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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2018

El orden castrense de Evo Morales
"Patria o muerte Venceremos!"

Fernando Molina
Nueva Sociedad


Con la llegada al poder de Evo Morales, las Fuerzas Armadas bolivianas recuperaron una tradicin nacionalista pavimentada desde los aos 30 del siglo XX. Su gobierno busc transformar el aparato armado introduciendo planes de estudio y consignas antiimperialistas, al tiempo que concedi diversos beneficios a los militares en trminos de financiamiento y cargos en el Estado. Desde 2006, los militares han sido parte de las diversas formas de escenificacin de la construccin del nuevo Estado descolonizado y una base de apoyo del gobierno de Morales.

La fecha de creacin del Ejrcito boliviano ha sido fijada a posteriori en 1810, es decir, 15 aos antes del nacimiento del pas: para ser ms precisos, el 14 de noviembre de 1810, da en que los altoperuanos libraron su primera batalla contra los espaoles en los campos de Aroma. En 2004 se celebr el 194 aniversario de este acontecimiento. All habl un todava desconocido comandante del Ejrcito, el general de brigada Csar Lpez, quien comenzara a tener un fuerte protagonismo pblico a partir de este discurso, que fue el ms sui generis y rupturista que hubiera pronunciado un militar desde 1985, ao de la consolidacin neoliberal de la democracia (reconquistada tres aos antes): En la escala de prioridades, no son el terrorismo, el narcotrfico ni la subversin los factores que asedian nuestra seguridad como se ha pretendido hacer creer. Son la pobreza, la corrupcin, la debilidad de nuestras instituciones, la exclusin y el marginamiento, el racismo y la acumulacin de poder en manos de unos pocos, las condiciones que permiten que germine y prospere la violencia. Ningn esfuerzo, por poderoso que sea, puede desterrar las amenazas contra un pas mientras no se destierren las condiciones de injusticia que lo propician. En cada acto de injusticia, opresin, olvido o impunidad se destila el odio y la venganza.[1]

Lpez puso patas arriba la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional que, aggiornada para su uso en los aos 90, pona a los militares a combatir el narcotrfico y, en ocasiones, a ciertos grupos maximalistas armados que haban brotado como consecuencia de la derrota ideolgica de la izquierda de fines de la dcada de 1980. Para el general boliviano, el verdadero enemigo no era la subversin, sino la injusticia, el racismo, la exclusin y el marginamiento. En este discurso, Lpez tambin se refiri a la nacionalizacin de la industria del gas, que en ese momento se hallaba en el centro del debate nacional. La nacionalizacin era alentada por las fuerzas sociales y polticas que se ubicaban a la izquierda del presidente Carlos Mesa (2003-2005) y pocos aos despus se materializara durante el gobierno de Evo Morales, al mismo tiempo que era resistida por las elites neoliberales. El general continuaba diciendo: Acecha sobre nuestro pas la perenne voracidad de agentes econmicos externos que solo persiguen el saqueo de nuestros recursos naturales, sin importarles el futuro de nuestro pueblo, su aspiracin legtima de desarrollo y dignidad (...) Todos sabemos que un pueblo que hipoteca sus recursos naturales es un pueblo condenado al sometimiento y a la tirana de los ms fuertes. Finalmente, Lpez se estrellaba contra las elites temerosas de perder sus privilegios y contra los derrotados de ayer que no asumen su responsabilidad histrica, poltica ni jurdica.

