolgica o cientfica permiti que los blancos negaran la existencia india, y en este momento les permite hacer reclamos biolgicos sobre la identidad india. Hasta hace muy poco tiempo, esos reclamos como en el caso de la senadora Warren se mantena en la oscuridad de los relatos familiares. Hoy en da, la supuesta habilidad de la industria del ADN para encontrar pruebas de esos orgenes refuerza la idea de que la identidad indgena es algo mensurable en la sangre y elude la base histrica del reconocimiento legal o la proteccin de los derechos de los indios.

La industria de la ascendencia atvica presume que hay algo revelador en la supuesta identidad racial de uno entre cientos, o incluso entre miles, ancestros de una persona. Se trata de una idea que va a parar directamente a las manos de los derechistas que tratan de atacar lo que ellos llaman la poltica identitaria y encaja con la nocin de que las minoras estn demasiado privilegiadas.

Ciertamente, el resentimiento de los blancos destaca en la sugerencia de que la senadora Warren podra haber recibido algn beneficio profesional por haber reivindicado su origen nativo. A pesar de que una exhaustiva investigacin del Boston Globe demostr que ella no haba recibido beneficiado alguno, el mito se mantiene y se ha convertido en una parte implcita de la mofa que Donald Trump dedic a la senadora. De hecho, cualquier lectura rpida de las estadsticas confirmar lo absurdo de esa posicin. Debera ser obvio que ser nativo estadounidense o negro, o hispano implica ms riesgos que beneficios. En comparacin con los blancos, la poblacin nativa estadounidense es la que sufre los ndices ms altos de pobreza, de desempleo, de mortalidad infantil y de bajo peso al nacer, como tambin los niveles ms bajos de educacin y de esperanza de vida. Estas estadsticas son el resultado de cientos de aos de genocidio, exclusin y discriminacin, y no de la presencia o ausencia de variaciones genticas especficas.

Revivir la raza en desmedro de los derechos de los nativos

Los derechos de los nativos, desde la soberana hasta el reconocimiento de las condiciones creadas por 500 aos de dominio colonial descansan sobre la aceptacin que la raza y la identidad son, de hecho, el resultado de la historia. Los nativos estadounidenses llegaron a serlo no mediante la gentica sino por el proceso histrico de la conquista y la autoridad colonial, junto con un mezquino y precario reconocimiento de la soberana nativa. Los pueblos nativos estadounidenses son entidades polticas y culturales, son la consecuencia de la historia no de los genes; las afirmaciones de la gente blanca acerca de la ascendencia de los nativos estadounidenses, y el argumento de que la industria del ADN es capaz de revelar esa ascendencia se lleva por delante esta historia.

Miremos tres acontecimientos que en los ltimos aos han menoscabado los derechos de los nativos estadounidenses: la revocacin del estatus de reserva para las tierras tribales de los Mashpees, en Massachisetts; la anulacin de la ley de Proteccin a la Infancia India; y el intento republicano de impedir el voto de los nativos estadounidenses en Dakota del Norte. Cada una de estas acciones se ha originado en diferentes organismos gubernamentales: la Agencia de Asuntos Indios del Departamento del Interior, los Tribunales y la legislatura del estado de Dakota del Norte dominada por los republicanos, respectivamente. Pero todas ellas se basan en cuestiones identitarias que vinculan insistentemente la raza con los genes en lugar de con la historia. Y al hacerlo, niegan los relatos que dan cuenta de la soberana y la autonoma de los pueblos de Amrica del Norte antes de la llegada de los conquistadores europeos al Nuevo Mundo con el propsito de convertir a sus habitantes en los actuales nativos estadounidenses e implcitamente reducir a la insignificancia sus derechos histricos.

