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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2018

Sobre el dinero (III)

Alfredo Apilnez
Rebelin


Curanderos monetarios: excntricos y herejes

Si nos vemos tentados de asegurar que el dinero es el tnico que incita la actividad del sistema econmico, debemos recordar que el vino se puede caer entre la copa y la boca (John Maynard Keynes)

Los excntricos del dinero seguro

Si tuviramos un sistema de dinero seguro no habra crisis financieras. Bum! Miguel ngel Fernndez Ordez, alias MAFO, nada menos que gobernador del Banco de Espaa desde 2006 a 2012, precisamente los aos horribilis de la crisis global, revela la piedra filosofal de la estabilidad financiera que evitara los catastrficos, y cada vez ms frecuentes, cracks de las finanzas mundiales.

El eximio personaje, ya jubilado y dedicado, en piadoso propsito de enmienda, a la loable tarea de corregir los defectos del sistema que nos llev a la catstrofe, arga, en un reciente foro de economa monetaria crtica, que la solucin a la recurrencia de las crisis financieras sera, ni ms ni menos que prohibir a los bancos privados captar depsitos del pblico y facilitar el acceso de los ciudadanos a cuentas en el banco central. Cual blsamo de Fierabrs, la genial propuesta del arrepentido exbanquero lograra, como por ensalmo, la desaparicin de los riesgos sistmicos generados por la inestabilidad financiera: Y este cambio tiene unas ventajas muy importantes pues, mientras el dinero actual es frgil e inseguro, ya que depende del xito o fracaso de las inversiones de los bancos, pasaramos a tener un dinero totalmente seguro e independiente de los azares del mercado de prstamos porque el banco central no prestara el dinero depositado en el mismo. Con ello desapareceran las crisis bancarias con los costes monstruosos que hemos sufrido. Albricias! La revolucionaria propuesta de MAFO se inspira en la organizacin britnica Positive Money , colectivo activista en lucha incansable en pos del dinero soberano. Su postulado central es realmente subversivo: separar el dinero del pblico de los crditos bancarios, impidiendo asimismo a la banca privada crear, a travs de la concesin de prstamos, el dinero circulante del mismo aire, que actualmente representa el 97% del flujo de liquidez de la economa. Al tener los ciudadanos su dinero seguro en depsitos en el banco central, los bancos asumiran los riesgos de sus prstamos errneos o especulativos, sin arrastrar en su quiebra los ahorros del desvalido pblico. A travs de esta ciruga de caballo se evita el riesgo de colapso del sistema y los costossimos rescates de la banca con dinero pblico. Quedaran as radicalmente separadas las dos esferas financieras: el dinero del pblicoa buen recaudo en el banco central- y el crdito bancario -actuando nicamente como intermediario entre ahorristas y prestatarios-. En esta Arcadia feliz del dinero soberano de ah su sobrenombre de excntricos del dinero libre de deudas-, las hipotticas crisis financieras y las quiebras bancarias acabaran con los malos gestores como en cualquier otro sector econmico en el edn de la libre competencia- evitando el riesgo moral de que la asuncin de riesgos excesivos por parte del casino financiero sea propulsada por la seguridad del rescate del Estado en caso de derrumbe del castillo de naipes. El manifiesto fundacional del lobby del dinero positivo enuncia su propuesta principal, parcialmente coincidente, dicho sea de paso, con la ortodoxia neoclsica de todos los manuales convencionales: este documento presenta una reforma del sistema bancario que quitar a los bancos la capacidad de crear dinero, en forma de depsitos bancarios, cuando conceden prestamos. Y qu haran los mutilados bancos comerciales en este idlico cuadro de dinero seguro? Lo cierto es que sus, ahora todopoderosas, funciones quedaran bastante laminadas, reducidas a administrar pagos y a actuar como intermediarios financieros puros. Ni ms ni menos que el fulcro que sostiene la menguante rentabilidad del capital en la fase neoliberal la generacin de actividad econmica a travs del dinero-deuda creado por la banca privada- suprimido de raz. Los dos pilares en los que se sustenta el modo de produccin y circulacin del dinero moderno, la banca central independiente capo di tutti capi del sistema financiero global- y la generacin de colosales niveles de deuda bancaria hacia las burbujas de activos financieros e inmobiliarios, fulminados por decreto. Los castillos de naipes de derivados, titulizaciones y dems entelequias financieras que propulsan los flujos de liquidez que recorren los circuitos financieros mundiales de la denominada banca en la sombra, derribados de un plumazo. Qu sencillo resulta refundar el capitalismo! Slo hay que extirpar de raz su tumoral apndice financiero-especulativo y asunto resuelto. Ms all de su utopismo anacrnico y su barniz populista, tales ocurrencias se inspiran en teoras profundamente enraizadas en la ortodoxia monetaria. Aunque los excntricos del dinero libre de deuda se siten entre las fuerzas progresistas, lo cierto es que tienen notables coincidencias con tericos del otro extremo del espectro ideolgico. Como refiere Alejandro Nadal : Muchos de los anlisis de los movimientos civiles sobre reforma monetaria carecen de solidez terica. En algunos planteamientos sobre la inflacin se acercan a las posturas del monetarismo ms aejo. Ignoran, casi por completo, el papel de los bancos sombras y tampoco acaban de entender la relacin que existe entre inversin y ahorro: con frecuencia afirman que la inversin slo puede provenir del ahorro. Afirman inspirarse en las ideas de David Ricardo, Irving Fischer e incluso el ultra monetarista Friedman, todos obsesionados con el peligro inflacionario y el control estricto de la oferta monetaria pblica y del crdito bancario. Incluso los economistas del FMI exploran la revolucionaria medida de prohibir a los bancos la creacin de dinero. La retrgrada ocurrencia implica asimismo un retroceso a la prehistoria monetaria. La ley Peel , el acta bancaria inglesa de 1844, fue el canto del cisne del intento de detener la expansin de la deuda sin respaldo y la creacin de dinero por parte de la banca privada, rasgos sustanciales de la progresiva apertura de compuertas a los crecientes flujos de dinero-deuda hacia la financiacin del circuito financiero de produccin en la historia reciente del capitalismo. Incluso Friedrich Hayek, el gran pope del libertarianismo thatcheriano, suscribira la propuesta de los paladines de la regeneracin financiera: los bancos deben erigirse en la conciencia de la colectividad rehusando prestar crdito puro.

