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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2018

Entrevista a Olivier Besancenot sobre el movimiento de chalecos amarillos
"Se trata de una verdadera sublevacin"

Josu Egireun
Viento Sur


[Como dice Grard Mordillat (realizador de TV, cineasta y escritor), "la lucha de los chalecos amarillos es una lucha de clases, un conflicto de odio social (). Y frente a l, "se ha movilizado todo el aparato represivo al servicio del dios-Beneficio. () El rey est desnudo" (Telerama 10/12/2018).

Tres semanas despus de su primera movilizacin y cuatro fines de semana movilizndose nacionalmente, el movimiento de los chalecos amarillos, que concentra sobre l la arrogancia y el desprecio de clase y una represin indita, ha hecho retroceder por dos veces al gobierno. La primera con el anuncio, el 4 de diciembre, del Primer Ministro de congelar la aplicacin del impuesto sobre el gasleo durante 6 meses; la segunda, con las medidas anunciadas el 10 de diciembre por E. Macron que, sin embargo, no han logrado calmar la ira de los chalecos amarillos ni convencer a la mayora de la poblacin que les apoya.

Desde el inicio del movimiento no han sido pocas las dudas sobre el mismo en el seno de la izquierda poltica y social: movimiento impulsado por la extrema derecha, anti-ecologista (por exigir la supresin del incremento del impuesto sobre el gasleo)

Dudas que se han ido disipando a partir de la confluencia a nivel local de colectivos sociales y sindicales con los chalecos amarillos y tambin la jornada de movilizacin contra el cambio climtico el pasado 8 de diciembre. Y que se disipan an ms con el sondeo de France 2 TV (11/12/2018) sobre sus preferencias polticas y sus preocupaciones: 33% ni de izquierdas ni de derechas, 15% extrema izquierda; 5,4% extrema derecha, con dos reivindicaciones en cabeza: el poder de compra y la reduccin de impuestos, apareciendo la inmigracin entre las ltimas de las preocupaciones. Y, cosa remarcable, se trata de un movimiento mixto en el que por primera vez en Francia, est compuesto al 50% por mujeres y hombres

Un movimiento que construye sur propia gramtica y que ser preciso ir aprendiendo y dialogar con ella. Un movimiento que estas ltimas semana ve cmo el movimiento obrero comienza a movilizarse de forma balbuciente (el da 14 la CGT ha convocado una jornada de movilizacin general que en algunos departamentos como Ile-de-France cuenta con el apoyo de FO, FSU -sindicato mayoritario de la funcin pblica-, Solidaires y la Unef -sindicato estudiantil) y la juventud de institutos lleva ya una semana de movilizacin dura (y duramente reprimida) con huelgas y bloqueos de centros escolares. A ello se suma que ayer mismo en Nanterre la universidad comenz a moverse con una asamblea de 3.000 estudiantes Josu Egireun]

Cmo valoras las propuestas realizadas por Macron en su mensaje a la nacin?

Es la segunda vez que el gobierno da marcha atrs tras el anuncio de la retirada del impuesto sobre carburantes anunciado el da 4; ahora cede sobre el incremento de la Contribucin Social Garantizada (CSG) 1/ que impuso en enero de 2018 [pas del 6,6 al 8,3%], lo que da mucha confianza a todo el mundo que se moviliza porque se empieza a ser consciente de que la lucha paga. Ahora bien, las medidas anunciadas son muy escasas y llegan muy tarde; y, sobre todo, hay mucho humo y triquiuelas: por ejemplo, el anuncio de incremento de 100 del SMIC (SMI) no se corresponde a la realidad, porque no se trata de un incremento neto del SMIC, sino de un incremento de la prima de actividad 2/ a cargo de las y los contribuyentes; as pues, no se trata de un incremento del SMIC, sino de una prima, lo que de hecho cabrea an ms a la gente y, por ello, la movilizacin va a continuar.

Un chaleco amarillo de Rennes define al movimiento como "la gota de gasolina que desborda el depsito lleno". De qu movimiento estamos hablando cuando hablamos de los chalecos amarillos?

