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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2018

La COP 24 y las responsabilidades profundas

Gerardo Honty
Rebelin


Finaliz con 24 horas de retraso la Conferencia de Cambio Climtico en Polonia. Como era esperable los resultados estn lejos de satisfacer las necesidades del clima y dejo temas pendientes de resolucin para la futura COP 25. Ya habr tiempo para un anlisis detallado de algunos logros (redaccin de un grupo de reglas para poner en marcha en Acuerdo de Pars) y varias fallas (siguen siendo dbiles los compromisos de reduccin, no se adelant en materia de financiacin y no se decidi cmo va a funcionar el mercado de carbono, entre otras cosas). Pero hoy creo que vale la pena ir un poco ms hacia el fondo de los problemas en las negociaciones climticas ms all del resultado particular de esta COP.

La Conferencia de las Partes es como una obra de teatro que cada poco tiempo renueva su escenario y su escenografa, pero su trama, sus personajes y sus parlamentos se repiten cada vez. El escenario puede ser el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de Copenhague, la Plataforma de Durban o el Acuerdo de Pars, pero los temas en debate, los desacuerdos y las posiciones que sostienen los pases son siempre los mismos. El escenario no hace a la trama. Podrn cada vez pintar un nuevo teln de fondo al final de dada COP y presentarlo como un avance respecto al anterior, pero la tragedia seguir repitindose una y otra vez de la misma manera.

Cuatro palabras podran resumir el nudo de este drama: ambicin, financiacin, diferenciacin y contabilidad. Es decir: cul es el monto de emisiones a reducir, cules sern los fondos a destinar, como se reparten estas cuestiones y cmo se rendir cuenta de todo ello. Estas son las desavenencias centrales que se arrastran desde el mismo momento en que se aprob la Convencin de Cambio Climtico en 1992.

Es que la Convencin se ha puesto un objetivo que es difcil de lograr: evitar el cambio climtico, hacerlo de una manera que no detenga el crecimiento econmico y adems, que sea justo para todos los pases. Pero estas tres metas no se pueden lograr a la vez. Principalmente porque el crecimiento econmico de los pases depende de los combustibles fsiles. Y que adems sean baratos. Sin combustibles baratos no hay produccin competitiva ni aumento del consumo; ergo, no hay crecimiento econmico. Pero los gobiernos an no se dieron cuenta, o fingen no darse cuenta; la mayora de los empresarios tampoco se dieron cuenta o lo fingen. Y las personas, la gente comn y corriente, los trabajadores, los desempleados, los oficinistas, tampoco se han dado cuenta. O tal vez tambin fingen que no se dieron cuenta. Y esto creo que es ms grave.

Sentados en una burbuja

Cuando la crisis de las hipotecas en Estados Unidos llev a la quiebra de varios bancos y mucha gente se qued sin casa, todos culpamos a los banqueros y a los vendedores de bonos que se llenaron los bolsillos a costa de los deudores. Y est muy bien que nos indignramos con ellos. Pero tambin es cierto que personas comunes y corrientes tomaron crditos para comprarse autos y casas que no podan pagar; queran vivir de una manera que no podan sostener. Mientras dur la fiesta todos disfrutaron de las bajas tasas de inters y la cantidad de dinero que flua desde los bancos. Nadie se dio cuenta, o fingi no darse cuenta, hasta que la burbuja estall. Nadie fue inocente.

Con el cambio climtico pasa lo mismo. Todos disfrutamos de los bajos precios de los combustibles y protestamos cuando nos suben los precios como pas en Francia este ao, en Mxico en 2017 y en Bolivia en 2010. Festejamos la oportunidad de comprar un producto barato que llega por barco desde el otro lado del mundo, que es barato porque se procesa en un parque industrial que se alimenta de gas o de petrleo, que utiliza una electricidad barata generada con carbn y que seguramente utiliza una mano de obra semi esclava. Si no, no podra tener precios bajos.

El consumo es la base del crecimiento econmico y para que haya consumo las cosas no pueden ser caras. Como las tasas de inters de las hipotecas de Estados Unidos. Los gobernantes, como los banqueros, patean la pelota para adelante. No se dan cuenta, o fingen no darse cuenta, que estn sentados en una burbuja creada por un sistema econmico que depende del petrleo barato.

