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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2018

Cmo el paramilitarismo asesin sindicalistas e impact las relaciones laborales en el sur del Cesar

Agencia de Informacin Laboral

Memoria histrica de la violencia antisindical en el sector palmero


En el marco de la conmemoracin del 70 aniversario de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, la Agencia de Informacin publica la crnica de memoria histrica sobre lo ocurrido en el sector palmero del sur del Cesar, regin que fue epicentro de una violenta arremetida del paramilitarismo, la cual cobr muchas vidas de trabajadores y sindicalistas, desestabiliz sindicatos enteros, e impact las relaciones laborales a favor de las empresas palmeras.

La fuente de este trabajo periodstico es la investigacin que la ENS, en asocio con el Centro Nacional de Memoria Histrica, realiz sobre el tema con base en informacin suministrada por sindicalistas entrevistados y los archivos de Sintraproaceites San Alberto, Sintraproaceites El Copey, y Sintrainagro Minas.

Segn datos del Sinderh de la ENS, entre 1980 y 2016 en el departamento del Csar se contabilizaron (sin el subregistro) 859 hechos violentos contra sindicalistas, o sea el 5.85% de todos los casos del pas. Entre ellos 130 homicidios y 19 desapariciones, 305 desplazamientos forzados, 346 amenazas, 24 atentados y 14 secuestros. En 551 de esos casos las vctimas fueron hombres y 308 mujeres. En 637 fueron trabajadores de base y 222 dirigentes sindicales.

En lo que respecta a los sindicatos del sector palmero del sur del Cesar, principal bastin de esta agroindustria en el pas, las organizaciones ms victimizadas fueron, en su orden, Sintraindupalma, Sintrapalmas, Sintraproaceites, Asintraindupalma, Sintrainagro, Sintrapalce y Sintrapalmascost. Segn el registro de la ENS, la mayora de los hechos ocurrieron en el municipio de San Alberto, sede de Indupalma: 48. En El Copey ocurrieron 5 y en San Martn 5.

El primer pico de violencia se dio en 1988, con 15 casos. El segundo entre 1995 y 1996, con 16 casos. Ms all de estas cifras, pensionados y trabajadores partcipes del proceso de memoria dan cuenta de muchos ms casos de violencia, principalmente en los aos noventa, cuando proliferaron las amenazas y desplazamientos forzados. En cuanto a presuntos responsables, en la inmensa mayora de los casos: 46, los autores no fueron identificados. Entre quienes s lo fueron aparecen los paramilitares como los mayores victimarios: 13 casos;

Es pues en lneas y cifras generales los estragos de la violencia antisindical en el sector palmero del Cesar, un captulo de horror que todava en buena parte est por esclarecer y sancionar, toda vez que la impunidad es tan gruesa como las mismas cifras de la violencia. Cmo se lleg a esa situacin y cules fueron las lgicas y los modus operandi de la violencia antisindical en esta regin, es el tema de esta crnica.

 El contexto

De acuerdo con declaraciones de alias Juancho Prada, ex jefe de las Autodefensas del Sur del Cesar, entre 1988 y 1989 l y varios de sus familiares conformaron un grupo armado para combatir la guerrilla en San Alberto, sede de Indupalma. Fue el comienzo de una escalada de terror sin precedentes en esta regin, donde, desde los aos 60 y 70 venan operando guerrilleros del ELN, clulas del M19 y del Frente 20 de las FARC, que se financiaban con la extorsin a ganaderos, comerciantes y palmicultores. Adems la Unin Patritica, partido de izquierda legal, tena injerencia en la zona.

Segn Juancho Prada, para su empresa paramilitar cont con el apoyo del ex diputado Rodolfo Rivera Stapper, su primo Roberto Prada, el hacendado Luis Obrego Valle y miembros de las bases militares acantonadas en San Martn y San Alberto, que hicieron la vista gorda a los patrullajes, retenes y pesquisas que los paracos hacan en contra de las organizaciones sociales y sindicales. Segn testimonio de un sindicalista, uno de los primeros grupos criminales se conoci como Los sicarios, auspiciado por polticos, comerciantes y ganaderos. Se asent en la finca Rivelandia, de propiedad de la familia del poltico conservador Rodolfo Rivera, quien fuera alcalde de San Alberto durante 15 aos.