De inmediato este discurso fue interpretado como un espaldarazo al presidente Mesa, que entonces apareca acorralado por esas elites temerosas y por esos derrotados de ayer. Pero pronto se vera que Lpez era la expresin ms conspicua del ala del Ejrcito que haba comenzado a ser persuadida por el Movimiento al Socialismo ( mas ) liderado por Evo Morales. Una figura clave en ese proceso era Juan Ramn Quintana. El ex-capitn haba pasado por una breve carrera militar, que a fines de los 80 le haba permitido formarse en la Escuela de las Amricas de Panam, y luego desarroll una carrera acadmica en ciencias sociales. Para entonces, Quintana operaba como enlace entre los militares y el mas y era una suerte de asesor informal de Lpez, con quien mantena una relacin personal desde sus tiempos de militar activo. Dos aos despus se convertira en uno de los ms destacados y controvertidos ministros de Morales. En 2004 Quintana se ganaba la vida como acadmico y analista en temas de seguridad, y en ese marco lo entrevist sobre las implicaciones del discurso de Lpez[2]. Mientras se desarrollaba nuestro encuentro, llegu a comprender que mi entrevistado haba estado involucrado en la redaccin del discurso. Quintana proporcion a los lectores del semanario en el que publiqu esta entrevista una buena gua para entender a las Fuerzas Armadas, tales como eran antes de la llegada al poder del mas y Evo Morales. Quiz el discurso de Lpez haya conmocionado a los lderes polticos, a los sectores empresariales, que crean que las Fuerzas Armadas haban asimilado el discurso del libre mercado, reconoci. Pero este pasmo solo poda deberse a la ignorancia sobre lo que realmente pasaba. Segn Quintana, las Fuerzas Armadas reconocan que en la sociedad boliviana hay una reserva de nacionalismo revolucionario, en su vertiente original, es decir, tal como emergi en los aos 40.

Pero a lo largo del periodo democrtico las Fuerzas Armadas haban vivido un extravo estratgico debido a que no eran aptas para la defensa (no tienen ninguna capacidad para resolver una hipottica amenaza externa) y, en cambio, se las usaba para el mantenimiento del orden interno. El caso ms grave de este extravo se haba producido un ao antes, en octubre de 2003, cuando los militares reprimieron duramente la insurreccin popular contra el presidente Gonzalo Snchez de Lozada, con un saldo de 67 manifestantes muertos y ms de 400 heridos en la ciudad de El Alto, vecina a La Paz. Este episodio, conocido como Octubre negro, provoc el enjuiciamiento de Snchez de Lozada, su gabinete y el Alto Mando militar[3]. Quintana deca que en las dcadas previas, en ausencia de una direccin del poder civil, las Fuerzas Armadas han ejercitado una suerte de autonoma de facto. Y vea este desarrollo corporativo autnomo que en trminos generales poda considerarse malo, ya que tenda a concederles un derecho de veto a los militares como positivo, al haber preservado a las Fuerzas Armadas del vaciamiento ideolgico y haber conservado el tutelaje benigno de esta institucin sobre los asuntos pblicos, bajo el principio Estado es patria.

Sin embargo, este tutelaje no haba sido contundente. Por eso el discurso de Lpez representaba una autocrtica de los compromisos adquiridos por las Fuerzas Armadas en el orden neoliberal, que elimin las empresas militares como parte del proceso de achicamiento del Estado y redujo a un tercio el presupuesto de defensa. Una contraccin que, segn Quintana, ha llevado a las Fuerzas Armadas a vivir en las mismas condiciones que los sectores ms empobrecidos de la sociedad, lo que explicaba que estas, en ese momento inicial de una nueva etapa nacionalista, se sintieran llamadas a expresar un discurso de soberana nacional, de restitucin del Estado como actor gravitante en la vida econmica y, por tanto, del Estado como soberano respecto a la gestin de los recursos naturales. Y ese proceso de recuperacin del discurso nacionalista se facilitaba en Bolivia por la peculiar historia del Ejrcito, destruido y refundado por la Revolucin Nacional de 1952: Creo que es uno de los ejrcitos ms populares de Amrica, ms democrticos (...) En los aos 70 clausur la poltica de la Revolucin Nacional y cerr las puertas a los sectores populares, pero en los 80 nuevamente se abri, un poco por conviccin pero tambin por defecto, porque no le quedaba otra. Y es un Ejrcito popular[4].

