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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2018

Conflicto cataln
Del impasse al punto de bifurcacin

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


El ltimo artculo en el que me ocup del conflicto cataln fue de septiembre de 2018 (Desafo secesionista cataln: del clmax al impasse), en vsperas de las conmemoraciones independentistas de las jornadas de un ao antes. Pero el artculo se detuvo en torno a las posibilidades que encerraba el nuevo tiempo poltico abierto con la llegada de Pedro Snchez a la Moncloa apoyado por el voto de los partidos independentistas en el parlamento. Lo que se ha demostrado desde ese cambio de gobierno es que el conflicto cataln se ampliaba al aadrsele un conflicto poltico que concerna al gobierno de Espaa y que estaba estrechamente relacionado con aquel.

Bien entendido, antes de proseguir, que hablamos de un conflicto poltico porque concierne sobre todo a asuntos ubicados en la superestructura poltico-estatal y no en la infraestructura socio-econmica. Asuntos relacionados con la estructura estatal, el derecho a la autodeterminacin, la soberana del Estado, y sobre la vigencia de su ordenamiento jurdico-constitucional y la capacidad para hacer efectiva sus leyes en todo el territorio. Y que tienen repercusiones internas, en la capacidad del Estado para hacer efectivas internamente las leyes generales, para garantizar la efectividad de sus tribunales de justicia, para asegurar la eficacia de sus fuerzas de orden pblico en el mantenimiento de la vigencia de las leyes y la convivencia civil; y repercusiones externas en el sentido de demostrar a la comunidad internacional que controla su territorio, y que se mantiene dentro de los estndares democrticos de su entorno. No ha existido, ni existe, en ningn momento en el conflicto cataln una puesta en cuestin del sistema socioeconmico vigente, el capitalismo. Es un conflicto en la superestructura en el que la apelacin a las movilizaciones de amplias masas se hace en nombre de los sentimientos nacionalistas y en el que, fundamentalmente, dos burguesas enfrentadas dirimen si el capitalismo espaol debe seguir contando con un solo Estado o con dos en el seno de una superestructura mayor del capitalismo como es la UE.

Aclarado este punto, se puede decir que el conflicto del conjunto del Estado espaol, que se ha aadido al conflicto cataln previo, est originado en la mocin de censura contra el gobierno de Rajoy que permiti convertirse a Pedro Snchez en presidente del gobierno, apoyndose para ello en los votos independentistas del parlamento espaol. Esta situacin abri un parntesis poltico anmalo en dos mbitos, el primero, en el de la representacin, porque para sentirse legitimado ante la sociedad, ms all de la aritmtica parlamentaria que lo posibilit, el gobierno socialista debera pasar por las urnas en algn momento y trasformar sus minoritarios 84 diputados en una mayora respaldada por los votos ciudadanos; el segundo mbito se refiere a la necesidad de demostrar que los votos recibidos de los independentistas para la investidura no iban a ser una moneda de cambio respecto a sus demandas esenciales que estn en el origen del conflicto, es decir, y esta era la tarea ms difcil, que los votos independentistas iban a utilizarse para conseguir desactivar el conflicto cataln. Ambas cosas confluan en que, como gobierno socialista, debera desplegar un programa social progresista y para ello debera garantizar el apoyo continuo del independentismo sin ceder en ninguna de sus pretensiones, es decir, encauzar el conflicto para su resolucin dentro de los cauces constitucionales. Pero recibir apoyos sin ceder en ninguna reivindicacin esencial para el independentismo equivala a que ste asumiese definitivamente la derrota de su estrategia de secesin unilateral aunque fuese a sorbos. El incentivo para esta aceptacin eran las amenazas cada vez ms subidas de tono de la derecha espaola si lograba volver al gobierno.

En este perodo post mocin de censura la derecha, por su parte, continuo su triple proceso de: dividir el tronco comn anterior representado por el PP, y al que ahora se sumaba Vox junto a Ciudadanos; dirimir quin terminara siendo la fuerza hegemnica en su seno; y tender puentes entre estos partidos para conseguir volver al gobierno, poniendo fin a lo que consideran un gobierno de parntesis socialista obtenido gracias al proceso de descomposicin-recomposicin de la derecha espaola. Tambin este triple proceso en la derecha est impulsado por el conflicto cataln, ste abri la ventana de oportunidad principal primero para Ciudadanos y luego para Vox, y est actuando ahora en forma de incentivos nacionalistas (en este caso el espaol) para alcanzar acuerdos de colaboracin en la derecha y volver al gobierno.

