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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

2019: un nuevo captulo de la disputa por el futuro

Javier Tolcachier
Rebelin


Por estas pocas del ao suelen orse llamados a la concordia y la convivencia fraterna. Haciendo a un lado la hipocresa de quienes conciben la paz social como mecanismo para blindar la injusticia, no hay duda que los pueblos en estas fechas se desean honestamente un perodo de mayor calidez, de cercana y humanidad. Del mismo modo que expresan con sinceridad de corazn, augurios de un ao mejor.

Pasada la tregua, la ilusin de fin de ao se desvanece, dejando ver que ninguno de los conflictos ha desaparecido verdaderamente. Lo que encall a las orillas del nuevo ao ah est, a la espera de la nueva marea de sucesos, de un oleaje que traiga consigo transformacin. Oleaje en el que corremos peligro de ser arrastrados, de no ser capaces de reflexionar, ver con mayor claridad y sentar postura frente a los principales conflictos.

Esto vale del mismo modo para quienes pretenden sostener posiciones de presunta imparcialidad, cercana en muchos casos a la fuga o al descompromiso, al cinismo, la indiferencia y cmo no? tambin al temor, la decepcin, la amenaza, la segregacin, el chantaje o la persecucin. An fundada, la pasividad, la no eleccin, tienen como consecuencia convertirse en objeto y no en sujeto de las circunstancias por venir.

Los conflictos

Los conflictos existentes son polaridades, campos de magnetismo social, alrededor de los cuales se agregarn los grandes conjuntos humanos en el y los aos venideros. Del potencial que cada polaridad acumule, depender la direccin que tomen los acontecimientos.

Las problemticas estn ntimamente entrelazadas, conformando una estructura en la que unas piezas engarzan con otras. Sin embargo pueden ser observadas en detalle sin adjudicarles prelacin, linealidad o jerarquas.

Igualdad de oportunidades vs exclusin social

El artculo 25 de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos enuncia que Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, as como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentacin, el vestido, la vivienda, la asistencia mdica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de prdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

70 aos despus de haber sido consagrada esta Declaracin, la realidad es bien distinta. Segn el informe Premiar el trabajo, no la riqueza (Oxfam Internacional, 2018) [1] el 1% ms rico sigue acumulando ms riqueza que el resto de la humanidad. Citando distintas fuentes, el mismo informe seala que cerca del 43% de la poblacin joven activa no tiene trabajo o, si trabaja, sigue viviendo en la pobreza. Ms de 500 millones de jvenes sobreviven con menos de 2 dlares al da.

En Amrica Latina y el Caribe, en 2017 el 10% ms rico de la poblacin concentr el 68% de la riqueza total, mientras que el 50% ms pobre cont solamente con un 3.5% para sobrevivir, agrega la citada fuente.

Por otra parte, 821 millones de personas padecen hambre en el mundo -una de cada nueve - y ms de 150 millones de nios sufren retraso del crecimiento, indic la ONU en un informe dado a conocer el pasado Septiembre en Roma. [2] Lejos de retroceder, el hambre ha aumentado en los ltimos tres aos, volviendo a los niveles de diez aos atrs.

Ante esta barbarie, los esfuerzos polticos por paliar la desigualdad y el hambre son arteramente combatidos por quienes generan el problema -la banca y las corporaciones de negocios- en una espiral irracional de violencia econmica que arroja a los grandes conjuntos a la asfixia y la desesperacin.

La escala del agravio corresponde a un genocidio social que se parapeta detrs de la inviolabilidad de la propiedad privada, o sea, de la acumulacin ilimitada. Frente a tamao atropello, la articulacin de las mayoras bajo las banderas de la inclusin social y la desmercantilizacin de la subsistencia digna es histricamente inevitable, pero debe acelerarse.

Autodeterminacin, cooperacin, integracin vs unilateralismo y nacionalismo

La posibilidad de relacionamiento paritario entre naciones, muchas de ellas recin emancipadas del colonialismo luego de la Segunda Guerra Mundial, fue sepultada por la confrontacin de bloques primero y por la globalizacin despus, arrollando toda posible autodeterminacin. Ante esta nueva dependencia los pases del Sur global determinados a hacer valer su autonoma, amplificaron sus relaciones bilaterales y construyeron mecanismos multilaterales diversos. El objetivo de integrar virtudes y debilidades fue hacer fuerza comn frente a la usurpacin de facto. Al mismo tiempo, actores como China, India y Rusia emergieron o resurgieron en el tablero mundial, socavando la potestad nica de EEUU (y de Occidente) en la esfera internacional.

