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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2018

La libertad de creacin, la nueva Constitucin y el Decreto 349

Julio Csar Guanche
OnCuba


ElAnteproyecto constitucionalpropone dos contenidos a la vez: la libertad de creacin artstica y el respeto de esa creacin a los valores de la sociedad socialista cubana.

La formulacin contiene un cambio importante respecto al artculo 39 ch) de la vigente Ley de leyes, que establece: es libre la creacin artstica siempre que su contenido no sea contrario a la Revolucin. Las formas de expresin en el arte son libres.

El Anteproyecto cambia la regulacin, pero mantiene una cuestin preocupante: la creacin artstica supone aprobacin por la moral socialista. Para empezar, no considera que la relacin entre arte y moral siempre es conflictiva, y muchas veces dicotmica.

En los 1950,Aullido, de Allen Ginsberg yEl amante de lady Chatterley, de D. H. Lawrence fueron sometidos a juicios por obscenidad. En cambio,Lolitano lleg a los tribunales. Para ms de un crtico, el libro de Nabokov era el ms perverso. En su juicio, Ginsberg declam versos pornogrfico-fecales, yaullcontra elestablishment comprometido con la guerra de Viet Nam. El fallo, no obstante, fue favorable al libro, que invoc sus valores artsticos y la defensa de la libertad de expresin.

En la primera mitad del XX, un marxista cubano deca que el blues y el jazz han rodado por el mundo de manera indigna, arrastrndose por todos los antros, pasando de mano en mano, alcoholizados y prostituidos, vendiendo su alma y su cuerpo por dinero. Prez Prado y Benny Mor fueron considerados vulgares. La moral dominante los criticaba, aunque ciertamente ninguna ley los prohibi. Para su suerte y de nuestra cultura, Arsenio Rodrguez no tuvo que privarse de darle su buena yuca a Catalina.

En los 1990, la timba tambin fue considerada vulgar. Hoy Jos Luis Corts ha agradecido a los muchachos del reguetn porque,comparados con ellos, [l] es Shakespeare. El Tosco recibi el Premio Nacional de Msica, pero se cumpli laprofeca de Gente de Zona: ustedes que decan que al reguetn le quedaba poco, ustedes estn mal, ustedes estn locos.

En materia de arte y moral, se cumple el dicho: no escupas para arriba.

La relacin entre el Derecho y la moral no es menos problemtica. No existeunamoral social. La moral socialista cubana incluye hoy versiones contradictorias sobre el artculo 68 del Anteproyecto. Una zona de socialistas combate la moralidad del matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras otra lo defiende como igualdad de derechos.

La moral y el Derecho no son lo mismo. La moral tiene una insoslayable dimensin individual. Que sea un mbito interior no reduce su importancia: es clave en lo que somos. El Derecho se ocupa de las implicaciones de los comportamientos. La moral no impone otras obligaciones que las generadas por su aceptacin. El Derecho es obligatorio.

Pongo un ejemplo sobre su diferencia. Respecto al sexo, la posicin del misionero ha sido considerada sexista, porque afirma la moralidad del sometimiento femenino. Sin embargo, el Estado no puede regular las posiciones aceptables en la cama, como s puede legislar sobre la violacin dentro del matrimonio y sobre las condiciones del trabajo sexual.

An reconociendo la diferencia, estn conectados: la lucha por incorporar criterios razonables de moralidad en el Derecho, y la crtica al Derecho existente desde criterios morales, gener una potente reflexin crtica de signo progresista a partir del siglo XX.

En ese sentido, la Constitucin boliviana, reconocida como uno de los referentes del Anteproyecto cubano, proclama que los valores a defender son lospropios de la Constitucin,no los de la sociedad. Tambin asigna valores alEstado. Se trata de un tipo de valores universales, no imponibles a una parte de la sociedad sobre otra. Conmina a su ejercicio y los hace exigibles por parte del Estado.

El Anteproyecto confunde estos temas y acoge una versin conservadora de la relacin entre moral y Derecho.

El 349

ElDecreto 349se ha aprobado en medio del debate constitucional, sin esperar a la aprobacin de la nueva Carta Magna. No es un asunto menor. Se ha anunciado de modo oficial que se le aadirn normas complementarias. Aqu me limito al texto del Decreto, porque al momento de terminar este artculo no se han hecho pblicas sus posibles adiciones y modificaciones.

En aos recientes, periodistas han demandado una ley de prensa. En su lugar, fue aprobada unaPoltica de Comunicacin. Los cineastas demandaron una ley de cine que no fue aprobada, pero algunos de sus contenidos pasaron a formar parte de una nueva poltica hacia el sector. Ni el cuentapropismo ni las cooperativas han sido regulados por ley.

As, se constata la preferencia por polticas potestad de los decisores antes que por leyes con intencin de transparencia y regularidad hacia todos. Tal preferencia no dignifica el papel de la ley y del Derecho, zonas esenciales del ecosistema constitucional.