Finalmente, los Mashpees de Massachusetts consiguieron en 2007 ser reconocidos federalmente y la concesin de tierra para la reserva. Esta medida se bas en el hecho de que haban existido como una comunidad bien diferenciada desde los aos veinte del siglo XVII. En otras palabras, el reconocimiento federal se bas en un entendido histrico, no racial de linaje e identidad. Sin embargo, las intencin de la tribu de construir un casino en su recientemente adquirido territorio en Tauton, Massachusetts, sera inmediatamente cuestionado por los propietarios locales. La demanda que entablaron estaba basada en cuestiones tcnicas que, como sostuvieron en el tribunal, la tierra para la reserva solo poda ser concedida a tribus que hubiesen sido reconocidas federalmente a partir de 1934. De hecho, la lucha de los Mashpees por el reconocimiento ha sido obstaculizada repetidamente por la antigua nocin de que, despus de siglos de mestizacin, los indios de Massachusetts no eran autnticos. En esto no haba nada de novedoso. La legislacin de ese estado en el siglo XIX ya anticip esa reaccin contra el reconocimiento del siglo XXI cuando se jactaba de que en realidad los indios ya no existan en Massachusetts y que el estado estaba preparado para eliminar todas esas diferenciaciones de raza y casta.

En septiembre de 2018, el departamento del Interior (al que el tribunal haba asignado la decisin definitiva) dictamin contra los Mashpees. Tara Sweeney, recientemente nombrada ayudante del director de la Oficina de Asuntos Indios la primera estadounidense nativa en asumir este cargo, prepar el terreno para que por primera vez desde la poca terminal un periodo de 20 aos, desde los cuarenta a los sesenta del pasado siglo, cuando el gobierno federal intent acabar por completo con la soberana indgena desmantelando las reservas y expulsando a los indios hacia zonas urbanas para asimilarlos una reserva perdiera los derechos adquiridos. La nueva medida poda afectar aun ms a los Mashpees. Hay quienes temen que, en los aos de Trump, la decisin sea el presagio de una nueva poca de la exterminacin para los estadounidenses nativos del pas.

Mientras tanto, el 4 de octubre, un tribunal distrital de EEUU revoc la ley de Proteccin a la Infancia India. Esta es una medida que puede ser devastadora ya que el congreso aprob esta ley en 1978 para terminar con la por entonces generalizada prctica de romper las familias nativas y robar a los nios nativos para darlos en adopcin a familias blancas. Estas acciones de traslado compulsivo datan de los inicios del asentamiento blanco y con el paso de los siglos han incluido distintos tipos de servidumbre y la creacin de internados para nios indios cuyo objetivo era eliminar las lenguas de los nativos, su cultura y su identidad, mientras se promova la asimilacin. El traslado de nios indios continu hasta finales del siglo XX con un Proyecto de Adopcin de Indios patrocinado por el Estado y mediante el envo de un importante nmero de esos pequeos a casas de acogida familiares.

Segn la ley de Proteccin a la Infancia India, Una alarmante proporcin de familias indias quedan deshechas por el traslado, a menudo injustificado, de los hijos por personas ajenas a su tribu y por organizaciones privadas; una preocupante cantidad de esos nios es implantada en casas de acogida, hogares de adopcin e instituciones dirigidas por blancos. Muchas veces, los estados, contina, han sido incapaces de reconocer las relaciones tribales fundamentales de los pueblos indios y las normas culturales y sociales prevalecientes en las comunidades y familias nativas. La ley otorg a las tribus la jurisdiccin primordial respecto de todas las cuestiones de custodia infantil, entre ellas el traslado a hogares de acogida y el cese de los derechos parentales, exigiendo por primera vez que la prioridad deba ser mantener a los nios nativos con sus padres, sus familiares, o al menos en su tribu.

