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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

De Vaca Muerta a la Faja Petrolfera del Orinoco
Riesgos de la apuesta rentista y mitos sobre diversificacin productiva

Emiliano Teran Mantovani
OPSUR


En la dcada de los 20 del siglo pasado, surga la Venezuela petrolera, convirtiendo muy pronto al pas en el primer exportador de crudos del mundo. A pesar del deslumbramiento por esta rpida entrada a la modernidad, desde muy temprano se evidenci en una parte de la intelectualidad venezolana la preocupacin sobre el carcter parasitario propio de una economa rentista y, por tanto, la necesidad de salir de este modelo y encauzar los esfuerzos hacia la formacin de una economa productiva.

En 1936, el destacado poltico e intelectual Arturo Uslar Pietri (), propona que, para evitar que se convirtiera en una maldicin , era necesario sembrar el petrleo. Esto supona aprovechar la riqueza sbita y transitoria de la renta petrolera para la creacin de una base productiva con la cual pudisemos alcanzar verdaderamente nuestra independencia. La nocin de sembrar el petrleo se convirti en la consigna de todos los gobernantes del pas desde entonces hasta nuestros das, incluyendo a la Revolucin Bolivariana liderada por el Presidente Hugo Chvez.

Pareca claro que, con tales niveles de riqueza en el pas, era solo cuestin de tiempo alcanzar la promesa del desarrollo. Industrializacin, independencia econmica, convertir a Venezuela en la primera potencia latinoamericana, segn el dictador Marcos Prez Jimnez; la Gran Venezuela, de Carlos Andrs Prez I; hasta llegar a la revolucionaria Venezuela Potencia Energtica Mundial , de Chvez, la cual surgira a partir de los crudos extra-pesados de la Faja Petrolfera del Orinoco. Al final de la historia todas promesas incumplidas, no solo porque no se pudo sembrar el petrleo , sino tambin porque este castillo de naipes construido histricamente en torno al modelo rentista petrolero, otra vez se ha venido abajo antes, con la crisis de los aos 80, que precedi al Caracazo de 1989, pero hoy, dejando a los venezolanos en esta especie de vaco, en una extraordinaria crisis sin precedentes en la historia de Amrica Latina.

Desde el sentido comn se dira es que en realidad no se ha sembrado el petrleo! , por lo que el problema fundamental sera entonces conseguir mejores gerentes y administradores de esa renta. Pero esta idea evade discutir las complejas dimensiones econmicas, sociolgicas y polticas del fenmeno; debatir sobre los propios lmites del modelo rentista y un proyecto de crecimiento y desarrollo que se impulse en torno a este.

Con la aparicin y auge del mega-proyecto Vaca Muerta en la Patagonia norte, en Argentina, para la explotacin de shale oil , shale gas y tight gas , surge por ensima vez este debate/dilema en Amrica Latina. Nuevamente, se presenta una gran promesa a partir de esta iniciativa la segunda mayor reserva de shale gas del mundo y con ms petrleo no convencional que Venezuela! y se anuncia que este lograr activar una cadena productiva que se extender en toda la regin.

Pero venzamos la desmemoria. A la luz de este debate, necesitamos ms bien preguntarnos por qu los varios planes propuestos en el pasado para la diversificacin productiva de Neuqun no han podido concretarse, y en cambio, por qu ha aumentado progresivamente la dependencia a la explotacin petrolera en la provincia (ms de 50% del Producto Bruto Geogrfico proviene de este rubro), a la par del retroceso de la produccin del campo y el fortalecimiento del sector servicios. O por qu est comenzando a pasar esto en Ro Negro.

El caso venezolano puede ser til para re-pensarse esta metfora de sembrar el petrleo , objetivo que, proponemos, es inviable. Esto, al menos por tres razones: a) no se puede salir del rentismo con ms rentismo; b) ms que pensar en la renta petrolera como un factor dinamizador de los sectores productivos, habra que pensarla como un obstculo; y c) no hay ningn futuro productivo en un territorio que socava las fuentes de vida, la productividad de los ecosistemas y particularidades socio-culturales de la zona .

Entre la economa de enclave y la inviable siembra del petrleo

Hay dos formas (no necesariamente excluyentes) en las que se implanta el extractivismo hidrocarburfero: una, es en la forma de economa de enclave , que aqu la vamos a entender como la configuracin econmica de un territorio primordialmente como surtidor para mercados externos, siendo que los emprendimientos extractivos tienen una relativa desconexin de las poblaciones locales y las rentas se transfieren fundamentalmente hacia afuera de la jurisdiccin. La otra es cuando, a partir de esta implantacin extractivista, se propone un plan de desarrollo, con mayor apropiacin de la renta petrolera y mayor relacin de organicidad con la poblacin local y el territorio.