En efecto, no fueron pocos los ganaderos y hacendados palmeros que prestaron sus haciendas para el entrenamiento y albergue de los grupos paramilitares, bsicamente en Chiriguan, Curuman, Pelaya, San Martn y San Alberto. En estos grupos vieron una forma de garantizar la seguridad del capital agroindustrial y una estrategia para modificar a su favor las relaciones laborales y desconocer derechos adquiridos por los trabajadores. De ah que la mayor parte de las vctimas se contaron entre los lderes de la Unin Patritica y los sindicalistas, as los sindicatos como organizacin evitaran relacionarse directamente con la insurgencia.

Con frecuencia los trabajadores eran abordados por los paracos con el fin de elaborar sus tenebrosas listas negras y establecer control territorial dentro y fuera de las plantaciones. La teatralizacin del terror tambin se constituy en otra herramienta intimidatoria. Se cuenta que en La Llana, vereda cercana de San Alberto, los paramilitares surtieron una pileta con caimanes, piraas y babillas para arrojar all personas sindicadas de colaborar con la guerrilla.

La cuestin sindical

Indupalma se cre en San Alberto en 1961. Pocos aos despus naci Palmas del Cesar en el corregimiento Minas, y en 1971 se cre Palmeras de la Costa en el municipio El Copey. Para ello, los inversionistas desmontaron territorios inhspitos y compraron a bajo precio los predios dedicados a la siembra de sorgo, maz, arroz, tabaco, algodn y ganadera.

Los trabajadores provenientes de otras regiones (Costa Atlntica, Antioquia, eje cafetero y los Santanderes) se alojaban en campamentos dentro de las plantaciones en condiciones locativas y sanitarias muy precarias. En su mayora los contratos eran verbales, por obra labor a tres meses, y no gozaban de beneficios y prestaciones distintas al salario. En la fase de siembra solan laborar las esposas e hijos de los trabajadores.

Ya en los aos 70 mejor algo la estabilidad laboral, hubo ms contratos a trmino indefinido, aument el rea cultivada y la tecnificacin, y el sur del Cesar se convirti en la principal regin palmicultora del pas. Para 1978 tena 32.250 hectreas sembradas, y la produccin nacional de aceite de palma pas de 16 mil toneladas en 1969, a 61.900 en 1978.

El sindicato en Indupalma, Sintraindupalama, se cre en 1963. Por incumplimiento de acuerdos pactados este sindicato lider una huelga en 1967, otra en 1970 (por iniciativa de los tercerizados que exigan contratos directos), y una tercera en 1971. Esta ltima en protesta por la cancelacin de la personera jurdica del sindicato, luego de que Indupalma lo culpara del asesinato de su jefe de personal. La huelga fue repelida por la polica, que adems demoli la sede sindical con un buldcer. Un ao despus el sindicato recuper su personera con un nuevo nombre: Asintraindupalma.

En septiembre de 1977 estalla la huelga ms larga y emblemtica en Indupalma, que coincidi con el Paro Cvico Nacional de aquel ao. Participaron 1.200 trabajadores tercerizados representados por Asintraindupalma, en demanda de contratacin directa, aumento salarial y otros beneficios. Hubo intentos de desalojo por parte del ejrcito y detenciones de los promotores de la huelga, posteriormente liberados por presin de la comunidad. Con esta huelga los trabajadores lograron contratacin directa, mejora de las condiciones locativas e higinicas de los campamentos, entre otros beneficios. Adems se increment la afiliacin al sindicato.

Otro hito tuvo lugar en 1985 con la creacin de Sintraproaceites, sindicato de industria que naci de la convergencia de Asintraindupalma con el sindicato de Palmas del Cesar, Sintrapalce, creado en 1984, y con el sindicato de Palmeras de la Costa, Sintrapalmacosta, en El Copey. Entre las tres sumaban 3.600 afiliados.