Los excntricos monetarios tienen, empero, buenas intenciones y protestan enrgicamente ante la acusacin de convertirse en una suerte de monetaristas de izquierdas: los monetaristas no parecen darse cuenta de que hay una diferencia entre el dinero fluyendo hacia el sector financiero e inmobiliario y el dinero fluyendo hacia la economa real. No tienen preocupacin alguna acerca de para qu se usa el dinero. Al contrario que los fanticos del dficit y la inflacin o los reaccionarios austriacos, seguidores de Hayek y Von Mises y fervientes devotos del patrn-oro ponen la herramienta de creacin de dinero pblico, a cargo del dadivoso banco central, al servicio del empleo y la economa real, en lugar de rendir tributo a la sagrada estabilidad de precios. Su irresistible propuesta estrella QE para la gente , facilitar la reactivacin econmica y la reduccin de la colosal deuda privada inyectando directamente dinero del banco central en las cuentas de los ciudadanos-, que recuerda enormemente al helicptero monetario friedmaniano, ha sido acogida favorablemente incluso por el guardin del euro, Mister Draghi. Las distancias que marcan con los guardianes de la ortodoxia no se sitan pues tanto en el mbito tcnico como en el poltico: Los monetaristas ven la inflacin como la mayor amenaza para la economa y estn dispuestos a tolerar un aumento del desempleo con tal de mantener la inflacin bajo control. Por el contrario, las propuestas en pos de un sistema de dinero soberano ponen el acento en la manera en que la creacin de dinero se puede usar para impulsar el empleo y el crecimiento. En su manifiesto fundacional exponen las formidables ventajas de este armonioso edn financiero: estabilidad econmica al impedir la expansin irresponsable del crdito bancario-, financiacin de la economa real -y no de los prstamos hipotecarios hacia las burbujas de activos-, control de la caresta de la vivienda, reduccin de la desigualdad, fomento de inversiones medioambientales, etc. Sus proposiciones rezuman realismo por los cuatro costados, hasta el punto de llegar a prohibir a la banca hacer prstamos especulativos: Una quinta posibilidad permitira al banco central crear dinero con el propsito expreso de financiar prstamos para las empresas. Este dinero sera prestado a los bancos con el requisito que fuera usado para propsitos productivos. Prstamos para propsitos especulativos o con la intencin de adquirir activos preexistentes, ya sean financieros o reales, no seran permitidos. En el fondo se trata, faltara ms, de mejorar la democracia: quitando a los bancos la capacidad para crear dinero y devolvindosela al estado se restaura el control democrtico sobre la creacin de dinero. Miel sobre hojuelas. Desaparecera pues la sagrada independencia del banco central, pilar fundamental de la expansin de la financiarizacin neoliberal a travs del suculento negocio de la deuda pblica en manos privadas, integrndose en el mecanismo de control democrtico-gubernamental a cargo de los poderes pblicos. Adis a los hedge funds , a la banca en la sombra apalancada hasta las trancas y a la nebulosa infinita de los mercados financieros, que multiplican, en el capitalismo financiarizado, por diez el valor de la produccin real de bienes y servicios. Martin Wolf, nada menos que comentarista jefe de economa del Financial Times, el orculo de las finanzas globales, se subi al carro de los excntricos con un artculo titulado Quitemos a los bancos privados el poder de crear dinero. Pues bien, hgase. Seguro que los gestores del capital financiero y de la banca global acogern con alborozo la cura de caballo, que les exige nicamente un ligero sacrificio, en nombre de la prosperidad y el bienestar generales. Cabra pensar que este jardn del Edn del dinero democrtico fuera recibido con los brazos abiertos por las autoridades competentes, afanndose por aplicar raudos la panacea para corregir sus contraproducentes y absurdas polticas. El arrepentido MAFO se lamenta amargamente de que no parece que as sea: Un exfuncionario de la Reserva Federal ha creado un banco que se llama The Narrow Bank . Y lo que ha hecho es anunciar a sus clientes que todos los depsitos los coloca en la Reserva Federal y, por lo tanto, van a estar seguros. Y lo que ha pasado es que la Fed no le ha dejado operar. Es decir, que se ha prohibido ejercer a un banco totalmente seguro, sin duda porque desmontara todo el sistema permitiendo que los ciudadanos depositaran su dinero en el banco central directamente o a travs de una entidad. Una verdadera lstima! Al ilustre exbanquero le extraa sobremanera que sus antiguos colegas de la Fed no estn encantados de aceptar una prctica que desmontara todo el sistema de extraccin de riqueza hacia los circuitos financieros, caracterstico de la actual fase degenerativa del capitalismo neoliberal. Sin duda el leve contratiempo no desanimar a los campeones del dinero seguro que, iluminados por la certeza de la justicia de su causa, continuarn con su porfiada lucha, inaccesibles al desaliento. Pues, como irnicamente refiere el economista britnico Dennis Robertson, aquellos que han encontrado la luz sobre el dinero toman sus bolgrafos y escriben, con una conviccin, persistencia y devocin que, de otra manera, slo se encuentran entre los discpulos de una nueva religin.

