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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2018

Feminismo & Hombres
Carta a los hombres

Cristina Fallars
www.publico.es

El feminismo interpela a los hombres sobre su inaccin y pasividad ante el terrorismo machista.


Compaeros, tenis un problema, y es un problema gordo. Ruego que antes de sentiros profundamente ofendidos por no escribir algunos hombres sino considerarlo general, sigis leyendo. Porque tenis un problema que nos est matando.

La violencia machista no es un problema de las mujeres, como hemos venido manejando y dando por sentado hasta ahora. La violencia machista es un problema que tenis los hombres y sufrimos las mujeres. As de simple.

S, los hombres, todos los hombres.

El pasado 8 de marzo, las mujeres, millones de mujeres de este pas (y de muchos otros) hicimos una huelga general y de cuidados y de consumo. Tambin una enorme manifestacin que dej al mundo con la boca abierta. Al da siguiente supe que habamos perdido. Que habamos perdido en algo sustancial: vosotros.

Una de las controversias de los das anteriores, sin duda la mayor, tena que ver precisamente con los hombres, con si vosotros podais o debais o no uniros a la manifestacin o a la huelga. Ms all de las opiniones a favor o en contra, el resultado fue un desastre y para m fuente de un desnimo profundo que ha permanecido intacto hasta el momento en el que escribo esta carta.

Nosotras, las mujeres, millones de mujeres, nos organizamos contra la violencia machista, aqu y en el mundo entero, desde Nueva York hasta Manila, pasando por las muy bravas argentinas. Nos manifestamos, hicimos huelga, contamos las agresiones sufridas, gritamos un dolor comn. Un grito amargusimo que se dio de bruces contra el muro de vuestra inaccin, de vuestro pasmo. Nosotras gritamos con todas nuestras fuerzas contra la violencia constante y estructural que sufrimos TODAS, contra el hecho de cobrar sensiblemente menos por el mismo trabajo, porque tenemos miedo, porque son cientos de miles solo en Espaa las agredidas fsica o psicolgicamente, porque corremos el riesgo (como se ha vuelto a demostrar) de que nos violen en cualquier lugar y en cualquier momento, y por ello, de nuevo, tenemos miedo, un miedo todava ms salvaje, y modificamos nuestras costumbres, y no podemos llevar la misma vida que vosotros.

Nosotras SUFRIMOS ese problema. Somos la parte paciente. Por eso, las noticias se redactan siempre en pasiva (Una mujer ES ASESINADA por) en lugar de poner la accin donde corresponde (Un hombre ASESINA a). Con ese gesto se evidencia dnde se ha querido colocar el sujeto del problema. El lenguaje es sustancial y retrata, nunca es inocente. Pero el centro del problema no est en las mujeres sino en los hombres. El eje no est en ser asesinada sino en asesinar.

Y por supuesto que no todos los hombres agreden a las mujeres, qu bobada. Sin embargo, dnde estn vuestras protestas? Algunos hombres aducs que queris participar en nuestras movilizaciones, a nuestras manifestaciones de dolor, pero que las mujeres no os dejamos. Que por qu no os dejamos, etc. De nuevo, la pregunta est descentrada, y eso tampoco es inocente.

Dnde las manifestaciones o huelgas o plantes organizados por vosotros?

Por qu no organizis vosotros vuestras protestas?

Por qu no os organizis y sals a la calle contra la violencia constante y ya innegable que sufrimos la mitad de la poblacin, de una poblacin que es vuestra poblacin?

Por qu no sois vosotros, como parte socialmente implicada, quienes convocis manifestaciones, huelgas, protestas pblicas y masivas?

Sencillamente, porque en el fondo consideris que el problema es de otros, o sea nuestro, de las mujeres.

Si una gran parte de la poblacin espaola (pongamos varios cientos de miles) trabajara en rgimen de esclavitud y ni ms ni menos que la mitad de la poblacin corriera el mismo riesgo, por supuesto que os echarais a la calle, organizarais grandes marchas, pedirais dimisiones, hundirais gobiernos. De la misma forma que cuando el terrorismo, ETA, asesinaba salais a la calle todos a una. No esperabais que fueran las vctimas quienes organizaran nada.

Qu sucede, pues, con la violencia cotidiana y ESTRUCTURAL (por lo tanto, terrorismo: aqu la RAE) machista? Debo pensar que se trata de las mujeres. Que no os manifestis por cuenta propia porque en el fondo consideris que el problema es nuestro. De ah que manejis en este campo las ideas de solidaridad y apoyo.

Estoy harta de or me solidarizo con el dolor de las mujeres. Harta. Sabis una cosa? Nadie se solidariza con uno mismo, con un problema propio, me solidarizo conmigo. Uno se solidariza con otros, o sea con el problema de otros.

Ahora se nos eriza el machismo brutal de la derecha y el machismo irreflexivo e irresponsable de cierta izquierda. Pueden hacerlo porque no hay una cantidad, ni suficiente ni siquiera insuficiente, de hombres que les plantan cara en este sitio de violencia. Porque no existe una cantidad activa de hombres que salen a llamarlos violentos y a formar una barrera contra esa violencia que sufre la mitad de la poblacin, nosotras.

Espero haberme explicado. Nosotras sufrimos un problema. Vosotros tenis un problema, gordsimo. Se llama silencio. Se llama inactividad. Se llama tolerancia con el mal.


Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/17424/carta-a-los-hombres/



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