Pero, mientras el conflicto cataln, y su difcil desactivacin - que, en definitiva, descansa en la capacidad del independentismo para digerir la derrota de la estrategia unilateral - est provocando contradicciones, tensiones y divisiones en la alianza que gan la mocin de censura e invisti a Pedro Snchez, por el contrario, est funcionando como aglutinante en el campo de la derecha que ve como pueden cumplirse sus expectativas de convertir en un parntesis al gobierno de Snchez. La confirmacin de estas tendencias son los resultados de las elecciones andaluzas. Manteniendo los socialistas el gobierno en Andaluca desde el inicio de la democracia, con el gobierno central en manos del PSOE y aplicando medidas progresistas, y con una alianza con su izquierda, Podemos e IU, que le respalda y no le critican, sin embargo la izquierda acaba de conocer una derrota sin paliativos en Andaluca, la comunidad ms caractersticamente de izquierdas de Espaa. Y todo ello porque el conflicto identitario, el cataln, est pesando mucho ms que el social a la hora de movilizar votos.

Las elecciones andaluzas han sido el punto de partida del ciclo electoral que recorrer Espaa en 2019, con una concentracin de elecciones municipales, autonmicas y europeas en mayo, y posiblemente tambin unas parlamentarias nacionales. La derecha pretende repetir el prximo mayo un vuelco electoral similar que ocurri en mayo de 2011 cuando las victorias obtenidas en las mismas elecciones abri el camino a una victoria absoluta del PP en las legislativas de unos meses ms tarde. Y a nadie se le escapa este precedente histrico, ni a la derecha, ni al PSOE o Podemos, ni a los independentistas catalanes.

Si, como sostenemos en este artculo, el conflicto cataln es el nudo principal en la actual coyuntura histrica, la posicin ante l de los diferentes actores polticos y sociales es diametralmente diferente. La derecha espaola, en sus tres vertientes organizativas actuales, apuesta por una derrota sin paliativos del independentismo, para lo cual necesita alcanzar con mayoras absolutas el poder del Estado. Esto exige como precondicin conseguir la ruptura de la alianza formada en torno a la mocin de censura, y que se debera escenificar como el fracaso para aprobar los presupuestos generales del gobierno socialista. As, el conflicto cataln es utilizado como ariete para desplazar al PSOE y UP de los centros de poder, especialmente el gobierno de la nacin. Para ello la derecha ha tenido que romper el bloque constitucionalista conformado en 2017 junto al PSOE para enfrentar el desafo secesionista en el momento de su clmax en los meses finales de dicho ao. Ruptura verificada sin esperar a comprobar si el PSOE pudiese hacer concesiones de calado al independentismo, y ruptura que implica, para que la derecha pueda aplicar su solucin al conflicto cataln, la necesidad de obtener victorias electorales por mayora absoluta. Y este es el taln de Aquiles de la derecha espaola, en 2011 el PP logr esa mayora absoluta en una situacin de crisis econmica y fuerte desgaste del PSOE pero, actualmente, con la divisin tripartita de la derecha espaola sta necesitara de la contribucin de Vox - el desgajamiento ultraderechista de la derecha espaola - para actuar como mayora absoluta. Sin embargo, esta triple alianza permitira plantear al independentismo la batalla contra un gobierno espaol de derechas como un enfrentamiento contra la extrema derecha, y a la izquierda espaola cerrar filas con el mismo argumento. La aparicin de Vox como un actor poltico de cierto peso, y la ruptura del bloque constitucionalista podra acercar a la derecha al poder pero en unas condiciones que podran hacer fracasar su solucin al conflicto cataln despus de aumentar la tensin a cotas peligrosas.

El gobierno del PSOE, tras haber desactivado la amenaza de verse superado por su izquierda por Podemos, y despus de haberse hecho con el gobierno desde una posicin minoritaria, necesita presentar su alianza con los independentistas como un expediente indispensable para desactivar el propio conflicto cataln por la va negociadora y poder avanzar en su programa social. Y es una necesidad que se ha convertido en urgente porque los plazos para aprobar los presupuestos ya estn superados y, sobretodo, porque tras la derrota en las elecciones andaluzas los dirigentes del PSOE temen que la derecha les infrinja una derrota an ms dura en el ciclo electoral de 2019. El gobierno socialista depende de un acuerdo con los independentistas - a los que no puede ofrecerles nada sustancial de sus reivindicaciones, solo gestos y un nuevo Estatuto dentro de los parmetros constitucionales - para evitar una derrota gubernamental y electoral y, con casi seguridad, una grave crisis interna en el PSOE, dnde los sectores ms espaolistas y los barones regionales desconfan de los giros adoptados por Pedro Snchez en su relacin con el independentismo. La principal baza del gobierno socialista en la negociacin con el secesionismo se basa en el temor de estos a la llegada de la derecha al poder con un discurso radical de solucin al conflicto cataln.