 

Los herejes: el atractivo rockero de la Teora Monetaria Moderna

Hemos descubierto la manera en que el dinero funciona en la economa moderna (Randall Wray)

El semanario estadounidense The Nation dedicaba, en mayo de 2017, un largo artculo al atractivo rockero de la Teora Monetaria Moderna ( TMM ). El texto no se molestaba en describir las tesis principales, pero aseguraba lapidariamente que describe la forma en que funciona el dinero de un modo tal que un nio de ocho aos lo capta antes que alguien con un doctorado, lo que es en s inquietante. La cosa promete. Si el dinero tiene un funcionamiento tan sencillo, nada parece ms perentorio y factible que arreglar con urgencia el engranaje equivocado instalando la pieza milagrosa que eliminar los chirridos y las averas del ajado motor. Los ingredientes de la milagrosa pcima, una nueva concepcin del dinero de su origen y de su naturaleza actual- y de las claves monetarias para alcanzar el pleno empleo, culminando con su propuesta poltica estrella del trabajo garantizado. Alguien podra resistirse a semejante panacea, que promete arreglar los males del capitalismo con un ligero retoque en la fbrica de dinero? La economista poskeynesiana, prxima a la TMM, Ann Pettifor , autora del best seller La produccin de dinero, defiende enfticamente la realizabilidad de la iniciativa: S, la sociedad puede lograr todo aquello que necesite. S, somos capaces de emplear suficiente dinero para educacin, salud, desarrollo sostenible y el bienestar de nuestras comunidades. Sin embargo, tiene que cumplirse una condicin: nuestro sistema monetario tiene que ser adecuadamente regulado y gestionado. Una nimiedad, vamos. La buena nueva monetaria, en agudo contraste con los estrictos rigoristas del dinero seguro, es una teora sexy que promete abundancia y retorno al bienestar social, enterrados bajo toneladas de absurdas y crueles polticas de austeridad. No se trata pues de un abstruso objeto de debate acadmico, encerrado en slidos muros de estilo neogtico, sino de un arma de batalla poltica y de potentes campaas mediticas; ya no es heterodoxia, sino mainstream alternativo. Las estrellas rockeras de la nueva internacional progresista global se rodean de asesores y proslitos Bernie Sanders, con Stephanie Kelton y Michael Hudson, Corbyn, apoyado por Varoufakis y Steve Keen o, en la humilde piel de toro, Izquierda Unida con los hermanos Garzn que predican el nuevo credo en las plataformas mediticas y en las campaas electorales. Y ciertamente, razn, en apariencia, no les falta. Y rigor tampoco. Los partidarios de la TMM se distancian enrgicamente de las extravagancias de los excntricos del dinero soberano libre de deuda. Como sentencia Randall Wray , quizs, junto con Bill Mitchell, la mayor referencia terica del Nuevo Credo, el slogan de la secta del dinero seguro provoca desconcierto y es un non sequitur , ya que ignora los fundamentos de la economa monetaria de produccin en la que el dinero es siempre deuda: evitando hablar acerca de la deuda, por temor a perpetuar la narrativa de la austeridad, distorsionan la realidad y fracasan en ofrecer un anlisis riguroso de su impacto en la sociedad. Rebatiendo la idea del dinero seguro como un cors absurdo e irreal una brbara reliquia, como describa Keynes el patrn oro- que limitara la financiacin de la produccin y de la actividad econmica, Ann Pettifor, sentenci que la propuesta es profundamente defectuosa, extravagante y que conducira a una escasez de dinero, un alto desempleo y una baja actividad econmica. Los nuevos alquimistas del elixir monetario difieren, por tanto, radicalmente de sus retrgrados colegas en el papel neurlgico de la deuda pblica como generador de actividad econmica, fungiendo de eficaz contrapeso al motor propulsor de la sala de mquinas del capital: la creacin de dinero endgeno por parte de la banca privada. La TMM ofrece una revolucin fiscal para enchufar la manguera del gasto pblico a la economa real y asegurar el pleno empleo. Como si estuviera pensando en un nio de ocho aos, Wray seala la tecla mgica: Siempre pueden suministrarse unas finanzas suficientes para la plena utilizacin de todos los recursos disponibles a fin de apoyar el desarrollo de capital de la economa. Podemos servirnos del golpe de tecla para llegar al pleno empleo.

Sin embargo, a pesar del aparente abismo terico y poltico, los parecidos son ms que notables entre las dos ramas principales de los curanderos monetarios. La TMM coincide con los apstoles del dinero seguro en el diagnstico de la responsabilidad de la banca privada y el sector financiero global en el desencadenamiento de la dinmica destructiva del capitalismo actual la hiptesis de la fragilidad financiera del economista poskeynesiano Hyman Minsky- y comparte la condena de las polticas de austeridad y de encarnizamiento neoliberales. Como afirma Rob Macquarie, activista de Positive Money, el campo de acuerdo entre ambas iniciativas es amplio y se basa en el rechazo enrgico al sistema vigente y en un objetivo compartido: devolver el poder de crear dinero nuevo a un organismo responsable que trabaje por el inters pblico eliminando la dependencia del crecimiento impulsado por la deuda privada.

Una de las indudables virtudes de la TMM, a diferencia de los retrgrados excntricos del dinero soberano, es que proporciona una descripcin ajustada del funcionamiento y la naturaleza del dinero en una economa monetaria de produccin, opuesta a los mandamientos de la ortodoxia monetarista. Una teora del origen del dinero, una descripcin de su modo de produccin la teora del dinero endgeno , generado por la banca del puro aire, sin control alguno por parte del banco central- y una explicacin del funcionamiento de un sistema monetario moderno de moneda fiat y del papel del dficit pblico en la generacin de riqueza el modelo de los balances sectoriales, que conecta el sector pblico con el privado, a modo de vasos comunicantes- conforman los pilares de la hereja monetaria contra la ortodoxia neoclsica. Todo ello enraizado en las arcanas fuentes del evangelio keynesiano. Irresistible, no?

La escuela cartalista seguida por Wray, Hudson y Graeber- describe el origen del dinero como una criatura del estado. Segn el padre fundador de la escuela, Friedrich Knapp , es absurdo intentar comprender el dinero sin la idea de Estado: el dinero no es un medio que surge del intercambio. Es ms bien un medio de llevar la contabilidad y saldar deudas, de las que las ms importantes son las de los impuestos. Resalta el carcter tcnico, despojado de adherencias socio-polticas de la descripcin. Ni rastro del poder social que representa el uso del dinero como capital en el circuito monetario de produccin. Asepsia absoluta. El relato histrico del origen del dinero como creacin estatal unidad de cuenta para el pago de deudas e impuestos- y la teora poskeynesiana del dinero endgeno confluyen en el axioma central de su construccin terica: la inocuidad del endeudamiento pblico como panacea de la prosperidad y el pleno empleo.

