Portada :: Brasil :: Bolsonaro: amenaza fascista en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2018

Palomas en el basural: evanglicos, obras faranicas y favelas

Ral Zibechi
Brecha (Uruguay)


Cuando los ms pobres emigran de la izquierda y la teologa de la liberacin hacia la derecha y los cultos evanglicos, el progresismo culpa a los medios masivos. No pueden comprender que siguen una lgica diferente, que no son llevados de las narices, como insinan no pocos intelectuales. La vida cotidiana en la favela ensea pragmatismo, para adaptarse a los cambios y a los caprichos de los poderes, en el mismo sentido que los acadmicos se adaptan a las modas del pensamiento. Pero los de abajo, por la simple e imperiosa necesidad.


Viernes de noche en el morro de Timbau, en la megafavela Mar, a unos doscientos metros de la populosa avenida Brasil, siempre atestada de autobuses y coches. Un pequeo grupo de seis personas conversa frente a un minsculo local que ofrece cervezas artesanales. Por la estrecha calle que forma parte del laberinto urbano se afanan motos, coches y transentes que suben y bajan casi rozando las sillas y las aceras. La msica de los locales que se amontonan en la callejuela es tan potente que hablamos gritando.

La msica fuerte incomoda a las clases medias cuando vienen a la favela, comenta Timo, con una sonrisa socarrona y una mirada que pretende incluirnos en la provocacin. Pero la distincin de clases es ms compleja, ya que en los ltimos aos todos sus amigos favelados estn cursando en las universidades federales o del estado. Entre los conductores de coches y de motos despuntan armas, algunas largas, que son portadas con indiferencia, como si el conductor llevara una prenda ms. Nadie se inmuta, ni siquiera cuando un chico hace corcovear la moto en una finta imposible por el escaso espacio.

El ambiente es de fiesta, como todos los das en Timbau. Nadie podra decir que existe la menor preocupacin por el ascenso de Jair Bolsonaro. Slo los que compartimos la mesa hablamos de poltica, los dems se mueven al ritmo lento y cansino de la favela.

Subiendo la cuesta aparece un grupo de personas, varones y mujeres, mestizos y negros en torno a los 30 aos, bien vestidos pero no elegantes, que reparten volantes en todos los comercios. Con amabilidad explican que nos estn invitando a un congreso de jvenes en el enorme espacio de la Asamblea de Dios, tres cuadras ms abajo. El volante es pequeo, pero est muy bien impreso, a todo color, con fotos de las ceremonias religiosas y poco texto.

Un gran coro de 200 jvenes y una bella orquesta estarn adorando a Dios con lindos himnos, puede leerse en el reverso. Usted es nuestro invitado y ser un enorme placer recibir su visita. Luego viene la direccin y los horarios de las misas diarias, que invariablemente son a las 7 de la tarde, cuando la gente retorna de sus trabajos.

Imposible no quedarse pensando en el silencio y el respeto que infunden. Las iglesias evanglicas y pentecostales estn muy arraigadas en la favela, al punto que en el camino hacia la casa de Timo, apenas cien metros cuesta arriba, reparamos en que en el trayecto hay tres iglesias pequeas, tamao garaje, donde media docena de vecinos escuchan msica y conversan. Contrastan con las grandes iglesias, enormes galpones capaces de cobijar a miles de fieles.

En algn momento alguien acerca otro volante, del doble de tamao que el de los evanglicos. Una sopa de letras en blanco y negro, con un discurso ideologizado. Democracia=participacin del pueblo. Bolsonaro=defiende la dictadura=pueblo no participa=trabajador sin derechos, reza debajo de un encabezado donde se lee: La Mar de Trabajadores, que vota en la democracia. No lo firma ningn partido, pero es evidente que se trata de propaganda del PT.

El complejo de favelas bautizado Mar (por marea, ya que est en una zona inundable de la baha de Guanabara) est formado por 15 barrios o favelas en la zona norte de Rio de Janeiro y cuenta con 150 mil habitantes. Timbau fue el primer barrio en ser poblado, hacia 1940, porque estaba en una zona no inundable y tiene cierta altura desde la que se divisan las dems favelas.

Complejo del Alemo

El nio de unos 7 aos huye corriendo bajo la sombra del edificio abandonado que se yergue imponente como un monumento a la nada. Se escuchan cohetes, o disparos, a poca distancia, y el chico llora desconsolado. Algunos vecinos le dicen que se vaya a su casa, pero sus amigos siguen jugando imperturbables.

Desde el Morro da Baiana hay una vista estupenda de todo el Complexo do Alemo, pero tambin de las favelas vecinas, como Mar, ms poblada y extensa. Baiana es uno de los 16 barrios de este complejo de favelas surcadas por cinco morros unidos por un telefrico que ya no funciona. Con 100 mil habitantes, es el segundo conjunto en importancia de favelas de la regin norte de la ciudad. Segn datos oficiales del Instituto Brasileo de Geografa y Estadstica, el Alemo es la regin ms pobre de Rio. Y la ms violenta.

