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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2018

Bloques regionales en discusin

Julio C. Gambina
Rebelin


La discusin se instal entre globalizacin y proteccionismo, lo que asumi estado pblico con el Brexit, el trumpismo y el nuevo papel de China en el sistema mundial.

En las dos potencias histricas de la hegemona capitalista, GB y EEUU, apareci el lmite de la panacea aperturista por la que breg el discurso hegemnico a la salida de la crisis capitalista de los aos 70 y China, asume la bandera de la apertura para consolidar la ampliacin de su eso en la economa mundial.

Aquel relato liberalizador de la escuela de Chicago en EEUU, pregonaba los beneficios de la libertad del movimiento internacional de capitales, ms aun con la consagracin del Nobel de Economa otorgado por la academia sueca a Milton Friedman en 1976, el mentor de Freedom to choose (libres de elegir).

Con estos lauros, el ensayo neoliberal se inici en el Sur de Amrica, terrorismo de Estado mediante, para consolidarse con la restauracin conservadora de Thatcher y Reagan en el cambio de los 70 a los 80 del Siglo XX. Son los aos del cambio en China, desde 1978 bajo la direccin de Deng Xiaoping.

Son los mismos territorios, GB y EEUU, casi cuatro dcadas despus, que desandan el camino del mensaje por la liberalizacin y disputan consenso bajo lenguaje proteccionista y nacionalista. El auge neoliberal se construy entre mediados de los 70 y la emergencia de estos fenmenos en GB y EEUU desde 2016.

La guerra comercial entre EEUU y China es expresin de estos debates y disputas de la hegemona del sistema mundial.

El desorden en Europa

Todo el andamiaje de la regionalizacin y globalizacin se desmorona y se hace visible al interior de la ms antigua experiencia: la Unin Europea, un club del que no se puede salir, tal como qued manifestado hace poco en Grecia, con ajuste ms all de la voluntad popular plebiscitada.

Hay que ver cmo le cuesta salir a Gran Bretaa de la UE, y aun cuando quisiera desarmar el Brexit, saben que volveran derrotados y a una mayor subordinacin respecto de la burocracia gobernante en Bruselas.

Estalla la Unin Europea y se visibiliza en variadas fenmenos de luchas populares y de emergencia de viejas ideologas polticas, las que reivindican al fascismo y son funcionales a la derecha clsica. Pretenden restaurar la normalidad del capitalismo amenazado por demandas sociales que las clases dominates no estn dispuestas a satisfacer.

Los chalecos amarillos y su masiva movilizacin en Francia discuten la austeridad y la poltica favorable a las ganancias y la acumulacin, auspiciada por un gobernante que se autodefini en campaa electoral ni de izquierda ni de derecha.

El pueblo en las calles discute el orden y desestabiliza la lgica del discurso hegemnico por dcadas. No queda claro quien hegemonizar esas luchas, pero a izquierda y derecha se busca en el marco de la masiva movilizacin la disputa de la conciencia social.

Derecha e izquierda se re-significan en el debate por el presente y el rumbo del futuro. La divisin entre izquierdas y derechas no nos remiten a la historia de la revolucin burguesa y a la vieja Francia, sino que reaparece bajo nuevas condiciones en distintos momentos de la lucha de clases.

Se trata de Grecia, de Gran Bretaa, de Francia, pero tambin de Italia, de Espaa o de la propia Alemania, la que manda e impone condiciones en la Unin Europea y marca el rumbo del euro y la poltica monetaria.

La Unin Europea est desafiada por brotes nacionalistas y crisis diversas que ponen en discusin verdades hasta hace poco irrefutables sobre la integracin y la regionalizacin. Por ms que intenten disimular y se establezcan condiciones sociales, la integracin capitalista bajo la UE hace agua.

Cmo andamos por Amrica?

No es distinto con los tratados de Libre Comercio suscriptos en los ltimos aos. Empecemos por el Nafta, el Merconorte entre EEUU, Canad y Mxico, que acaba de alumbrar un nuevo marco institucional en ocasin de la reunin del G20 en Buenos Aires.

La nueva institucionalidad responde a las necesidades de la poltica exterior de EEUU con un Trump que demanda Amrica First.

Adems, como si fuera poco, el nuevo acuerdo se suscribi en el ltimo da del gobierno del PRI en Mxico, condicionando a la nueva gestin de Andrs Manuel Lpez Obrador, asumido al da siguiente bajo un tratado de la dependencia y la subordinacin. Eso responde a una lgica de defensa de las inversiones del proteccionista que habita la Casa Blanca en Washington.

El proyecto del ALCA fue derrotado en 2005, tanto en la Cumbre de Presidentes, como en las calles por el movimiento popular y la Cumbre de los Pueblos, habilitando un nuevo tiempo de integracin alternativa, no subordinada, cuyos mayores ensayos fueron el ALBA-TCP, la CELAC y un conjunto de iniciativas que suponan, entre otras cuestiones, una nueva arquitectura financiera con el Banco del Sur como insignia, que nunca logr su materializacin.