El aumento de la afiliacin sindical fue paralelo con estrategias de integracin con la comunidad, en lo que jug un papel principal el artista Jess Chucho Pea, asesinado en 1986. Las mujeres, entre ellas el comit femenino, empezaron a jugar un rol ms protagnico y ya marchaban con los hombres en las jornadas de protesta.

En enero de 1985 en Palmas del Cesar estall una huelga que dur 62 das, e incluy una marcha hasta Bucaramanga en apoyo al pliego de peticiones. En plena marcha un trabajador se suicid arrojndose a las llantas de un vehculo, desesperado por no tener con qu sostener a su familia. La marcha termin con la toma del consulado de Espaa, que provoc la intervencin de la fuerza pblica y el encarcelamiento de 39 personas. La huelga la ganaron los trabajadores, que lograron la liberacin de los detenidos y la firma de su primera convencin colectiva en buenos trminos.

Entre tanto, gracias al apoyo del Ministerio de Agricultura y a la no exigencia de licencia ambiental, la palmicultura sigui su avance. Entre 1986 y 1990 se sembraron en promedio 10 mil hectreas-ao.

Se inicia la arremetida paramilitar

En San Alberto, Minas, El Copey y Algarrobo el accionar paramilitar fue funcional a los intereses de los empresarios palmeros, pues uno de sus objetivos fue contener la actividad sindical. Adems las relaciones que los sindicatos tenan con partidos como el Moir, A Luchar y la UP, fueron el pretexto para vincularlos con grupos insurgentes. Como tambin vincularon a las organizaciones sociales que les hacan contrapeso a los gamonales y competan con stos en las elecciones municipales.

En 1988 se inici la arremetida paramilitar, los asesinatos atribuidos a estos grupos. En febrero fue asesinado el sindicalista Nemesio Machuca Payn; el 9 de abril cayeron Humberto Martnez Gualdrn y Jos Polo Villalobos, vctimas de un grupo que dispar indiscriminadamente contra la caseta de la sede sindical; y entre septiembre y diciembre se produjeron los homicidios de ngel Castao Agudelo, Emilton Rodrguez y Jos Vega Hernndez. En 1989 la lista creci con los homicidios de Ceferino Cuadros, Pedro Pez y Olmes Estrada Fnix, y la desaparicin de Juan Giraldo.

Esa primera arremetida la denunci Sintraproaceites en el Primer Encuentro Nacional de Trabajadores de la Industria Palmera realizado en octubre de 1989 en Bucaramanga, que cont con la participacin de delegados de todos los sindicatos de esta industria y de empresas asentadas en el Cesar y Santander; adems Sintrainagro, Sintraimagra, Sintracegrasas, Sintragracol, Sintracicolac, entre otros. Se discuti la necesidad de unificar los pliegos petitorios y promover la unidad mediante un sindicato por rama industrial capaz de enfrentar la precariedad laboral. Pero tambin para resistir las agresiones de los grupos armados, pues ya no solo haba que reivindicar mejoras laborales sino tambin defender el derecho a la vida, a no ser exterminados.

Para la primera dcada de los 90 la estructura paramilitar logr mayor capacidad econmica y militar. Su poder se acentu con lo que se conoci como el Pacto de Pivijai, que supona sinergias con la fuerza pblica y las alcaldas locales. Algunos testimonios revelan que los funcionarios de stas deban rendir cuentas a los paramilitares.

Tambin increment el espionaje. Se apostaban en lugares estratgicos (la terminal de transporte de San Alberto) para saber quines salan o ingresaban al municipio y a los campamentos de trabajadores. Se disearon listas donde aparecan sealados los presuntos colaboradores de la insurgencia, acrecentaron las amenazas contra lderes sindicales. Y la fuerza pblica, por su parte, criminaliz las marchas campesinas al declarar que estaban infiltradas por la insurgencia. Como tambin se limit al mximo la protesta social y sindical en derecho, por cuenta del decreto 2266 expedido por el gobierno en 1991.

