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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2018

Qu ha pasado en Marrakech?

Cristina Fernndez-Durn
EFE


"Necesitamos responsabilidad. Necesitamos valenta. Es un momento importante. Es un paso adelante... y una vez ms mi pas estar en el lado correcto de la historia." Con estas palabras, el primer ministro belga anunciaba su apoyo al Pacto Mundial para la Migracin el pasado lunes 10 de diciembre en Marrakech tras la fractura de su gobierno dividido por la decisin de apoyarlo.

Semanas antes, el ministro de Asuntos Exteriores de Eslovaquia, Miroslav Lajcak, haba anunciado su dimisin tras la recomendacin mayoritaria del Parlamento al Gobierno de no firmar el Pacto. En Alemania, la decisin sobre el Pacto ha sido un elemento clave en el debate sobre la sucesin de Angela Merkel.

El desencadenante de estas batallas polticas ha sido la firma del primer acuerdo internacional para gobernar de forma coordinada, y a travs de la cooperacin, la dimensin transfronteriza de la migracin. Un acuerdo que concierne la gestin del movimiento y de las condiciones de vida del 3,3% de la poblacin mundial, la que vive fuera de sus pases de origen.

Pero qu ha pasado estos das en Marrakech?

La semana de la migracin de Marrakech ha sido ms que el encuentro entre representantes de 164 gobiernos para la adopcin formal del Pacto Mundial para una Migracin Segura, Ordenada y Regular los das 10 y 11 de diciembre. De hecho, empez una semana antes con la celebracin anual del Foro Mundial sobre Migracin y Desarrollo (GFMD), hasta la fecha el espacio en el que se han encontrado sociedad civil, gobiernos y agencias de Naciones Unidas para hablar de migracin.

La que se anunciaba como la semana de la migracin en Marrakech no ha defraudado en su propsito. Se ha hablado de migracin, y mucho.

Hemos escuchado a la sociedad civil centroamericana pidiendo que se reconozca que la violencia estructural genera un temor fundado de persecucin y por lo tanto amerita proteccin internacional. Hemos odo las voces de la dispora mexicana en El Paso, Estados Unidos, afirmando con claridad meridiana que la militarizacin disminuye la seguridad. Entre tantas otras, tambin se escuchaban ntidas las voces de las organizaciones de Africa del Oeste que reivindicaban la proteccin de su espacio de libre circulacin. Y el proyecto ms amplio de la Unin Africana hacia un espacio sin restricciones de movimiento para las personas.

Todas esas voces nos recordaron, o ms bien recordaron a la Unin Europea, que el 80% de los movimientos se produce dentro del continente, que la pobreza no es el nico motivo por el que la gente se mueve y que los jvenes, que conforman esa gran mayora, necesitan ser integrados en las discusiones. La crtica situacin de las mujeres migrantes trabajadoras ha predominado entre las voces de la sociedad civil asitica.

Por su lado, las agencias de Naciones Unidas quieren involucrarse ms y de manera ms coordinada a travs de la Red de la ONU sobre Migracin. Encabezan esta voluntad la OIM y el ACNUR, reconociendo que la rigidez en la categorizacin de personas migrantes y refugiadas es en ocasiones insuficiente para garantizar la proteccin de las personas en movimiento. Los flujos de personas desde Venezuela en los ltimos meses o la migracin mixta en las rutas de trnsito en el Sahel son claros ejemplos. A pesar del reconocimiento de esta realidad, tenemos dos Pactos diferentes Migracin y Refugio que debern ser implementados de manera complementaria o faltarn al principio de la realidad que representan.

Por su parte, la Unin Europea no se ha movido del discurso de contencin de la migracin que pivota sobre el abordaje de sus causas profundas y la criminalizacin del trfico ilcito. Una oportunidad perdida para empezar hablar de vas legales y seguras para migrar, apostando por la gestin y no slo por la represin de los movimientos de personas.

El fin de semana se celebr el PGA (Peoples Global Action) un espacio para la sociedad civil, con menos restricciones a la participacin, donde se dan cita asociaciones y organizaciones activistas en temas de migracin del mundo entero. Predominaban las voces discordantes ante un Pacto considerado insuficiente, que no garantiza los derechos humanos de las personas migrantes en situacin irregular, y que no ha conseguido ponerse de acuerdo en temas tan cruciales como la detencin de menores.

Y por fin, lleg la adopcin formal del Pacto los das 10 y 11- la votacin definitiva ser el 19 de diciembre -, coincidiendo con el 70 aniversario de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos. Entre los discursos de los Estados firmantes, el de Pedro Snchez expres el compromiso de Espaa con la implementacin de los 23 objetivos del texto y defendi el multilateralismo como respuesta a retos globales como la migracin y el cambio climtico. Advirti, asimismo, sobre la instrumentalizacin de la migracin para repliegues nacionalistas, cierres de fronteras y discursos xenfobos y excluyentes.  Los Estados seal Snchez tienen derecho a definir sus polticas migratorias y a gestionar sus fronteras, pero no a violar los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

Escuchados los gobiernos, escuchada la sociedad civil nos preguntamos cmo puede ayudar el Pacto, un documento no vinculante, a garantizar que estos discursos se traducen en una gestin de las migraciones que coloque a las personas en el centro?

El texto adoptado el pasado lunes no es un fin sino un instrumento; el camino se inicia con su implementacin. Se ha hablado mucho de los mecanismos que existirn a nivel global, pero los espacios transformadores estarn realmente en los planes nacionales de implementacin del Pacto en donde el nivel local, la sociedad civil y las personas migrantes, debern tener un papel crucial. Necesitamos responsabilidad. Necesitamos valenta. Es un momento importante.

Cristina Fernndez-Durn es asesora en Migraciones y Desplazamiento de Oxfam Intermn

Fuente. https://www.efedocanalisis.com/noticia/ha-pasado-marrakech/



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