La ruptura del orden castrense anterior

En julio de 2005, Mesa sali del poder de la misma manera que Snchez de Lozada, pero evit que hubiera derramamiento de sangre. Presionado por una gran sublevacin popular que exiga la nacionalizacin del gas, tuvo que renunciar a la Presidencia. Por ley, su cargo deba ser ocupado por el presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, o en su defecto por el presidente de la Cmara de Diputados, Mario Cosso. Pero los lderes sociales, el mas y, lo que nos interesa aqu, el general Lpez, todava comandante del Ejrcito, se opusieron a ello. A causa de esta resistencia asumi el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodrguez Veltz, quien rpidamente cambi a Lpez por el general Marcelo Antezana, que era un representante del tradicionalismo militar. Esta decisin dara a los mandos militares ligados al neoliberalismo una oportunidad ms de desprestigiarse, ya que poco despus Antezana y el comandante de las Fuerzas Armadas, Marco Antonio Justiniano, se vieron involucrados en un escndalo que retrata muy bien la debilidad de las Fuerzas Armadas y su sometimiento a voluntades externas. Evo Morales, ya como candidato presidencial, denunci pblicamente, a partir de filtraciones de oficiales del Ejrcito, que 28 misiles porttiles tierra-aire donados a Bolivia por China haban sido entregados secretamente a Estados Unidos para que este pas los destruyera. Se supo que el gobierno de Mesa haba recibido una solicitud norteamericana para entregar esos misiles, pues se trataba de un armamento muy utilizado por los terroristas y grupos antiestadounidenses en Oriente Medio. A cambio, eeuu haba ofrecido dinero a Bolivia. Mesa no haba aceptado. En cambio, Rodrguez Veltz s lo haba hecho. Pese a ello, este neg enfticamente la denuncia de Morales y lleg a declarar que los misiles nunca se ha(n) entregado. Sin embargo, pronto su negativa se torn insostenible. La prensa obtuvo un documento interno de las Fuerzas Armadas en el que oficiales de las fuerzas especiales informaban que haban llevado los misiles a un hangar que usaba la embajada estadounidense en la base area de El Alto. As que el ministro de Defensa, Gonzalo Mndez, tuvo que aceptar que se haba recurrido a eeuu para destruir los misiles y que estos haban salido del pas, lo que implicaba que el presidente le haba mentido al pblico.

El papel de Morales en este escndalo lo ayud a elevar su imagen para las elecciones de fines de 2005, pues qued claro que una buena parte de los uniformados jvenes responda a l antes que a sus mandos naturales. Ya desde antes de llegar al poder trat de enjuiciar a Rodrguez Veltz, Mndez, Justiniano y Antezana. Esto no se puede quedar as (...) Desarmar a un pas y a sus Fuerzas Armadas, segn entiendo, es un delito y, en todo caso, una traicin a la patria, dijo pocos das antes de asumir como presidente el 22 de enero de 2006[5]. El juicio se concret cuando Morales se convirti en primer mandatario, aunque una ulterior reconciliacin del ex-presidente Rodrguez con el oficialismo lo libr de un posible encarcelamiento. En agosto de 2017, los dems acusados fueron sancionados a condenas de tres aos de prisin. Morales lleg a la Presidencia como el reformador de la poltica nacional, encomendado a cambiar a las viejas elites polticas bolivianas, inclusive a las castrenses. En ese marco, nombr a Quintana ministro de la Presidencia. Con su consejo, tom medidas en contra de las antiguas generaciones de comandantes, que haban prestado su apoyo poltico a los sucesivos gobiernos neoliberales a cambio de pinges beneficios personales, habitualmente en abultados pagos adicionales salidos de partidas de gastos reservados. Finalmente, la limpieza de los establos de Augas se complet por medio de la designacin de un nuevo Alto Mando, comandado por el general Wilfredo Vargas, el primer jefe militar de la era evista. 28 generales de tres promociones distintas fueron enviados prematuramente a la reserva activa. En su discurso de posesin, Morales record que haba servido como soldado raso (en 1978), como la mayora de los indgenas, y reclam que todos los bolivianos cumplieran el servicio militar obligatorio generalmente eludido por las clases altas para que se extendiera la mentalidad del soldado que defiende el territorio nacional, el soldado que defiende a las Fuerzas Armadas, el soldado que participa en el desarrollo nacional. Deplor que no existiera ningn general que se apellide Mamani, Condori o Aima. Por otra parte, Quintana inform que se trata[ba] de cambiar la mentalidad de las Fuerzas Armadas y ponerlas al servicio del desarrollo. Otro flamante ministro, el de Defensa, Walker San Miguel, anunci que las Fuerzas Armadas van a abrirse a la sociedad (...) para que todos los efectivos militares contribuyan en el desarrollo, la integracin y la inclusin[6].