Los nacionalismos surgidos en todo el mundo y gobernantes hoy en muchos pases resultan de una reaccin al intento de dominacin mundial unipolar y la transferencia de poder de los Estados a las corporaciones transnacionales, como resistencia a la centralizacin fctica del poder econmico contraria a las necesidades populares. Al mismo tiempo, la decadencia del poder occidental pretende defenderse de su ocaso definitivo rompiendo las reglas de juego internacionales en el justo momento en que empieza a perder la partida, intentando imponer una vez ms el propio inters como nica regla posible.

Frente a la irracionalidad del poder nico, la relacin solidaria entre pueblos y estados, la cooperacin, la autodeterminacin de los pueblos y su integracin creciente hacia un nuevo paradigma de nacin humana universal, la lucha por la desconcentracin del poder de las corporaciones trasnacionales aparecen como el sendero a transitar.

Guerras o Paz

El inters colonial por monopolizar recursos y mercados, por imponer normas culturales nicas, sigue vigente. Ese inters, junto al gigantesco negocio del armamentismo, contina siendo el promotor de guerras. Las rivalidades histricas existentes, no son las causantes de las masacres blicas, sino que son avivadas y propagadas por los poderes para dividir, enfrentar y conquistar.

Frente a ese frenes destructivo, el estandarte de la paz supone una propuesta y conducta revolucionaria, ya que constituye un escaln de conciencia superior imprescindible para encarar verdaderos desafos de unidad popular y liberacin del sometimiento.

Democracia participativa para derrotar al fascismo

Los esquemas democrticos estn severamente daados. Los pueblos estn efectivamente alejados de toda decisin y los funcionarios electos suelen alejarse de sus electores viviendo en espacios autistas, aprovechando adems los beneficios de su posicin privilegiada. La excepcin, aquellos militantes o dirigentes, que en base a un frreo propsito de servicio al pueblo intentan sustraerse a esa pandemia, son atacados por los medios hegemonizados por el capital, juzgados por causas inexistentes y condenados sin pruebas.

El lawfare, la persecucin y proscripcin poltica de lderes populares, el macartismo de los gobiernos ultraderechistas, son anticuerpos de la plutocracia del dinero que rechaza as toda injerencia democrtica en sus asuntos internos, es decir, en sus negocios.

Los personajes de extrema derecha cuentan con el apoyo del capital para reprimir revueltas y garantizar su proteccin. Pero tambin concitan la adhesin de una gran parte del pueblo llano, cegada por un rencor manipulado mediticamente pero tambin hastiada de una parodia de democracia autorreferente. En la percepcin de este amplio sector, la democracia realmente existente se ha vuelto estril, incoherente, mentirosa, envilecida, incapaz de poner fin a la injusticia y dar solucin a las urgencias populares.

La futura democracia, tendr que ser profunda o no podr reconstituirse. El nico modo de regenerar el espritu democrtico, al tiempo de equilibrar el enorme contrapeso antidemocrtico del poder econmico, ser dar amplia participacin a los pueblos en las decisiones. La democracia participativa se extender, en un aprendizaje de errores y aciertos, para dar finalmente por tierra al Ancien Rgime de una representacin cooptada por el poder real.

Soberana alimentaria, Buen Vivir y Reforma agraria vs catstrofe climtica

Capitalismo es sinnimo de violencia humana y medioambiental. Los recursos comunes del planeta son enajenados por una minora que saca ventajas de posiciones de fuerza para dominar al resto. La irracionalidad del desperdicio, de la desigual utilizacin energtica entre Norte y Sur, de la permanente extraccin y contaminacin de suelos, aire, cuencas hdricas, del monocultivo agrario, de la especulacin inmobiliaria. La exhalacin carbnica de un mundo exaltado, la deforestacin, el envenenamiento de los cultivos, el consumo frentico acaso hay algo sustentable en ello? No existe un capitalismo sustentable, ni tecnologa verde que lo vuelva sustentable, ya que la maximizacin del beneficio energa motora del capital no tolera limitaciones ecolgicas. El rdito particular no acepta razones colectivas.

