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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2018

La "va serbia" y el nacionalismo espaol

Carlos Taibo
Nuevo Desorden


El fenmeno se revel por vez primera al calor de la declaracin de independencia de Kosova, a principios de 2008. Muchos de quienes, entre nosotros, y en las dos dcadas anteriores, se haban entregado a la demonizacin ms burda de las polticas desplegadas en Serbia por Slobodan Miloević pasaron a ver en ste el afortunado defensor de la Yugoslavia unida. No se trata, hablando en propiedad, de que defendiesen las polticas de Miloević. Para defenderlas, como para criticarlas, era preciso conocerlas, y esto no pareca al alcance de las entendederas, y de la voluntad, de estos nacionalistas espaoles, expertos sobrevenidos en asuntos balcnicos.

La farsa ha reaparecido estos das al amparo de la supuesta "va eslovena" enunciada por el seor Torra. Llamativo ha resultado que las discusiones sobre la legalidad del referendo esloveno de 1990, inequvocamente complejas, rara vez se hayan hecho acompaar, entre dirigentes polticos y todlogos, de consideracin alguna en lo que hace a lo que ocurri, fundamentalmente en Serbia, en los aos anteriores. Desde la Serbia de Miloević se articul una agresin en toda regla contra un Estado federal frgil y maltrecho. Asumi formas varias: despliegue franco de discursos demonizadores de unos u otros grupos tnicos, asentamiento de un nacionalismo de inocultada base tnica, apuesta por una progresiva "serbianizacin" del ejrcito popular yugoslavo, abolicin de la condicin de provincias autnomas de la que disfrutaban, dentro de Serbia, la Vojvodina y Kosova, establecimiento de un rgimen de apartheid en este ltimo territorio, adulteracin de los equilibrios ms elementales en la presidencia colectiva del Estado federal, apoyo a la creacin, en Croacia y en Bosnia, de regiones autnomas serbias y, en fin, y al cabo, un obsceno uso de la fuerza.

Describir a Miloević, un genuino anti-Tito, como el garante de la unidad yugoslava es olvidar que el dirigente serbio fue, antes bien, y en colaboracin estrecha, poco despus, con el presidente croata Franjo Tuđman, el dinamitador mayor de esa unidad. A Miloević, dicho sea de paso, la independencia de Eslovenia, en donde apenas haba serbios, le trajo siempre al pairo, como en realidad, pero esto es harina de otro costal, y bien que con reglas diferentes, sucedi con la de Croacia. El referendo de autodeterminacin y la declaracin de independencia eslovenos, legales o no -cules eran las credenciales, por cierto, de quienes se atribuan el derecho a decidir al respecto?- , no surgieron, en cualquier caso, de la nada. Y la poltica de Alemania, la de la UE, la de EEUU o la del FMI en nada rebajan la responsabilidad de las elites dirigentes en Serbia y en Croacia.

Quienes en estas horas prefieren jugar al olvido o, ms an, exaltan una figura tan lamentable como la de Miloević nos estn trasladando un mensaje inquietante. No les preocupa la condicin de dirigentes y polticas siempre y cuando unos y otras apunten -o al menos eso parezca- a preservar la unidad patria. Tanto que hasta Miloević les parece una opcin razonable y respetable. La conclusin parece servida: el uso de la fuerza en modo alguno les resulta desdeable, al amparo de lo que algn lanzado bien podra llamar -en franco olvido de los muchos serbios que pelearon por la convivencia y plantaron cara al capitalismo mafioso y a las razzias tnicas asestadas por Miloević- la "va serbia" . Qu ilustrativo resulta que en un proyecto como se se den la mano muchos de los nacionalistas de Estado, el naufragio de nuestra izquierda zorrocotroca y la pattica y connivente censura que ejercen muchos de los medios de incomunicacin espaoles.

Fuente: http://www.carlostaibo.com/articulos/texto/index.php?id=566


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