Continuidades y discontinuidades ideolgicas

Tras este comienzo, el gobierno del mas hizo una tarea muy amplia en el campo castrense, que aqu solo podemos mostrar en sus aspectos principales. Les dio una nueva lnea ideolgica a las Fuerzas Armadas, exaltando la reserva nacionalista a la que haca referencia Quintana. Incluso moriger el rechazo militar a los guerrilleros del Ejrcito de Liberacin Nacional (eln) que, dirigidos por Ernesto Che Guevara, invadieron el pas a fines de la dcada de 1960.

Esta transformacin se logr paulatinamente a travs de diversas medidas simblicas. Luego de la aprobacin de la nueva Constitucin, en 2009, las Fuerzas Armadas adoptaron la Wiphala, la bandera indigenista con los colores del arco iris, y la incorporaron a sus uniformes. En 2010 cambiaron su tradicional lema de Subordinacin y constancia. Viva Bolivia! por el castrista Patria o muerte. Venceremos!. En 2016, por los acuerdos del gobierno con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (alba), crearon la Escuela Antiimperialista por la que todos los militares del pas deben pasar obligatoriamente para ascender al grado de capitn. La escuela imparte cursos como Geopoltica del imperialismo y otros relacionados con la ideologa nacionalista, y se ubic en un cuartel en la localidad de Warnes, en el oriente de Bolivia. Esta iniciativa se ha pensado, segn Morales, como una rplica, pero de signo inverso, de la controvertida Escuela de las Amricas que entre las dcadas de 1940 y 1980 mantuvo eeuu en Panam, y que durante ese tiempo ofreci cursos de posgrado a miles de oficiales de todos los ejrcitos latinoamericanos. La escuela fue bautizada Juan Jos Torres en honor al general y presidente que en los aos 70 impuls un gobierno nacionalista de izquierda y muri asesinado en 1976 en Argentina, en el marco del Plan Cndor implementado por la derecha militar latinoamericana en Bolivia, por el dictador Hugo Banzer para eliminar la subversin de la regin, con apoyo de los servicios de inteligencia estadounidenses. Evo Morales reivindica tambin a otros militares: Germn Busch, hroe de la Guerra del Chaco y presidente del rgimen militar-socialista durante la dcada de 1930, y Gualberto Villarroel, asesinado en 1946 y colgado de un farol de la plaza Murillo.

Al mismo tiempo, en este como en otros campos, el gobierno de Morales tuvo que hacer algunas concesiones a los militares. En septiembre de 2008, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Luis Trigo, rechaz pblicamente la intromisin del presidente de Venezuela y estrecho aliado del oficialismo, Hugo Chvez, quien haba dicho que si a Evo Morales lo derrocaran o lo mataran en el contexto de la resistencia movilizada de las elites a su proyecto, l tendra luz verde para intervenir en Bolivia. Trigo respondi que las Fuerzas Armadas de Bolivia no permitirn que ningn militar o fuerza extranjera pisen territorio nacional[7]. El gobierno no se atrevi a desmentirlo aunque, poco despus, superada la crisis, lo removi de su puesto.Dos aos ms tarde, tratando de congraciarse con los uniformados, Morales dijo, en un acto de recordacin de las vctimas de las dictaduras militares, que las Fuerzas Armadas no haban sido culpables de los horribles actos que estas dictaduras realizaron y que se haban limitado a obedecer las rdenes de la derecha civil y del imperialismo. Esta afirmacin levant polvo y no se repiti desde entonces, pero la relacin entre el gobierno y las organizaciones de vctimas de las dictaduras, que buscan un reconocimiento pecuniario por su sufrimiento, no ha sido fcil, tanto porque el gobierno no quiere irritar a los militares como por razones presupuestarias. En 2017 el gobierno form una Comisin de la Verdad, que debe encargarse de procesar las cientos de solicitudes y los reclamos que se han dado en torno de esta cuestin.