En las economas de enclave , al tener menor presencia local la renta petrolera, el fenmeno del rentismo es mucho ms dbil. Esto implica que estas formas econmicas son mucho ms depredadoras. Se convierten en buena medida en zonas de abierto saqueo (extraccin con escasa contrapartida hacia adentro). En cambio en los formatos de extractivismos ms soberanos, la lgica rentista s que es ms determinante.

En diversos debates se ha planteado que Vaca Muerta (VM) configura una economa de enclave que en todo caso debera ser analizada como una especie de economa de enclave del siglo XXI . A pesar de que adquiere ciertos rasgos de este tipo por ejemplo, que el 80% de las rentas de VM vayan fuera de la provincia y del pas, y quede muy poco para la poblacin local; o la notable remodelacin territorial de Aelo y sus respectivas externalizaciones, no nos extenderemos sobre esta discusin. Lo que s quisiramos problematizar es la propuesta de hacer que estos territorios dejen de ser una economa de enclave para adoptar un esquema ms soberano de extractivismo, que posibilite una mayor institucionalizacin y formalizacin del rentismo, sin que se cuestionen los pilares de esta forma de economa, y las profundas consecuencias que de ella se desprende .

Hay varios factores histrico-estructurales que deben ser tomados en cuenta en el debate sobre los lmites de la siembra del petrleo y la propuesta de la diversificacin productiva :

  1. La inversin y circulacin de una renta que es de carcter internacional (es decir, proviene del mercado mundial) est regida por la dinmica de factores ajenos a las economas locales . Esto implica reconocer que Neuqun, el conjunto de provincias de la Patagonia Norte o Venezuela, como ncleos petroleros, se inscriben en la lgica de la Divisin Internacional del Trabajo, lo que implica que la administracin de la renta est muy determinada para reproducir su funcin capitalista a lo interno de la economa nacional (intereses de acumulacin extranjeros y lites locales). Como lo ha reconocido el destacado economista venezolano, Asdrbal Baptista, no se puede desligar la relacin entre el origen y el destino de la renta, pues hacen parte de un mismo proceso .

  2. La renta es un excedente captado por bienes no producidos (bsicamente por la asuncin de la propiedad de la tierra). Su presencia, circulacin masiva y expansin en una economa determinada, estimula de forma extraordinaria que la bsqueda de beneficio econmico se oriente a su captura   es ms fcil esto que iniciar una inversin que supone asumir todo un proceso productivo en el tiempo y los riesgos de prdidas econmicas. La renta es de captura prcticamente inmediata. Por esto en los rentismos (sobre todo en los petroleros) se producen progresivos relajamientos y desestmulos de los sectores productivos, lo que tiende a intensificar la dependencia y la re-primarizacin.

  3. Esto ocurre no solo a nivel de empresas e iniciativas productivas organizadas, sino tambin en el campo social (lo que tambin ha sido llamado en la teora econmica rent seeking ), promovindose expectativas y movilidad en torno a la captura de la renta. Los cambios en el uso de la tierra contribuyen a ese proceso de cambios en las prcticas socio-econmicas , favoreciendo notoriamente al sector servicios e inclusive al comercio informal.

  4. El petrleo, y en general los hidrocarburos, han sido histricamente uno de los negocios ms rentables, que posibilitan mayores procesos de acumulacin de capital. Esto ha supuesto que las inversiones tiendan a dirigirse a estos sectores ms redituables, abandonando o desestimando otros ms de carcter productivo. Cuando ocurre un boom de precios internacionales, esta tendencia se acenta extraordinariamente. Sin producir un barril de petrleo o un metro cbico de gas ms, sbitamente pueden ingresar enormes excedentes extraordinarios debido al aumento abrupto de los precios de los hidrocarburos. Estos diferentes efectos econmicos han sido analizados en el concepto de enfermedad holandesa , que en tiempos anteriores tambin fue denominado efecto Venezuela .

  5. A medida que la economa se va volviendo ms rentista, los sectores productivos tienen an menos capacidad para revertir estas tendencias , la economa se torna ms vulnerable ante la volatilidad de los precios de los hidrocarburos, y el mercado interno se vuelve ms dependiente de la importacin de productos, mercado que va siendo ensanchado artificialmente por la distribucin masiva de la renta.

  6. El modelo extractivista petrolero se caracteriza por una muy alta concentracin de los ingresos. Adems, en los Petro-Estados y los esquemas de poder poltico que se forman en torno a estas economas, se genera una estrecha relacin entre hegemona poltica y distribucin de la renta petrolera , muy evidente en la forma histrica de la poltica venezolana, o en la tradicin poltica del Movimiento Popular Neuquino. Esto implica el uso de la renta con fines demaggicos o para garantizar victorias electorales. Del mismo modo, cuando hay boom de precios se prometen desarrollos alucinantes, pero cuando cae el precio retoman el discurso de la necesidad de desarrollar los sectores productivos , hasta que llega el siguiente boom y lo abandonan. Por otro lado, la muy alta concentracin de los rditos desarrolla un esquema de poder muy vertical, difcil de interpelar, por lo que se crean condiciones para la formacin de poderosas tramas de corrupcin. En suma, los sembradores del petrleo suelen estar inscritos o enmarcados en estas estructuras de poder.

