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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2018

El movimiento ha puesto la cuestin social en el centro del debate
Las primeras lecciones de los chalecos amarillos

Jacques Sapir
Krtika


El artculo de Jacques Cotta, que recomiendo a todos que lean [1], es una reflexin sobre la naturaleza de los chalecos amarillos y su movimiento. Abre un importante debate y hace una significativa contribucin a esta necesaria discusin. Por mi parte expongo aqu algunas reflexiones sobre las posibles consecuencias de este movimiento.

Conciencia de la fuerza colectiva.

Un movimiento social, siempre debe ser recordado, ante todo cmo una experiencia colectiva en la cual individuos aislados toman conciencia de su fuerza una vez que estn reunidos.

Una frase escrita por Karl Marx en el 18 de Brumario de Louis Bonaparte explica que pasa con la fragmentacin social en la poblacin: Los campesinos parcelarios forman una masa inmensa, cuyos individuos viven en idntica situacin, pero sin que entre ellos existan muchas relaciones. Su modo de produccin los asla a unos de otros, en vez de establecer relaciones mutuas entre ellos [] Unas cuantas parcelas forman una aldea, y unas cuantas aldeas, un departamento. As se forma la gran masa de la nacin francesa, por la simple suma de unidades. Para ser grfico, si las patatas se juntan en un saco forman solo un saco de patatas que siguen aisladas una de otra [2].

Muchos historiadores y socilogos han coincidido con esta observacin para referirse a diversos movimientos sociales de otros tiempos (desde la Revolucin de 1789 hasta el movimiento contra los proyectos de Alain Jupp en 1995, pasando por supuesto por 1936 y 1968). Sin embargo, elmovimiento social de los chalecos amarillos, tiene particularidades que aportan una experiencia colectiva a personas estaban a priori en las antpodas o separadas por sus intereses particulares.

La gran mayora de los participantes que iniciaron este nuevo movimiento pertenecen a profesiones liberales, son pequeos comerciantes, pequeos empresarios, o son trabajadores uberizados, sujetos precisamente a la uberizacin del trabajo de la que tanto se ha hablado. Ms tarde se le han sumado trabajadores y jubilados. El ambiente de vida de estas personas es de aislamiento en el contexto de su trabajo: es la llamada Francia periferica, compuesta por pequeas ciudades y urbanizaciones construidas en el campo, analizada por Christophe Guilluy [3].

La existencia de estas poblaciones est marcada por una importante ausencia de servicios pblicos, que dejan a estas personas dependientes de sus medios de transporte individuales. La combinacin del aislamiento en su actividad productiva y del aislamiento del lugar de su residencia produjo que estas personas sean prcticamente invisibles pero tambin las saco de la vida poltica y asociativa. Y aunque mucho se ha dicho sobre la votacin de Marine Le Pen en estos sectores, lo nico cierto y verificable es que una gran mayora de estas personas han sido abstencionistas.

El movimiento los puso en contacto con otras personas. Las famosas ocupaciones de las rotondas (que el Sr. Castaner desea desalojar) han sido lugares fantsticos de reunin y construccin de una identidad poltica colectiva. Como es lgico las decisiones en estas rotondas no todas fueran consensuadas. Existen como en todos los movimiento divergencias de opinin entre los ms combativos y los ms moderados.

Las diferencias y discrepancias son normales en todo movimiento, pero la existencia de estas diferencias es posterior a la experiencia colectiva que a los chalecos amarillos les ha dado una particular identidad. Tambin han experimentado la fuerza del movimiento, una fuerza que ha doblegado a un gobierno que se haba mostrado hasta ahora intratable, ya sea en las reformas del Cdigo de Trabajo o en la transformacin de Ferrocarriles del Estado.

Sin embargo, las victorias obtenidas, aunque sean insuficientes, son sustanciales en comparacin con lo que han logrado la lucha contra de la ley laboral o de los trabajadores ferroviarios. Estas victorias tambin han socavado la capacidad de Emmanuel Macron y su gobierno para abordar las pensiones y el seguro de desempleo.

