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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2018

El respaldo del pblico estadounidense a la solucin de un solo Estado cae en saco roto

Jonathan Cook
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Embajada de los Estados Unidos en Tel Aviv | CC BY 2.0

Dos aos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu como equipo de pacificacin en Oriente Medio parecen tener un efecto transformador y de una manera que no complacer a ninguno de ellos.

El pblico estadounidense ahora est dividido a partes iguales entre quienes desean una solucin de dos estados y quienes prefieren un solo Estado compartido por israeles y palestinos, segn una encuesta publicada la semana pasada por la Universidad de Maryland.

Y si un Estado palestino est fuera de la mesa -como concluyen un nmero creciente de analistas de la regin dada la intransigencia de Israel y el aplazamiento interminable del plan de paz de Trump- el apoyo a un Estado aumenta considerablemente a casi dos tercios de los estadounidenses.

Pero el seor Netanyahu no puede consolarse con la idea de que los estadounidenses comunes comparten la visin de un solo Estado del Gran Israel. Los encuestados exigen una solucin de un solo Estado que garantice la igualdad de derechos de israeles y palestinos.

En contraste, solo el 17 por ciento de los estadounidenses que expresan una opinin (presumiblemente evanglicos cristianos y judos defensores de lalnea dura de Israel) prefieren el enfoque de los partidos gobernantes de Israel: ya sea para continuar la ocupacin o para anexar reas palestinas sin ofrecer a los habitantes la ciudadana.

Todo esto est ocurriendo a pesar de que los polticos de los Estados Unidos y los medios de comunicacin no expresan apoyo para una solucin de un solo Estado. De hecho, todo lo contrario.

El movimiento para el boicot a Israel, conocido como BDS, est creciendo en los campus de los Estados Unidos, pero es vilipendiado por los funcionarios de Washington, quienes afirman que su objetivo es acabar con Israel como un Estado judo al crear un Estado nico, en el que todos los habitantes seran iguales. El Congreso de los Estados Unidos incluso est considerando una legislacin para prohibir el boicot al activismo.

Y el mes pasado CNN despidi a su comentarista Marc Lamont Hill por dar un discurso en las Naciones Unidas que aboga por una solucin de un solo Estado, una posicin respaldada por el 35 por ciento de la poblacin estadounidense.

Hay razones para suponer que, con el tiempo, estas cifras oscilarn an ms en contra de los planes del Gran Israel de Netanyahu y en contra de las afirmaciones de Washington de ser un intermediario honesto.

Entre los estadounidenses ms jvenes, el apoyo para un Estado nico trepa al 42 por ciento. Eso hace que sea de lejos el resultado ms popular entre este grupo de edad para un acuerdo de paz en Oriente Medio.

En otro indicio de cun lejos se encuentra Washington del pblico estadounidense, el 40 por ciento de los encuestados quiere que los EE.UU. impongan sanciones para impedir que Israel expanda sus asentamientos en el territorio palestino. En resumen, vuelcan la penalizacin ms severa en la plataforma BDS.

Y quin es el principal culpable de la falta de respuesta de Washington? Alrededor del 38 por ciento dice que Israel tiene "demasiada influencia" en la poltica estadounidense. Ese es un punto de vista cuasi reflexivo citado por los lobbistas israeles como evidencia de antisemitismo. Y, sin embargo, una proporcin similar de los judos de los Estados Unidos comparten preocupaciones sobre la intromisin de Israel en su poltica.

En parte, los resultados de la encuesta deben entenderse como una reaccin lgica al proceso de paz de Oslo. Respaldado por los EE.UU. durante el ltimo cuarto de siglo, no ha producido ningn beneficio para los palestinos. La dilatacin de una solucin tiene ms propsitos. Las interminables conversaciones de Oslo sobre dos estados han proporcionado a Israel una coartada para apoderarse de ms tierras palestinas para sus colonias ilegales.

Al amparo de un consenso de Oslo, Israel ha transferido a un nmero cada vez mayor de judos a los territorios ocupados, lo que hace casi imposible una resolucin pacfica del conflicto. Segn el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998, esto es un crimen de guerra.