Toda nacin dotada de una moneda soberana ser capaz de alcanzar el pleno empleo. Bum! Randall Wray, el pope de la hereja ofrece el blsamo de Fierabrs para resolver los males del sistema. El uso prdigo del dficit y el gasto pblico financiar la creacin de riqueza y el pleno empleo: El gobierno, monetariamente soberano, es el monopolio proveedor de su moneda y puede emitir moneda de cualquier denominacin en formas fsicas o no fsicas. Como tal, el gobierno tiene una capacidad ilimitada de pagar por las cosas que desea comprar y cumplir los pagos futuros prometidos y tiene una ilimitada capacidad para proveer fondos a otros sectores.

Como complemento al utpico papel benefactor del Estado providencia, se tratara de reorientar la misin de las finanzas (sic), desde la propulsin de las deletreas burbujas de activos a la financiacin de la economa real, el desarrollo sostenible y dems loables mbitos del imaginario capitalismo bonancible y productivo. Uniendo ambos hechos, el dinero endgeno y el monopolio del estado sobre su moneda, se deduce que los dficits del estado no son tan malos contradiciendo la narrativa de las polticas de austeridad- como nos cuentan, siempre se pueden pagar imprimiendo moneda, y ello no tendr ningn efecto adverso, todo lo contrario, al inyectar saldos en las cuentas del sector privado conseguimos que este ahorre (la dichosa identidad contable de los balances sectoriales). Bastara pues con activar la maquinaria del gasto pblico gracias a la soberana monetaria un Estado no puede quebrar ni tiene que preocuparse de la deuda emitida en su propia moneda en caso de realizar inversiones sensatas en un contexto de infrautilizacin de los recursos y capacidades productivas- para lograr el pleno empleo, la redistribucin de la riqueza y el sostenimiento del Estado del bienestar. Y la inflacin ni est ni se la espera. Estamos soando despiertos o tales maravillas son realmente factibles?

Tan loables pretensiones plantean ligeros inconvenientes. Cmo modificar sustancialmente el papel de la banca privada, fulcro neurlgico de la actual matriz de rentabilidad del capitalismo neoliberal, basada en la hipertrofia del prstamo personal-hipotecario? Cmo podran coordinarse los dos focos generadores de actividad econmica, el Estado soberano y la banca comercial, cuyos intereses inters pblico redistributivo y voraz beneficio privado- son objetivamente contrapuestos? Cmo obligar, en fin, a la banca privada a portarse bien y a dedicar su financiacin a inversiones productivas y no especulativas? Sobre estas nimias cuestiones, la TMM, ms all de loables declaraciones de buenas intenciones, guarda silencio. La cosa se complica teniendo en cuenta que precisamente esa necesidad imperiosa de la apertura de gigantescas compuertas de liquidez hacia la nebulosa de los mercados financieros y las burbujas de activos llevada al paroxismo en la surrealista poltica de expansin cuantitativa de la banca central independiente-, pugnando por mantener con respiracin asistida el maltrecho engranaje, es la que proporciona la clave del rol contemporneo de la moneda. El apstol del nuevo credo, Esteban Cruz , resume la piadosa apelacin a portarse bien que se remite a la banca privada: Que los bancos privados cumplan su funcin esencial de financiar las necesidades del ciclo reproductivo de bienes y servicios, no es incompatible con que haya una reforma en el sistema bancario que les prohba hacer cualquier otra actividad que diste mucho de poder relacionarse con alguna finalidad pblica. Sin duda, un dechado de realismo. Se ignora pues olmpicamente la profunda interrelacin entre la produccin de dinero-deuda a mansalva hacia las actividades rentistas y especulativas y el sostenimiento de la maltrecha rentabilidad del capitalismo neoliberal, promoviendo reformas de los engranajes financieros de la maquinaria, pero dejando intacto el corazn del motor de explotacin y extraccin de riqueza social.

Se trata pues de convertir al estado considerado, idealistamente, como una entidad neutral, que podra, con el timonel adecuado, ponerse al servicio del incremento del bienestar de la menesterosa ciudadana- en el deus ex machina que contrapese la funcin de todopoderoso creador de dinero endgeno por parte de la banca privada, dirigindola a la financiacin de actividades productivas: esto revela una paradoja en el corazn de nuestro sistema financiero: es el estado el que esencialmente determina qu es el dinero y su valor y sin embargo son los bancos comerciales los que lo crean. Decidiendo quin recibe crdito, los bancos comerciales determinan cmo se emplea en la economa; si en consumo, inversin en activos o en actividades productivas. Cmo revertir pues esta cruda realidad? Michael Hudson , otra de las estrellas mediticas de la causa contra el parasitismo rentista de las finanzas modernas, autor del best seller Matar al huesped, simboliza el profundo idealismo poltico que subyace al asptico rigor terico de los curanderos monetarios: Y vemos que los bancos crean crdito, que los gobiernos podran crear con la misma facilidad, con objetivos sociales y econmicos ms productivos. Creemos que los dficits presupuestarios son una forma de proporcionar a la economa dinero para impulsar el crecimiento y el empleo.

La panacea de las nuevas fuerzas de izquierda para mitigar el embate de la precariedad y el desempleo crnicos -oponindose ferozmente de paso a la otra idea estrella de los curanderos monetarios, ms afn a los excntricos del dinero seguro: la Renta Bsica Universal- culmina con la propuesta de trabajo garantizado , como solucin mgica del desempleo, a cargo de la ilimitada prodigalidad del Estado benefactor.

