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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

Ecosocialismo, un horizonte para un cambio de poca

Manuel Gar y Paca Blanco
Pblico


En tiempos de Trump, Bolsonaro y otros representantes del neofascismo, puede que algunos lectores recuerden la frase atribuida a Fredric Jameson segn la cual parece ms fcil imaginar el fin del mundo que el final del capitalismo; una sentencia que, a la vista de lo que muestra el escenario ecolgico actual, parece tomar forma de amenaza cierta. En tiempos de avance de una derecha (extrema) neoliberal y autoritaria en Asia, Europa y Amrica y en los que la izquierda se encuentra sumida en una profunda crisis de identidad y proyecto, absorta en pequeas e inocuas maniobras institucionales con escaso resultado prctico para combatir la desigualdad y la crisis climtica, se hace ms necesario que nunca dar por enterradas las viejas respuestas e iniciar la elaboracin de horizontes estratgicos que logren la sntesis del binomio sociedad justa y biosfera intacta.

En efecto, el capitalismo se encuentra en una dinmica destructiva y parece evidente que no dejar de explotar cualquier recurso en la huida hacia delante que emprendi, en su ltima fase, a partir de la crisis de 2008. Evidentemente, no se trata slo de una cuestin temporal que responde a la crisis, sino de la propia naturaleza del capitalismo, que responde exclusivamente a la generacin de beneficios, y por lo tanto necesita apropiarse tanto del trabajo como de la naturaleza con tanta intensidad como sea necesaria para su supervivencia. Por eso, no es de extraar que los diversos movimientos de ultraderecha ataquen tanto las condiciones de trabajo como las luchas ecolgicas, o que las Cumbres de Cambio Climtico sean cada vez ms inoperantes.

Detrs de los desastres hay causas

Pero Por qu hemos llegado a semejante situacin? Cmo es posible que la supervivencia del sistema socio econmico est amenazando la vida de las personas que lo alimentan y de su entorno? Hay muchas lneas de explicacin, y tanto la sociologa como la economa o la historia pueden aportar enfoques de inters, pero en tanto que buscamos un marco global de interpretacin, necesitamos una explicacin poltica, esto es, una explicacin que d cuenta de las fuerzas e idearios sociales que han acabado llevndonos a este punto. Polticamente, esto slo se puede entender desde una derrota histrica, la que sufren los proyectos alternativos ante un capitalismo que se reconfigura desde los aos 80 del pasado siglo y muta para adoptar el neoliberalismo como forma actualizada. Con el neoliberalismo, el capital se desvincula casi totalmente de los lmites materiales, avanza en la extensin de su modelo social (individualismo, consumismo, descrdito de lo pblico y lo colectivo, mercantilizacin del conjunto de la sociedad) y desplaza a los imaginarios colectivos polticos alternativos. La famosa expresin de Margaret Tatcher, no hay alternativa, podra ser el mejor ejemplo de las profecas autocumplidas: no hay alternativas porque el neoliberalismo alcanz el poder en todos los mbitos y elimin la posibilidad de una alternativa. Por eso, hoy, todava puede parecer que es ms fcil que se acabe el mundo a que se acabe el capitalismo.

Sin embargo, es evidente que existen alternativas. El dictum tatcheriano slo es cierto en la medida en la que se impone contra la voluntad de las clases populares y de los movimientos sociales que, estos s, son conscientes de la deriva suicida del capitalismo. El ecologismo ha tenido muchas versiones y, al menos en la orientacin de ecologismo social ha sabido ir mostrando una serie de posibilidades al margen del neoliberalismo. La izquierda poltica, sin embargo, ha tardado en ver esto, pero hoy empieza a asumir que una transformacin radical necesita de la cuestin ecolgica, y no como un aadido externo, sino como un eje central de su propuesta poltica. Hoy no slo est claro que el ecosocialismo es capaz de plantear una propuesta ecolgica que incluya lo laboral, lo productivo y lo reproductivo, sino que hacerlo desde otros lugares llevar forzosamente a un proyecto fallido.

Desde las ltimas dcadas, y especialmente desde principios de siglo, la crisis ecolgica empieza a mostrarse con una evidencia fuerte. Los niveles de contaminacin ambiental, el cambio climtico, la frecuencia creciente de disturbios y catstrofes ambientales o la inhumana y daina forma de producir carne son elementos especialmente visibles que ya no pasan desapercibidos a un conjunto social cada vez ms amplio. Es momento de que la izquierda asuma definitivamente el anlisis ecologista y le d dimensin poltica para construir un proyecto que vaya ms all de unas elecciones y ms all de un programa; hay bases para construir un horizonte alternativo con base organizativa fuerte, y eso implica un proyecto de las clases populares porque slo ellas configuran la mayora. Recuperar esta idea de clase ha podido parecer difcil en los aos de xito del neoliberalismo, pero es una necesidad, un punto sin el cual no articularemos un proyecto de todas y para todas.

Existen alternativas. El ecosocialismo forma parte de la solucin

Este trabajo de recuperacin de elementos de la izquierda revolucionaria que aspiraba a la sociedad de mujeres y hombres libres e iguales sin explotacin humana y de aquellos que vienen de la tradicin ecologista forjada en centenares de luchas en defensa de la biosfera y que ha sido capaz de dar explicaciones y alternativas tiene su mejor apuesta en el ecosocialismo. Y para ello los espacios de trabajo como el que tuvo lugar el pasado mes en Lisboa son fundamentales ( http://alterecosoc.org/ ). La IV edicin de los Encuentros Ecosocialistas fue organizada con participacin de muchas organizaciones y activistas portuguesas, dando as continuidad a una serie de encuentros que son referencia para un trabajo ambicioso de articulacin poltico social. Si es tiempo de construir imaginarios colectivos distintos, espacios como este son el lugar donde pueden surgir.

En estos momentos en los que se perpeta la crisis constante del neoliberalismo como sistema socioeconmico, la necesidad de un proyecto alternativo es tan alta como su posibilidad. Pero esto no debera hacernos pensar que la crisis del capitalismo llevar a su destruccin y a una transicin a un modelo sostenible. Por el contrario, tratar de mantenerse a costa de lo que haga falta. Merece la pena recordar aqu a Rosa Luxemburgo, autora de aquella expresin histrica, socialismo o barbarie, de la que nos reivindicamos muchos ecosocialistas. No se trataba de un lema de agitacin, sino que se diriga a una discusin importante en vida de Luxemburgo, entre aquellos que crean en un marxismo mecanicista segn el cual la revolucin vendra por el colapso del propio capital, y los que defendan que mediara una lucha social y que el resultado de esa lucha podra tanto ser el socialismo como una forma de fascismo. Esa es la lucha que el ecosocialismo est en condiciones de abrir y que tiene que abrir, como va para sacar a la izquierda de su derrota histrica y, lo que es ms importante, para salir del fracaso ecolgico global, creando un horizonte compartido.


Manuel Gar, economista y militante de Anticapitalistas

Paca Blanco, activista social y militante de Anticapitalistas

Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/17466/ecosocialismo-un-horizonte-para-un-cambio-de-epoca/



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