Por tanto, la nica salvaguarda real del entorno que posibilita la vida en este planeta pasa por la transformacin sistmica hacia un modo de vida que ponga como valor central el reparto de la riqueza como bien finito y comn. Un sistema nuevo que consagre el derecho a compartir, desdee el consumo desenfrenado como irrelevante para la felicidad y priorice el bienestar colectivo por sobre el egosmo individual.

Feminismo vs patriarcado

La masiva movilizacin de mujeres exigiendo el fin de un sistema de dominacin patriarcal continuar siendo uno de los temas centrales en la agenda poltica del nuevo ao. El conflicto ser uno de los principales ejes de tensin intergeneracional y cobrar una enorme relevancia al poner en discusin hbitos arraigados en las distintas culturas, alcanzando una dimensin global indita.

Las mujeres sern un factor clave para la re-definicin de relaciones de fuerza frente a la reaccin conservadora producida por la vorgine de cambios, las incertezas existenciales y la falta de oportunidades de subsistencia y desarrollo humano que presenta el sistema actual.

Ciudadana Universal vs criminalizacin y discriminacin de migrantes

No habr muro, valla o ejrcito que logre contener la migracin desesperada, si no se acaba con las guerras, el hambre, la violencia producida por la miseria, la desigualdad local y entre regiones del mundo.

No habr migracin justa y libre, si las empresas insisten en atraer mano de obra precarizada, en situacin de ilegalidad, para evadir responsabilidades derivadas del derecho laboral vigente. No desaparecer la discriminacin, mientras se culpe a los inmigrantes por la falta de trabajo, en vez de sealar el vaciamiento productivo del capitalismo usurero y especulativo.

La ciudadana Universal, la libertad de elegir el lugar de pertenencia y la igualdad de derechos para todo ser humano ms all de su proveniencia, slo se har realidad en el marco de un nuevo sistema, como ya se esboz en apartados anteriores.

Sentido de comunidad y renovado proyecto transformador vs avance retrgrado

Muchos seres humanos se sienten arrastrados por veloces acontecimientos que no dominan, dejando atrs realidades conocidas en el mundo familiar, laboral, profesional y de relacin. Vivimos en un mundo acelerado que borra de la faz de la tierra aquel paisaje que creamos que iba a durar para siempre. En pocos aos, poco queda de lo anterior, salvo en la memoria y los libros de historia.

Ese es uno de los vrtices que llevan a aorar un mundo perdido, a idealizar con nostalgia el pasado, a criticar las nuevas costumbres, a reclamar la devolucin de una realidad irrecuperable. Es uno de los principales factores que motivan la visin retrgrada.

Alimentan esa visin el cmulo de dificultades sociales presentes ya esbozadas, que presionan por salidas rpidas. La angustia personal y social es multiplicada por la soledad, la fugacidad de lazos de relacin y la ruptura de pertenencias que den cobijo en medio del vendaval de inseguridades y violencias. A todo ello se suma la banalidad de un mundo que agota sus opciones en un hedonismo consumista, en un recorrido fatigoso que conduce fatalmente hacia la muerte.

Todo esto explica porqu las opciones eclesisticas conservadoras avanzan, ofreciendo una oferta atrayente ante el desamparo y exclusin de una civilizacin acelerada, vaca y violenta.

A esta correntada contrahistrica se debe contraponer un proyecto fuerte y no transigible de transformacin social, que adems de contemplar las necesidades fsicas y biolgicas, contenga tambin las emocionales y las existenciales. Una prctica social que sostenga a cada persona en un tejido de comunidad.

Un proyecto que pondere a los seres humanos sobre toda otra consideracin y que en s mismo, dote de un nuevo sentido a la vida humana. Un sentido de evolucin, de crecimiento colectivo, que permita el nacimiento de una especie humana renovada, que d alas al viejo mito de la Mujer y el Hombre nuevos.

A lo enunciado deberamos dedicar nuestros esfuerzos, aunar en ello nuestras luchas, hacia ese horizonte hacer converger la bienvenida diversidad.

Que tengan buenos festejos y renueven energas para el ao que comienza, un nuevo captulo en la disputa por el futuro.

 

Notas:

[1] Informe Premiar el trabajo, no la riqueza, Oxfam International (Enero 2018). http://bit.ly/2BeZCV1

[2] El estado de la seguridad alimentaria y la nutricin en el mundo 2018, Naciones Unidas


Javier Tolcachier es investigador del Centro de Estudios Humanistas de Crdoba y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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