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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2018

Chalecos amarillos
La peculiaridad de lo francs

Atilio A. Boron
Rebelin


Alemania y Japn tienen el dudoso honor de ser dos pases en los que jams triunf una revolucin. No por casualidad fueron tambin los que, precisamente a causa de ello, dieron nacimiento a regmenes tan oprobiosos como el nazismo y el militarismo fascista japons. Por contraposicin la historia francesa est signada por recurrentes revoluciones y levantamientos populares. Aparte de la Gran Revolucin de 1789 hubo estallidos revolucionarios en 1830, otro mucho ms vigoroso en 1848 y la gloriosa Comuna de Pars de 1871, el primer gobierno de la clase obrera en la historia universal. Luego de su sangriento aplastamiento pareci que la rebelda del pueblo francs se haba apagado para siempre. Pero no fue as. Reapareci en la heroica resistencia a la ocupacin alemana durante la Segunda Guerra Mundial y luego, con una fuerza arrolladora, en el Mayo francs de 1968.

Es esto lo nico que hace de Francia un pas tan peculiar? No. Ms importante que este incesante fermento insurreccional que histricamente distingue a las capas populares francesas es que sus luchas resuenan como ninguna otra en la escena mundial. Ya lo haba advertido Karl Marx en 1848 cuando, observando la revolucin en Francia, dijera que el canto del gallo galo despertar una vez ms a Europa. Y la despert, aunque esos sueos fueron aplastados a sangre y fuego. Miremos la historia: la Revolucin Francesa retumb en Europa y Amrica, con fuerza atronadora; la Comuna se convirti en una fuente de inspiracin para el movimiento obrero mundial, sus enseanzas reverberando inclusive en algunos rincones apartados de Asia. El Mayo francs se reproducira, con las lgicas caractersticas nacionales, por todo el mundo. En otras palabras: Francia tiene esa nica capacidad de convertir lo suyo en un acontecimiento histrico-universal, como gustaba decir a Hegel. Y esa es, precisamente, la inimitable peculiaridad de lo francs.

La rebelin de los chalecos amarillos que comenz hace pocas semanas cuando dos camioneros y la duea de un pequeo comercio -desconocidas entre s y habitando en distintos lugares del interior de Francia- lanzaron a travs de las redes sociales una convocatoria a protestar en las rotondas de entrada de sus pequeas ciudades por el aumento del precio del combustible. A los pocos das una de ellas tena casi un milln de seguidores en su cuenta de Facebook. Luego vino la convocatoria del 17 de Noviembre en Pars y, a partir de all, la protesta adquirira una dimensin fenomenal que puso al gobierno de Macron entre la espada y la pared. Lo que no haban podido hacer en tres meses los sindicatos del ferrocarril lo lograron los chalecos amarillos en pocas semanas. Y la cosa sigue, y el contagio del virus rebelde que llega desde Francia ya se vislumbra ms all de sus fronteras. Se ha insinuado en Blgica, Holanda y ahora en Polonia, con ocasin de la Cumbre del Clima en Katowice. En Egipto el rgimen de Al Sisi prohibi la venta de chalecos amarillos en todo el pas como una medida precautoria para evitar que el ejemplo francs cunda en su pas.

La revuelta, de final abierto, no es slo por el precio del combustible. Es una protesta difusa pero generalizada y de composicin social muy heterognea contra la Francia de los ricos y que en cuya abigarrada agenda de reivindicaciones se perciben los contornos de un programa no slo pos sino claramente anti-neoliberal. Pero hay tambin otros contenidos que remiten a una cosmovisin ms tradicional de una Francia blanca, cristiana y nacionalista. Ese heterclito conjunto de reivindicaciones, inorgnicamente expresadas, alberga demandas mltiples y contradictorias aspiraciones producto de una sbita e inesperada eclosin de activismo espontanesta, carente de direccin poltica. Esto es un grave problema porque toda esa enorme energa social liberada en las calles de Francia podra tanto dar lugar a conquistas revolucionarias como naufragar en un remate reaccionario. Sin embargo, ms all de la incertidumbre sobre el curso futuro de la movilizacin popular y la inevitable complejidad ideolgica presente en todos los grandes movimientos espontneos de masas no caben dudas de que su sola existencia ha socavado la continuidad de la hegemona neoliberal en Francia y la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron.

Y en un mundo de superpoblado de esperpentos como los Trumps y los Bolsonaros, los Macris y los Macrones todo esto es una buena noticia porque el canto del gallo galo bien podra despertar la rebelda dormida o premeditadamente anestesiada- de los pueblos dentro y fuera de Europa y convertirse en la chispa que incendie la reseca llanura en que las polticas neoliberales han convertido a nuestras sociedades, vctimas de un silencioso pero mortfero holocausto social de inditas proporciones. No es la primera vez que los franceses desempean esa funcin de vanguardia en la escena universal y su ardorosa lucha podra convertirse, sobre todo en los suburbios del imperio, en el disparador de una oleada de levantamientos populares como ocurriera principalmente con la Revolucin Francesa y el Mayo de 1968- en contra de un sistema, el capitalismo, y una poltica, el neoliberalismo, cuyos nefastos resultados son harto conocidos. No sabemos si tal cosa habr de ocurrir, si el temido contagio finalmente se producir, pero los indicios del generalizado repudio a gobiernos que slo enriquecen a los ricos y expolian a los pobres son inocultables en todo el mundo. No habr que esperar mucho tiempo pues pronto la historia dictar su inapelable veredicto.

Ms all de sus efectos globales la brisa que viene de Francia es oportuna y estimulante en momentos en que tantos intelectuales y publicistas de Latinoamrica, Europa y Estados Unidos se regodean hablando del fin del ciclo progresista en Nuestra Amrica, que supuestamente sera seguido por el comienzo de otro de signo neoliberal o conservador que slo lo pronostican quienes quieren convencer a los pueblos que no hay alternativas de recambio y que es esto, el capitalismo, o el caos, ocultando con malicia que el capitalismo es el caos en su mxima expresin. Por eso los acontecimientos en Francia ofrecen un bao de sobriedad a tanta mentira que pretende pasar por riguroso anlisis econmico o sociopoltico y nos demuestran que muchas veces la historia puede tomar un giro inesperado, y que lo que apareca como un orden econmico y poltico inmutable e inexpugnable se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo francs.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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