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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2018

Mxico en la mira del progresismo latinoamericano

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Prensa Latina


Desde 1999 en adelante, entre los sectores democrticos y de izquierda, se crey que el ciclo de los gobiernos progresistas abra un nuevo momento histrico. Pareca que su duracin era indefinida. Los avances no solo en la estabilidad y hasta el crecimiento econmico, sino sobre todo en mltiples mejoras sociales, aseguraban la permanencia de la tendencia progresista. Pero hubo demasiada confianza en los procesos electorales, porque los triunfos se sucedan y, en general, se descuid la organizacin social, laboral y popular, as como el permanente trabajo ideolgico para transformar viejos valores y conceptos y generar nuevas conciencias ciudadanas.

Pero el progresismo fue derrotado no solo a travs de los golpes blandos, como en Brasil, Honduras o Paraguay, sino tambin por los triunfos electorales de las derechas en Argentina o Chile, e incluso por el giro absolutamente imprevisible, la ruptura total con la Revolucin Ciudadana y la persecucin institucional del corresmo, ocurridos en Ecuador, desde 2017.

De manera que al ciclo progresista ha sucedido el de la restauracin conservadora, con el poder total de los sectores sociales de mayor elite y concentracin de la riqueza econmica en Latinoamrica. En la regin -y especialmente en Sudamrica, cuna del progresismo- predominan hoy los gobiernos identificados con el gran capital y subordinados a la geoestrategia continental del americanismo.

El retorno de las derechas -nuevas o viejas- unifica posiciones en torno a mltiples reas del manejo econmico. Pero cuatro son las que estn definiendo el marco del desarrollo de la regin: la vinculacin transnacional, el Estado, los impuestos y el trabajo.

Primero. Los vnculos latinoamericanistas se han debilitado. No interesa fortalecer CELAC, MERCOSUR o UNASUR. Las acciones de ALBA estn reducidas. Los gobiernos de la derecha latinoamericana buscan tratados de libre comercio (en Brasil se cuestiona el multilateralismo y se prefiere el bilateralismo), convenios bilaterales de inversin, ingreso al Acuerdo Asia-Pacfico, apertura y conexiones con el capital imperialista. Es una cuestin de negocios, no de intereses nacionales.

Segundo. Como los gobiernos de derecha han revitalizado la ideologa neoliberal, el Estado debe ser reducido a su mnima expresin, pero con una institucionalidad suficiente, que responda exclusivamente al mundo de los intereses y negocios privados. En consecuencia, las empresas otrora pblicas, son descuidadas o se privatizan; las inversiones estatales pasan a manos de empresarios, contratistas o concesionarios particulares; los servicios pblicos se deterioran a fin de favorecer la educacin, la medicina o la seguridad social privadas. De este modo, la atencin estatal a la sociedad se reduce, pasa a ser de peor calidad y queda justificado el argumento de que el Estado es mal administrador.

Tercero. Abolir o reducir impuestos directos ha pasado a ser la consigna de la nueva ideologa fiscal segn la cual el aflojamiento de los sistemas tributarios alienta la inversin de capitales y la promocin del crecimiento. Todos los estudios de la Cepal al respecto niegan ese supuesto, pero contina en vigencia. De modo que la tendencia generalizada est en reducir, condonar o abolir impuestos directos como el de rentas y fortalecer los indirectos y el IVA. La reciente reforma fiscal de Costa Rica es un claro ejemplo de lo que viene ocurriendo. Y, bajo estas condiciones, se ha agravado la concentracin de la riqueza, se afirman las diferencias sociales y se marginan los programas, acciones e inversiones pblicas, porque el Estado carece de los recursos impositivos necesarios para promover el desarrollo.

Cuarto. La flexibilidad y la precarizacin de la fuerza de trabajo estn en plena vigencia y se generalizan. En Brasil y Argentina los niveles de derrumbe de antiguos principios y derechos laborales se tornan en modelos ejemplares para las burguesas de todos los pases. No importa si todo ello trae la ruina social, el incremento de la pobreza, la ampliacin del desempleo o el subempleo. Nuevamente, es un asunto de negocios y rentabilidades, que predominan sobre los intereses y necesidades sociales.