Los chalecos amarillos son los primeros, y por el momento los nicos, que han descarrilado el programa neoliberal en Francia. Sus victorias, incluso parciales, tienen un poder de aceleracin sobre otras reclamaciones. Esto es as ya, con las reivindicaciones de la polica [4] y, ocurrir maana con otros sectores sociales.

El resurgimiento de la cuestin social

A esto hay que aadir un segundo punto importante: el movimiento de los chalecos amarillos ha provocado el resurgimiento de la cuestin social como un tema importante de la poltica. Recordemos lo que debatamos en septiembre: pasamos de la reforma constitucional a la reforma de las pensiones. El movimiento ha vuelto a poner la cuestin social, y dentro de ella la cuestin de los salarios, en el centro del debate.

Por supuesto, la cuestin social nunca ha sido completamente dejada de lado. Las manifestaciones contra la primera ley laboral (Khomri), la de los trabajadores del ferrocarril o las acciones contra la segunda ley laboral mostraron la permanencia de esta cuestin. Pero la lucha por el poder de compra, contra la pobreza (en que viven millones de franceses) haba sido eclipsada, incluso reemplazada por cuestiones como el matrimonio entre l mismo sexo.

De manera ms general, (y aqu debemos volver al primer gobierno de Jacques Chirac y a la movilizacin contra la reforma de Jupp) la cuestin social haba sido marginada en el debate poltico. Por lo tanto, es una gran hazaa que los chalecos amarillos hayan logrado poner de nuevo en el centro de la vida poltica francesa la cuestin social.

La fuerte presencia de mujeres que hicieron los primeros vdeos de los chalecos amarillos- como su decisiva actividad en las rotondas, tambin es un indicio de la profundidad de la cuestin social y de su urgencia actualizada.

Se dir, y esto no es falso, que el movimiento es solo a una parte de los franceses. En efecto, los estratos sociales que forman la base de los chalecos amarillos son, hasta ahora, los franceses invisibles, los que trabajan, con frecuencia, al borde de la miseria, o los jubilados, cuyas condiciones de vida son cada vez ms desastrosas. Estos franceses invisibles tambin son en su mayora trabajadores precarios.

La irrupcin de la escena poltica y en la escena meditica de estos invisibles ha tenido el efecto de una conmocin, y sus demandas han trastornado las agendas establecidas por las elites polticas. Esta conmocin y agitacin se debe en gran parte al apoyo abrumador que el movimiento ha recibido de la opinin poltica. [5]

El resurgimiento de la cuestin social tambin ha tomado la forma de una insurreccin, pues la violencia acompa muchas de las manifestaciones. No slo hemos visto los llamados rompedores (que son pequeos grupos extremistas de derecha o de izquierda) cuya importancia ha sido aumentada por los medios, tambin hemos presenciado que la violencia ha sido una expresin vital de la enorme furia acumulada por estos franceses invisibles.

Esta furia tom por sorpresa al gobierno y al presidente de la Repblica, obligndolo a retirarse del campo de batalla y a poner en prctica medidas que molestan a su sustento poltico ( el gobierno tuvo que ceder contra la opinin de su propia mayora parlamentaria) [6].

Una vez ms, hemos tenido la demostracin que un movimiento social fuerte puede obtener importantes avances y que la violencia, cuando es legtima, de ninguna manera, distorsiona al movimiento.

Cul es el futuro para los sindicatos?

El regreso a la centralidad poltica de la cuestin social se ha hecho, y hay que enfatizarlo, sin las organizaciones sindicales. Este punto es importante. No se trata de evocar traiciones sean reales o supuestas del liderazgo sindical, porque una explicacin de este tipo no agota las respuestas.

Los sindicatos, no slo se han debilitado por el desprecio de este gobierno, tambin se han desacreditado por las derrotas que sufrieron en movilizaciones anteriores. Todo esto es cierto, pero es insuficiente para explicar que est pasando.

Entonces, es necesario reconocer que entre los chalecos amarillos hay, relativamente, pocos empleados y, por lo tanto, pocas personas potencialmente sindicalizadas. Esto sin duda explica lo poco que pueden hacer los sindicatos ante un movimiento de este tipo. Sin embargo este punto tampoco explica el porqu un levantamiento popular ha dejado fuera de juego a los sindicatos.