Y nosotros, los que no somos gobernantes, hacemos lo mismo. Todos sabemos de la gravedad del cambio climtico. Todos sabemos que el problema son los combustibles fsiles. Pero fingimos que no sabemos y seguimos alentando un nivel de vida que no podemos sostener. Al igual que los banqueros de Wall Street y los ministros en la Convencin de Cambio Climtico, pateamos la pelota para adelante. Nadie es inocente.

Leemos los diarios cada maana y nos indignamos con la ineptitud, la falta de conciencia y la incapacidad de los gobiernos de encontrarle soluciones al problema del cambio climtico. Les exigimos a los representantes nacionales que estuvieron en Polonia que eviten la amenaza inminente y catastrfica del calentamiento global. Eso s, que las soluciones que encuentren no reduzcan nuestro nivel de consumo, ni nuestros salarios, ni suban los precios, ni nos quiten el confort. Que no desacelere el crecimiento econmico del, ni le reste competitividad, ni reduzca su nivel de exportaciones. Bueno, tengo una mala noticia: no se puede.

Imagine

Hagamos un ejercicio de imaginacin. Imagnese que Usted es el Ministro de algn pas exportador de petrleo, de gas o de carbn, cuyos ingresos dependen en ms de un 50% de esa exportacin. No preciso ir hasta Arabia Saudita o Catar para saber lo que es eso. Tenemos varios pases en nuestra Amrica del Sur en esta situacin. Qu opinara Usted si le dicen que la solucin para el cambio climtico es reducir el consumo global de esos productos y que consecuentemente sus exportaciones e ingresos van a disminuir? Imaginemos ahora que Usted no es un ministro sino apenas un ciudadano comn de ese pas. Qu le dira a su ministro que respondiera? Qu le dira si fuera el lder del sindicato de trabajadores petroleros?

Imaginemos ahora que Usted es el Ministro de un pas que depende de la exportacin de granos, frutas o leguminosas para hacer crecer su PBI. Tampoco hay que ir muy lejos para encontrar un pas en estas circunstancias. Imagnese que en la Convencin de Cambio Climtico le dicen que el precio del petrleo se duplicar porque las medidas anti climticas requieren aumentar sus impuestos o quitar los subsidios. Qu respondera Usted sabiendo que toda la maquinaria agrcola que mueve la economa del pas depende del petrleo barato para poder producir a precios ms o menos competitivos? Otra vez, dejemos al ministro y pngase Usted en el lugar de un ciudadano comn, trabajador eventualmente de la agroindustria, que se da cuenta que esto har subir inmediatamente el precio de los alimentos. Qu le dira a su ministro que respondiera?

Podra seguir largamente este ejercicio de imaginacin para cada uno de los perfiles productivos de cada uno de los pases y las preguntas se repetiran de la misma manera. Nos damos cuenta de esto? O fingimos no darnos cuenta? Podremos seguir un rato ms disfrutando de la fiesta del crecimiento econmico y el consumo, dndonos una vida que no podemos pagar; pero tarde o temprano estallar la burbuja.

Le en Tweeter y en Facebook, en los peridicos y en los blogs los acalorados reclamos a los delegados en Katowice para que tomen acciones ya. Que tomen los compromisos necesarios para evitar el cambio climtico. Pero no estoy seguro que se tenga conciencia de lo que eso significa para nuestras vidas cotidianas, las restricciones que estas medidas implican para nuestro modo de vida actual. Y si no pregntenle al presidente de Francia o a los chalecos amarillos.

An hay quienes creen que es posible sostener el crecimiento econmico y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a partir de fuentes renovables. Bueno, tengo otra mala noticia: no se puede. Las razones son varias y el espacio breve pero tratar de resumirlas.

En primer lugar, para los pases exportadores de hidrocarburos de nuestro primer ejercicio de imaginacin esto no es posible. Pueden exportar lo que tienen, petrleo, gas natural o carbn, pero no energa elica o solar. Para ellos la sustitucin por renovables no es una solucin. Para los pases agroexportadores, segundo ejercicio, las energas renovables no son una alternativa: no existe maquinaria agrcola que pueda ser movida por fuentes renovables, ni a precios competitivos con el disel. Y si pudiera existir en un futuro, ese futuro est demasiado lejos para la urgencia de las medidas climticas.