Fatou Bensouda, la fiscal jefe de la Corte en La Haya, advirti este mes de que estaba a punto de terminar una necesaria investigacin preliminar antes de que pueda decidir si investigar a Israel por crmenes de guerra, incluidas las colonias.

Sin embargo, la realidad es que la CPI ha estado postergando la investigacin para evitar llegar a una decisin que inevitablemente provocara una reaccin violenta de la Casa Blanca. Sin embargo, los hechos estn a la vista.

La lgica de Israel, y la prueba de que est violando gravemente el derecho internacional, se mostraron plenamente esta semana. El ejrcito israel cerr Ramallah, la capital verdadera y supuestamente autnoma de la Palestina ocupada, como "castigo" despus de que dos soldados israeles fueran asesinados a tiros en las afueras de la ciudad.

El gobierno de Netanyahu tambin aprob otro derroche de construccin de colonias, una vez ms supuestamente en "represalia" por un reciente aumento de los ataques palestinos. Pero Israel y sus aliados occidentales saben muy bien que las colonias y la violencia palestina estn intrnsecamente vinculados. Una cosa lleva a la otra.

Los palestinos directamente vivencian el acaparamiento de tierras de los asentamientos como violencia autorizada por el Estado israel. Sus comunidades estn cada vez ms cerradas, sus movimientos son ms estrictos para mantener los privilegios de los colonos.

Si los palestinos se resisten a tales restricciones o a su propio desplazamiento, si hacen valer sus derechos y su dignidad, los enfrentamientos con soldados o colonos son inevitables. La violencia est incorporada en el proyecto de asentamiento de Israel.

Israel ha construido un sistema perfecto de autocomplacencia en los territorios ocupados. Inflige crmenes de guerra a los palestinos, que luego atacan dbilmente, justificando an ms crmenes de guerra israeles mientras Israel ostenta su condicin de vctima, todo volcado hacia una banda sonora de consuelo occidental.

La hipocresa se est volviendo cada vez ms difcil de ocultar y la disonancia cognitiva cada vez ms difcil para los pblicos occidentales. En el propio Israel, el racismo institucionalizado contra la gran minora de ciudadanos palestinos del pas, una quinta parte de la poblacin, est siendo arraigado a plena vista.

La semana pasada Natalie Portman, una actriz estadounidense-israel, expres su disgusto por lo que denomin la Ley Bsica "racista" de Estado-nacin, una legislacin aprobada en el verano que clasifica formalmente a la poblacin palestina de Israel como inferior.

Yair Netanyahu, el hijo mayor del primer ministro, expres un sentimiento muy popular en Israel la semana pasada cuando escribi en Facebook que deseaba que "todos los musulmanes [sic] abandonasen la tierra de Israel". Se refera al Gran Israel, un rea territorial que no distingue entre Israel y los territorios ocupados.

De hecho, las polticas de Israel de estilo Jim Crow -segregacin del tipo que alguna vez se infligi a los afroamericanos en los Estados Unidos- se estn volviendo cada vez ms abiertas. El mes pasado, la ciudad juda de Afula prohibi a los ciudadanos palestinos ingresar a su parque pblico principal al tiempo que prometi "preservar su carcter judo". La semana pasada un caso judicial mostr que una importante empresa de construccin israel ha bloqueado sistemticamente a los ciudadanos palestinos de comprar casas cerca de los judos. Y el Parlamento est ampliando una ley para evitar que los ciudadanos palestinos vivan en la mayor parte de las tierras de Israel.

Un proyecto de ley para revertir esta tendencia, comprometiendo a Israel a otorgar "derechos polticos iguales para todos sus ciudadanos", fue retirado del Parlamento la semana pasada por una abrumadora mayora de legisladores.

Los estadounidenses, al igual que otros occidentales,estn despertando a esta fea realidad. Un nmero cada vez mayor comprende que es hora de un nuevo modelo de Estado nico, uno que ponga fin al trato superior y diferenciado que Israelda a los judos a diferencia del otorgado a los palestinos, e implementar en su lugar uno que ofrezca libertad e igualdad para todos.

Una versin de este artculo apareci por primera vez en el National, Abu Dhabi.

Jonathan Cook es un periodista independiente que reside en Nazaret.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/12/19/american-publics-backing-for-one-state-solution-falls-on-deaf-ears/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin.org como fuente de la traduccin.



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