La lgica extractivismo/rentismo tributa a su propia perpetuacin , hasta que, pasado el tiempo, se ha producido el relativo agotamiento de los recursos de la zona y la prdida de rentabilidad. El proyecto VM, con las dimensiones propuestas, transformara radicalmente las economas locales por lo que no es posible la convivencia entre sectores, intensificando la dependencia y su vulnerabilidad social y econmica. Esto no es cualquier cosa: la apuesta rentista, hoy, es ms riesgosa que nunca, en un mundo con una muy alta inestabilidad econmica y con bienes comunes naturales muy degradados y agotados. Lamentablemente, caminamos en sentido contrario a la soberana alimentaria.

La apuesta rentista en tiempo de energas extremas, el espejo de la Faja Petrolfera del Orinoco

Recorrer el Aelo de hoy (el centro operativo de Vaca Muerta, en la provincia de Neuqun), para un venezolano, puede dar cierta sensacin de escalofros. Se me ha hecho inevitable pensar en Caripito, Lagunillas, o hasta Maracaibo, en Venezuela. El escalofro de ver como se estara repitiendo la historia de una promesa que nunca lleg, pero que dej en los territorios unos impactos que nadie revirti, nunca. Esto incluso, al igual que Aelo, ha pasado en los ltimos aos en San Diego de Cabrutica, en la llamada Faja Petrolfera del Orinoco (FPO). Migraciones, derrames petroleros y escasez de agua, campesinos y pescadores que abandonan sus prcticas para trabajar en los taladros, crecimiento de la economa de servicios y el comercio informal, cercamientos y segregacin espacial con predominio de la industria y sus empresas de servicio, desigualdades sociales y poca atencin a los impactos de la industria, incremento de la prostitucin y la criminalidad, y as un largo etc. Historia que se nos est repitiendo, a casi 100 aos de comenzar la experiencia.

El presidente Chvez mont el proyecto del Socialismo del Siglo XXI sobre la explotacin de no convencionales de la FPO; es decir, opt por la apuesta rentista, pero ahora en tiempo de extractivismos extremos . Se anunciaba que tenemos las mayores reservas de petrleo del mundo, que ahora s que tenemos las tecnologas para desarrollarlas, que se hara una explotacin amigable con el ambiente, que se requeran unos 250 mil millones de dlares de inversin y que se configurara un polo productivo alrededor de la Faja le suena esto familiar?, siendo que alcanzaramos una produccin de 4 millones de barriles diarios en 2021, para un total de 6 millones a nivel nacional, llevndonos a convertirnos, ahora s, en una potencia mundial.

Poco se habl de que se trata de una explotacin ms costosa y con costos en constante incremento y que depende de un precio internacional del crudo alto y estable para ser viable econmicamente; que se usa una cantidad enorme de agua para generar un barril de crudo (de 3 a 4 barriles de agua); que los consumos de energa son dantescos; que tendra impactos mucho ms importantes en los ecosistemas y territorios intervenidos; y por tanto que las exigencias de este proyecto son mucho mayores. Es decir, que a medida que comenzamos a depender ms de estos crudos (y en la actualidad deben ser un 60% del total extrado en el pas) acentuamos nuestra vulnerabilidad y dependencia a este histrico modelo.

Poco se habla tambin, de que uno de los factores de la crisis que se vive hoy en Venezuela, est tambin determinada por esta apuesta rentista en tiempos de energas extremas y de crisis global! Perder esta apuesta se paga ms caro.

Los lmites ecolgicos y el problema de la distribucin para pensar en alternativas

Ms all de los elementos que hemos propuesto para pensar los lmites e inviabilidades de los rentismos hidrocarburferos, lo que est en juego, en un lugar primario, son las condiciones de vida socio-ecolgica de los territorios. Explotaciones como la de VM tienen y tendrn impactos ambientales considerables, lo que ha provocado que pases (como Francia y Bulgaria) o provincias de otros pases en el mundo hayan apelado al principio de precaucin para prohibir o detener la prctica del fracking . El impacto en las fuentes de agua de las poblaciones locales por ejemplo, al usarse numerosos componentes txicos en los procesos de fractura, se suman a otros impactos que ya se han venido desarrollando con el tiempo, como la afectacin de tierras y animales por derrames, indolente disposicin de desechos provenientes de los procesos de extraccin, impactos por la quema de gas, impactos a la salud de los pobladores (como enfermedades respiratorias), y sobre todo, decir ms combustibles fsiles ante el muy grave problema del cambio climtico y el compromiso adquirido por la Argentina en el Acuerdo de Pars (2015).