Sigamos con las hiptesis. Los sindicatos son organizaciones cuyo papel institucional tiene lugar en circunstancias normales, habitualmente en el espacio de las negociaciones colectivas. Pero el movimiento de los chalecos amarillos corresponde precisamente a una situacin donde no existe esa normalidad. Por lo tanto, los sindicatos quedaron desfasados, como ocurri en 1968, cuando comenz la huelga general, y como sucedi en 1936.

Pero, vayamos un poco ms lejos: la revolucin rusa comienza en febrero con una manifestacin espontnea de mujeres; una protesta a la que se oponen los sindicatos y los partidos de oposicin (ilegales). En ese momento la desaparicin, al menos temporal, de cuerpos intermedios como los sindicatos, fue una cuestin fundamental para el avance de la revolucin.

Otra cuestin excepcional en los chalecos amarillos es su gran desconfianza, incluso su oposicin, en principio, a los cuerpos intermedios. Naturalmente, refleja tanto los fracasos ​​de los sindicatos, como el hecho que muchas personas nunca se han sindicalizado. Sin embargo, ms all de esas desconfianzas, existe un inmenso deseo de auto organizacin y de democracia directa.

Uno de los posibles resultados de los chalecos amarillos es el nacimiento de nuevas organizaciones; mitad sindicato (cuando aborden cuestiones que tradicionalmente pertenecen a la cultura sindical), y mitad poltica (como una reaccin de insatisfaccin ante los partidos polticos existentes).

La forma de estructuracin espontnea, alrededor de las rotondas, indica un fuerte sentimiento basista y confiere al movimiento una buena parte de su capacidad de recuperarse, para prolongar de esta manera, la movilizacin a lo largo del tiempo.

Ciertamente, no es casual que el Ministro del Interior se haya dirigido especficamente a la organizacin alrededor de las rotondas. Ms all de los problemas de seguridad, que existen pero que se utilizan como pretexto, est el miedo del Ministro del Interior a una nueva forma de organizacin capaz de arraigarse en el pueblo.

Razones para un impacto duradero

Por lo tanto, hoy est claro que el movimiento tendr un impacto duradero en la sociedad francesa. Esta evidencia es aceptada incluso por la mayora de los editorialistas en la prensa oficial . Pero, ms all del lugar comn, es necesario cuestionar las razones subyacentes de este impacto o, ms precisamente, las diversas formas que tomar este impacto.

La primera razn, como se ha dicho, es que individuos anteriormente aislados descubren que en comn poseen una fuerza capaz de doblegar un gobierno. La comparacin entre este resultado y los fracasos de movimientos sociales anteriores es simplemente espectacular. Incluso si este movimiento se divide, lo que en cierto modo es posible, esta memoria y esta leccin permanecern en la conciencia colectiva.

En los prximos aos, experimentaremos el mismo nivel de actividad poltica y social que conocimos despus de mayo de 1968. Sin embargo este nivel adquirir nuevas formas porque, a diferencia de mayo del 68, hoy no hay organizaciones (partido o sindicato) capaz de supervisar la actividad de los chalecos amarillos.

El segundo tema esta referido a un aspecto ms profundo en la historia social del siglo XIX y principios del siglo XX. El movimiento de los chalecos amarillos, a travs de la experiencia de las rotondas, ha regresado a formas de organizaciones horizontales y locales.

No se debe olvidar que en los inicio de los sindicatos , exista una cantidad de conflictos entre los partidarios de una organizacin horizontal (las mutuas de trabajo) y los defensores de una organizacin ms vertical, por ramas de actividad. Esta segunda tendencia fue ganando terreno gradualmente, y hoy en da todos los sindicatos trabajan principalmente a travs de federaciones por actividad.

Esta forma, era necesaria en un momento en que la economa estaba organizada en torno a unas pocas ramas que formaban el corazn de la actividad productiva (construcciones, minera industrias mecnicas, del automvil, etc,). Hoy en da esto no es as. Esta forma de organizacin est probablemente desfasada o al menos es claramente insatisfactoria.