Nos acompaa Leo, un joven de tez oscura que integra el colectivo Ocupa Alemo, en sintona con el Occupy Wall Street pero en clave pobre y afro. Explica que la zona es muy tranquila y que slo se alborota cuando hay guerra entre las bandas de narcotraficantes que se disputan el territorio. Caminando entre cacas de perros y basurales donde picotean las palomas, y en un ambiente de abandono y tristeza gris, comenta la historia del telefrico, que parece un relato extrado del realismo mgico.

El telefrico fue uno de los proyectos estrella de los gobiernos del PT y forma parte del Programa de Aceleracin del Crecimiento (PAC) del estado de Rio de Janeiro impulsado por Dilma Rousseff, lo que le vali el apodo de madre del PAC. Para construir cada una de las seis estaciones, un edificio de una manzana en lo alto de los morros, hubo que demoler decenas de viviendas en cada lugar, dejando a varios cientos de familias desplazadas.

El telefrico fue inaugurado en julio de 2011. Los Juegos Olmpicos finalizaron en agosto de 2016, y en octubre el telefrico dej de funcionar. Las instalaciones se estn deteriorando y el material de transporte se convierte rpidamente en chatarra: ms de 200 millones de reales (unos 80 millones de dlares) tirados a la basura. Cuando Dilma Rousseff lo inaugur en 2011, junto al gobernador Sergio Cabral, del MDB, hoy preso en el marco de la operacin Lava Jato, dijo que el sistema transportara a 30 mil personas por da. Nunca super las 10 mil, apenas el 10% de la poblacin del Alemo.

Fue tan mal planificado que no puede funcionar sin subvenciones. Cada viaje tiene un costo de 6,7 reales (ms de dos dlares), el doble que el metro y los autobuses que recorren trayectos mucho ms largos que los tres quilmetros del telefrico. Leo se pregunta si no hubiera sido mejor invertir en saneamiento o en obras de urbanizacin, sealando las montaas de basura donde se alimentan bandadas de palomas.

Aqu estaba previsto invertir en vivienda, en saneamiento integrado con redes de abastecimiento de agua potable, espacios deportivos, escuelas y guarderas que nunca se hicieron, dice a Brecha el militante de Ocupa Alemo. Lo que sigue funcionando al lado de la estacin Baiana es una Unidad de Polica Pacificadora (UPP), el fracasado proyecto de llevar a los uniformados para dar seguridad a los favelados.

Incluso los edificios del telefrico abandonados fueron ocupados por la Polica Militar, para evitar que los ocupen otros, dice Leo, en referencia a los miles de vecinos que sobreviven en viviendas muy precarias.

El otro telefrico, el de Morro de Providencia, la primera favela de la ciudad maravillosa formada por ex combatientes de la guerra de Canudos (a fines del siglo XIX), cerr el mismo ao, apenas dos meses despus que el del Alemo. Lo construyeron para los turistas, para unir el Puerto Maravilla y el Sambdromo con la Estacin Central. Dejaron en pie una de las columnas de soporte, que invadi completamente el nico espacio pblico con que contaba el morro.

Las obras como los telefricos generan desplazados urbanos, al igual que todas las emprendidas para la infraestructura del Mundial de 2014 y las Olimpadas de 2016, o las faranicas, como las represas hidroelctricas concebidas para alimentar el desarrollo. Un estudio del Instituto Igarap sobre los desplazados a la fuerza entre 2000 y 2017 llega a la alucinante conclusin de que en el Brasil progresista hubo casi 9 millones de pobres que debieron cambiar obligadamente sus sitios de residencia.

El estudio, titulado Migrantes invisibles. La crisis del desplazamiento forzado en Brasil, revel la existencia de por lo menos 8,8 millones de personas que fueron obligadas a cambiar de lugar donde vivir. La enorme mayora de ellas, cerca de 6,4 millones, debieron dejar sus hogares por desastres naturales provocados por otros seres humanos, incendios o ruptura de represas. Los proyectos de desarrollo, como las carreteras y represas, desplazaron a ms de 1,2 millones, y la violencia rural en el marco de la expansin del agronegocio desplaz a 1,1 millones [1]. Nadie menciona estas cifras cuando se evalan los impactos del progresismo. Brasil est a la cabeza en Amrica Latina en cuanto a la cantidad de sus desplazados internos, y supera incluso a Colombia, que sufri una guerra de seis dcadas.

Acelerar la corrupcin

En realidad, no debe sorprender la construccin de telefricos intiles, ya que buena parte de las obras del PAC fueron desastrosas y los empresarios y polticos involucrados en ellas estn envueltos en tramas de corrupcin.

El informe Modernizacin fracasada, publicado como libro, seala que las diez mayores obras de ese programa desarrollista adoptado en 2007 fueron un rotundo fracaso. Apenas una est en funcionamiento, dos fueron abandonadas o interrumpidas y las dems funcionan con restricciones o de forma irregular [2].