La ley de Proteccin a la Infancia India nada dice sobre raza o linaje. En lugar de eso, reconoce al indio como un sujeto poltico; al mismo tiempo, le reconoce el derecho colectivo de una semisoberana. Se basa en el reconocimiento implcito que la Constitucin hace de la soberana indgena, el derecho a la tierra y la cesin al gobierno federal del manejo de las relaciones con las tribus indias. La decisin sobre la ley de Proteccin a la Infancia India pisote los derechos polticos colectivos de las tribus indias al sostener que la ley discriminaba a las familias no nativas que vean limitado su derecho de dar acogida a nios nativos o de adoptarlos. Las razones subyacentes al igual que las que estn detrs de la decisin acerca de los Mashpees acometen directamente contra el reconocimiento cultural e histrico de la soberana nativa.

Vista superficialmente, la arremetida contra el derecho al voto de los nativos puede aparecer como conceptualmente relacionada con las decisiones contra los Mashpees y la ley de Proteccin a la Infancia India. Dakota del Norte es ante todo uno de los estados controlados por el Partido Republicano que aprovechan el dictamen del Tribunal Supremo de 2013 que elimin las protecciones claves de la ley de Derechos al Voto para hacer que el registro y el voto mismo sean ms difciles, especialmente para los probables votantes del Partido Demcrata, entre ellos los pobres y los mestizos. Despus de numerosos cuestionamientos, la ley del estado de Dakota del Norte que exige a los eventuales votantes dar una direccin fue confirmada por una decisin del Tribunal Supremo en octubre de 2018. El problema es este: miles de estadounidenses nativos que viven en zonas rurales, en reservas del estado o fuera de ellas carecen de una direccin postal debido a que en esos sitios las calles no tienen nombre y las casas no tienen nmero. Adems, una alta proporcin de estadounidenses nativos no tienen un techo.

En el caso de Dakota del Norte, los estadounidenses nativos estn luchando por un derecho de todo ciudadano de Estados Unidos el derecho al voto, mientras los Mashpees y la ley de Proteccin a la Infancia India suponen la defensa de la soberana nativa. La nueva ley que regula el voto invoc la igualdad y los derechos individuales, aunque en realidad se centra en la limitacin de los derechos de los estadounidenses nativos. El respaldo a esas restricciones fue una conveniente negacin de los republicanos de que la historia de este pas haba, de hecho, creado unas condiciones que eran decididamente desiguales (sin embargo, gracias a un enorme y costoso esfuerzo local en defensa de su derecho al voto, los estadounidenses nativos se hicieron notar en nmeros rcord en las elecciones de medio trmino de 2018).

Estas tres medidas polticas menosprecian la identidad, la soberana y los derechos de la comunidad estadounidense nativa, mientras niega implcita o explcitamente que la historia haya creado realidades de desigualdad racial vigentes hoy en da. La utilizacin de pruebas de ADN para sostener la presencia de genes o sangre de estadounidense nativo trivializa esta misma historia.

El reconocimiento de la soberana tribal al menos admite que la existencia de Estados Unidos se basa en la imposicin de una no deseada y ajena entidad en las tierras nativas. El concepto de soberana tribal ha concedido a los estadounidenses nativos una base legal y colectiva para luchar por una forma de pensar diferente acerca de la historia, los derechos y su conversin en una nacin. Los intentos de reducir la identidad estadounidenses nativa a una raza que pueda ser identificada por un gen (o una variacin gentica violenta nuestra historia y justifica las continuas violaciones de los derechos nativos.

La senadora Elizabeth Warren tena todo el derecho de poner las cosas en orden en relacin con las falsas acusaciones sobre su historia laboral. Sin embargo, debera repensar las implicaciones que tiene el dejar que Donald Trump o la industria de la ascendencia definan qu significa ser un estadounidense nativo.

* Acrnimo de cido desoxirribonucleico. (N. del T.)

Aviva Chomsky es profesora de historia y coordinadora de estudios latinoamericanos en la Universidad Estatal de Salem, Massachusetts y colaboradora habitual de TomDispatch. Su libro ms reciente es Undocumented: How Immigration Became Illegal.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/176501/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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