El economista marxista Rolando Astarita, en una reciente polmica mantenida con Eduardo Garzn uno de los ms aguerridos adalides patrios de la TMM-, resalta el carcter profundamente utpico, a pesar de su razonable y pragmtico reformismo, de tales planteamientos: Son los condimentos necesarios para sostener que basta con imprimir dinero para acabar con el desempleo (y de paso, por qu no tambin para acabar con la pobreza, o con las desigualdades sociales?). En conclusin, de estar en lo cierto el enfoque de la TMM, se podra solucionar la desocupacin en el capitalismo sin alterar de manera significativa las estructuras sociales. Para eso, bastara con superar la dficit-fobia, creada artificialmente por el monetarismo y la ortodoxia neoclsica. Astarita acusa a los curanderos sociales del keynesianismo bastardo de vender humo y hacer promesas falsas: Esta corriente ha reemplazado la socializacin de inversiones y la eutanasia del rentista, las utpicas pero radicales propuestas keynesianas, por imprimir libremente todo el dinero que haga falta hasta llegar al pleno empleo. La realidad es que los males del capitalismo las crisis, la desocupacin, la miseria y la indigencia- no se arreglan imprimiendo papelitos, o imaginando absurdas ingenieras bancarias. El eximio economista marxista Anwar Shaikh , que desarrolla una profunda teora del dinero y la inflacin en su texto Capitalismo: competicin, conflicto y crisis, expone las razones que impiden que un sabio y benevolente Estado pueda imprimir dinero para alcanzar el pleno empleo con inflacin moderada, el postulado central de la TMM: En primer lugar, la TMM ignora los efectos de la tasa de beneficio en el crecimiento, el empleo y la inflacin. En segundo lugar, omite completamente el conflicto de clase entre capital y trabajo. En tercer lugar, ignora la teora marxista del ejrcito de reserva de trabajo, que, en el largo plazo, tiende a deprimir los salarios. Y, por ltimo, omite que el estado, como empleador de ltimo recurso, sera una amenaza para los negocios si pudiera contrarrestar la disciplina salarial. Tan atinadas crticas desvelan el idealismo de la TMM, sustanciado en su incapacidad para incorporar el conflicto social en sus probetas financieras de laboratorio. Lo cual obliga a dar respuesta negativa a las preguntas neurlgicas acerca de la viabilidad y rigor de tales propuestas: Reflejan de forma realista el engranaje profundo de la acumulacin de capital y su historia reciente; dicho en otras palabras, permiten comprender la marcha del capitalismo y su lgica de fondo? Y, en fin, resulta til, para avanzar en la imperiosa necesidad de una transformacin social radical, el diseo de propuestas reformistas de ingeniera financiera que promuevan el avance hacia un idealizado capitalismo bonancible y redistributivo?

Las teoras de las dos escuelas de curanderos monetarios, a pesar de sus diferencias una pone el acento en agostar el poder desestabilizador de la banca privada, retornando a la prehistoria monetaria y la otra en utilizar al Estado-providencia como Deus ex machina , apoyando a la economa productiva y garantizando el pleno empleo- comparten, en resolucin, un rasgo esencial: hacer abstraccin de la lgica interna del funcionamiento del capitalismo, llegando por tanto a soluciones mgicas que ignoran las estructuras profundas de las relaciones sociales. El dinero como encarnacin del poder social y del conflicto de clases deviene, en las recetas de los curanderos de la moneda, una herramienta tcnica, cuyo modo de produccin habra nicamente que arreglar para resolver el funcionamiento txico del motor de la acumulacin de capital. Olvidando de paso que los agentes propulsores de la creacin de dinero destacadamente, la banca central y comercial- han ido precisamente desprendindose, a lo largo de la evolucin reciente del capitalismo, de las ataduras y los corss institucionales que constrean la produccin de dinero para facilitar su integracin ms eficiente y productiva en la maquinaria de la acumulacin de capital. Resulta por tanto de todo punto utpico una suerte de intento de dar marcha atrs en la inexorable evolucin del sistema- pretender desgajar la produccin de dinero de su insercin en la dinmica degenerativa del capitalismo rentista y financiarizado. El analista Claudio Katz hace un magnfico resumen del profundo idealismo poltico y terico que desprenden tales planteamientos: Su argumento ms comn subraya que la autonoma de las finanzas es consecuencia de la declinacin de la industria, y en ese sentido contraponen dos modelos de capitalismo, como si especular y producir fueran actividades opcionales y no constitutivas de este sistema. La heterodoxia no puede conceptualizar adecuadamente este papel porque ignora que la dinmica del dinero est determinada por el curso de la produccin y por el desenvolvimiento de los medios de circulacin y pago, como equivalentes del valor creado en ese mbito. Al reemplazar el anlisis del dinero contemporneo en funcin del curso del capitalismo por la bsqueda de sus secretos en alguna fuerza estatal o militar o en cierta autoridad mtico-simblica, la heterodoxia recrea el antiguo fetichismo de la moneda. Lejos de constituir un escenario de confluencia equilibradora, el rea monetaria es el epicentro de la crisis, porque concentra todas las tendencias dislocadoras de la acumulacin. Magnfica sntesis.

