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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2018

Los chalecos amarillos y el mensaje a la clase poltica

Eduardo Andrade Bone
Rebelin


Desde que estallara el movimiento de descontento social, bautizado por la prensa como de los chalecos amarillos, pareciera indicar que los das de Manuel Macron se encuentran contados, puesto que la popularidad del mandatario se encuentra por los suelos, producto de sus impopulares medidas econmicas, que afectan a los estratos sociales con menor poder adquisitivo y favoreciendo con rebajas de impuestos al sector minoritario ms ricos del pas.

Recordemos que Macron contando con el apoyo de todo el arco meditico (de izquierda y de centro derecha) levanto su figura, mientras se enfrentaba electoralmente a Marine Le Pen, de all que no es difcil entender su xito electoral con el apoyo de ms del 65% de los sufragios. Pero hoy los mismo que votaron por Macron y el electorado que voto por la extrema derecha (Le Pen), se vuelcan en las calles en protestas contras las reformas econmicas neoliberales del mandatario francs.

Es cierto que el 65% del pueblo francs, a final de cuentas, se inclin por un vasallo de la Banca Rothschild como su nuevo presidente, pues ante la candidata de la extrema derecha, no quedaba otra cosa que apoyar a Macron, el ms fiel representante de la oligarqua francesa, con estrechos lazos con las mafias financieras europeas y de la Banca Rothschild. Macron cuenta con un amplio currculo al servicio del mundo bancario y financiero, de all que no es extrao su inclinacin por el neoliberalismo econmico y que hoy se vea enfrentado a la ira de la clase trabajadora francesa, la que ya no le perdona sus falsas promesas y demagogia electoral.

El denominado movimiento de los chalecos amarillos es un movimiento transversal en donde confluyen diversos sectores sociales que se sienten golpeados por el aumento de los impuestos a los carburantes y la perdida del poder adquisitivo, producto de la cada de los salarios. Tambin se suele decir que es un movimiento carente de lderes y sin definicin ni poltica, ni ideolgica, pero que en su seno resuena la lucha reivindicativa por mejores condiciones de vida o por ponerle freno al desmantelamiento del estado del bienestar francs, producto de las polticas macroeconmicas neoliberales impulsadas por Macron y que generan una gran resistencia en la poblacin.

Lo cierto es que la irrupcin de los chalecos amarillos es el reflejo de la expresin de lucha ms genuina de la clase trabajadora francesa y que los ms diversos sectores polticos, han sido incapaces de interpretar de all que el movimiento cuentan con un apoyo popular transversal masivo de los franceses (70%). Es el espritu de la revolucin francesa y del mayo del 68 que resurge desde su ceniza y que amenaza al sistema capitalista francs y que se encuentra en pleno desarrollo, pues el pueblo francs ya no empatiza con esa gran mentira que ha sido Macron. El movimiento de protesta social podr vivir cierto reflujo desde el punto de la movilizacin social, pero pese a las maniobras del neoliberalismo de Macron y de su ministro de Economa francs, Bruno Le Maire, este resurgir con ms fuerza, para poner fin a la gestin de la era Macron.

En este sentido podemos decir que la clase trabajadora francesa, esta entregando un claro mensaje a todo el espectro poltico, afectando de forma transversal a la extrema derecha, hasta las posiciones ms radicales de la diversidad de la izquierda. Ahora, independientemente de las contradicciones propias de un movimiento naciente y mientras los grupos polticos no cuenten con programas mnimos y claros, para resolver los problemas ms atingentes de los franceses, estarn expuesto al mismo repudio de la gran mayora de la clase trabajadora.

Lo que no quiere entender el mundo poltico francs, sin excepcin, es que el pueblo francs esta harto, esta cansado de polticas econmicas macro neoliberales, que solo favorecen al sector minoritario ms rico del pas. Los franceses estn cansados del populismo y la demagogia de sus seudo lderes polticos cualquiera sea este el partido poltico que representen, por ello cualquier falsa promesa que haga Macron solo enervara an ms la rabia y rebelda de los franceses.

Incluso diramos que la extrema derecha esta expuesta vivir una situacin electoral muy complicada, pues ellos manifiestan su preocupacin ante el problema migratorio, la xenofobia, sus conductas racistas y sus polticas anti-diversidad sexual, cuestin que en el fondo no preocupa a la mayora de los franceses, pues la extrema derecha de Marine Le Pen, tampoco tienen una respuesta clara y precias ante las demandas sociales de los chalecos amarillos.

La rebaja de los impuestos a los ms ricos, la reduccin de los presupuestos del sector publico y que afectan los beneficios de las polticas sociales, ganados en dcadas de lucha y que van afectando las condiciones de vida de los franceses, es lo que contribuye a tomar distancia de todo el actual espectro poltico existente en Francia. En esta realidad ningn grupo poltico gana, ni la extrema derecha, ni la centro derecha y la diversidad de una izquierda desubicada de su propia realidad poltica y social, la que tampoco muestra condiciones para asumir la conduccin del estado francs.

Ahora ante la lucha desplegada por el movimiento de los chalecos amarillos, el presidente Macron tiene un margen de maniobras bastante limitado, pues sede ante las demandas levantadas o cava su propia tumba poltica, ms an cuando su popularidad est ms que resentida. En este sentido se puede decir que Macron tiene los das contados, pues accede definitivamente al requerimiento del movimiento social o deber renunciar y llamar a elecciones anticipadas, para que no se produzca un vaco de poder.

