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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2018

La proteccin de la niez es un borrador perdido entre otros temas pendientes
Pequeas figuras de papel

Carolina Vsquez Araya
Rebelin

Se les mantiene en la ignorancia, as es ms fcil explotarlos


Me preguntan a veces por qu insisto en el tema de la niez, habiendo otros tanto o ms importantes en la agenda pblica. Insisto, porque dudo de la existencia de una tarea ms importante que poner en evidencia la situacin dramtica y muchas veces trgica- vivida por millones de nias, nios y adolescentes, aunque a algunas personas les parezca tediosa mi tozudez. Creo, con firme conviccin, en la necesidad de seguir machacando sobre ese clavo herrumbroso, torcido e ineficaz a medio insertar en la agenda poltica y social. He reflexionado sobre ello para dar una respuesta, llegando a la conclusin de que aunque las nieces felices parecen ser ya un fenmeno en vas de extincin y tanta convencin, tratado y predicamento sobre sus derechos no acaban de prender en la conciencia ni en las decisiones de las sociedades, nuestra obligacin prioritaria es defenderlos y hacerlos valer.

Para demostrar cunto abandono pesa sobre las nuevas generaciones basta dar un paseo por los medios de comunicacin locales e internacionales, en donde las violaciones cometidas contra ese sector de la poblacin se han convertido ms en un relleno noticioso que en un tema toral de gran impacto. Su grotesca abundancia nos dice cun poco hemos avanzado en el establecimiento de protocolos y procesos jurdicos y administrativos capaces de garantizar la seguridad y el goce de derechos para una de las franjas sociales ms importantes en una nacin. Nias, nios y adolescentes forman, en nuestros pases subdesarrollados, un enorme contingente de seres abandonados cuya vulnerabilidad natural los coloca en la mira de quien quiera explotarlos. De ese modo van cayendo en redes de trata, en pandillas, en prostitucin, en matrimonios forzados y en abuso laboral con una facilidad pasmosa por no tener la voz, el conocimiento ni la autoridad para defenderse por s solos.

Entonces, volvemos la mirada hacia las estructuras familiares e institucionales y comprobamos cun dbil es la red de proteccin de la niez. Aquellos estamentos creados con el propsito de salvaguardar sus derechos han sido cooptados por sus propios enemigos: seres corruptos con poder suficiente para convertirlos en vctimas de un sistema de abusos legitimados a fuerza de privilegios, justicia manipulada para convertir la violacin sexual o laboral en un delito menor, actos de intimidacin contra cualquier intento de exigir castigo por esta clase de crmenes.

Los abusos contra la niez comienzan a partir del momento cuando los adultos padres, maestros, lderes espirituales- se creen con derecho de propiedad. De esa conviccin y de un sistema patriarcal cuyo pilar fundamental es el abuso de poder, se desprende todo un abanico de oportunidades para hacer de nios y nias vctimas propiciatorias para toda clase de vejmenes, convirtindolos en pequeas figuras de papel clavadas sobre un muro de indiferencia colectiva. De ah viene el afn de mantenerlos en la ignorancia negndoles el acceso al conocimiento y a la informacin, de ese modo viven amordazados desde temprano y sometidos a una autoridad ilegtima, sin posibilidad de escapatoria.

Nuestras sociedades han abandonado su misin fundamental debido, en parte, a esa cadena histrica de abuso contra los seres ms vulnerables de las comunidades humanas. El sistema ilegtimo y perverso de cadenas de autoridad creadas para someter a grandes sectores de la poblacin a las decisiones de un pequeo crculo de poder, debe ser destruido. De otro modo, el concepto mismo de sociedad contina siendo una vil mentira.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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