Creo que se trata de una verdadera sublevacin, an no es una sublevacin masiva, mayoritaria, pero es una verdadera sublevacin; no se trata de una movilizacin social tradicional. De entrada, es un movimiento que sale a la ofensiva. En Francia no conocamos hasta ahora un movimiento generalizado que saliera a la ofensiva desde 1968; un movimiento que exigiera, de una forma u otra, el incremento de los salarios y la reduccin de los precios, es decir, el reparto de la riqueza. No se trata de un movimiento que sale a la defensiva contra tal o cual contrarreforma gubernamental, sino de un movimiento a la ofensiva.

Por otra parte, se trata de un movimiento totalmente heterogneo, producto de una sublevacin que parte de las entraas de la sociedad y que no viene, ni mucho menos, de las organizaciones tradicionales; un movimiento que ha cristalizado toda la rabia e indignacin acumuladas en la sociedad; un movimiento en el que cristalizan todas las movilizaciones precedentes y toda la clera que hasta ahora no se haba traducido en movilizacin; en efecto, se trata de la gota de agua que ha desbordado el vaso.

A lo largo de estas tres semanas de movilizacin llama la atencin la determinacin del movimiento, su radicalidad, pero al mismo tiempo su funcionamiento democrtico, horizontal y la capacidad de haber organizado ya 4 jornadas de movilizacin nacional. Tambin la politizacin de quienes actan como portavoces, teniendo en cuenta que se trata de gente sin experiencia poltica previa alguna.

De entrada hay que sealar que la forma como se trata meditica y polticamente el conflicto, la movilizacin y a las y los actores del movimiento ilustra una arrogancia de clase, similar al desprecio que conocimos en Francia durante el referndum sobre el Tratado Constitucional Europeo en 2005 3/. Ahora bien, frente a ello asistimos a una verdadera politizacin de la gente. En Francia ahora mismo hay decenas, miles, puede que centenas de miles de personas en vas de politizarse en un tiempo rcord. El reto est que por nuestra parte, de parte del movimiento social y poltico en Francia, acompaamos ese movimiento para que tenga una expresin lo ms anticapitalista posible. Ahora bien, somos conscientes que no escapamos al aire de los tiempos, a las maniobras y a los intentos de acapararse del mismo por parte de la extrema derecha. Este es un problema que est ah, presente, y que forma parte del escenario. Por ello la confluencia que se est operando por abajo, a nivel local, entre los chalecos amarillos y los movimientos sociales es uno de los elementos de respuesta muy importante a los intentos de manipulacin de la extrema derecha.

La determinacin, la radicalidad, la combatividad, el grado de tensin de cientos de personas, las barricadas en los Campos Elseos nos traen a la memoria una historia subterrnea (de revolucin, de huelgas generales) en Francia y tambin nos remiten a las derrotas del movimiento obrero tradicional de los ltimos 15 o 20 aos. Antes, la confrontacin no iba ms all de un determinado grado y se pensaba que haba desaparecido de la conciencia colectiva. En realidad no es as; incluso quienes no participan en estas movilizaciones son conscientes del callejn sin salida en el que se encontraban las formas tradicionales de lucha.

Pero tambin podemos estar asistiendo al intento de querer resolver los problemas de fondo [crear una relacin de fuerzas para ganar] a travs de un atajo [la radicalidad de las acciones], en el sentido de que determinadas modalidades de accin podran solucionar los problemas de fondo. Ahora bien, no hay atajos. Para hacer retroceder a Macron hace falta ser numerosos, superar las cifras de movilizacin actual, romper el techo de cristal 4/, que tambin existe para este movimiento de los chalecos amarillos.

Hoy nos enfrentamos a un problema que conocemos en Francia durante estos ltimos aos: el que haya centenares de miles de personas que participan en las movilizaciones pero que no van ms all. En este movimiento, la novedad es que cuentan con el apoyo del 70% de la poblacin. Asistimos a un escenario parecido al que vivimos en Francia en 1995; lo que definamos como hacer huelga por delegacin [es decir, un 10% se moviliza y un 70% que se contenta con darle su apoyo]. Y lo que es necesario es que en un momento dado esa delegacin se transforme en accin colectiva porque es la nica forma de hacer retroceder realmente a Macron.