De este modo, como consecuencia lgica de su anlisis deformado del capitalismo neoliberal, los reformistas monetarios ponen nicamente el acento en la innecesaria crueldad y absurdidad de las polticas de austeridad y en su patente irracionalidad. Uno de los ms reputados economistas keynesianos, Joseph Stiglitz , expresa la facilidad de alcanzar la Arcadia feliz del pleno empleo y la prosperidad que supura el ideario reformista: La reflexin sobre la crisis de 2008 tiene muchas enseanzas que ofrecernos, pero la ms importante es que el problema era y sigue siendo poltico, no econmico: no hay nada que necesariamente impida una gestin econmica que asegure pleno empleo y prosperidad compartida. Seguro? Numerosos autores poskeynesianos han destacado este punto. Drze y Durr indican que las medidas de austeridad nicamente prolongan y profundizan la recesin. Tales planteamientos ingenuos ignoran la profunda conexin entre las polticas austeritarias y sus justificaciones pseucientficas, la lucha contra la inflacin y el dficit pblico- y el mantenimiento de la rentabilidad en la nueva matriz financiarizada del capitalismo senil. Su leit motiv consiste en decir: la austeridad genera recesin, desigualdad y deuda crecientes, por lo tanto es una poltica absurda. Y tenemos las teclas mgicas para revertirla! El economista marxista Michel Husson describe las consecuencias del sesgo reformista y la superficialidad del anlisis poskeynesiano, que achaca a las desmadradas finanzas los males del sistema: El keynesianismo propone una explicacin a la paradoja de la acumulacin, es decir, a la desconexin entre una tasa de beneficio que aumenta y una tasa de acumulacin que se estanca. Esta diferencia sera fruto dela sangra ejercida por una finanza predadora. Reduciendo esta presin financiera, se podra liberar la acumulacin, relanzar la actividad econmica y el empleo. Algo parecido a la frmula de Patrick Artus segn la cual la salida de la crisis implicara que el capitalismo acepta funcionar con una tasa de beneficio menos elevada y que la finanza privilegia las inversiones tiles. Lo que es al mismo tiempo cierto pero incompatible con el fundamento mismo del capitalismo. Esto es lo que no comprenden los analistas keynesianos que, fascinados por la finanza, desprecian los fundamentos estructurales de la crisis. Difcil expresar mejor la futilidad de una poltica econmica que se basa en el oxmoron de que el capitalismo rabiosamente financiarizado acepte funcionar a medio gas. Anwar Shaikh abunda en la ingenuidad de los lamentos nostlgicos por un capitalismo bonancible: los keynesianos siempre dicen, no entienden cmo no se dan cuenta los partidarios de la austeridad de que estn creando miseria y sufrimiento. La incomprensin de la funcin esencial del sector financiero en el capitalismo financiarizado, en crisis crnica desde los aos setenta, y del decisivo papel de las finanzas en el sostenimiento de la rentabilidad del capital alimentan una actitud pueril basada en la posibilidad de reparar la maquinaria averiada sin alterar la sala de mquinas y el motor que alimenta las calderas de la acumulacin.

Pero es realmente tan absurdo, como afirman los bienintencionados keynesianos, el dogma monetarista, que justifica el austericidio, como expresin terica de la poltica del capital en la fase neoliberal? No estn ignorando los curanderos monetarios el trasfondo de profundo agotamiento del capitalismo en la fase neoliberal, que explica el encarnizamiento caracterstico de las polticas de austeridad? Y, por ltimo, no proporciona una involuntaria- coartada al statu quo ofrecer recetas que, arreglando las piezas averiadas, mantendran inclume el core de la sala de mquinas del sistema, ocultando de paso el rol que representa el dinero moderno como encarnacin del poder social?

Para constatar la inadecuacin de tales utopismos a la solucin de los males del capitalismo es necesario comprender la racionalidad instrumental que anida en las entraas de la bestia neoliberal.

El desempleo natural: la racionalidad del austericidio

Si el Occidente est enfermo, si los ros se convierten en cloacas y las ciudades llegan a ser inhabitables, si la pobreza y la miseria persisten, a pesar de la elevacin general del producto nacional y de los esfuerzos polticos en la redistribucintodo ello no se debe a que nuestra sociedad sea capitalista. A la inversa, se debe a que nunca ha sido realmente capitalista, puesto que lo que se reprocha al capitalismo no proviene de su naturaleza, de sus supuestas leyes, sino del hecho de que el Estado, traspasando sus lmites naturales de accin, impide el funcionamiento eficaz de los mecanismos de saneamiento ligados al juego de la competencia (Henri Lepage)

Una maldicin terrible, un conjuro de espritus malvados. El economista poskeynesiano Nicholas Kaldor autor del texto, El azote del monetarismo, una crtica demoledora de los postulados friedmanianos describe en estos apocalpticos trminos la irrupcin del monetarismo a lo largo de los aos 70. El conjuro, practicado por una mezcolanza de fanticos anticomunistas y apstoles de la libertad individual contra la intervencin del Estado El camino a la servidumbre, del gur Hayek, es la biblia de los neocon- surgi en las dulces praderas de los Alpes suizos y los departamentos universitarios del guardin del mundo libre. La sociedad Mont Pelerin cenculo del libertarianismo desregulador contra el Estado-Leviatn- de Von Mises y Hayek y la Escuela de Chicago cuna del monetarismo friedmaniano, base de la terapia del shock neoliberal- confluyeron en los aos 70 para aprovechar la oportunidad que les brindaba la crisis del welfare state y el fracaso de las polticas econmicas keynesianas en la lucha contra la estanflacin desempleo e inflacin elevados-. Los Chicago Boys hegemnicos en la profesin y en los departamentos ministeriales de las principales potencias mundiales a partir de la revolucin conservadora liderada por Reagan y Thatcher- prescribirn los tratamientos de choque austeritarios como receta infalible para, despus de un periodo de sufrimiento en la aplicacin del torniquete antiinflacionario, restablecer la prosperidad y el crecimiento. Pero eran estos objetivos declarados por los apstoles de la cruzada neoliberal los verdaderos motivos del encarnizamiento monetarista?