Finalmente, el ao pasado el gobierno no consigui que los militares rindieran homenaje a Ernesto Guevara en el 50o aniversario de su muerte. Para los mandos militares, el Che sigue siendo un extranjero que actu blicamente en el territorio nacional, esto es, un invasor, sin importar cules hayan sido sus propsitos. Puede verse aqu una lnea de continuidad con la posicin institucional frente a la bravata de Chvez, en 2008. Al mismo tiempo, sin embargo, los jefes militares tampoco organizaron, como hacan en el pasado, homenajes a los veteranos de la represin a la guerrilla.

El cuestionamiento ms grave a la buscada transformacin de las Fuerzas Armadas provino de su interior. El 3 de abril de 2014, los suboficiales y sargentos, organizados de una manera cuasisindical, propusieron a la Asamblea Legislativa una ley modificatoria de la Ley Orgnica de las Fuerzas Armadas con una serie de medidas para superar la discriminacin que, se alegaba, afectaba a este personal militar. Los suboficiales y sargentos llegan a filas por medio de un proceso de seleccin distinto del de los oficiales, ms barato y accesible, por lo que se dijo en ese momento pertenecen a otra clase social frente a estos ltimos[8]. Por esta razn, no pueden ascender al grado de oficiales y, hasta el momento del conflicto, tenan menos posibilidades de estudio y de uso de los servicios de alimentacin, descanso, entretenimiento, etc. Las mujeres que pertenecen a este sector militar se quejaban de que haba, incluso, una mayor incidencia de acosos sexuales.

Fueron tres semanas de manifestaciones callejeras de los suboficiales y sargentos y de huelga de hambre de sus esposas[9], durante las que el Ministerio de Defensa prometi mejoras que, sin embargo, no cambiaban la condicin subalterna de los sublevados, que pretendan convertirse en oficiales tcnicos. Finalmente, el Alto Mando cort de un tajo un movimiento que calificaba como motn: dio de baja a 715 uniformados, de los cuales 630 fueron reincorporados ulteriormente; arrest y expuls a los cabecillas de la protesta y, aunque prometi que no habra represalias, permiti, segn la prensa, que en los cuarteles se ejecutaran diversos tipos de castigos[10]. El gobierno evit que la represin fuera extremada, pero no la detuvo. De este modo, los Mamani, Condori o Aima en filas de los que hablaba Evo al inicio de su gestin, los indgenas de este ejrcito popular que hasta ahora no ha logrado tener jefes con apellidos claramente indgenas, perdieron la batalla por descolonizar las Fuerzas Armadas. Algunos analistas dijeron entonces que el oficialismo debi haberlos apoyado y, junto con ellos, transformar a fondo las instituciones militares. Otros, que esta transformacin no le convena al gobierno en trminos prcticos y que, en cambio, por su supervivencia, no poda tolerar la existencia de sindicatos armados que se opusieran a la institucionalidad castrense.

El peso de las Fuerzas Armadas

Morales se enorgullece de haber aprendido a defender a la patria en el cuartel, durante su servicio militar[11]. Sin embargo, no ha logrado que los hijos de hogares de ingresos medios y altos cumplan el servicio militar, como quera. Estos siguen escaquendose, mientras en el pas se sigue afirmando sin cuestionamiento que esta prestacin anual tiene un carcter obligatorio. Morales tambin es el nico presidente democrtico que se rene cada lunes con el Alto Mando. Y el nico que parece disfrutar tanto o ms que los propios militares de los desfiles, los ejercicios de combate, los uniformes o las fechas patrias.