Cmo ha sido posible que este movimiento haya logrado en tres semanas hacer retroceder al gobierno y que, por ejemplo, en 2010 millones de personas en la calle movilizndose contra la reforma de pensiones no lo lograran?

Porque aqu asistimos a un fenmeno de agregacin potencial que ha asustado al gobierno. En esta movilizacin se habla mucho de Pars [de los enfrentamientos violentos], pero lo fundamental est en esos sectores que actan conjuntamente un tanto por todas partes: gente jubilada, asalariada, parada, estudiante (la movilizacin en institutos iniciada hace una semana que contina movilizndose); en particular, la juventud, una juventud que da miedo al gobierno. Hay que sealar el carcter casi semi-insurreccional en lo que tiene que ver con las consignas y la visibilidad que asume el movimiento Yo jams he conocido movilizaciones como estas: miles de personas que quieren ir al Elseo como, me imagino, en su poca los campesinos se rebelaban contra el seor yendo al Castillo del seor para exigirle cuentas. Eso pesa mucho en la situacin.

Vistas las primeras reacciones ante los anuncios del Presidente de la Repblica, la movilizacin tiene todos los visos de continuar, lo que plantea la posibilidad de una crisis social y poltica grande. Una crisis social y poltica que, por otro lado, llega en un momento de ausencia de alternativas a la izquierda

El problema es que a partir de ahora ser necesario reconstruir todo. Asistimos a una crisis poltica de la V Repblica y de la representacin poltica; y es Macron el que paga el plato. Macron que, en cierto sentido, era la ltima respuesta de la clase dominante, aunque no hubiera sido su primera opcin.

Macron se impuso al margen de los partidos tradicionales. Hubo quien se sum a l antes de las elecciones y otros despus. Y desde el principio lanz una ofensiva fuerte contra dos sectores emblemticos del campo social: la juventud estudiantil y las y los ferroviarios. A la juventud estudiantil imponiendo la reforma sobre la seleccin a la universidad y a las y los trabajadores del ferrocarril desmontando el servicio pblico de transporte ferroviario.

El problema es que con la crisis poltica actual no podr seguir por ese camino. Una parte de su campo piensa que Macron est debilitado y que ya no constituye la buena solucin; porque el Macronismo cuando funciona, funciona, pero cuando ya no funciona casi se transforma en un vaco de poder. Durante 10 das Macron ha estado desaparecido y la alocucin de ayer no hace ms que alimentar la movilizacin. Por tanto, la nica posibilidad de que haya perspectivas polticas crebles para el campo del movimiento social y de la izquierda es que este movimiento gane, que se politice y que asegure una determinada representacin poltica de su propio campo.

En cualquier caso, nosotros no creemos que la buena respuesta est en las prximas elecciones; sobre todo en las europeas en las que la izquierda se presenta totalmente fragmentada. Esto va ms all. Es necesario que este movimiento sea un acto fundacional de politizacin de un nuevo campo social y poltico. Con humildad es lo que creo que tenemos que esperar en un primer momento; creo que deberemos examinar a fondo todo lo que no ha funcionado en las distintas experiencias de recomposicin poltica en la izquierda.


Notas

1/ Impuesto establecido por el gobierno socialista de Rocard (1991), en un principio para financiar la Seguridad social y desde 2018 tambin para responder al paro. El incremento de Macron afecto sobre todo a las pensiones: 408 de prdida anual para una pensin de 2000.

2/ Prestacin social creada en 2015 fusionando la RSA (similar a la RGI) y la prima por el empleo (un complemento salarial a la gente con salarios bajos).

3/ Donde quienes apoyaban No al TCE eran tratados como ignorantes, despreciables, porque cmo iban a poder opinar sobre un tema tan complejo desde su pueblerina ignorancia?

4/ Smil con el techo de cristal (lmite invisible) que en los estudios de gnero se utiliza para sealar los lmites invisibles que impiden superar la discriminacin de gnero.


Fuente original: https://vientosur.info/spip.php?article14440



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