Otro de los desafos para el movimiento es mantener las estructuras locales, reuniendo a TODOS los trabajadores, independientemente de su actividad o de su estado. Las federaciones sindicales actuales deben tomar nota de este cambio y comprender que deben dar paso a otras formas de asociarse, en las que los nuevos activistas sociales van ha participar legtimamente en su organizacin . El impacto de los chalecos amarillos se sentir, de todas maneras, en los centros sindicales. Estos tendrn que estar a la altura o desaparecer.

La tercera razn radica en el surgimiento de una voluntad de democracia directa. Todo el mundo en Francia ha notado la importancia cardinal que tiene para los chalecos amarillos el Referndum de Iniciativa Ciudadana (RIC). Esto dice mucho sobre la situacin de la sociedad actual .

El descrdito que hoy golpea a la democracia representativa es profundo. Uno debe ya preguntarse si no es irremediable. Su origen radica en la gran similitud de programas y acciones de partidos de derecha y de izquierda en el marco vinculante de la Unin Europea y el euro. Lo que algunos llaman el partido nico del euro.

La expresin ms descarada de esta similitud fue cuando diputados y senadores de derecha y de izquierda votaron en el Congreso la ratificacin del Tratado de Lisboa, que recuper el texto rechazado por una gran mayora ciudadana en el referndum de 2005 realizado en Francia.

Esto es un pecado que la clase poltica francesa no ha terminado de expiar. El RIC plantea una oposicin frontal con esta clase poltica que se comporta cada vez ms como una casta. Por tanto, cada nuevo ataque contra el RIC solo puede reforzar la voluntad de la gente por frmulas de democracia directa que trate temas que NO estn limitados de antemano por las lites.

Cualquiera intencin de controlar indebidamente la agenda poltica refleja, de hecho, un sentimiento profundamente antidemocrtico [7]. El campo abierto por el RIC no debe ser limitado por adelantado. Al contrario, debe dar lugar a un debate real y la campaa no debe ser inferior a 3 meses.

La realizacin del Referndum de Iniciativa Ciudadana delimitar el grado de oposicin que har la clase poltica al movimiento de los chalecos amarillos . Pero, dado el apoyo que sigue disfrutando este movimiento, en la opinin pblica, la reaccin de las lites parece propensa a ser una lucha sin perspectiva.

El movimiento de los chalecos amarillos no ha terminado. Sus formas evolucionarn. Se plantearan cada vez ms la cuestin de la Unin Europea y al euro. Pero su impacto ya es considerable en la sociedad francesa, tanto en las instituciones como en la vida poltica.

La nica incertidumbre radica en el tiempo que tomar el movimiento para cristalizar los cambios que ya ha producido.


*Versin resumida del artculo de J. Sapir.

Notas

[1] http://la-sociale.viabloga.com/news/gilets-jaune s-lutte-des-classes-elections-et-speculation

[2] Marx K., The 18th Brumaire of Louis Bonaparte , Paris, Editions Sociales, 1969.

[3] Guilluy C., Francia perifrica: Cmo sacrificamos las clases populares , Pars, Flammarion, col. Champs, 2015.

[4] https://www.20minutes.fr/company/2400463-20181220-interieur-syndicats-trouvent-accord-revalorisation-salariale-polices

[5] Ifop-Fiducial para CNews y Sud Radio Etiquetas opinin, La mirada de los franceses en el movimiento de los Yellow Jackets y sobre las alternativas a Emmanuel Macron , noviembre de 2018 y la encuesta BVA https: // galera .mailchimp.com / 9159d767cdbf427eb1c520474 / archivos / b1249d2d-71f7-40b8-98a7 c1a976a9eb4b / Rapport_de_rsultats_BVA_Orange_La_Tribune_RTL_Baromtre_politique_Vague_117_Novembre_2018.pdf

[6]https://www.francetvinfo.fr/economie/transports/gilets-jaunes/gilets-jaunes-apres-discussion-avec-les-parlementaires-le-gouvernement-maintient-finalement-toutes-les-mesures-annoncees -in-novembre_3106829.html

[7] S. Holmes, Reglas de mordaza o la poltica de omisin, en J. Elster & R. Slagstad, Constitutionalismand Democracy , Cambridge University Press, Cambridge, 1993 (1988), pp. 19-58

Fuente original: https://kritica.info/las-primeras-lecciones-de-los-chalecos-amarillos/


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