En este trgico panorama, el ciclo neoderechista de Amrica Latina afianza procesos complementarios: la judicializacin de la poltica y la politizacin de la justicia (lawfare), para perseguir a todo exfuncionario o partidario de los gobiernos progresistas y para marginar cualquier tipo de oposicin o crtica, como ocurre en Argentina, en Brasil o en Ecuador (con la fascista descorreizacin de la sociedad); la instrumentalizacin de los organismos de control al servicio de estos mismos objetivos; la reorientacin de las policas y de las fuerzas armadas para recuperarlas como instituciones al servicio del poder del capital y de los empresarios; el contubernio de los ms importantes medios de comunicacin para dirigir la opinin publica y la informacin solo en el sentido que mejor interese a los poderes constituidos, etc.

Nos hallamos en situaciones parecidas a las de fines del siglo XX, que merecieron una obra colectiva muy importante: Tiempos conservadores. Amrica Latina en la derechizacin de Occidente (1987), que recogi los estudios de diez investigadores, bajo el impulso del CELA y la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM (Mxico).

Se ha afectado la movilizacin social. El movimiento obrero, los otros movimientos sociales e incluso el movimiento indgena, estn en crisis en Ecuador, aunque cabe diferenciar a Bolivia, con un pujante movimiento indgena. Lo social-popular todava no encuentra posibilidades de lucha efectiva ni de sumatoria de fuerzas sociales que reaccionen frente a las imposiciones de los gobiernos de derecha, lo cual no resta la importancia que tienen las luchas coyunturales y las reacciones ciudadanas que cuando se activan han logrado frenar en algo las ambiciones del reinado absoluto del capital.

Las izquierdas continan debilitadas y, adems divididas. El caso de Ecuador es pattico: sectores reconocidos de las izquierdas tradicionales y los antiguos marxistas (incluyendo a los marxistas pro-bancarios) se unieron a la descorreizacin; en principio, saludaron al gobierno de Lenn Moreno, apoyaron sus acciones, as como la reinstitucionalizacin del pas; pero ahora procuran alejarse sin hacer mucho ruido, a fin de que se olvide su responsabilidad poltica directa en lo que ha ocurrido en el pas desde el ao pasado.

Desde 1979 en adelante, esos mismos sectores no crearon una alternativa electoral propia para acceder al gobierno y peor una alternativa poltica ciudadana o proletaria para la toma del poder. A su vez, las nuevas izquierdas solo lograron mantener expresin poltica durante la Revolucin Ciudadana, pero en la actualidad, adems de estar seriamente golpeadas por la descorreizacin y por los evidentes casos de corrupcin (aunque mediticamente magnificados) que afectaron la imagen del gobierno de Rafael Correa (2007-2017), no han podido articular mecanismos que les permitan retomar la lucha con eficacia.

En estas circunstancias, el gobierno de Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) se convierte en una esperanza obligada y en un referente continental. Porque su xito podr alentar, con mejor fuerza e influencia, la rearticulacin de las izquierdas latinoamericanas y la preparacin para un futuro que permita recuperar el camino que trazaron los gobiernos progresistas.

Sin embargo, en mi reciente visita a Mxico pude observar lo mismo que en Ecuador ya habamos experimentado en algn momento: ciertos sectores de la izquierda ms tradicional se lanzaban contra las propuestas de AMLO an antes de que tomara posesin de su cargo como presidente. Y, naturalmente, las derechas se preparaban a evitar la venezolanizacin de Mxico y el comunismo, conforme lo advert en forma directa.

AMLO ha valorado a Bolvar y a Mart; anuncia la redefinicin del Estado; el aliento e identidad con los sectores sociales, laborales y populares; pero ha asegurado que no aumentar impuestos, lo cual puede afectar los afanes redistributivos de la riqueza. Sus primeras acciones, como el intento por reducir sueldos en la alta burocracia, ya han chocado con la misma Corte Nacional, que ha impedido esa reforma con un pronunciamiento jurdico. Es decir, el flamante gobierno mexicano empieza a experimentar las mismas reacciones anticipadas o en proceso de desarrollo de las fuerzas que, en los otros pases, tuvieron en mira la derrota de los gobiernos progresistas.

Sin embargo, no han sido abatidas las esperanzas por el camino progresista de Mxico. As es que su desarrollo tendr determinante repercusin en una Amrica Latina por el momento cercada por los gobiernos de la derecha poltica y econmica.

Fuente: http://firmas.prensa-latina.cu/index.php?opcion=ver-article&cat=P&authorID=129&articleID=2599&SEO=paz-y-mino-cepeda-juan-jose-mexico-en-la-mira-del-progresismo-latinoamericano

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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