Y los asesinatos seguan fluyendo. Segn el Sinderh de la ENS, entre 1990 y 1993 asesinaron 9 sindicalistas en el sur del Cesar: Epaminondas Alza, Luis Felipe Blanco, Augusto Maldonado, John Jairo Gmez Rueda, Pablo Antonio Gonzlez, Jos Manuel Madrid, Pedro A. Marn Lamus, Jos de Jess Sanabria, Juan Rivera, Wenseslao Martn Gmez. Y hubo dos desaparecidos: Aquiles Gutirrez Ochoa y Alirio Muoz. La situacin se tension an ms con el asesinato del concejal de San Martn por la Unin Patritica, Francisco Cardona, y el atentado contra la sede sindical en Algarrobo.

El clima de terror hizo que un elevado nmero de campesinos abandonaran sus predios. En su mayora se desplazaron a Valledupar.

Efectos de la apertura econmica

La configuracin del poder paramilitar en estos aos fue concomitante con la necesidad de las empresas palmeras de hacer despidos masivos para paliar la crisis que origin la apertura econmica que impuls el gobierno Gaviria.

El sector palmero en ese momento no pudo competir con aceites ms baratos importados de Malasia, Indonesia y Costa Rica, lo que gener un clima de incertidumbre en el sur del Cesar, donde ms de 10 mil familias dependan de esta actividad. Indupalma reclam la intervencin del gobierno para no tener que acogerse a un concordato.

Se realiz un foro regional para discutir el impacto de la apertura econmica y el deterioro de las condiciones de los trabajadores, en el cual los sindicatos sostuvieron que las empresas no podan descargar el peso de la crisis en los hombros de los trabajadores, ms an cuando stos mostraban voluntad para colaborar en la solucin.

En medio de esa coyuntura se dio la negociacin de la convencin colectiva en Indupalma. sta present un contrapliego que el sindicato rechaz, y vot por la huelga, que obtuvo 690 votos a favor por 8 en contra. Fue una huelga que se desarroll en un ambiente de tensin porque la regin fue militarizada, lo que coadyuv a fomentar un imaginario negativo a la movilizacin obrera. Y para completar, las Farc y el EPL enviaron sendos mensajes de apoyo, cuyo efecto fue todo lo contrario: le sum ms estigmatizacin a la huelga. Y en esas se produjo el atentado contra el alcalde de San Alberto, Gonzalo Betancourt, de la Unin Patritica, lo que escal la tensin y el miedo en la zona.

La huelga, obviamente, la gan Indupalma. Al sindicato le toc aceptar el contrapliego para evitar ms derramamiento de sangre y, en caso extremo, desaparecer como organizacin. Los trabajadores perdieron en sus salarios, en primas extralegales y otros beneficios; y perdieron en sus empleos: la empresa despidi 275 trabajadores y disminuy de 127 a 30 los empleados del casino.

Las cuentas en San Alberto

Entre 1994 y 1996 desapareci el sindicalista Toms Corts Ortega y fueron asesinados Roberto Ardila, Fredy A. Vergel Torrado y Marco Aurelio Vsquez. El crimen de ste ltimo ocurri en San Alberto, y al poco tiempo su esposa denunci que a su casa se apareci un sujeto conocido con el alias de Camarn, quien le dio 24 horas para que abandonara el municipio, so pena de correr la misma suerte de su esposo.

Se cuenta que algunos inescrupulosos se valieron de la situacin desesperada de los desplazados para comprarles sus propiedades a precios irrisorios. Se cuenta el caso de un sindicalista que se desplaz hacia Bucaramanga con dos hijos y su pareja en estado de embarazo. All se vincul a una organizacin que atenda poblacin desplazada, pero la Fiscala lo acus de tener vnculos con el ELN, por lo que se vio obligado a desplazarse nuevamente a San Alberto, donde se coloc a trabajar de moto-taxista.