El mismo razonamiento puede aplicarse a todo el sistema de transporte que nutre al comercio global y que hace posible la vorgine de consumo que sostiene el crecimiento econmico. No hay aviones y barcos de carga que tengan la capacidad de transporte de los buques mercantes y no lo habr en un futuro cercano. De la misma manera que no existe una tecnologa renovable capaz de generar el calor que requieren ciertas industrias como la siderurgia o la acera.

Pero ms all de esto hay otros problemas: las fuentes de energa son renovables pero los materiales que se necesitan para utilizarla no lo son. Los paneles solares, los aerogeneradores, las bateras de almacenamiento y dems tecnologas requieren de una cantidad importante de metales, minerales no metlicos y tierras raras que no son infinitos ni baratos. Adems hacer la transformacin de la matriz energtica mundial no es una cosa que pueda resolverse en los tiempos que el cambio climtico requiere y a unos costos que los pases estn dispuestos a pagar.

Con este apretado resumen lo que intento mostrar es que, an si pudiramos imaginarnos un mundo 100% renovable, esto no suceder en el corto tiempo que requiere el clima. An si existiera la capacidad tecnolgica y de recursos naturales para hacerlo, esto no se podra hacer en el corto plazo sin detener el crecimiento econmico. Esta transicin es muy cara y nadie est dispuesto a pagarla: ni los gobernantes ni los gobernados.

Una responsabilidad ms profunda

Por estas razones es que la Convencin de Cambio Climtico no puede alcanzar un acuerdo: porque no existe una solucin que satisfaga las necesidades del clima y de la economa. Pero este no es el nico problema que tiene la Convencin. Adems de tener el mandato de evitar el cambio climtico sin detener el crecimiento econmico, la solucin tiene que ser justa. Es decir, debe asignar a cada pas un compromiso acorde con su responsabilidad en la causa del cambio climtico y proporcional a las capacidades de su economa. Esto significa que hay que acordar que parte de culpa tiene cada uno, cunto puede destinar de sus recursos a la solucin del problema, y pagar aquellos a quienes corresponda- por el dao causado a los dems que son menos responsables del problema. Como puede verse, esta es una tarea harto difcil; porque en ninguno de los pases, ni los gobernantes, ni los empresarios, ni los ciudadanos, estn dispuestos a pagar el precio.

La tica, la solidaridad, la compasin y la fraternidad humana, valores tan desprestigiados en los ltimos tiempos, nos impulsan a lograr un mundo justo y equitativo. No hay dudas: esa es la meta. Pero la vara del confort est demasiado alta para las posibilidades del planeta. Si todos vamos a ser iguales, no vamos a ser todos ricos, ni mucho menos.

En Polonia pas lo que tena que pasar y no ser diferente en las prximas COP: firmar acuerdos posibles que nunca alcanzarn los compromisos deseables. Hace algunos aos atrs solamos decir: Ah cuando empiecen a sentirse los impactos del cambio climtico los gobernantes y la gente tomaran conciencia y asumirn compromisos mayores. Sin embargo, ya estamos inmersos en el cambio climtico, viviendo sus consecuencias, y nada ha cambiado en las negociaciones. Es ms, uno de los pases con mayores responsabilidades en el cambio climtico, ha sufrido en carne propia varios de los mayores impactos. Y sin embargo, su nuevo presidente, elegido democrticamente por sus ciudadanos, pretende abandonar las negociaciones en Naciones Unidas.

Para algunos la culpa es de Estados Unidos, Arabia Saudita y algn otro petrolero. Para otros la culpa es de China, India y alguna otra economa emergente. Para unos la responsabilidad es de los desarrollados que no ponen los dineros que tienen que poner y para otros la responsabilidad es de los pases en desarrollo que no quieren imponerse lmites. Pero nadie parece aceptar la responsabilidad de una civilizacin edificada sobre combustibles baratos que ha alcanzado sus lmites. El anecdotario de las Convenciones est plagado de culpables circunstanciales. Pero mirado en perspectiva, las responsabilidades son mucho ms profundas y nadie es inocente.

Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latino Americano de Ecologa Social)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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