En un terreno ms concreto, una de sus prioridades de gobernante ha sido el potenciamiento y la entrega de recursos a las Fuerzas Armadas, que haban visto enflaquecer su presupuesto y sus atribuciones durante el neoliberalismo. Esto no significa que se hayan convertido en unas Fuerzas Armadas equipadas y, mucho menos, en unas Fuerzas Armadas ricas. En 2017, el gasto militar boliviano era de 1,8% del pib, cifra que se hallaba por debajo del promedio mundial (2,1%)[12]. Sin embargo, es necesario anotar que el pib trep significativamente en el primer lustro del gobierno. Gracias a ello, en 2011, ao en el que alcanz los 2.054 millones de bolivianos (unos 300 millones de dlares estadounidenses), el presupuesto de defensa era 123% mayor al de 2001[13]. Y la subida ha continuado, aunque de forma menos pronunciada.

La mayor parte del presupuesto militar, eso s, se destina a gastos de personal e insumos, mientras que las compras de armamento a menudo han sido frenadas. El penltimo ministro de Defensa, Reymi Ferreira, dijo en 2017 que la inversin del pas en defensa es mnima y se limita a la compra de aviones de entrenamiento, municiones y reposicin de granadas. Y aadi: Necesitamos reponer las armas de entrenamiento, ya que las que tenemos datan de 1979. Los conscriptos ya no pueden manejar un fal o un Mauser. Nuestros cuerpos mecanizados tienen unidades muy obsoletas; sirven, pero no estn a la altura para la disuasin[14].

Por otra parte, las Fuerzas Armadas recuperaron algunas de las empresas con las que contaban antes de la oleada privatizadora de los 90, pero no les ha sido fcil administrarlas. Por ejemplo, en 2012, gracias a un crdito chino de 40 millones de dlares, Evo Morales lanz una Empresa de Construcciones del Ejrcito, con la intencin de que esta llevara adelante algunas de las muchas obras de infraestructura que encarga el Estado. Pues bien, esta empresa quebr y tuvo que cerrar apenas tres aos despus; segn el ministro Ferreira, por una psima gestin que la llev a incumplir las obras que se haba adjudicado. La deuda contrada por la empresa con China tuvo que ser asumida por la repuesta Corporacin de las Fuerzas Armadas para el Desarrollo Nacional y por el Ministerio de Economa[15]. Tampoco la aerolnea Transportes Areos Militares (tam) que transporta unos 500.000 pasajeros por ao en aviones Boeing y bae de 20 y 30 aos de antigedad, sobre todo en rutas secundarias logr convertirse en una empresa comercial normal, como inicialmente quera el gobierno.

Durante la era Evo, los militares han ocupado importantes sectores del Estado. Su presencia ha sido numerosa especialmente en el servicio diplomtico, ya que muchos generales retirados han sido designados embajadores. Y tambin en la aeronutica civil: hasta hoy las direcciones de las aeronuticas siguen bajo el directo control de militares pasivos. Las Fuerzas Armadas tambin se han ocupado de apoyar a las autoridades en la realizacin de transferencias en efectivo, que en Bolivia se llaman bonos, a distintos sectores vulnerables de la poblacin, como ancianos, mujeres embarazadas, estudiantes, etc.

