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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2018

Anita y Manuelita: dos mujeres en instantes de la historia de dos hroes de Cuba y Venezuela

Wilkie Delgado Correa
Rebelin

Ambas mujeres sobrevivieron a Cspedes y Bolvar


Era el 10 de abril de 1869. Esa maana el poblado de Guimaro estaba engalanado como para una feria gigante. La calle principal, recta y ancha, desembocaba en una plaza espaciosa. Estaba a esa hora atestada de gente. En las casas de lujo, construidas de calicanto, sus dueos se reunan en los portales y conversaban sobre los acontecimientos que provocaban el jolgorio general. En los suburbios, las gentes pobres tambin eran invadidas por la euforia general. Ms all, alrededor del casero, se extenda el bosque verde y a los lejos se divisaban las colinas grises y azules.

El hecho que concitaba tal animacin y entusiasmo se produca por primera vez en la guerra. Los delegados de los cubanos insurgentes se reunan para dejar constituida la Asamblea Constituyente de una nueva repblica. Las familias inundaban las calles para verlos pasar. Las mujeres alzaban en brazos a sus criaturas y les sealaban con un brazo extendido a los jinetes conocidos. Estos iban en sus caballos ataviados como para una fiesta o en carretas adornadas con ramas. En los puntos ms concurridos, los comerciantes hacan buena venta de todo tipo de golosinas. En un momento se produjo un gran alboroto entre la multitud. Los comerciantes saltaron los mostradores y corrieron hacia la calle. Los portales se atiborraban de personas que gesticulaban y lanzaban voces y gritos. Todos observaban a aquel hombre erguido y grave que llevaba a paso parsimonioso, alta la rienda, a su caballo poderoso. Ms que por su estatura, impresionaba por su figura serena y firme. Llevaba al sol la cabeza de largos cabellos, se notaban sus ojos claros y visionarios. Iba vestido con chamarreta blanca. Colgado del cinto, se destacaba el sable de puo de oro. Y afincados en el estribo, las polainas negras relucan como un espejo.

-se es Carlos Manuel! coreaba la multitud, con voces de distintas intensidades segn las emociones personales de cada uno.

Un cortejo avanzaba detrs de Carlos Manuel de Cspedes, jefe de la insurreccin independentista cubana y electo al da siguiente presidente de la Repblica de Cuba en Armas. Otros marchaban callados o intercambiando palabras y sonrisas mientras observaban a la muchedumbre que se agrupaba a ambos lados de la va.

Carlos Manuel y su squito avanzaban hacia la plaza rodeados de la admiracin del pueblo. Le miraban como si vieran en persona a un volcn que pasaba tremendo e impertrrito, despus de salir de las entraas de la tierra. Todos le reconocan la autoridad y la audacia de decidir con un gesto la creacin de un pueblo libre. La gente intua la grandeza del hombre que fuera capaz de echarse un pueblo a los hombros. Reconocan la fortaleza de espritu de aquel que, sin ms armas que el mpetu y la rebelda, haba decidido, cara a cara de un imperio implacable, quitarle para la libertad su posesin ms infeliz, como quien quitara a un tigre su ltimo cachorro, como dira un cronista, Jos Mart, muchos aos despus.

El desfile de los delegados continuaba. Una que otra vez los caballos, inquietos, marchaban caracoleando. En uno de esos momentos pas Agramonte, salindose del caballo y echando la mano por el aire. El rubor le llenaba el rostro ante las manifestaciones de reconocimiento. El bigote apenas le sombreaba el labio. Sus ojos expresaban una dulzura triste. Despus pas Salvador, el Marqus. Iba sobre el caballo como si fuera cado y cabalgara con todo el cuerpo desarticulado.

La cabalgata de los delegados continu entre el polvo, los sombreros de yarey, el sudor de la concurrencia, el tufo que emanaba de las bestias sudorosas y las exclamaciones y vivas del gento.

