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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2018

Serenidad, firmeza y proyecto alternativo

Hctor Illueca, Manolo Monereo y Julio Anguita
Cuarto Poder


La irrupcin de Vox en el Parlamento de Andaluca, esperada pero no con tanta presencia, ha provocado una serie de sentimientos y actitudes que han ido desde la estupefaccin hasta la inquietud, pasando por airadas reacciones. Las precipitadas y desafortunadas convocatorias para manifestarse contra estos resultados no solo le han hecho un flaco favor a la democracia, sino que le han proporcionado a este partido una excusa para asignarse la palma del martirio. Ms protagonismo regalado a dicha fuerza poltica por quienes se reclaman de un frentismo antifascista.

Creemos que debemos acercarnos a este asunto con la serenidad necesaria para la reflexin, que si es imprescindible siempre, en el asunto que nos ocupa lo es ms an.

Y lo primero a considerar y constatar es la excesiva inclinacin, por parte de medios de comunicacin y comentaristas polticos, a poner el nfasis en los resultados obtenidos por la extrema derecha. Al fin y a la postre, esta fuerza poltica es solamente la infantera de un bloque en fase de cristalizacin avanzada, constituido por el PP y Ciudadanos. No hay nada ms que or las declaraciones, los discursos y las propuestas de Casado y Rivera desde hace tiempo. Y junto a ellos la fundacin FAES y el propio Aznar como intelectuales orgnicos de esta nueva CEDA en construccin. Nada falta: declaraciones de miembros de la jerarqua eclesistica congratulndose de los resultados electorales en Andaluca, medios de comunicacin que desde hace bastante tiempo han transformado los informativos en partes de guerra de los golpistas de 1936. Y, junto a ello, sentencias judiciales que rezuman las viejas esencias de la misoginia franquista.

El matiz diferenciador de Vox estriba en la falta de complejos para explicitar el discurso que los llamados constitucionales, PP y Ciudadanos, apuntan, insinan o mantienen con sus silencios y evasivas. Por otra parte, esta faccin de la derecha que ha emergido no es en todo exactamente homologable con las fuerzas de extrema derecha que crecen en gran parte de la UE. stas viven en pases que, se quiera o no, han conocido y debatido con el Protestantismo, la Ilustracin, el Kulturkampf, el Liberalismo o el Modernismo. La extrema derecha espaola es, en gran parte, producto del misonesmo espaol ms castizo. Instalada en el autismo intelectual de la Contrarreforma, ha tenido su hbitat poltico en la permanente alianza entre el Trono y el Altar. La extrema derecha patria ha sido, y es, la actualizadora del odio al pensamiento libre que instituyera Fernando VII. Y si es cierto que en la Europa cincelada por la Ilustracin el Mein Kampf y sus diversas excrecencias trajeron el holocausto, no es menos cierto que hoy hacer apologa del nazismo o del fascismo est prohibido y penado. Aqu en la piel de toro, los crmenes de la dictadura franquista gozan de una desmemoria cultivada e interesada. Por no hablar de los permanentes falseamientos de los hechos histricos e incluso de la Historia de Espaa en su conjunto.

Pero si hay algo en lo que el bloque de derechas no tiene fisura ni matiz alguno es en el sustrato social cuyos intereses representa y defiende, en la identificacin plena con la intangibilidad sempiterna de la propiedad de los latifundios, el poder de las hidroelctricas, la accesibilidad al goce y disfrute exclusivos de las prebendas contenidas en los Presupuestos Generales del Estado, la simbiosis, familiarmente heredada, con las Administraciones Pblicas, la evasin fiscal como hobby y seal de distincin, o en la corrupcin endmica y el silencio cmplice con los reales y con los supuestos delitos fiscales que afectan a la Corona. La extrema derecha europea, por conviccin o por camuflaje, no tiene ms remedio que adornar sus programa y discursos con propuestas y medidas de ndole social. La extrema derecha espaola es neoliberal sin ambages y sin afeites.

Y tambin desde la serenidad es conveniente e inevitable hacerse dos preguntas Por qu la extrema derecha ha cosechado este avance impensable hace poco tiempo? Por qu ha habido un nivel tan alto de abstencin en lo que se entiende por izquierda? Confesamos que para nosotros la verdaderamente inquietante es la segunda. Sin embargo, entregarnos a un ejercicio simple de anlisis en estos crticos momentos sera instalarse en el empantanamiento generalizado de la culpa que tan morbosa y masoquistamente anida en la izquierda. Optamos por intentar responder a una pregunta ya clsica y por eso de actualidad permanente: qu hacer? Creemos que en las lneas de la propuesta van implcitas la crtica y el modo de superar la situacin.