Para 1996 la cuenta de sindicalistas asesinados en el sur del Cesar desde 1988 ascenda a 25, la mayora en San Alberto, afiliados a Sintraproaceites, Sintrainagro y Asintraindupalma.

Fue esta la poca en que el jefe de las autodefensas, Carlos Castao, le orden a Juancho Prada unirse con las estructuras armadas de Camilo Morantes y Mario Zabala para conformar las Autodefensas Campesinas de Santander y Sur de Cesr (Ausac), que luego, tras el asesinato de Morantes, se denomin Autodefensas Campesinas del Sur del Cesar (Acsuc), que a su vez hizo parte del proyecto paramilitar se ampli hacia el sur de Bolvar y Catatumbo, el Bloque Norte, comandado por Jorge 40.

El 28 de octubre de 1998 asesinaron a Jairo Cruz, presidente de la subdirectiva de Sintraproaceites en San Alberto, en el momento en que se diriga a su trabajo en Indupalma. Fue un momento dramtico, que afect mucho, e incluso puso en riesgo de desaparicin a esta subdirectiva. Una buena parte de los integrantes de su junta directiva decidi desplazarse, temerosos de correr la misma suerte. Y eso desarticul al sindicato.

El efecto de la escalada de la violencia y las acciones antisindicales de los empresarios palmeros fue tan drstico en el sur del Cesar, que en cuestin de diez aos Sintraproaceites pas de tener 2.000 miembros a solo 280, mientras Sintrainagro pas de 900 a menos de 400.

De igual manera, el homicidio y la amenaza se utilizaron para que los lderes sociales y dirigentes de partidos de izquierda declinaran sus aspiraciones a cargos de eleccin en los municipios. Fue el caso de Ada Cecilia Lazo, candidata por la Unin Patritica para el concejo de San Alberto. Fue asesinada junto con su hija en junio del ao 2000.

En esa misma campaa poltica, Pablo Padilla, vicepresidente de Sintraproaceites en San Alberto, tambin decidi lanzarse como candidato al concejo. Y en ese lapso denunci un trasteo de votos en favor de un candidato apoyado por los paramilitares. Entonces empez a recibir amenazas y presiones para que retirara la denuncia y su candidatura. Pero l se neg a hacer las dos cosas y por eso en febrero de 2001 varios sicarios lo asesinaron dentro de su residencia en presencia de sus dos hijos pequeos. Por estos crmenes fueron condenados Daniel Toloza, alias Cura, y Csar Portilla, alias Nico, en sentencia proferida en 2009 por el juzgado 11 Penal del Circuito Especializado OIT. Asimismo, la Fiscala acus a los ex alcaldes de San Alberto, Gerardo Jaimes Ortega y Javier Zarate Ariza, como presuntos determinadores del crimen de Padilla.

Arremetida paramilitar en Minas y El Copey

Las mismas estrategias aplicadas en la zona de San Alberto se replicaron a sangre y fuego en el corregimiento Minas y en el municipio El Copey, sedes de las empresas Palmas del Cesar y Palmeras de la Costa. Eso paraliz a los sindicatos, que amenazados y acorralados no podan exigir nada, y vean cmo se pona en riesgo su propia existencia gremial, y con ello todo lo ganado en aos de lucha. Las empresas aprovecharon la zozobra para recortar conquistas laborales, frenar la afiliacin sindical y mermar la capacidad de incidencia de los sindicatos. Dentro de las empresas se infiltraron paracos como trabajadores, para obtener informacin y vigilar el accionar sindical.

En Minas la violencia arranc en 1994. El 30 de junio 6 personas fueron masacradas en este corregimiento, entre ellas un sindicalista: Jos del Carmen Ruiz. Poco despus el sindicato fue duramente golpeado con el asesinato de su presidente, Juan de Jess Gmez. Golpe que, sin embargo, no silenci las voces de protestas ni merm la voluntad poltica del sindicato para continuar en la lucha.