Para uno de los ms ilustres economistas poskeynesianos, Paul Davidson, la estanflacin mundial Robert Lucas , el fantico neoliberal y cachorro de Friedman, la denominar la discriminacin experimental ms clara que jams ver la macroeconoma- llev al colapso de la dominacin de la teora econmica keynesiana y a la emergencia arrolladora del nuevo paradigma de poltica monetaria. Friedman expone el fundamento del ataque a las polticas keynesianas, que ponen el acento en la creacin de empleo mediante el gasto pblico a costa de aceptar cierto nivel de inflacin: Una falsa dicotoma nos ha orientado: inflacin o paro. Esta opcin es falsa. La alternativa real consiste slo en si nos enfrentamos a un desempleo ms elevado como consecuencia de unos precios ms altos o debido a un efecto temporal secundario para eliminar la inflacin. Esa incapacidad de la poltica econmica para reducir el desempleo, ms all de cierto umbral, sin generar una inflacin galopante, dio origen al concepto de la tasa natural de desempleo. El nuevo credo monetarista postul que, a largo plazo, existe una tasa de desempleo natural y que todo intento por disminuirla con un incremento del gasto pblico, que l asimil a una creacin monetaria, slo se traducira en un incremento de los precios. Jos Briceo resume la gnesis del nuevo paradigma: La hiptesis de la NAIRU tasa de desempleo no aceleradora de inflacin- surgi a raz del debate keynesiano-monetarista respecto a la curva de Phillips, que postulaba una relacin inversa entre la inflacin de salarios o de precios y la tasa de desempleo que implicaba aceptar una inflacin moderada como mal menor de la lucha contra el desempleo. La estanflacin de los aos 70 mostr que tal trasvase era falso: altas tasas de desempleo e inflacin coexistan de forma inexplicable. De ah se pas a modelizar la NAIRU de cada pas. Un pas con mercados poco flexibles como el espaol- tendra una NAIRU superior a un pas con mercados flexibles y escasa intervencin estatal en ellos. Cualquier intento de bajar la tasa de paro real por debajo de la NAIRU ineludiblemente llevara a una subida de la tasa de inflacin. Para hacernos una idea de la brutalidad subyacente al asptico parmetro pensemos que, segn rigurosos estudios de sesudos departamentos universitarios, que dedican ingentes recursos y toneladas de horas de investigacin y de anlisis de big data a tan loable tarea, el desempleo estructural de la economa espaola, el que no tiene en cuenta factores cclicos, se sita entre el 18% y el 19%. Increble pero cierto.

El economista Bellod Redondo , en un esplndido artculo titulado La NAIRU y la pseudociencia neoliberal, explica las razones de fondo ocultas tras el encarnizamiento teraputico del taln de hierro monetarista: La NAIRU justifica la deconstruccin del Estado de Bienestar y de los mecanismos de proteccin social de los trabajadores (salario mnimo, negociacin colectiva, prestaciones por desempleo, proteccin frente a la enfermedad o la vejez), debilitando su capacidad negociadora frente al capital. No es arriesgado pues afirmar que la teora y las polticas monetaristas interpretan mejor, en momentos de estanflacin, las necesidades de la burguesa internacional que el keynesianismo, al sugerir remedios radicalmente reaccionarios para afrontar el malestar burgus: inducir abiertamente al desempleo para darles una leccin a los sindicatos. Las cosas estn pues bastante claras. El economista estadounidense Michael Hudson explica el principio psicolgico del encarnizamiento teraputico: yo te alimentara, pero entonces acabaras siendo dependiente de la comida.

La NAIRU y sus posteriores refinamientos juegan un papel central en la poltica econmica actual: tanto instituciones multilaterales (FMI, OCDE, Unin Europea, etc.) como gobiernos nacionales la emplean de forma prolija en el anlisis, justificacin y diseo de polticas macro y microeconmicas.

Si los polticos han de desentenderse de la lucha contra el desempleo, el campo queda libre para los tecncratas de la banca central y sus objetivos prioritarios de metas de inflacin. Luego, la fuerza del mercado libre, la fuerza del desempleo desembridado, ser el rbitro de la relacin salarioganancia. William Vickrey , autor del excelente texto Quince falacias funestas del fundamentalismo financiero pone el dedo en la llaga: Una interpretacin marxista de la insistencia en la NAIRU dira que se trata de vendarnos los ojos y suscitar el temor a la inflacin para justificar el mantenimiento del ejrcito de reserva, arguyendo que se intenta evitar que los salarios inicien una espiral salarios-precios. Curiosamente, nunca se oye hablar de una espiral renta-precios ni de una espiral intereses-precios, aunque esos costos tambin se deben tener en cuenta al fijar los precios. As pues, el anatema de la inflacin de precios de bienes de consumo se complementa con la bendicin de las burbujas de activos y el rentismo financiero, caractersticos del capitalismo senil, por parte de los policy makers del capital financiero global.

Husson resalta de nuevo el punto central: Toda poltica orientada a recuperar el pleno empleo sera ilusoria, ya que la baja de la tasa de paro desencadenara un aumento de la inflacin que, finalmente, conducira la tasa del paro a su valor de equilibrio.

La supuesta absurdidad de las polticas de austeridad adquiere una luz muy diferente pues cuando se incluye en el cuadro al elefante en la habitacin, ignorado por la ortodoxia monetarista y por sus furibundos enemigos, los curanderos monetarios: la tasa de ganancia del capital. El anlisis que plantea Husson acerca de la funcin neurlgica del desempleo el ejrcito de reserva marxista- como regulador de la relacin capital-trabajo, merece ser citado en extenso: Ah est la clave de una explicacin de la estanflacin en Estados Unidos diferente al recurso a las anticipaciones y otros delirios monetaristas. Es claro que la cada de la tasa de beneficio a partir de 1967, hasta inicios de los aos 1980, se acompaa de una aceleracin de la inflacin. El choque de las polticas neoliberales desencadena, de forma simultnea, el ascenso de la tasa de beneficio y la vuelta de la tasa de inflacin al nivel de los aos 1960. El verdadero arbitraje es pues entre inflacin y el beneficio, y la tasa de paro es el til que permite ajustar ese arbitraje. El esquema es pues el siguiente: si el desempleo baja demasiado, la relacin de fuerzas entre capital y trabajo se modifica a favor de los asalariados. El aumento de los salarios muerde sobre el beneficio y las empresas responden aumentando sus precios. La tasa de paro que no acelera la inflacin podra ser bautizada tambin, y ello sera ms claro, como tasa de paro que no hace bajar la tasa de beneficio .

