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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2006

El escndalo de las escuchas desenmascara los intentos de 'vigilancia total' en Estados Unidos
La sociedad 'orwelliana' de Bush

Carlos Fresneda
El Mundo


El Gran Hermano acecha en el correo electrnico, en la seal del mvil, en el cable del telfono, en las plazas vigiladas con cmaras, en los edificios dotados con las ltimas medidas de seguridad biomtrica. A la sombra del 11-S, y bajo el escudo de la guerra contra el terror, la Administracin Bush ha sellado una alianza invisible con grandes compaas privadas para estrechar el cerco sobre sus propios ciudadanos.

En Estados Unidos hemos llegado a un punto muy cercano al de la sociedad de vigilancia total, advierte Barry Steinhardt, portavoz de la Unin Americana de Libertades Civiles (ACLU).La capacidad para espiar a los ciudadanos ha crecido en los ltimos cuatro aos como un monstruo, mientras que las cadenas legales se han ido debilitando.

El escndalo de las escuchas sin autorizacin judicial puede no ser ms que la punta del iceberg. Los ciudadanos americanos estn siendo vigilados, sin su conocimiento, por muchos otros procedimientos ms o menos secretos, advierte el experto de la ACLU. La gente no sabe que la sociedad orwelliana ha dejado de ser una fantasa de los libros y de las pelculas.

La misma idea, refutada con cientos de datos, es la que sostiene el periodista del Washington Post Robert O'Harrow, en un libro de candente actualidad, No Place To Hide. Segn O'Harrow, los atentados del 11-S derribaron todas las barreras que hasta entonces existan entre la tecnologa de la informacin y la seguridad nacional.

El resultado ha sido el espectacular crecimiento de la as llamada industria de la vigilancia, con gigantes del control de la informacin como ChoicePoint o Lexis-Nexis firmando contratos multimillonarios con la CIA y el FBI o con los Departamentos de Justicia, Seguridad Interior y Defensa. La habilidad del Gobierno para examinar nuestras vidas va a aumentar en los prximos aos, vaticina O'Harrow. Ms que nunca, los datos sobre nuestras propias vidas ya no son nuestros, sino que pertenecen a compaas especializadas en ir recogindolos, y a las agencias del Gobierno que estn dispuestas a comprarlos o a demandarlos con la excusa de garantizar nuestra propia seguridad.

Hasta ahora, los dos intentos ms sonoros de crear gigantescas bases de datos para tener fichados a millones de ciudadanos -el Matrix y el Total Awareness Information (TIA)- han resultado en fiascos ms o menos encubiertos. Pero los proyectos no han sido ni mucho menos enterrados por la Administracin Bush y siguen esperando el momento propicio.

El Matrix (Multistate Anti-Terrorism Information Exchange) funcion como un programa piloto de intercambio de la informacin entre 13 estados, aunque poco a poco fue desechado ante las continuas quejas de invasin de la privacidad y de espionaje de ciudadanos inocentes.

Si el Matrix era algo as como una suma de Pequeos Hermanos, lo ms parecido a la idea del Gran Hermano fue sin duda el programa TIA del Pentgono, auspiciado por el controvertido John Poindexter, en estrecha colaboracin con la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), la misma que ha saltado a la luz pblica en el escndalo de las escuchas.

El Congreso torpede la TIA y los estados dispararon contra la futurista Matrix, pero nadie duda de que tarde o temprano surgir otro intento ms camuflado de vigilancia total. La tecnologa est ah, trabajando detrs del escenario, sostiene Robert O'Harrow.Sin importar el nombre que le demos, ahora tendr una escala seguramente global.

Amparada por leyes como el Patriot Act y crecida al socaire del Departamento de Seguridad Interior, la industria de la vigilancia est saliendo por fin a la superficie tras el escndalo de las escuchas. Los demcratas pretenden aprovechar la ocasin para desvelar toda la trama secreta de la informacin y acusar al presidente Bush de haber ido demasiado lejos en sus esfuerzos por identificar y detener a los terroristas.

A la vuelta de las vacaciones, Bush ha defendido nuevamente las escuchas de la NSA alegando que fue un programa limitado a llamadas hechas a Estados Unidos desde el exterior. El presidente reiter que ha utilizado todos los recursos a su disposicin dentro de la ley y para proteger a los americanos.



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