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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

El cambio climtico y los lmites de la razn

Michael Duggin
Counterpunch

Traducido del ingls por Eva Calleja


El hombre urbano-industrial moderno es muy dado a violar en la naturaleza todo sobre lo que puede poner sus garras. Viola el mar; viola la tierra; las reservas naturales de la Tierra. Viola la atmsfera, Viola el futuro de su propia civilizacin. En lugar de vivir de los excedentes del mundo natural, que es lo que debera hacer, vive de su sustancia. No necesitara hacer eso si fuese menos numeroso, y estuviese satisfecho viviendo una vida ms sencilla. Pero ni est preparado ni para reducir su nmero ni para llevar una vida ms sencilla y ms sana. As que continua destruyendo su propio entorno, como una gran plaga de langostas. Y debemos esperar de l que, como hasta ahora, contine ciegamente con este proceso depravado, el de poner punto final a su propia existencia en el prximo siglo. De hecho, los aos 2000 al 2050 deberan ser testigos del final de la gran civilizacin Occidental. Los chinos, ms prudentes y menos consentidos, no menos dados a la superpoblacin pero preparados para ser ms implacables controlando sus efectos, puede que hereden las ruinas.

George Kennan, entrada de diario, 21 de marzo 1977,

Pero al hacerme viejo me doy cuenta del papel tan limitado que juega la razn en la conducta de los hombres. Creen lo que quieren creer y aunque a peligro de sufrir un naufragio, generalmente zarpan con un agujero en el casco taponado con un abrigo viejo.

Oliver Wendell Holmes, Jr. (a Harold Laski), 26 de diciembre 1917.

Todos vemos lo que est pasando, lo leemos en los titulares todos los das, pero ver no es creer y creer no es aceptar.

Roy Scranton, Estamos condenados. Ahora qu?

Es demasiado tarde para evitar una catstrofe medioambiental mundial? Indican las cada vez ms preocupantes seales que nos da el planeta que una especie de catico punto de inflexin ya est sobre nosotros? Los hechos y la razn son bastones muy dbiles en comparacin con opiniones arraigadas y con la capacidad humana para el autoengao. Sospecho que, probablemente, ni este artculo ni cualquier otro sobre el tema cambie muchas opiniones.

Con unos niveles de dixido de carbono en su punto ms alto en tres/cinco millones de aos sin un lmite en su aumento a la vista, un calentamiento, elevacin y acidificacin de los mares del mundo, una destruccin de hbitats y un colapso en cascada de especies y ecosistemas enteros, algunas mentes pensantes creen ahora que estamos cerca de, o hemos pasado el punto de no retorno. La cuestin puede que no sea si podemos darle la vuelta o no, sino cuanto tiempo tenemos antes de que un bucle de retroalimentacin negativo del medioambiente tal y como estaba se convierta en un bucle de retroalimentacin positivo para la catstrofe. Parece que la respuesta es probablemente entre unos pocos aos o una dcada o dos, tirando alto, si no estamos ya all. El verano templado de once mil aos el Holoceno- que permiti y nutri a la civilizacin humana y que facilit que nuestro nmero creciese, expirar debido a nuestra propia especie en un futuro no muy lejano.

La humanidad es un proyecto desbocado. Con una poblacin mundial de ms de 7,3 mil millones, somos una plaga maltusiana. Esto no es una condena o una acusacin, tampoco ningn alarde irnico. Es un hecho observable. La evidencia de que nos encontramos en una encrucijada de la historia y de la historia natural, de la naturaleza y de nuestra propia naturaleza, es ahora abrumadora. El hecho de que un cambio catastrfico en progreso est literalmente en el aire, es innegable. Pero antes de que podamos pensar en soluciones para mitigarlo, debemos admitir que hay un problema.

Considerando la abrumante corroboracin-objetiva, lecturas de niveles de CO2 atmosfricos analizados y vueltos a analizar, la acidificacin de los ocanos, la muerte de los arrecifes, y el deshielo, ms rpido de lo esperado, de los casquetes polares y de Groenlandia y la subsiguiente elevacin del nivel del mar francamente, debemos considerar a aquellos que todava defienden que el cambio climtico causado por el hombre no es real, o como estpidos, cnicos, irracionales, ideolgicamente engaados, obstinadamente ignorantes o distrados, patolgicamente cabezones, terminalmente avariciosos, o sino como aferrados ilgicamente a la posicin equivocada ante hechos demostrables. No hay otra posibilidad de describir a esas personas y, en trminos prcticos, la diferencia entre esas categoras que se solapan es inexistente o trivial. Si esta afirmacin suena maleducada e infringe el Cuaderno de estilo, que as sea entonces (1). La hora para el civismo y las "controversias" y "debates" que no hacen ms que distraer, se han acabado, y no me disculpo en manera alguna del tono de esta afirmacin. A nadie beneficia consentir a estos negacionistas cnicos y delirantes mientras la barandilla de popa del Titanic se eleva sobre el horizonte.