Como ya hemos afirmado, no hay ningn futuro productivo en un territorio donde las fuentes de vida, la productividad de los ecosistemas y particularidades socio-culturales de la zona son socavadas por la actividad extractiva.

Qu hacer? El problema no deja de ser complejo pues existen mltiples factores implicados y muchos intereses de por medio, pero las consecuencias son muy altas y es absolutamente necesario e imperioso buscar alternativas. Las autoridades, en toda Amrica Latina, sean de derecha, izquierda o centro, justifican estos proyectos en nombre del empleo de tecnologas de punta que haran explotaciones limpias o con el menor impacto ambiental. Sin embargo, la evidencia muestra lo contrario y las zonas que han sufrido la explotacin petrolera son zonas hoy con altos niveles de devastacin. Las explotaciones no convencionales estn dejando en todo el mundo grandes impactos, en muchos sentidos irreversibles. Adems, en plena crisis econmica global y en esta especie de guerra comercial, empresas y gobiernos buscan recuperar al mximo las tasas medias de ganancia, desregulando controles ambientales y abaratando gastos de cuido de los ecosistemas.

En relacin a la cuestin econmica, en busca de legitimidad se habla de la necesidad de impulsar estos emprendimientos para la captacin de nuevas y ms divisas para impulsar el desarrollo, o bien para la generacin de energa para el mercado interno. No obstante, en esta insistencia se evade recurrentemente discutir que, en vez de solo captar ms renta, lo esencial es analizar cmo se distribuyen los excedentes y riquezas ya existentes; para quines, a qu grupos y prcticas favorecen, qu formas econmicas y consumos estimulan o desestimulan. La arquitectura de distribucin de los excedentes econmicos suele ser una expresin del sistema extractivista y las consecuencias que provoca.

A quines favorece el sistema tributario argentino? Cmo cambiar el sistema de subsidios que en cambio privilegia al sector hidrocarburfero? Qu usos de la tierra pudieran ms bien contribuir a la soberana alimentaria, en vez de al extractivismo exportador? Qu tipo de importaciones pudieran ser ms favorables para una transicin como esta? Cules de los yacimientos convencionales del pas se pueden recuperar? Cmo reducir la dependencia de los hidrocarburos en la matriz energtica argentina y tributar en cambio hacia transiciones hacia las renovables con mayor descentralizacin?

Por otro lado, pensar en la renta petrolera como obstculo supone tambin pensar en que la circulacin masiva de la misma (sobre todo en tiempos de booms ) tiene efectos perniciosos sobre las economas locales, como ya se ha explicado anteriormente. Los noruegos aprendieron de la experiencia venezolana y por eso crearon el Government Pension Fund Global, f ondo petrolero soberano que busca mantener al margen de la economa nacional una proporcin de los excedentes (considerados como ganancias exorbitantes) que puedan generar las ya conocidas distorsiones y desequilibrios que tantos perjuicios econmicos, culturales y polticos han provocado.

Estos diversos enfoques en realidad se orientan a neutralizar el rentismo , buscando adems desmentir la idea de que el dinero puede resolverlo todo. En este sentido, la revisin de la distribucin de las riquezas tambin debe tomar en cuenta la distribucin ecolgica. Esto es, la forma como los bienes comunes naturales, sus usos y gestiones, se distribuyen socialmente, y a cules fines econmicos, sociales y culturales se orienta. Esto abarca una consideracin de los valores ecolgicos cuando se evala la viabilidad de las iniciativas econmicas pasara VM una evaluacin de viabilidad en relacin a la huella hdrica y la sostenibilidad en relacin al acceso al agua para sta y las prximas generaciones?, as como las formas en las cuales se puede tomar en cuenta la riqueza de la vida ecolgica existente para la reproduccin de la vida de las poblaciones de los municipios y las provincias del pas.

Como se ve, no se trata solo de un debate sobre un proyecto especfico, sino sobre todo el modelo de desarrollo. Estos complejos factores deben ser tomados en cuenta, ya que nos encontramos en una situacin lmite en la cual convergen los mayores riesgos de la apuesta rentista en tiempos de energas extremas y el agravamiento de las condiciones ambientales en los territorios, provincias, pases y el planeta.

*Emiliano Teran Mantovani es socilogo, investigador del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes-UCV), miembro del Observatorio de Ecologa Poltica de Venezuela y doctorando en Ciencia y Tecnologa Ambiental en la Universidad Autnoma de Barcelona.

http://www.opsur.org.ar/


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