Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2018

La expansin del movimiento mapuche

Ral Zibechi
La Jornada


Saliendo de Temuco,  corazn del territorio mapuche, las extensas plantaciones de pinos envuelven aldeas y pueblos, como olas que se ciernen sobre las gentes de la tierra, alambradas naturales de un descomunal campo de concentracin. Las carreteras y caminos atestadas de carabineros en sus camionetas verdes, complementan el cerco de las plantaciones con un asedio implacable, tatuado en fuego y metralla sobre cuerpos morenos.

Las vendedoras en torno al mercado de Temuco estn siendo desplazadas por una orden municipal, que los armados ejecutan con puntual soberbia. Ellas siguen acudiendo, cobijadas en una amplia clientela que persiste en comprarles pese a las amenazas de multas. Colgaron cantidad de globos negros cuando supieron del asesinato por la espalda de Camilo Catrillanca, el 14 de noviembre, en la comunidad de Temucuicui.

Quien quiera conocer ms detalles del crimen, de las mentiras del poder y de la crisis poltica que acorrala al gobierno, puede acudir a la pgina mapuexpress.org, donde no le faltar informacin.

Lo que sigue es el resultado de intercambios y escuchas con miembros de diversas organizaciones, urbanas y rurales, de comuneros y acadmicos, presos polticos y familiares, estudiantes y feministas, recogidas en Santiago y Temuco durante los primeros das de diciembre.

El primer punto es constatar la expansin territorial del movimiento mapuche. En la Araucana o Wallpampu no dejan de recuperar tierras, cuestin que fortalece a las comunidades que estaban cercadas y sometidas en reducciones. Siguen con el agua al cuello, pero empiezan a respirar, por eso las arremetidas del poder que no ha logrado frenarlas en la ltima dcada, digamos entre los asesinatos de Matas Catrileo (2008) y Camilo Catrillanca (2018).

En algunas reas, como el tringulo entre Ercilla (al norte de Temuco), la costa de Tira y Loncoche (al sur), las recuperaciones de tierras van conformando una mancha de poder comunitario mapuche. Un ejemplo: en las mil 200 hectreas del ex fundo Alaska, recuperado en 2002, viven hoy dos comunidades (Temucuicui Tradicional y la Autnoma), en tierras que fueron de la Forestal Mininco del grupo Matte, que posee 700 mil hectreas usurpadas a las comunidades.

El segundo, es constatar la multiplicacin de organizaciones de todo tipo, en todo lugar, tanto en Wallmapu como en las grandes ciudades. La Coordinadora de Organizaciones de Estudiantes Mapuche (COEM), en Santiago, formada hace cuatro aos, rene agrupaciones de casi todas las universidades y han creado una escuela de mujeres indgenas que defienden un feminismo mapuche. Ellas se definen como antipatriarcales pero no feministas porque, como seala Anglica Valderrama, de Mapuexpress, no queremos pensar nuestra realidad con los parmetros del feminismo blanco.

La Comunidad de Historia Mapuche forma parte de este notable crecimiento y diversificacin del movimiento, lo que Simona Mayo define como la multi sectoralidad de la organizacin mapuche. Varios colectivos que podran definirse como defensores de los derechos humanos, integran esta diversidad y, en algn caso, se consideran mapuche porque han asumido esa identidad an teniendo piel blanca.

El tercero, el ms sorprendente para quien escribe, es la creacin de espacios mixtos (integrados por mapuche y huincas o blancos), como algo natural y normalizado, sin que existan jerarquas en el seno de los colectivos. Tanto la COEM como el colectivo de informacin Mapuexpress, son espacios de mapuches y blancos, as como varios grupos feministas, ambientalistas y estudiantiles.

Se estn construyendo sujetos heterogneos, como destac el historiador Claudio Alvarado Lincopi en un conversatorio, algo que no est pudiendo hacer la izquierda porque en su endogamia slo le valen sus propias tradiciones. Estos espacios mixtos as como el feminismo mapuche, casi no existan una dcada atrs, o bien eran muy incipientes, pero estn floreciendo y multiplicndose de forma exponencial.

El cuarto, es la expansin de la lengua mapuche, el mapudugun, en lugares insospechables, como barrios populares y de clase media urbana. En la Villa Olmpica, en la comuna de uoa, barrio de clase media de Santiago, la hija de mi anfitriona estudia mapudungun en su escuela, por propia eleccin. Lo mismo sucede en otras tres escuelas del distrito. Hay consenso en la extraordinaria expansin de la lengua mapuche, mucho ms all de las fronteras de Wallmapu.

El quinto, es la masiva reaccin de la poblacin chilena ante el asesinato de Catrillanca. Hubo movilizaciones en por lo menos 30 ciudades de todo el pas, incluyendo las del lejano norte. En Santiago se registraron en los das siguientes alrededor de 100 cortes de calle, con barricadas y hogueras, durante horas, con cientos de vecinos. Los que no salan a la calle, golpearon cacerolas en barrios enteros, sobre todo en la periferia. En algunas zonas las movilizaciones se prolongaron durante 15 das.

Esto revela que el pueblo mapuche se ha convertido en referencia para la enorme porcin de chilenos y chilenas que albergan sentimientos antisistmicos, en un pas donde la mitad de la poblacin nunca vota. La tenaz resistencia del pueblo mapuche y la mediocridad de las izquierdas, lo colocaron en ese lugar, pese a las campaas en su contra.

Por ltimo, destacar la importancia estratgica del Manifiesto de Temucuicui emitido el primero de diciembre ante una multitud concentrada en la comunidad donde fue asesinado Camilo. Defiende la desmilitarizacin de Wallmapu, el derecho al territorio ancestral con un llamado a las comunidades a fortalecer el ejercicio de recuperacin y control territorial, y a formar una comisin de esclarecimiento histrico que recupere la verdad de cmo fue ocupado su territorio por el Estado de Chile (goo.gl/8dN3gg).

En el ejercicio de su libre determinacin, todas las corrientes mapuche finalizan con un llamado a la desobediencia como forma de hacer realidad la descolonizacin.

https://www.jornada.com.mx/2018/12/21/opinion/018a1pol?partner=rss




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