Estamos ante una crisis generalizada no slo de la globalizacin, sino de la civilizacin industrial que la ha impulsado. Los lmites al crecimiento productivo impuestos por la sostenibilidad, as como el superado pico del petrleo, obligan a una respuesta que sea producto de las mayoras sociales capaces de evitar que nos sumerjamos en un nuevo feudalismo en el que los Estados desaparecen de facto y las multinacionales constituyen una gobernanza mundial con sus propias instituciones y organismos. Una humanidad fallida.

La izquierda debe asumir el rol del discurso proftico que consiste en decir la verdad y a su vez proponer una alternativa de carcter socialista a la produccin, la distribucin y el consumo. Y ello desde la concepcin que liga la economa al territorio. La izquierda debe asumir, desde su incardinacin en el aqu y el ahora, lo que es, lo que ha representado y lo que quiere representar. No valen ya los equvocos.

Esa propuesta, conjuntamente con la actitud que conlleva, supone que debemos hacer un permanente ejercicio de firmeza coexistente con el anlisis, la elaboracin y la participacin colectiva y democrtica. Los valores que acompaaron al nacimiento de la izquierda, igualdad, justicia, democracia y socialismo ni pueden velarse ni tampoco dilatarse para otros momentos, etapas o fases. La ciudadana, el pueblo trabajador, necesitan de referencias indubitables. Propuesta, firmeza, ejemplo y justeza son los pilares sobre los que la izquierda debe construir su contraofensiva en esta hora.

Lo primero: no hay proyecto poltico digno de tal nombre sin programa. Y ste no es solamente el conjunto de acciones, medidas y actividades conducentes a su implantacin, sino que debe ser visualizado a travs de las alianzas sociales que lo sustentan y apoyan. Pero esas alianzas no pueden ser producto de una coyuntura electoral y a los nicos efectos de la participacin en las listas. Las alianzas requieren de tiempo suficiente, programa elaborado colectivamente, tica y valores cvicos incorporados al programa en medidas concretas, voluntad de sumar e integrar. Las alianzas para la izquierda terminan justamente en el sitio donde objetiva y socialmente comienza la situacin a cambiar y a ser superada.

Para que un programa concite la adhesin, el apoyo y la participacin social crecientes necesita de fases y etapas. Y esas fases deben ser explicadas con la mayor claridad posible. El horizonte contempla las medidas ms contundentes y de mayor calado. Pero nunca se llegar a ellas sin el apoyo social mayoritario. Por eso se imponen medidas de carcter urgente y prioritario que atajen los problemas inmediatos de los sectores ms desfavorecidos: salario mnimo, pensiones y jubilaciones, vivienda, servicios sociales, etc. Sin un mnimo apoyo desde el inicio, las medidas de carcter ms ambicioso y necesario, as como las de carcter cultural, convivencial y de normalizacin de la diferencia, sern imposibles.

Lo segundo: nada es posible sin organizacin. Pero no hay organizacin sin la participacin que posibilite que cada individuo del colectivo propio y an el de otros cercanos sepa exactamente el objetivo, el plan, las fases, las alianzas y los valores a desarrollar en cada sitio. Ello implica que desde hoy mismo se debe acometer el proceso. No se puede esperar ni tampoco centrarse en los prximos comicios electorales. Al desarrollar el proyecto, no solo se prepara el futuro sino que se hace el anlisis del ahora, corrigiendo en la prctica los errores.

Y lo tercero: organizacin y programa han de insertarse en un proyecto de pas que genere las condiciones de una nueva hegemona. Los derechos sociales han sido pulverizados y la constitucin territorial amenaza siniestro total. La ciudadana percibe que la monarqua constituye el principal obstculo para que el pueblo espaol pueda abordar los problemas que ensombrecen su existencia. En este contexto, la celebracin de un referndum sobre la forma poltica del Estado podra ser la nica salida a una situacin diablica muy bien descrita por Prez Royo: reformar la Constitucin es una necesidad histrica, pero resulta imposible hacerlo a causa de la monarqua. Las fuerzas populares que han emergido estos aos no nacieron para derrotar a Susana Daz o para echar a Rajoy. Tampoco para frenar a Vox. Nacieron para ser la alternativa a un rgimen inmerso en una transicin profundamente regresiva. Nacieron para derrotar al neoliberalismo y fundar una nueva Repblica.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/12/15/serenidad-firmeza-y-proyecto-alternativo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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