En suma, las relaciones entre las instituciones armadas del pas y el gobierno son ahora ms estrechas que en ningn otro momento de la historia de la democracia nacional. Evo Morales, el primer jefe de Estado que estuvo bajo bandera despus de los lderes de la Revolucin Nacional, quienes en los aos 30 combatieron en la Guerra del Chaco, se ha convertido en el presidente democrtico ms querido y respetado por las Fuerzas Armadas. A un punto que se revel peligroso en mayo de 2016, cuando los comandantes de las unidades militares del ejrcito recibieron un instructivo en el que se deca que por disposicin del escalafn superior se agradecer que a la finalizacin de todo acto cvico militar, en la desconcentracin, antes de rendir honores al estandarte y de la restitucin [de este] a su sitial de honor, se deber entonar la Marcha Evo Morales. El Ministerio de Defensa explic entonces que ni la composicin ni la entonacin de este himno en honor al hombre que un da la historia cambi fueron instruidas por el presidente y que, por tanto, se trataba exclusivamente de una iniciativa castrense. Sin embargo, esto no contuvo la indignacin de parte de la ciudadana.

La Marcha Evo Morales incluye un verso que, dirigindose al poltico, seala t tienes la luz. En la estrofa se aade: Evo t eres la voz / Que al imperialismo fue quien enfrent / Para todos los hijos un gran porvenir / Anticapitalista y anticolonial. La marcha, que sigue siendo entonada en los cuarteles, sustituye a la tradicional cancin de desconcentracin militar La patria.

La oposicin seal que el gesto de los militares violaba la prohibicin constitucional de su parcializacin poltica y obedeca a un deseo de las Fuerzas Armadas de congraciarse con Morales para obtener premios y favores a cambio. Para intelectuales vinculados al gobierno, en cambio, se trataba de una demostracin del cario militar a un poltico que devolvi la dignidad a las Fuerzas Armadas, luego de que estas hubieran perdido protagonismo en las dcadas de 1980 y 1990, tanto por la necesidad de apartarlas de la poltica en la que haban estado involucradas por mucho tiempo como a causa de las polticas neoliberales de reduccin del Estado. Otro pasaje de la marcha proclama: Por siempre vivir / Evo Morales se escuchar / Ejemplo, servicio y honor / Que a la patria nos leg[16].

Notas:

1. En F. Molina: A la izquier... en Pulso, 19/11/2004.

2. F. Molina: El boliviano es uno de los ejrcitos ms populares de Amrica, entrevista a Juan Ramn Quintana en Pulso, 12/2004.

3. Mabel Azcui: Condenados cinco militares bolivianos por genocidio en El Pas, 31/8/2011.

4. F. Molina: El boliviano es uno de los ejrcitos ms populares de Amrica, cit.

5. Evo destituye a mandos militares y ordena retiro de 28 generales en La Gente, 24/1/2006, www.radiolaprimerisima.com/noticias/919/evo-destituye-a-mandos-militares-y-ordena-retiro-de-28-generales.

6. Morales desplaz a 28 generales y caus malestar militar en La Nacin, 25/1/2016.

7. Fuerzas Armadas de Bolivia le dicen No a la intromisin de Chvez en La Repblica, 12/9/2008.

8. El conflicto devela a unas ffaa dbiles y politizadas en El Da, 12/5/2014.

9. La actuacin de las esposas de los uniformados en acciones que estos no pueden efectuar directamente por razones legales es relativamente frecuente en Bolivia.

10. Williams Farfn: Conflicto en las ffaa distanci a oficiales de efectivos de bajo rango en La Razn, 26/5/2014.

11. V., por ejemplo, su discurso ante el xii Congreso Ordinario de la Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Cochabamba, 5/3/2006.

12. Banco Mundial: Gasto militar (% del PIB), 1960-2017, 2018, disponible en datos.bancomundial.org/indicador/ms.mil.xpnd.gd.zs.

13. Ruy DAlencar Delgado: Presupuesto de Defensa crece 123% en 10 aos en El Deber, 17/1/2011.

14. Ivn Paredes: Bolivia posterga armas y comprar simuladores en El Deber, 5/3/2017.

15. Quiebra la empresa de construcciones del Ejrcito boliviano en Correo del Sur, 7/9/2015.

16. F. Molina: El Ejrcito boliviano canta un himno a Evo Morales en El Pas, 2/6/2016.

Fuente: http://nuso.org/articulo/patria-o-muerte-venceremos-el-orden-castrense-de-evo-morales/



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