Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2018

Inmigrantes indgenas de Mxico: doble discriminacin
Las muchas Cleo de Enfield

Rafael Rodrguez Cruz
Rebelin


La puerta de la vieja iglesia se abri casi sin empujarla, dejando al descubierto una pequea y oscura escalera al stano. El fro de mediados de octubre ya poda sentirse. Al bajar, recorr con la mirada el local y pude ver ms de una veintena de familias indocumentadas sentadas de manera muy serena. La calma perceptible en el lugar contrastaba con las preocupaciones que inundaban mi mente. Desde haca varios das, las autoridades migratorias federales venan efectuando redadas por los pueblos tradicionalmente preferidos por las familias indocumentadas en Connecticut. Enfield era uno de esos pueblos, al concentrar buena parte de la agricultura de tabaco de ese estado. Muchas de estas familias llegaron 15 o 20 aos atrs, durante el boom de construccin de viviendas en el noreste. Otras son relativamente nuevas, pues arribaron hace poco huyendo de estados en los que la actividad de las agencias federales, o sea la migra, es ms intensa. Aunque algunas familias se mostraron contentas de mi llegada, en mi interior prevaleca un sentimiento de inquietud. Por meses habamos diseminado informacin sobre qu hacer ante un contacto con los agentes federales de inmigracin, qu no decir y cmo actuar. Ahora se trataba de un tema ms escabroso: la separacin de familias. Era el otoo de 2016.

El tema de la separacin de familias en Estados Unidos es tan viejo como vieja es la persecucin de personas no documentadas. Por suerte, es noche estbamos lejos de la frontera de Mxico. Aqu el asunto era, ms bien, cmo facilitar la continuidad familiar ante un posible arresto del padre o la madre. Muchos de los nios y nias en el stano de la iglesia eran ciudadanos estadounidenses por virtud exclusiva de haber nacido en el pas. Ello, por supuesto, no haca la situacin ms simple. Volveran, en realidad, estos padres y madres a ver a sus hijos, en caso de ser deportados? Y qu de los menores hasta ahora desaparecidos en hogares de albergue temporal? El problema presentaba, al menos legalmente, una solucin fcil: nombrar guardianes de reserva. Seor, seora, consgase una persona que se haga cargo de su hijo o hija en caso de su arresto y deportacin, un amigo, un familiar o persona de confianza. Ya se harn otros arreglos con el consulado de su pas para que vayan de visita, si hay problemas. Tengan presente que, cuando la migra arresta, no concede la oportunidad de despedirse de nadie. Cada palabra me pesaba una tonelada al decirla. A saber, en realidad, lo que pueda pasar, una vez un nio o una nia cae en manos de una persona particular. Si en manos de las agencias gubernamentales desaparecen, qu no podra pasar con gente que se ofrezca y no cumpla? Cmo decirle a un padre o una madre que planifique para una tragedia familiar como esta?

Vuelvo a echar una mirada al grupo de familias, que presta atencin sin hablar. Nunca he ido a Mxico; pero s he visto, incluso aqu en el valle de Connecticut, dos naciones mexicanas. El color de piel y los rasgos fsicos las distinguen. Tambin, el grado de integracin a la sociedad estadounidense. Esta noche, en el stano de esta vieja iglesia de Enfield, est la nacin indgena mexicana. Llama la atencin la combinacin de rasgos nativos con la baja estatura. La piel olivcea y el pelo, intensamente negro y sin bucles, dan un hermoso aspecto de vida a los chiquillos. Los hombres son de espaldas y hombros anchos, aspecto fsico en que se refleja el duro trabajo en las labores agrcolas. Hasta hace poco sola verlos temprano de madrugada, agrupados antes de que saliera el sol, en las calles del pueblo. Una vieja guagua escolar haca el recorrido para llevarlos a las fincas de tabaco. La dureza del trabajo fsico tambin es visible en las mujeres. Las que entrevisto esa noche trabajan en factoras, siempre a salario descontado. Las abuelas cuidan a los chiquillos. Conforme pasa el tiempo, estos comienzan a corretear. Tambin llama la atencin la preponderancia de unidades familiares ntegras, fenmeno a veces poco comn entre otros grupos de inmigrantes trabajadores. Aqu est mam, pap, abuelo, abuela, tos, tas y, claro, los nios. Enfield es un pueblo proletario, de factoras y granjas comerciales.

Detrs de cada miembro de las familias presentes esa noche, hay una historia particular de inmigracin. Hay quienes llegaron por el desierto; otras personas, incluso de menor edad, simplemente cruzaron el puente en la frontera de Texas. Una de las nias, apenas de 10 aos, entr al pas con un grupo guiado por uno de los mal llamados coyotes. Le pregunto si no le dio miedo. Me dice que no, que en el grupo venan mujeres y otros nios. De noche haca fro y de da, calor. Va a la escuela, como otros tantos nios y nias indocumentadas. Impresiona el valor que estas familias dan a la educacin de sus hijos, indocumentados o no.

Pocas personas trabajan tanto en Estados Unidos como la masa de inmigrantes de las regiones indgenas de Mxico. Laboran de sol a sol, y de luna a luna, en las ocupaciones peor pagadas. A menudo, les roban los salarios. Las mujeres y hombres indgenas que yo he conocido conservan mucha de su cultura autctona de las regiones del sur de Mxico. Son de poco hablar, como sus familiares no lejanos, los indgenas de las Grandes Praderas de Norteamrica. Aguantan y resisten el abuso con una imperturbabilidad enorme, pues tambin son victimizados por otros grupos de inmigrantes. Viven sus vidas sujetos siempre a la posibilidad de ser arrestados por inmigracin.

Cuento esto porque no se me hizo fcil decidirme a ver la pelcula "Roma", dirigida por Alfonso Cuarn. Tan pronto vi el afiche y la foto de la artista principal, Yalitza Aparicio, saba que habra de tocarme muy hondo. Cuntas veces no he estado ante Cleo? Cuntas veces no la he entrevistado en el stano de una vieja iglesia, en santuarios de organizaciones de fe? Cuntas veces no he presenciado la grandeza y estoicismo de la nacin indgena mexicana? Me acerqu, pues, a la pelcula "Roma", con los mismos sentimientos y preocupaciones que inundaron mi corazn aquella noche al bajar las escaleras del stano de la vieja iglesia en Enfield. Despus de un largo cavilar, apret el pecho y dej que la humanidad de la gran nacin originaria de Mxico llenara mi alma. Al final, esta semana me toca regresar a Enfield y probablemente all estar, como pasa desde 2016, otra Cleo esperndome.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter