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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

La carta del hijo de Osvaldo Bayer tras la muerte de su padre
Nuestro viejo

Esteban Bayer
Pgina 12

El escritor, historiador y periodista falleci a los 91 aos. Personalidades de distintos mbitos reconocieron su trayectoria, su militancia y su compromiso, igual que miles de personas que manifestaron su pesar a travs de las redes sociales. La familia de Bayer prepara su despedida.


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Hace semanas que Osvaldo tena necesidad de partir. No aguantaba no estar haciendo nada, sentado en su casa en el Tugurio. Quera hacer sus valijas. Se despertaba, asegurando que tena que salir a un congreso para debatir sobre derechos humanos, que lo esperaban en tal pueblo remoto de la Pampa para hablar del cambio de nombre de la calle principal que llamaban por el genocida de indios innombrable, o que lo convocaban de una escuelita en la Puna jujea, por la que nunca haba pasado nadie, pero el no poda faltar para hablar sobre los derechos de los pueblos originarios. Al mismo tiempo lo esperaban en la Universidad en Berln y en la asamblea de un sindicato patagnico. Tena que estar.  

Preguntaba por su valija, si el pasaporte y el pasaje estaba a mano. Con Claudia, la gran compaera que cuidaba de l en estos ltimos aos, desarrollamos cdigos para convencerlo que deba postergar el viaje. Hoy no acept dilaciones. Decidi partir. Como buen anarco y para joder a todos los que prendiamos las velas de un arbolito verde, eligi la fecha exacta. Lo constataron entre lgrimas las nietas en Hamburgo: el abuelo se fue jodiendo a la iglesia. En su ley.

Estoy convencido que sus prisas se debieron a la realidad del pas. Haba asegurado que iba a llegar molestando, como deca, hasta los 100 aos, uno menos que su querida ta Griselda de Santa Fe. Le respetaba los aos. Pero la realidad lo venci, ya no tena explicaciones por lo que lea en los diarios y escuchaba en las calles.

Ahora estaba necesitado de conocer ms verdades. Las terrenales las haba denunciado. Andaba queriendo discutir con los que nunca pudo: siempre quiso debatir con Severino el tema de la violencia y el derecho de matar el tirano, l que era pacifista y sin embargo entenda lo que hizo; ; con Antonio Soto debatir el deber de respetar las decisiones de las asambleas, aunque sea que eligieran la muerte; esperaba encontrarse con Simn Radowitzky y con ese personaje que lo fascin como Kurt Gustav Wilckens, nacido a pocos kilmetros de donde estoy escribiendo estas lneas urgentes; en la agenda, inelubdible, estaba la reunin con Arbolito, uno de los primeros justicieros de la repblica naciente. No tena tiempo para esperar porque tiene que sentarse a tomar un cafe con su compaero Rodolfo, con su amigo Haroldo, con Paco. Tambin quiere anotar la historias de la desaparicin y asesinato de Klaus, porque la de Elisabeth ya la haba descubierto y denunciado;

Pero sobre todo, esperaba poder juntarse con todos los annimos que lucharon por creer en una justicia terrenal, por no haber claudicado, por no darse por vencidos. A esos annimos que luchan todos los das. Sin aparecer en los diarios. A esos a los que el viejo siempre escuch y les dio voz.

Viejo querido, gracias por todo lo que nos enseaste, como hijos, como militantes, como ciudadanos, como seres humanos.

Un abrazo, como el ltimo que nos dimos hace apenas una semana.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/164355-nuestro-viejo



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