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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2018

Su poltica deja un panorama de ruinas, fuera y dentro de Alemania
Por qu se va Merkel?

Rafael Poch de Feliu
CTXT


Merkel ha dimitido este diciembre como presidenta de la CDU. Como mximo en dos aos, cuando agote su actual mandato, tambin dejar la cancillera, a la que no volver a presentarse. Por qu se va? Al fin y al cabo, no era ella la que siempre insisti en la importancia de que los dos cargos, de presidenta del partido y canciller, estuvieran unidos en una misma persona?

Dieciocho aos al frente del partido y trece como canciller son mucho tiempo. Hay sustancia para agotar a cualquiera. Pero esta canciller fallida, an es loada por el mainstream celtbero como la verdadera lder del mundo libre, como lo mejor que nos ha pasado en los ltimos aos y despedida con carteles en los que se lee Gracias, jefa!. En una escala mucho ms pedestre, esta adulacin desde uno de los pases que han sido clara vctima del nacionalismo exportador alemn, recuerda a los largos e histricos cortejos ante los catafalcos de personajes como Franco o Stalin ante los que desfilaban llorosas sus masoquistas vctimas.

La principal cualidad de Merkel era su capacidad de adaptarse a los desmoronamientos. Lo hizo en 1989, cuando se hundi el rgimen de la RDA del que ella era modesto pero inequvoco ladrillo, y lo demuestra ahora cuando entre el aplauso de los necios, Merkel constata el panorama de ruinas que le rodea.

Con el Brexit, ha perdido su principal aliado a efectos de polticas liberales en la UE. Pudo extorsionar sin grandes dificultades a Grecia y a Chipre, pero lo de Italia se anuncia algo ms complicado. En Francia su vasallo Emmanuel Macron est acabado. Una revuelta social va a poner fin a la sumisin que rellenaba desde hace aos el hueco concepto de eje franco-alemn. En la Francia de los chalecos amarillos el merkelato se ha acabado y depende cmo el fenmeno lanzar impulsos amarillos antiausteridad hacia otros pases.

En Europa del Este, antiguos satlites poltico-econmicos de Alemania, como Polonia y Hungra, se han convertido en claros replicantes y ya no le hacen caso. Al otro lado del Atlntico, el propio gran jefe de Washington al que Merkel siempre sirvi con extrema atencin y cuidado, ha enloquecido, no se deja querer y grue. De nada ha servido la fidelidad demostrada al contribuir a la estpida nueva guerra fra con Rusia, tan adversa a los intereses energticos y comerciales de Alemania. Ya no hay aliados a la vista. Es la descomposicin total.

Y qu decir sobre el interior del pas? Ya no funcionan los efectos especiales, ni los recursos de imagen, alguno de los cuales, el de los emigrantes, se volvi contra ella. Su voz pausada, su calma, el dejar el trabajo sucio en manos de subalternos; desde la ignominia griega, hasta la restauracin del militarismo potenciando el Bundeswehr, pasando por los olorosos escndalos de complicidad con los nazis del Verfassungsschutz, su polica poltica, nada de todo eso basta ya para detener la hemorragia.

La mayora de los alemanes pueden compensar la evidencia de la degradacin objetiva de sus vidas, en trminos de bienestar, relaciones laborales y contenido del estado del bienestar, con la idea de que, a pesar de todo, les sigue yendo mejor que a otros en Europa. Sin duda eso es as, pero no impide el incremento de los alquileres y de la gentrificacin , el avance e institucionalizacin de la precariedad, los mini-trabajos y los retrocesos del sistema de pensiones tras su privatizacin, lo que crea un serio problema de jubilados pobres. Una tercera parte de la poblacin alemana sufre directamente esas condiciones y el 19,7% est amenazado de pobreza y exclusin social, solo cuatro puntos por debajo de la media europea (24%). Al final, la consecuente continuidad del nacionalismo exportador caracterstico de esta Europa alemana tampoco ha sido una bendicin para los alemanes. Como consecuencia, el sistema poltico de esa aburrida y conformista granja modelo que ha sido casi siempre la poltica alemana, se resiente.

La erosin del bipartidismo (socialdemcratas-democristianos) de posguerra toca techo. El SPD ronda el 15% en las encuestas. La CDU mantiene el doble pero tambin a la baja, con la aparicin de nuevas fuerzas que le arrebatan electores, Juntos, SPD y CDU ya no llegan al 50% del voto. Y mientras tanto en el Bundestag ya tenemos el mayor grupo de extrema derecha del continente: 92 diputados.

Lo nico que queda a la vista es algo que recuerda a un panorama de ruinas. As que, despus de tantos aos, nada mejor que irse. Abandonar el barco antes de que las vas de agua abiertas se hagan evidentes incluso para los despistados que gritan, Gracias, jefa!.


Fuente: https://rafaelpoch.com/2018/12/19/por-que-se-va-merkel/



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