Algunos comentaristas han comparado a los negacionistas del cambio climtico con aquellos que niegan el Holocausto y la esclavitud. Aunque las comparaciones morales son siempre complicadas, es probable que el dao permanente que los humanos estn haciendo al planeta exceda con mucho del dao que hicieron los nazis o los esclavistas. La cuestin es hasta qu punto aquellos de nosotros que no niegan el cambio climtico pero que contribuyen a l somos tan culpables como esas odiosas categoras histricas. Quiz solo seamos simples facilitadores colaboradores- y el equivalente de aquellos que conocan los crmenes y que no hicieron nada, y volvieron los ojos hacia otro lado o quiz conscientemente se concentraron en las demandas y prioridades inmediatas de su vida privada. Nadie, excepto los nios, arrojados inconscientemente a esta catstrofe, es inocente.

El debate sobre si la actividad humana ha cambiado el medioambiente global ha terminado en todos los sentidos racionales. El cambio climtico causado por el hombre es real. Negarlo es revelar que ests al mismo nivel intelectual que aquellos que creen que la Tierra es el centro plano del universo o que niegan que la teora de la evolucin moderna contenga explicaciones mejores y ms precisas que los mitos arquetpicos de la religin y el sofisma de distraccin teolgico de "la Teora del Diseo Inteligente". Las cuestiones que quedan sern sobre los innumerables detalles inescrutables o, que se pueden conocer parcial o imperfectamente sobre el caos del prximo Eremoceno (alternativamente Antropoceno) (2) y el alcance que podrn tener los cambios y las consecuencias, su gravedad, y si pueden ser revertidos o mitigados, y cmo. La cuestin inicial es simplemente si es o no demasiado tarde ya para darle la vuelta.

Ya hemos cambiado la qumica atmosfrica del planeta hasta un punto que es posiblemente irreparable. En 2012 los niveles de CO2 atmosfrico en el Polo Norte excedan las 400 partes por milln (sobre los del periodo pre-industrial de aproximadamente 290 ppm). En el momento en el que escribo esto los niveles de dixido de carbono estn en las 408 ppm. Esto no es una opinin sino un hecho mensurable. Los niveles de dixido de carbono se pueden medir fcilmente, incluso por la gente que no cree que la actividad humana est alterando el medioambiente mundial. Incluso si la produccin de carbono generado por los humanos se detuviese hoy, el exceso existente durar cientos de miles de aos o ms si no se mitiga activamente (3). Por lo tanto, la mayor parte del dao ya est hecho las condiciones para un cambio catastrfico estn aseguradas- y ahora simplemente estamos esperando que los efectos se manifiesten mientras los niveles de carbono continan subiendo sin cesar con pequeos estancamientos y fluctuaciones.

Los aumentos del carbono atmosfrico han provocado la acidificacin de los mares. Esto tambin es un hecho observable y cuantificable. El hecho de que la absorcin de CO2 del agua del mar resulta en su acidificacin y el hecho de que el dixido de carbono atmosfrico atrapa el calor con ms eficacia y en mayor medida que el oxgeno son ahora principios de ciencias de nivel de escuela de primaria y no son de ninguna manera afirmaciones controvertidas. Si no reconoces estos dos hechos, en realidad no tienes una opinin sobre el cambio climtico o sus causas. Tal y como est, el "debate sobre el clima"- polmica sobre la realidad global del cambio climtico no es de ninguna manera un debate cientfico, es un debate poltico y de entretenimiento poltico que oculta observaciones comprobables/mensurables frente a las negaciones estpidas y desinformadas de los verdaderos creyentes que las evocan, o sino, de los cnicos que se benefician de la generacin de carbono (esto ltimo recuerda a la parbola del hombre a quien se le paga una pequea tasa para que se ahorque) (4). Algunos de los oficiales generales del ejrcito de los Estados Unidos estn ahora afirmando oficialmente que el cambio climtico constituye la mayor amenaza que existe para nuestra seguridad nacional (5).