Las acervas polticas de austeridad se revelan pues, no como un error garrafal, causante de sufrimiento absurdo e innecesario, sino como el torniquete ideal utilizado por el poder global del capital para tratar de restablecer la tasa de beneficio -en declive claro desde el final de los treinta gloriosos-. La depresin subsiguiente es un efecto secundario, como recalca Husson, irrelevante para el objetivo principal: Pero es la ltima correlacin la que permite comprender la lgica de fondo. Los pases que han sufrido la austeridad presupuestaria (y salarial) ms fuerte son tambin pases en los que los beneficios se han restablecido de forma neta: los pases de la periferia (Grecia, Espaa, Portugal e Irlanda) han recuperado la tasa marginal de beneficio a pesar del hundimiento de su economa y de la explosin del paro. El misterio que genera la ausencia de inflacin ante la masiva inyeccin de liquidez en los circuitos financieros realizada por la banca central a travs de la expansin cuantitativa se disipa contemplando el brutal aumento de la desigualdad y de la tasa de beneficio del capital que la QE ha provocado. La inflacin y el paro, en consecuencia, lejos de responder nicamente a aspectos tcnicos como creen los curanderos monetarios-, son, en esencia, un reflejo del insoluble conflicto distributivo por la riqueza social en la sociedad de la mercanca.

Eplogo: desde el bajo mundo de la economa

Hoy vivimos en un capitalismo irreal, ficticio, moribundo, cuya economa aparenta que sigue funcionando porque vive asistida a travs de la invencin incesante de dinero de la nada, y de una deuda creciente que est devorando toda la riqueza social y natural (Andrs Piqueras)

A la luz de este proceso implacable y degenerativo de sobreexplotacin y desigualdad, caracterstico del capitalismo neoliberal, adquieren un cariz an ms utpico e irreal las propuestas de garantizar el pleno empleo o de utilizar el estado como empleador de ltimo recurso de los curanderos monetarios. El economista marxista Fred Moseley resalta, una vez ms, la limitacin esencial de los utopismos keynesianos del estado benefactor en el contexto de la crisis crnica del capitalismo senil: Muchos gobiernos en los aos 70 respondieron a la mayor desocupacin adoptando polticas expansionistas de tipo keynesianas: ms gasto estatal, bajos impuestos y bajas tasas de inters. Sin embargo, estas polticas resultaron en un aumento de la tasa de inflacin. Las empresas capitalistas no incrementaron el gasto y el empleo, sino que respondieron a la estimulacin estatal de la demanda aumentando los precios a mayor velocidad, con el fin de restaurar su tasa de beneficio. Katz describe el apagn de la sala de mquinas, accionado por los excntricos del dinero, en aras de una descripcin funcionalista y tecnocrtica del hecho monetario como herramienta pretendidamente asptica y neutral: La heterodoxia remarca que el dinero es una una relacin social, pero interpreta esta definicin como un lazo entre individuos dentro de cierto marco institucional. Esta definicin es una simplificacin, porque desconoce que el manejo del dinero pertenece a los capitalistas y no al conjunto de la sociedad. Se limita a subrayar lo obvio (que la moneda es un instrumento de la reproduccin econmica de la sociedad) eludiendo lo esencial (que la moneda consagra la explotacin de los asalariados). Esta omisin le impide a la heterodoxia desentraar los misterios de la moneda y dilucidar los enigmas de la financarizacin.

Segn Fred Moseley, Keynes, venerable patriarca de la heterodoxia reformista, se refiri al circuito de valorizacin del capital-dinero de Marx como una observacin valiosa y concord con Marx en que, evidentemente, el objetivo de los empresarios no es ms producto fsico y valores de uso, sino ms dinero y que la teora de una economa empresarial debe estar en trminos de variables monetarias, no de variables reales. Sin embargo, Keynes, prosigue Moseley , parece no haberse percatado que el circuito del capital (D M D) no es slo una observacin valiosa, sino que es el marco lgico global para toda la teora de Marx. Desafortunadamente, la teora de Keynes quien, pese al elogio anterior, inclua a Marx en las regiones del bajo mundo de la economa- no provee una explicacin del crucial ∆D incremento de dinero-, sino que toma ∆D como un costo inicial dado; esto es, ∆D es tratado como parte de D!, como en la economa neoclsica en general. Quizs esa ligera omisin del elefante en la habitacin la extraccin de plusvalor de la fuerza de trabajo-de todo el sistema social, llev al padre de la macroeconoma contempornea quien declar, en un arrebato de sinceridad, la lucha de clases siempre me encontrar al lado de la burguesa educada- a permitirse cometer ensoadores deslices. El gran descubridor del principio de la demanda efectiva tambin tena pues veleidades de curandero monetario. En las consideraciones finales de su opus magnum expresa su admiracin calificndole nada menos que de fundador de un socialismo antimarxista y afirmando, con gran don proftico, que el porvenir tendra mucho ms que aprender de l que de Marx- por Silvio Gesell , heterodoxo economista alemn, creador de la idea del dinero sellado, como solucin mgica a las crisis de demanda efectiva debidas al inicuo atesoramiento la preferencia por la liquidez , clave de bveda del sistema keynesiano-. Los actuales epgonos poskeynesianos no parecen haber avanzado mucho ms all que su maestro en la comprensin de esa observacin valiosa, pilar fundamental de la formidable construccin terica del poblador ms conocido del bajo mundo de la economa. Quizs esa carencia les ha impedido comprender que el modo de produccin del dinero moderno -el llamado milagro del inters compuesto- no es ninguna asptica herramienta, que pueda desmontarse a discrecin para ponerla al servicio de la colectividad, sino un instrumento de poder social y de captura de riquezas en manos de los poseedores de los medios de produccin.

Y, como concluye la analista Paula Bach , esa ceguera absoluta hacia el ncleo explotador del capitalismo les invalida para ofrecer medidas eficaces y realistas que pugnen por detener la marcha degenerativa de un modo de organizacin social que est devorando toda la riqueza social y natural: Esta conclusin es importante para los trabajadores porque muestra que el capitalismo est estancado en una situacin crtica a largo plazo y que intentar recomponerse a travs de ataques cada vez ms agresivos a las condiciones de vida de los trabajadores Es una conclusin pues importante porque habla de la imposibilidad de un perodo reformista.

 

Blog del autor y enlaces a las dos primeras partes de este trabajo:

Primera parte: https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/2018/11/04/sobre-el-dinero-i/

Segunda parte: https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/2018/12/09/sobre-el-dinero-ii/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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