El independentismo cataln es el tercer protagonista en este tringulo fundamental de actores, junto al gobierno socialista y la derecha espaola. En los meses finales de 2017 sufri una derrota inapelable de su estrategia de secesin unilateral, pero conserv su apoyo electoral (47%) en las elecciones autonmicas de diciembre de 2017 que le permiti revalidar la formacin del govern cataln. Esta situacin se convirti en una fuente de contradicciones en su seno. Los sectores ms lcidos del independentismo tomaron conciencia de que la va unilateral quedaba cerrada, al menos para un largo tiempo; los sectores ms radicales, por el contrario, interpretaron que su control del govern les daba bazas y, especialmente, se orientaron hacia la movilizacin callejera, teniendo como causa principal de actuacin la situacin de los dirigentes independentistas encarcelados o huidos de la justicia, todos pendientes de juicio.

As confluan en su seno una serie de tendencias contradictorias: el apoyo a la mocin de censura del PSOE y su sostenimiento en el gobierno central; el temor a que la derecha espaola alcance el poder con su discurso radical de intervencin de larga duracin de la autonoma catalana; la dependencia de un centro de poder simblico y no elegido democrticamente, el que representa Puigdemont en Waterloo; y la presin del sector radical de las CUP-CDR por llevar a cabo la creacin de estructuras de Estado en Catalua violando la ley y buscando compensar mediante movilizaciones callejeras su absoluta minora en el parlament. El independentismo, que haba exhibido una unidad forzada en la etapa anterior en torno a la misma estrategia, la va unilateral de secesin, se encuentra ahora internamente enfrentado sobre la estrategia a seguir, y quin mejor expresa esa divisin y contradiccin es el president Torra, que un da apuesta por la va unilateral y al da siguiente negocia con el gobierno socialista, que un da jalea a los CDR para que presionen en la calle y otro da les reprime mediante los mossos.

El independentismo ms lcido necesita una pista de aterrizaje para desmontar el mito de la va unilateral rpida, inmediata y fcil y convencer de que no tienen otra posibilidad que abrir una larga etapa de acumulacin de fuerzas que le permita o lanzar otro desafo o alcanzar una negociacin con el Estado en condiciones ms favorables. Pero la fuerte emotividad creada en la etapa anterior - que se mantiene viva en torno a los dirigentes procesados y explotada a fondo por los sectores ms radicales del secesionismo - est impidiendo ese aterrizaje que buscan los moderados. Para el independentismo tambin se ha convertido en urgente despejar esta contradiccin y ambigedad, los mismos plazos que acucian para la aprobacin de los presupuestos al gobierno central y el ciclo electoral de 2019, apremian al independentismo sobre si siguen sosteniendo al gobierno del PSOE y le ofrecen bazas para ganar las elecciones a la derecha, o dejan caer al gobierno y permiten que la derecha se instale en el poder y la situacin en Catalua entonces se tensiones a niveles peligrosos. Los sectores radicales del independentismo parecen preferir esta ltima situacin que llevara al enfrentamiento ms abierto y radical sin calcular ni los costes ni la posibilidad de sus derrota definitiva, es la poltica del aventurerismo. Pero si los sectores moderados quieren evitar dicha situacin necesitan imponerse sin demorar ms tiempo sobre los sectores radicales, y no est claro que tengan ni la voluntad ni la fuerza para hacerlo. El miedo a la derecha les impulsa en una direccin, el miedo a ser sealados como traidores, y ms an con el juicio inminente de los dirigentes procesados, les bloquea el dar pasos en esa direccin.

El actor independentista y la decantacin de la lucha en su seno es, pues, la clave para despejar el futuro inmediato en Catalua y en Espaa. La prolongacin de su apoyo a la permanencia del PSOE en el gobierno, que exige la victoria de ste y de Podemos en el ciclo electoral de 2019, consolidara un ciclo progresista en el que podran explorarse soluciones ms definitivas para el conflicto cataln por la va del dilogo. La retirada de ese apoyo mediante la victoria de sus sectores ms radicales en su seno facilitara el regreso de la derecha al poder y una intensificacin del conflicto cataln con consecuencias imposibles de prever.

Por tanto, si el independentismo cataln contribuy decisivamente a abrir un parntesis apoyando la mocin de censura de Pedro Snchez, ahora se encuentra en la disyuntiva de cerrar ese parntesis, facilitando el acceso de la derecha al poder, o de convertir el parntesis en un ciclo progresista ms largo en el que redefinir un nuevo encaje de Catalua en el Estado espaol. Estos meses de parntesis tenan que haberle servido para despejar el camino a seguir, pero no ha sido as, y sus divisiones y tensiones internas han llegado a un punto de bifurcacin obligado por circunstancias externas (la aprobacin de los presupuestos y el ciclo electoral de 2019) en el que tiene que definirse.

Jess Snchez Rodrguez. Licenciado y Doctor en Ciencias Polticas y Sociologa por la UNED. Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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