Algunos negacionistas responden a hechos sobre el cambio climtico con observaciones anecdticas sobre el tiempo- los inviernos localmente ms fros o con ms nieve de lo habitual en ciertas regiones, son su distraccin favorita sin contemplar siquiera el cuadro ms amplio (y mucho menos el hecho de que los inviernos fros o con ms nieve que ha sufrido el Norte de Amrica desde 2010 fueron causados por un debilitamiento de la corriente del golfo, causado por masas de aire ms clidas de lo normal en Eurasia, que desplazaron al vrtice polar desde su eje hacia los 48 estados de ms abajo, mientras en algunos momentos en Groenlandia disfrutaban bajo el sol a 10C).

Una respuesta efectiva a esta descarada torpeza es una simple y conocida analoga: el clima es como tu personalidad y el tiempo es como tu estado de nimo. Simplemente por el hecho de estar triste un da o dos no significa que eres depresivo clnico, al igual que un invierno localmente frio en medio de dos de las dcadas ms clidas que nunca se haban registrado a nivel mundial, no significa una tendencia global al enfriamiento. Algunos lugares es posible que se enfren mientras las temperaturas totales del planeta se elevan (las Islas Britnicas puede que se enfren cuando las aguas del deshielo del rtico empujen a la corriente del golfo hacia el sur). Por supuesto, el carbono generado por los humanos es solamente un aspecto de la crisis medioambiental mundial, y un sntoma del desequilibrio existente.

Los humanos tambin estn matando a sus especies compaeras a un ritmo que pronto superar al de la extincin del Cretcic, y es la sexta gran extincin de la historia natural de la Tierra (6). Este hecho es espeluznante si es que puede ser cuantificado de alguna maneralos nmeros aqu son ms indefinidos y ms especulativos que las medidas precisas de la qumica y la temperatura, y las estimaciones bien pueden estar a la baja. Nunca se podr conocer el verdadero nmero de especies perdidas ya que se est empujando hacia la extincin a especies no identificadas antes de que la ciencia pueda describirlas y catalogarlas (7). Pero como afirmacin general esta alarmante prdida de biodiversidad y de hbitats no es ninguna polmica entre las comunidades que estudian estos temas seriamente. La historia humana ha demostrado ser un momento breve y destructivo de la historia natural en el que nos hemos convertido en las langostas o en algo mucho, mucho peor que tales apariciones y desequilibrios estacionales.

Como deca un amigo mo, aquellos que continan en su paraso de locos o en su obstinado cinismo por unos beneficios a corto plazo y que todava niegan la realidad del cambio climtico, al final debern contestar a dos preguntas: 1) Qu aceptaras como prueba de que los humanos estn alterando el medioambiente mundial? 2) Qu pasa si ests equivocado en tus negaciones?

Desde mi propia experiencia, he encontrado que ni la razn basada en los hechos ni la consecuente disonancia cognitiva que esta infunde cambia opiniones una vez que estas estn firmemente fijadas; el raciocinio y la negacin son los pilares gemelos de la psicologa humana, y es una caracterstica comn y desafortunada de nuestra especie reafirmarnos en creencias errneas antes de admitir un error y enfrentarnos a los problemas con diligencia. Este bien puede ser nuestro epitafio.

Notas:

1. William Strunk, Jr. and E.B. White, Elementos del Estilo (The Elements of Style, 1979).

2. Para Eremoceno o "La Edad de la Soledad" y Antropoceno o "La Edad del Hombre" ver Edward O. Wilson, Medio planeta: la lucha por las tierras salvajes en la era de la sexta extincin (Half-Earth, Our Planets Fight for Life, 2016).

3. David Archer, El Gran Deshielo (The Long Thaw, 2009).

4. Sobre disputas polticas disfrazadas de debates cientficos ver Leonard Susskind La Guerra de los Agujeros Negros, (The Black Hole War, 2008).

5. Roy Scranton, Aprender a morir en el Antropoceno (Learning to Die in the Anthropocene, 2015).

6. Elizabeth Kolbert, La Sexta Extincin (The Sixth Extinction, 2014), y Notas de Campo desde una Catstrofe (Field Notes from a Catastrophe, 2006-2015).

7. Edward O. Wilson, El Futuro de la Vida (The Future of Life, 2002).

Michael Duggin fue miembro de la Corte Suprema durante 2011-2012. Ha dado clases en Georgetown y en el programa NYU de Washington, D.C.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/12/14/climate-change-and-the-limits-of-reason/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin.org como fuente de la traduccin.



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