Otro hecho que ha producido una gran indignacin en los franceses, ha sido la detencin y trato de la polica a un grupo de estudiantes (46) que fueron obligados a arrodillarse y vejados por los funcionarios policiales, de all que no es raro que la popularidad de Macron ande por los suelos.

Lo que ocurre en Francia, es un claro mensaje a la elite poltica del pas, as como a toda la barbarie econmica neoliberal, responsable del deterioro de las condiciones de vida del pueblo francs. Las protestas han tenido un carcter diverso, pero reflejan el malestar de los franceses. Aqu no hay jefes. Somos el pueblo. Estamos contra la mundializacin y el capitalismo. Macron, es el presidente de los muy muy ricos. Nos insulta, nos degrada, nos humilla. Piensa ms en Europa del capital que en el pueblo francs, que dimita, manifiestan los que participan en las protestas.

En Europa se sigue con atencin los acontecimientos ocurridos en el pas galo, pues estos tambin se han trasladados a Bruselas y amenazan con trasladarse a otros pases. Las mafias banqueras y financieras, as como las oligarquas locales, muestran su preocupacin a travs de sus columnistas pagados en los medios de prensa del viejo continente. Con un presidente Macron, adems que es asociado con el sector social minoritario y ms rico del pas, de all que el rechazo a su gestin va en aumento.

Pero en los acontecimientos franceses, la Unin Europa y sus mximos lderes, tambin tienen su cuota de responsabilidad, pues lo nico que les preocupa es poner a buen recaudo los intereses de los grandes capitales, de sus oligarquas y de las casas reales parasitarias, que producto de sus polticas econmicas neoliberales han buscado reducir al mximo o desmantelar definitivamente el llamado estado del bienestar europeo.

Desde los seguidores de la extrema derecha, afincados en el Reagrupamiento Nacional (Marine Le Pen) o los votantes de Jean-Luc Mlenchon, el exsocialista que lideraba el partido francs parecido a Podemos de Espaa, todos a ttulo personal han estado presente en las protestas de los chalecos amarillos, los que han rehusado el uso de banderas o pancartas de grupo polticos, que no han estado a la altura de los acontecimientos y de las demandas de los movilizados.

Como suele ocurrir en estos casos y cuando se trata de la lucha desplegada por la clase trabajadora, la prensa al servicio del poder del dinero solo suele destacar la violencia, el vandalismo y el amplio despliegue de seguridad dispuesto por el ministerio del interior, pero dicha prensa no suele ir al fondo de los problemas que padece el pueblo francs. Y la nica respuesta del gobierno de Macron, es sacar a la calle a la guardia pretoria (polica) de la oligarqua y el capitalismo francs, para paralizar o neutralizar el movimiento social.

Ahora independientemente del aspecto cuantitativo de las movilizaciones desplegadas por los chalecos amarillos, lo cierto es que este se ha extendido prcticamente a todo el pas e incluso cruzando fronteras (Blgica) adems que sus consignas no obedecen a ningn color poltico.

El pas galo, bajo el imperio del neoliberalismo econmico, segn cifras oficiales cuenta con alrededor de un 9% de desempleo, Francia junto con Espaa es donde ms crece la brecha entre unas cuantas familias ricachonas y la gran mayora que vive de un salario que se va reduciendo cada vez mas y que tambin tiene una incidencia en el crecimiento de las desigualdades sociales.

Ante la fuerza de la movilizacin social, el presidente Macron se vio en la obligacin de ceder antes sus medidas neoliberales y que formaban parte de un plan para combatir presuntamente el cambio climtico para luego congelar los precios del gas y la electricidad para los prximos meses. Sin embargo, eso no bast, puesto que los chalecos amarillos, hacindose eco de la mayora de los franceses, exigen al gobierno que baje los impuestos, suba el salario mnimo y las jubilaciones, adems de exigir la dimisin de Macron.

El mensaje es claro y contundente, contra la clase poltica y contra los neoliberales y todo depender de la respuesta de Macron ante las demandas impulsadas por el movimiento de protesta, lo que significa adems que en un momento determinado deber surgir algn tipo de alternativa, que ofrezca soluciones reales y efectivas o Francia puede quedar sumida en el caos.

El periodista especializado Thierry Meyssan, pronosticaba as la situacin econmica social de Francia, ya en mayo del 2017, adverta sobre el futuro del pas:  Esta incontrolable violencia verbal [observada en el debate preelectoral] demuestra, a mi memoria de elector, que existe en este momento una fractura sin precedente en la sociedad francesa. Este dilogo de sordos entre sus lderes slo puede terminar con los electores yndose a las manos. Se hace cada vez ms evidente que Francia ser en los prximos aos teatro de graves enfrentamientos callejeros, de una revolucin o, incluso, hasta de una guerra civil  y concluye: Los ciudadanos que realmente quieran defender el inters general, o sea la Repblica, no tendrn otra solucin que organizarse para resistir y prepararse para ejercer el poder.
 

Eduardo Andrade Bone, Comunicador Social, Analista Poltico, Corresponsal de Prensa AIP

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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