En un punto de la plaza se encontraba una hermosa joven camageyana. Era Ana de Quesada. Sus familiares y amigos le llamaban cariosamente Anita. Meses despus, el 4 de noviembre de 1869, Cspedes y Anita contrajeron matrimonio en San Diego del Chorrillo, provincia de Puerto Prncipe. Aos ms tarde ella testimoniara su presencia all de esta manera y su primer encuentro con Cspedes.

Yo perteneca a ese grupo de jvenes camageyanas que siguiendo a nuestros mayores, fuimos a presenciar en Guimaro el nacimiento de un pueblo. All vi por primera vez a Carlos Manuel. Esposa despus del primer Presidente de la Repblica, hube de sufrir a su lado los rigores de la campaa en los ms crudos aos de la guerra.

Era el 16 de junio de 1922. El Libertador Simn Bolvar, presidente de Colombia, arribaba por primera vez a Quito. La caravana de los hroes entr a las ocho y media de la maana por la calle principal, que da con la calle de las Cruces.

El mundo entero pareca darse cita en el lugar para la recepcin multitudinaria.. Todo era alegra y jolgorio. Estaban presentes todas las clases sociales, desde la alcurnia hasta gente de todos los colores, gustos y sabores, y autoridades y clrigos, y hasta el ms humilde de los indios.

En las iglesias resonaban las campanadas alegres. Bolvar vena acompaado por el general Sucre, hroe de Pichincha, situado a su izquierda. Bolvar, gallardo jinete, vena engalanado con uniforme de parada, en el que los hilos de oro se vean como evaporndose en el brillo del sol que ese da era muy caluroso. Venan en paso de formacin y con los ms escogidos oficiales. Bolvar iba montado en un precioso caballo blanco, al que enjaezaron con lo ms precioso de monturas y arreos que se puedan encontrar por estas tierras.. Los cascos de los caballos parecan que acompaaron al redoble con una alegra similar. Desde todos los balcones, al pasar, llovan los ptalos deshojados de las rosas, flores y ramos caan para formar una alfombra fragante y colorida. Los aplausos se escuchaban por doquier y las vivas a la repblica se entonaban en coros.

Manuela Senz, Manuelita, una joven quitea, estaba all entre el gento, y as narr aquel instante:

Yo encontrbame en compaa de mam, en quien era raro ver algn signo de alegra o de tristeza. Sin embargo, su manifestacin de ella de jbilo era tal, que hzome sentir la ms feliz de las hijas, porque supe que mi madrecita tambin comparta de corazn toda esta alegra patritica

El delirio era ver y tocar de cerca a todos, pero con mayor placer a S.E. El Libertador Bolvar, saludarlo, tocarlo, ser correspondido.

Cuando se acercaba al paso de nuestro balcn, tom la corona de rosas y ramitas de laureles y la arroj para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la cada, a la casaca, justo en el pecho de su S.E. Me ruboric de la vergenza, pues el Libertador alz su mirada y me descubri an con los brazos estirados de tal acto; pero S.E. se sonri y me hizo un saludo, con el sombrero pavonado que traa a la mano, y justo esto fue la envidia de todos, familiares y amigos, y para m, el delirio y la alegra de que su S.E. me distinguiera de entre todas, que casi me desmayo.

As se iniciaron, desde ese primer da, las relaciones amorosas entre Bolvar y Manuelita, con la entrega personal de ella al Libertador y a la causa independentista, que en el transcurso de los aos permiti que pasara a la historia con el sobrenombre de la Libertadora del Libertador.

Tanto Anita como Manuelita sobrevivieron a Cspedes y Bolvar. Carlos Manuel de Cspedes, depuesto de la presidencia por las intrigas, muri en combate frente a los espaoles a los 55 aos, en San Lorenzo, mientras esperaba la autorizacin para la salida del pas. Simn Bolvar, despus de su renuncia por las intrigas intestinas, muri por enfermedad a los 47 aos, en Santa Marta, mientras esperaba la salida del pas.

Cspedes pas a la historia de Cuba con el ttulo de Padre de la Patria, y Bolvar pas a la historia con el de El Libertador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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