Por ejemplo, la construccin del Complejo Petroqumico de Rio de Janeiro (Comperj), una obra de importancia estratgica para ampliar la capacidad de refinacin y procesar lo obtenido en los ricos yacimientos de petrleo y gas de las cuencas de Santos y Campos, fue interrumpida pese a que ya se llevaba invertida la astronmica cifra de 13.000 millones de dlares. Otras obras grandiosas, e innecesarias, como la usina hidroelctrica Belo Monte, nunca producirn lo estimado, pese al brutal dao ambiental y social que han provocado.

Habra que escuchar a los refugiados de Belo Monte como los denomina la periodista Eliane Brum, las personas desalojadas de sus casas e instaladas en la periferia de la ciudad de Altamira, en condiciones de precariedad, que le valieron a la usina el nombre de Belo Monstruo (El Pas, edicin brasilea, 16-V-18). La cuarta hidroelctrica del mundo slo benefici el ego de los gobernantes y los bolsillos de las grandes constructoras (Camargo, Correa, Odebrecht, Andrade Gutirrez, entre las ms conocidas).

Lo que el gobierno no dice es que en la temporada de seca del ro Xing, la produccin de energa baja drsticamente, seala Brum. En esos momentos producir menos de la mitad de su capacidad, lo que la coloca como una de las hidroelctricas menos productivas en relacin con la capacidad instalada.

Favela-crimen

Un informe de Folha de So Paulo revela que el mismo crimen cometido por un habitante de una favela supone una condena mucho ms dura que si fue hecho por alguien que vive en un barrio de clase media. El diario hizo una investigacin basada en datos del Banco Nacional de rdenes de Prisin, creado por el Consejo Nacional de Justicia. En Rio de Janeiro, en el 41% de las 82 mil rdenes de prisin por trfico de drogas el reo fue acusado o fue condenado adems por asociacin al trfico, mientras la media nacional es de 12%, y en So Paulo de 10 (Folha de So Paulo, 27-IV-18).

De ese modo, cuatro de cada diez personas encontradas con drogas sufrieron una pena mayor por el delito de vivir en favelas. El coordinador de la defensa criminal de Rio, Emanuel Queiroz, dijo al diario paulista que el Ministerio Pblico pregunta a la polica: Esa rea est dominada por el narco?. S. Con eso ya basta para darle tres aos ms de pena, por considerarlo asociado al trfico. Es rutina.

Segn Queiroz, la doble acusacin es una estrategia de la Polica Civil y del Ministerio Pblico para inviabilizar pedidos de libertad provisional, ya que las penas mayores a ocho aos se cumplen en un rgimen cerrado.

Un estudio de la Defensora Pblica de Rio analiz 3.475 procesamientos por trfico de drogas entre 2014 y 2015 y concluy que en el 75% de ellos se aplic una doble pena, por el lugar donde fue aprehendida la persona. Lo ms grave es que para la justicia alcanza con la declaracin de un polica para decretar la pena. En varios casos analizados por Folha, los policas escuchados en el proceso dieron declaraciones idnticas, usando las mismas palabras. Para algunos abogados defensores, la ley de drogas aprobada en 2006 cre un salvoconducto para la arbitrariedad en la periferia, empezando por la distincin entre usuarios y traficantes. Los primeros son de clase media, los segundos son pobres.

Y volviendo a los evanglicos: Lo que molesta de los gays y lesbianas es la ostentacin pblica de identidad. No su condicin, porque en la favela siempre hubo mucha tolerancia, explica Leo, intentando descifrar las razones por las cuales sus vecinos se volcaron hacia los pentecostales y evanglicos.

No es tan difcil de entender. Con Folha Universal en la mano, el semanario a todo color de la Iglesia Universal, del que se reparten casi 2 millones de ejemplares, las cosas terminan cerrando. En la portada, nios y nias sonriendo. En las pginas interiores se suceden los temas: familia, alimentacin sana, retraso escolar, deporte infantil, una seccin dedicada al mioma uterino y otra a combatir los celos como seal de debilidad.

Ms all de los discursos, quin se ocupa de los ms pobres? Los empresarios y los gobiernos hicieron sus negocios, como lo demuestra el desastre del telefrico, dando prioridad al turismo por encima de necesidades tan urgentes como la salud y el saneamiento, que en ninguna favela estn satisfechas. Los evanglicos estn cerca de la gente. Son parte de la favela. No pude ver ningn local de partidos de izquierda en las favelas que visit, en varias ocasiones, en los ltimos aos. Las iglesias pentecostales siguen creciendo y lo seguirn haciendo hasta que las izquierdas dejen los discursos y vuelvan a pisar el barro.

Notas

[1] Los datos pueden encontrarse en Migrantes invisibles, del Instituto Igarap, marzo de 2018.

[2] Jacob Binsztok y Jorge Luiz Barbosa, Modernizao fracasada, Consequncia. Rio de Janeiro, 2018.


Fuente: https://brecha.com.uy/palomas-en-el-basural/



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