Optar por un decreto sobre un tema alegadamente parcial la circulacin del arte en lugar de una ley general en materia de cultura, hace parte del problema.

El Decreto 349, como es de desear, combate discriminaciones e invasiones del espacio pblico contra quienes difundan msica o realicen presentaciones artsticas en las que se genere violencia con lenguaje sexista, vulgar, discriminatorio y obsceno. Tambin busca proteger el ejercicio comercial de los artistas frente a los que se califican de intrusos.

Al mismo tiempo, contiene cuestiones problemticas, ya cidamente debatidas.

El Decreto otorga al funcionariado gran poder de definicin sobre lo correcto: al papel de los inspectores que regula el Decreto se suma que solo concede como instancia administrativa de apelacin al propio Ministerio de Cultura (art. 10.2), el mismo rgano institucional que ha tomado la medida apelada.

Los defensores del Decreto 349 afirman que solo regula el mbito de la circulacin de los productos culturales, y que no afecta la creacin artstica. En el anlisis de Marx, partir del mercado en lugar de la produccin es una forma de mistificar la realidad. Pensar que se puede producir arte, como algo separado de su circulacin, es imaginar que la caa se convierte en azcar por obra de la inspiracin.

Es conflictivo el concepto de cultura que el 349 maneja. La cultura no es un reservorio exclusivo de virtudes que deban protegerse frente a las antivirtudes. Desde los 1930, Gramsci y Maritegui elaboraron nociones complejas sobre la cultura popular, identificando en ella aspectos tanto progresivos como retardatarios.

Proteger un solo perfil de la cultura un carcter fijo de ella, sea con intenciones buenas u horribles tiene a menudo bases clasistas y racializadas, junto a su enorme carga de subjetividades. En ello, ha hecho parte histricamente de polticas contrarias a la pluralidad cultural, que a su vez limitaron la diversidad social y poltica.

La cultura cubana no surgi en una escuela, aunque el sistema escolar le sea muy importante. Surgi en el barracn, en la manigua, en el presidio de caas amargas del latifundio y en los campos, ciudades, repartos y solares abiertos al trabajo, al comercio y a las mltiples formas de luchar por la vida, construyendo en el proceso sentidos para ella.

Es una antigua discusin. En defensa de Chano Pozo, Amado Trinidad deca en 1945 que aunque sea vetada por los aristcratas, la conga y la rumba; los Arsenio Rodrguez crearn su Bruca manigu; los ico Saquito, su Compay gallo; los Miguel Matamoros, El que siembra su maz.[1]

Tampoco es un pasado que solo debeprotegerse: se recrea continuamente, se impugna a s misma y se transforma en puja con su contexto. Necesita de las instituciones, pero su importancia la hace ms compleja que las necesidades de su administracin.

En el Decreto, lo vulgar e inaceptable con todos los problemas que supone definir lo vulgar queda representadocomo un otrode la sociedad cubana. No se trata de renunciar a los valores ni a defender eltodo vale.El problema es quin, cmo y para qu se definen los valores correctos.

Moralizar la diferencia, y traducirla a una batalla entre valores correctos e incorrectos, abre la puerta a la exclusin de la discrepancia. Con ella, ganan los buenos. Los malos losotros no merecen. As, la cultura milita a favor de la desigualdad, no en su contra. Pero el reguetn no crea marginalidad: la representa. Esta se crea por las desigualdades y la falta de oportunidades. Combatir el reguetn no es combatir la desigualdad.

El Decreto legitima la censura por criterios morales. La moral es el argumento ms antiguo para la censura, pero siempre cumple funciones polticas, que involucran intereses y situaciones de poder. Por supuesto, est lejos de ser un problema exclusivamente cubano.

Robert Darntonha explicadocmo los Estados dieran forma a la literatura a travs de la censura. Su libro termina con un alegato sobre el presente: especialmente ahora, cuando el Estado puede estar viendo cada movimiento que hacemos, necesitamos defender la libertad de expresin incluso si puede ser tachada de fe devocional.

Tengo razones para defender esa fe tambin para Cuba y verla plasmada en la nueva Constitucin como un derecho fundamental.

Aado que los derechos son limitables: no son prerrogativas concedidas, digamos, aLeo Brouwero aChocolatepara modelar el mundo a su exclusiva imagen y semejanza. Eso los convertira meramente en dspotas. Pero los derechos de ambos, como los nuestros, no pueden depender de la moral, como tampoco se pueden plebiscitar.

Nota:

[1] Amado Trinidad: Con permiso de La Ctedra, en Ecos de la RHC Cadena Azul, ao 5, no. 40, La Habana, abril de 1945, p. 5. La cita aparece enChano Pozo. La vida. (1915-1948),de Rosa Marquetti, libro que, a propsito, recomiendo enfticamente.

Julio Csar Guanche es un jurista y filósofo político cubano muy representativo de una nueva y brillante generación de intelectuales cubanos partidarios de una visión republicano-democrática del socialismo.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/la-vida-de-nosotros/la-libertad-de-creacion-la-nueva-constitucion-y-el-decreto-349/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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