Los proyectos comunicacionales, de salud y educacin, de investigacin compartida y especialmente en el rea de la produccin y el desarrollo entusiasm a diversos movimientos sociales, culturales, polticos; a una intelectualidad y a la comunidad profesional que se preparaba para un nuevo tiempo en materia de cooperacin y rebase de las fronteras nacionales en favor de resolver aejas necesidades populares.

El proyecto de liberalizacin encarnado en el ALCA, los TBI (Tratados Bilaterales de Inversin), o los TLC (Tratados de Libre Comercio) no poda permitir el avance de la esperanza transformadora bajo el discurso de la integracin alternativa.

Con la experiencia acumulada por bloquear cualquier intento de transformacin social, ejercido por dcadas contra los intentos socialistas, que en la regin se evidencia con el bloqueo a Cuba, el imperialismo ejerci el boicot de todos y cada uno de los procesos de cambio en la regin.

Es cierto que la tarea la facilitaron las debilidades, errores y horrores de los procesos de cambio, sin perjuicio de la falta de articulacin, coordinacin y objetivos comunes para superar nacionalismos estriles que atrasaban las mejores iniciativas de la integracin alternativa, especialmente en materia de produccin y desarrollo.

Vale pensar al Mercosur, surgido en el auge neoliberal, reformado bajo la experiencia del cambio poltico a comienzos del Siglo XXI, incluso incorporando a Venezuela luego del rechazo al ALCA. Con los nuevos tiempos de la contraofensiva de derecha el gobierno de Caracas fue desactivado de la pertenencia al Mercosur, intervencin de la OEA mediante.

Pero ms all de idas y venidas, el nuevo gobernante de Brasil, Jair Bolsonaro anticipa que la regin no ser su privilegio en la poltica exterior.

Aun coincidiendo en cuestiones de fondo con el gobernante en Argentina, Bolsonaro no particip del convite al G20 y Macri le retribuye con ausencia en la asuncin presidencial de aquel.

Claro que igual se encontrarn a mediados de enero porque negocios son negocios y ninguno puede obviar el carcter estratgico del comercio bilateral, favorable a Brasil, por supuesto.

El Merconorte y el Mercosur estn en terapia, en proceso de adecuacin a los nuevos tiempos y an queda abierta la agenda de insercin en la lgica globalizadora o proteccionista que define la guerra comercial entre EEUU y China e impacta en Nuestramrica.

Partir de la acumulacin para retomar el rumbo por otra integracin

Desde La Habana llegan informaciones de la Cumbre del ALBA-TCP que intentan, aun en la ofensiva de la derecha, defender lo logrado bajo el espritu de la integracin no subordinada.

Se reconoce el papel de la intromisin imperialista en los procesos nacionales de cambio, ya no bajo las viejas formas del golpe militar, sino va el accionar judicial, el lawfare, o parlamentario, a lo que debe adicionarse el mecanismo del accionar de las redes y medios con noticias falsas que promueven un sentido comn contrario a toda estrategia de trasformacin social.

Insistamos que mucho del accionar de las derechas se sustenta en lmites de los procesos de cambio, tengan los matices que tengan entre s, pero al jugar la poltica alternativa con las reglas democrticas que impone la dominacin, es sta la que condiciona y termina ganando, imposibilitando cualquier horizonte de sentido comn favorable al cambio.

Las cartas estn jugadas. De un lado se procesa la discusin en torno a la globalizacin o regionalizacin que impondrn desde la disputa hegemnica y que nos permite los siguientes interrogantes.

Ser desde China y su apuesta por la apertura y la globalizacin? Ser desde EEUU o GB y sus lgicas de renovada proteccin de sus negocios fronteras adentro? Podrn sostener a la UE desde el poder burocrtico en Bruselas o del Banco Europeo? Se consolida la estrategia de nuevos TBI o TLC?

Pero del otro lado est la experiencia acumulada en institucionalidad y conciencia social en camino de una integracin no subordinada.

Acaba de surgir una articulacin regional de movimientos populares en red que pregonan Latinoamrica mejor sin TLC, inspirando una campaa continental con pretensin de articular voluntades globales para un rumbo no capitalista en el mbito mundial.

Puede ese movimiento confluir con las renovadas expectativas generadas en Cuba con el ALBA-TCP?

No se trata de cuestiones de organizacin de movimientos y lgicas de gobierno, sino de instalar en la conciencia social un sentido comn crtico a lo que supone el libre comercio, incluso en su perspectiva contradictoria entre globalizacin y proteccionismo.

Se trata de alumbrar nuevos rumbos que antepongan alternativas al modelo productivo y de desarrollo capitalista, con la economa familiar y comunitaria; la soberana alimentaria y energtica; el feminismo econmico y el cuidado del medio ambiente desde el eco-socialismo.

Es la bsqueda de horizontes de liberacin que anidan acumulados en la experiencia popular por aos y que se requiere puedan articular en la resolucin de una crisis que es civilizatoria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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