Un ex dirigente de Sintrainagro Minas da cuenta del modus operandi de los armados:

Se subieron al bus que nos llevaba al tajo, y nos echarnos un sermn, Nos dijeron que de ah en adelante todo tena que ser por la derecha, porque el que mirara para la izquierda lo morda la vaca. Dijeron que su intensin al subirse al bus fue llevarse dos compaeros para pelarlos, pero decidieron no hacerlo porque queran darnos la oportunidad de reivindicarnos, dizque porque estaban cansados de asesinar gente. Y antes de irse nos dijeron que furamos a buscar a uno de los compaeros que haban acabado de pelar. Nos advirtieron que nos manejramos bien para que no nos pasara lo mismo que a l.

El trabajador pelado era Pablo Osorio, a quien sacaron del campamento donde dorma. Su cadver, degollado, apareci al da siguiente cerca de la plantacin. Como responsable de este crimen se acus a alias Camarn. Le propin a Osorio varios disparos y lo dej abandonado en la carretera, sin percatarse de que segua vivo. La cuenta del tal alias Camarn tambin inclua un atentado contra un lder sindical de Palmas de Cesar. Pero como sola acompaar a los soldados del ejrcito en las requisas indiscriminadas que hacan, nadie se atreva a denunciarlo.

En lo que respecta a El Copey, en 1995 fue desaparecido Rodrigo Rodrguez, presidente de Sintraproaceites en esta seccional, hecho que ocurri en medio de una huelga adelantada por el sindicato. Y un ao despus fue desterrado de la regin Mximo Almenares, lder de esa misma seccional sindical.

Otro hecho violento de tuvo gran impacto en este municipio, fue el asesinato del concejal por la Unin Patritica, Tomas Corts, en agosto de 1995. Un grupo paramilitar irrumpi en su domicilio y, en presencia de su hijo y su compaera se lo llevaron sin un rumbo fijo, para acto seguido prenderle fuego a su vivienda, aduciendo que esta fue adquirida con recursos de la guerrilla. Y como siempre, la fuerza pblica hizo caso omiso de estos operativos paramilitares.

La violencia fue el instrumento de disuasin para los lderes de Sintraproaceites El Copey. Debieron renunciar la programar movilizaciones y huelgas. Durante mucho tiempo los trabajadores dejaron de asistir a la sede de la organizacin por temor al accionar de los armados.

Los nombres de la violencia al corte de 2001

El Sinderh de la ENS informa que entre 1988 y 2001 lista de trabajadores de Indupalma asesinados fue de 20, y 5 fueron desaparecidos, pertenecientes a los sindicatos Sintraindupalma y Asintraindupalma. De esa lista, 5 eran dirigentes sindicales: Pablo Antonio Padilla Lpez, Jos Manuel Madrid, Aquiles Gutirrez Ochoa, Jos Antonio Vega Hernndez, y Fredy Antonio Vergel Torrado. Pero a esta lista hay que agregar 12 nombres ms que figuran en los archivos de Sintraproaceites.

Esta es la lista del Sinderh de la ENS:

 

NombreFechaTipo violacinMunicipioPresuntos responsablesTipo de sindicalistaSigla sindicato
Libardo Vargas Lpez9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Isabel Vargas Coruela9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Mara Esther Pinzn9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Arcesio Pinzn Jimnez9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Jairo Prez Piracon9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Flix Mara Prez9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Hctor Larrota Pinzn9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Antonio Hoyos Hernndez9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
David Daro Gmez9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Jos Arley Bedoya9/04/1988AtentadoSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Jos F. Polo Villalobos9/04/1988HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Humberto Martnez Gualderon9/04/1988HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
ngel Castao Agudelo24/09/1988HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Emilton Rodrguez25/12/1988HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Jos Vega Hernndez27/12/1988HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintraindupalma
Pedro Pez14/01/1989HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Ceferino Cuadros14/01/1989HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Fnix Olmes Estrada29/01/1989HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Juan Giraldo18/02/1989Desaparicin

Forzada

San AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Juan Giraldo18/03/1989HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraindupalma
Aquiles Gutirrez Ochoa4/01/1990Desaparicin forzadaSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalAsintraindupalma
Luis Felipe Blanco27/01/1990HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseAsintraindupalma
Epaminondas Alza27/01/1990HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseAsintraindupalma
Augusto Maldonado15/03/1990HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseAsintraindupalma
Pablo A. Gonzlez23/10/1990HomicidioSan AlbertoParamilitaresTrabajador de baseAsintraindupalma
John Gmez Rueda23/10/1990HomicidioSan AlbertoParamilitaresTrabajador de baseAsintraindupalma
Alirio Muoz12/02/1991Desaparicin

Forzada

San AlbertoNo identificadoTrabajador de baseAsintraindupalma
Jos Manuel Madrid18/04/1991HomicidioSan AlbertoParamilitaresDirigente sindicalSintraproaceites
Rivera Caro Juan2/05/1992HomicidioSan AlbertoParamilitaresDirigente sindicalSintraproaceites
Pedro A. Marn Lamus2/05/1992HomicidioSan AlbertoParamilitaresTrabajador de baseSintraproaceites
Jos de Jess Sanabria4/07/1992HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraproaceites
Wenceslao Marn Gmez27/08/1992HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraproaceites
Jorge Rodrguez de Len20/04/1994HomicidioEl CopeyNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmascost
Gustavo Prada Muoz26/06/1994HomicidioSan MartnNo identificadoTrabajador de baseSintrapalce
Jos del Carmen Ruiz31/07/1994HomicidioSan MartnParamilitaresTrabajador de baseSintrapalce
Roberto Ardila2/05/1995HomicidioSan AlbertoParamilitaresTrabajador de baseSintraproaceites
Elkin Adolfo Ros Vera14/05/1995HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Fredy Vergel Torrado3/08/1995HomicidioSan AlbertoParamilitaresDirigente sindicalSintraproaceites
Toms Cortes Ortega16/08/1995DesaparicinSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraproaceites
Pablo Osorio9/10/1995HomicidioSan AlbertoNo identificadoTrabajador de baseSintraproaceites
Esteban Arnulfo Ortiz22/11/1995HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Sixto Caicedo Beleo22/11/1995HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Esteban Arnulfo Ortiz22/11/1995TorturaSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Sixto Caicedo Beleo22/11/1995TorturaSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Jos R. Tobn Giraldo3/01/1996HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Gonzalo Gmez Cervantes11/04/1996AtentadoValleduparNo identificadoTrabajador de baseSintrainagro
William Javier Pinzn24/04/1996HomicidioSin precisarNo identificadoTrabajador de baseSintrainagro
Jos Fuentes Caicedo24/05/1996HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
Gustavo Aguilar Roa24/05/1996HomicidioSan AlbertoNo identificadoDirigente sindicalSintrapalmas
lvaro Linero Arvalo12/11/1996HomicidioEl copeyParamilitaresTrabajador de baseSintrapalmas
Jorge Eliecer Charris12/11/1996HomicidioEl copeyParamilitaresTrabajador de baseSintrapalmas
Barn Orozco19/01/1997HomicidioEl copeyNo identificadoTrabajador de baseSintrapalmascost
Ismael Ortega Pez20/10/1998Desaparicin forzadaSan AlbertoParamilitaresDirigente sindicalSintrapalmas
Jairo Cruz26/10/1998HomicidioSan AlbertoParamilitaresDirigente sindicalSintrapalmas
Pablo A. Padilla Lpez12/02/2001HomicidioSan AlbertoParamilitaresDirigente sindicalSintraproaceites
Juan Gmez Prada1/05/2003HomicidioSan MartnNo identificadoDirigente sindicalSintrainagro

Fuente: http://ail.ens.org.co/cronicas/como-el-paramilitarismo-asesino-sindicalistas-e-impacto-las-relaciones-laborales-en-el-sur-del-cesar/



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